Oh! Seeds: Sembrando inclusión

Inspiradas en la técnica japonesa de Masanobu Fukuoka, María Ignacia Edwards y María José Peralta crearon Oh! Seeds, un emprendimiento basado en bombas de semilla que busca, a través de regalos ecológicos, incentivar un mundo más sostenible. Además de aportar a la integración social, pues su mano de obra es producida por jóvenes con discapacidad intelectual.

Por María Inés Manzo C. / Fotografía Andrea Barceló A.

Amantes de la naturaleza, amigas y concuñadas María Ignacia Edwards y María José Peralta, estaban en busca de un emprendimiento que las ayudara a aportar con un granito de arena a la sociedad. Fue así como hace poco más de un año hicieron una apuesta con Oh! Seeds, empresa B certificada, que incentiva el cuidado del medio ambiente a través de bombas de semillas y productos elaborados con papel de semillas.

María José Peralta es viñamarina, estudió Ingeniería Comercial en la Universidad Adolfo Ibáñez, luego se fue a vivir a Santiago donde estuvo por diez años trabajando en retail. Pero su sueño era emprender en algo que tuviera un impacto más allá de lo económico.

Por su parte, María Ignacia Edwards es santiaguina y publicista de la Universidad del Desarrollo, con experiencia en el área de comunicaciones, agencias de publicidad y agencias digitales. Justo cuando estaba realizando un máster en marketing digital en Barcelona, el año 2016 —porque también quería lanzarse con algo propio—, su concuñada la motivó a buscar novedosas ideas en el extranjero. “Queríamos hacer un negocio que significara un cambio positivo para la sociedad y así encontramos la técnica Nendo Dango que inventó el agricultor, biólogo y filósofo japonés Masanobu Fukuoka. Este sistema consiste en bolitas de arcilla donde las semillas son encapsuladas para así aumentar sus posibilidades de germinación. Hace muchísimos años que se utilizan para la reforestación en otros países, pero nosotras quisimos utilizarlas desde el marketing con semillas de huerto o flores, con envases atractivos y personalizados”, cuenta María José.

“Vimos una posibilidad real en las empresas, porque muchas están adoptando prácticas más sustentables, pero al momento de comunicarlo no estaban aplicando bien el concepto. Por ejemplo, seguían usando volantes, papelería o tazones que generaban basura. Por eso quisimos darles a estas bombas de semillas un sentido más comunicacional y las pusimos en envases biodegradables y con mensajes adecuados para cada uno de nuestros clientes”, agrega María José.

Si bien hoy los regalos corporativos son su principal negocio, también realizan pedidos para matrimonios u otro tipo de celebraciones. Sus bombas de semillas llaman la atención por su atractivo colorido, realizado con pinturas que no son tóxicas, biodegradables y que no afectan a los suelos ni a la germinación.

“Cuando la gente recibe estas bombitas muchos no saben lo que son, y se sorprenden con la experiencia, sobre todo los niños. Sólo las lanzan en la tierra (no hay necesidad de enterrarlas), las riegan y ven todo el proceso de crecimiento. Lo interesante es que cuando se rompe el cascarón, la plantita ya viene crecida. Esto hace que las probabilidades de germinación sean mucho mayores, a simplemente enterrar una semilla, porque la protege de factores climáticos y de depredadores”, señalan.

También destacan sus lindas presentaciones con kits de una o dos bombitas de semillas (huerto o flores); el kit plantable, con un macetero de fibra de coco, pastilla de tierra comprimida, bomba de semilla y envase personalizado. Y una de sus últimas novedades es el kit Mi Primer Huerto, enfocado en los niños, con cinco bombas de semillas (tomate, cilantro, perejil, zapallo italiano y lechuga).

Pero eso no es todo, porque realizan credenciales, volantes, posavasos, separadores de libros, catálogos, entre otros, de papel con semillas. “Trabajamos con artesanos papeleros de las afueras de Santiago, con maquinaria artesanal que no produce contaminación. A estos papeles, provenientes de reciclaje en oficinas, se incorporan semillas en su proceso (pulpa); esta se seca y prensa con las semillas en su interior y luego nosotras los mandamos a imprimir con los requerimientos de los clientes. Entonces esto es muy bonito porque se trabaja cien por ciento la economía circular”, cuenta María José.

“Es un producto que vas a utilizar una vez, pero no va a terminar en la basura, sino que lo plantas, lo riegas e igual que una planta cualquiera va a crecer. Entonces, si bien se taló un árbol para hacer los papeles que reciclamos, luego estos vuelven a generar vida”, agrega María Ignacia.

INTEGRACIÓN SOCIAL

“Estamos en momentos de crisis medioambiental con la sobreexplotación y mal uso de los recursos naturales por parte de las empresas y personas naturales, por eso queríamos aportar con una semilla al mundo”, cuentan las socias.

Otro de los puntos fuertes de Oh! Seeds es su producción, hecha por las manos de integrantes de la Corporación Señales y Fundación PAR en Paine de Santiago; y la Corporación Suma Uno de Concón. “Estas instituciones trabajan con personas en situación de discapacidad intelectual, aportando así a su integración laboral, lo que los dignifica e integra a la sociedad”.

