Ximena Perivancich: Liderazgo con perspectiva de género

psicóloga

Tras más de una década trabajando con distintas empresas —en consultoría de gestión de personas—, la psicóloga Ximena Perivancich cree que hay temas claves y urgentes como promover el liderazgo con perspectiva de género para ser gestores del cambio cultural que Chile necesita.

“Siempre he tenido mucho interés en el rol de la mujer en la sociedad y la igualdad de género. Lo venía trabajando desde mis inicios en mis consultorías. En esa línea realicé varios programas relacionados a la contención y el autoconocimiento, pero también en la deconstrucción de los estereotipos que nos impone la sociedad”, cuenta Ximena Perivancich, Psicóloga de la Universidad del Mar, Master en Dirección de Personas y Organizaciones de la Universidad Adolfo Ibáñez, quien lleva más de quince años trabajando en el desarrollo de equipos y liderazgo.

Tras una exitosa experiencia de ocho años, primero en Enjoy Viña del Mar y luego en las oficinas corporativas, decide dar un giro profesional para desarrollarse en la asesoría a organizaciones, asociándose a distintas consultoras con quiénes mantiene relaciones colaborativas, hasta fundar Ximena Perivancich y Asociad@s SPA cuyo foco es el liderazgo con perspectiva de género. Ese giro le permitió al mismo tiempo compatibilizar su desarrollo profesional y personal, sobre todo de cara a la vivencia de la maternidad.

CAMBIO CULTURAL

“Soy psicóloga feminista, hace un tiempo participo también del colectivo La rebelión del cuerpo, haciendo activismo para erradicar la violencia simbólica contra las mujeres; y el año pasado hice un diplomado en estudios interdisciplinarios de la mujer. Estoy convencida que nuestra sociedad necesita un cambio real y profundo, que las organizaciones lideren mucho más allá de los clásicos modelos de liderazgo y, ahora también populares. No sirve, por ejemplo, promover un liderazgo femenino, porque refuerza las creencias limitantes y queda preso en la lógica patriarcal. El cambio pasa por instaurar liderazgos con perspectivas de género que promuevan la justicia, la equidad, el desarrollo y el bienestar de todas y todos. Cultural e históricamente se han asociado ciertas habilidades, características, conductas y desempeños tanto a hombres y mujeres; y por ende, a trabajos y espacios determinados”.

El último trimestre de 2019, el INE indica que la tasa de participación laboral de las mujeres era de 52,7% versus el 73,8% de hombres. El 96,6% de las mujeres que estaban fuera de la fuerza laboral indicaron como determinante el cuidado de otros y los quehaceres domésticos. El Servicio Civil evidencia que sólo el 31,7% de las posiciones jerárquicas de primer y segundo nivel son ocupadas por mujeres en el servicio público y apenas un 12% en el sector privado. Esos datos no pueden dejarnos indiferentes.

Las organizaciones, como entidades sociales, deben asumir un rol activo, promoviendo y facilitando experiencias desafiantes, equitativas y variadas, potenciando la versatilidad de las personas, porque además está demostrado que el desempeño de líderes mujeres y hombres no presenta brechas por género: la diferencia sólo surge en la asignación discriminatoria de tareas, la imposibilidad de desarrollar habilidades distintas y la falta de estructuras y políticas que promuevan todo lo anterior.

Profesionales sin etiquetas…
Exactamente, “se dice” que las mujeres poseen un liderazgo transformacional (haciendo referencia la motivación, la empatía) y los hombres un liderazgo transaccional (refiriéndose al control, la toma de decisiones) y eso no es más que una construcción social y cultural que venimos cargando hace años. Mientras se refuercen esas creencias, perpetúas la discriminación y limitas el potencial de las personas. No creo en el cerebro femenino ni masculino sino, un cerebro como mosaico con regiones que se van activando en la medida que nos enfrentamos a situaciones diversas, tal como lo estudió la neurocientífica Daphna Joel.

Por eso las organizaciones deben liderar con perspectiva de género, intencionar experiencias que permitan a mujeres y hombres desarrollar competencias y roles diversos. Con ello, también fomentas que la academia promueva ese tipo de apertura en los aprendizajes de sus alumno/as, futuras y futuros líderes.

¿Cuáles son las recomendaciones?
Que cada líder sea agente de cambio, político, que las organizaciones implementen estructuras, políticas, condiciones, beneficios y relaciones que faciliten experiencias y el asumir responsabilidades en igualdad de condiciones para mujeres y hombres y que, además, pero en la misma línea, fomente la corresponsabilidad no sólo laboral sino social y familiar, porque las organizaciones cumplen un rol relevante en la cultura social.

TELETRABAJO Y EMPATÍA

“En este contexto de pandemia, a propósito del teletrabajo, estoy haciendo talleres donde veo a las personas a través de la pantalla. Es muy preocupante ver que no hay mucha conciencia del otro: las demandas, las herramientas y estructuras disponibles, las redes, la ausencia de privilegios. Un buen líder, debe comprender los contextos y la distribución del poder, y eso lo hace el liderazgo con perspectiva de género”.

“Por ejemplo, hay un gran número de mujeres que ya estaban dando la pelea, día a día, para demostrar que son capaces en sus trabajos, por querer asumir posiciones y liderar equipos, y hoy, inevitablemente, se están viendo nuevamente limitadas porque, por ejemplo, no hay un otro que se corresponsabilice en el cuidado de los hijos en la casa. Con las redes de apoyo cortadas y sin el involucramiento de los líderes, es imposible lograr los objetivos al cien por ciento”.

¿Cuál es el desafío actual y post pandemia?
Entender que las condiciones y necesidades cambiaron, la pandemia no hace más que ponerlo en evidencia. El gran desafío es aprender, cambiar las pautas laborales, las condiciones, jornadas y las exigencias que responden a dinámicas de control más que a un acompañamiento y aseguramiento de la excelencia. No se puede seguir permitiendo la “política del miedo y la exclusión” por cumplir metas, plazos o el temor de perder el trabajo. El liderazgo debe promover el bienestar, velando por la equidad de oportunidades, facilitando la igualdad de condiciones y promoviendo una cultura de corresponsabilidad. Todo eso, impactará en la salud mental, que hoy está deprimida.

¿En este contexto, cómo estás asesorando a las empresas?
Estoy desarrollando distintos talleres online, procesos de coaching y mesas de trabajo. Llevando a la práctica el liderazgo, plantando la semilla de la perspectiva de género. La verdad es que la recepción ha sido muy buena. Sin duda hoy los equipos y líderes necesitan más apoyo y contención que nunca. Necesitan herramientas, desde esta perspectiva los acompañamos, tanto en la gestión emocional como estratégica, propia y de los equipos.