¿Por qué decidieron trabajar con corporaciones?
Cuando empezamos el proyecto, nos dimos cuenta de que era muy manual o artesanal la producción. Por eso quisimos generar un impacto social y darle trabajo a minorías. Una amiga de Ignacia tiene una hermana con discapacidad intelectual y ella nos acercó a Corporación Señales. Nos gustó mucho su trabajo porque, efectivamente, se dedican a la inserción laboral; preparan a jóvenes, todos mayores de edad, para entrar al mundo laboral. Pero también tienen un porcentaje de alumnos que no están aptos para ello, por temas médicos, de autonomía, etc. y trabajan en distintas labores desde la corporación. Así nosotras les llevamos todos los materiales y les pagamos por su trabajo todos los meses.

¿Por qué escogieron en Santiago y Viña del Mar?
MJ: Mensualmente sacamos alrededor de cinco mil bombas de semillas y como crecimos mucho el año pasado, nos vimos en la necesidad de abrir nuevos centros, porque al trabajar con jóvenes con discapacidad intelectual no les podemos pedir de un día para otro que aumente la producción. Como soy de Viña, quise descentralizar la producción y busqué un centro que tuviese ahí las mismas características. Así llegamos a Suma Uno, donde realizan exactamente la misma labor.

Para ellos este trabajo debe ser muy importante…
Muchísimo, por eso grabamos videos con todo el trabajo que hacen, agradecemos su aporte y ellos se sienten súper importantes y empoderados; más aún cuando ven que marcas conocidas compraron las bombitas que ellos han producido. También las profesoras nos cuentan que esto al ser una técnica repetitiva para ellos es un beneficio excelente para su motricidad. Ven sus progresos y los resultados, además de recibir un sueldo.

EMPRESA B

“Nos llama positivamente la atención cómo las empresas están migrando hacia un camino más verde si bien puede ser que por su mismo rubro no sean muy sustentables, de una u otra forma están buscando prácticas en esa línea, como lo son este tipo de regalos. Por eso siempre decimos que aunque se parta con una semillita ya podemos generar un bosque más grande”.

¿Cómo impulsaron el proyecto?
Empezamos con un modelo que se llama “slim starup”. Lo que quiere decir que uno comienza con un prototipo sin mucho capital. Se vende y si resulta, cuando ya tienes clientes, inicias la producción con un capital mínimo y luego vas generando tu capital con las ventas. Como vimos que funcionó rápido, pudimos hacerlo solas en esta primera etapa.

¿Cuándo decidieron ser una empresa B?
Desde nuestros inicios, con nuestra primera venta, como llevábamos menos de un año partimos como empresa B pendiente, que significa que somos una empresa que cumple con lo más altos estándares en términos de desempeño social y ambiental. Estamos comprometidos, más allá de hacer un beneficio económico, a generar un beneficio medioambiental y social.

¿Qué significa para ustedes esta certificación?
Ahora acabamos de recibir nuestra certificación completa y estamos muy contentas por ello. Algo que siempre se dice en las empresas B es que no somos empresas perfectas, tenemos errores y cosas por mejorar, pero sí estamos constantemente produciendo cambios positivos. No se busca ser la mejor empresa del mundo, sino la mejor empresa para el mundo. Si todos vamos por ese foco, tendremos un futuro mejor.

¿Cuáles son sus metas?
Queremos también generar un impacto aún mayor a través de la reforestación y aportar a los daños causados por los incendios en nuestro país, principalmente en la zona centro sur. Estamos buscando alguna inversión privada o pública con empresas más grandes del rubro, salirnos del marketing y llevarlo a un tema ambiental.

¿Van a expandirse a más regiones?
Sí, además de Santiago, semana por medio vamos a Viña del Mar (donde tenemos alrededor de cien clientes); también tenemos hartos clientes en el norte y el sur. Queremos hacernos más conocidas y dar trabajo a otras corporaciones a lo largo de Chile.

¿Dónde se pueden encontrar sus productos?
Trabajamos a pedido a través de nuestro mail contacto@ohseeds.cl y pueden ver los productos en www.ohseeds.cl, Facebook: @ohseedschile o Instagram: @ohseeds. Y para los niños Mi Primer Huerto está en las tiendas Pichintun de Santiago y Viña del Mar. En Santiago también en Bebe Urbano (Gerónimo Alderete) y Kruz, Toca Madera! (Av. Italia).

¿Participan en ferias?
Sí, la comunidad de empresas B es muy unida y participamos en ferias de negocios de impacto, donde juntan a muchas empresas que se quieren dar a conocer, es como “el Tinder de los negocios” (ríen), te ayudan a hacer “match” entre la oferta y la demanda. También el año pasado estuvimos en Jardineras y posiblemente este año participemos, nos encanta ir a eventos para que las personas vean de cerca esta experiencia.

«Hace muchísimos años que las bombas de semilla se utilizan para la reforestación en otros países, pero nosotras quisimos utilizarlas desde el marketing con semillas de huerto o flores, con envases atractivos y personalizados”.

«Estamos en momentos de crisis medioambiental con la sobreexplotación y mal uso de los recursos naturales por parte de las empresas y personas naturales, por eso queríamos aportar con una semilla al mundo”.