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Una propuesta diferente es lo que esta viñamarina radicada en la capital ha logrado crear en sus más de veinte años en el rubro del diseño interior. En su tienda, Loft, nada está hecho al azar, todo sigue las últimas tendencias europeas de estilo moderno. Aquí las líneas rectas, las terminaciones lisas, los muros negros y rojos, las maderas nobles y los muebles tapizados en terciopelo o seda natural son los protagonistas.
Por María José Pescador D. Fotografías Danny Bolívar U.
Hace veinte años que esta viñamarina, radicada en Santiago, abrió la tienda Loft. Visionaria y emprendedora, esta mujer vio, en aquellos tiempos, que había un nicho dentro de lo que es la decoración y el mobiliario, que no estaba cubierto. Así aprovechó su talento y gusto por diseñar espacios para emprender un rubro que, con el tiempo, ha ido creciendo en Chile de manera vertiginosa.
Gracias a sus constantes viajes a Europa y a cursos de diseño de interior que hizo en Milán, Italia, hoy Andrea es la dueña de una de las tiendas del rubro más cotizadas de la capital, ubicada en Nueva Costanera, calle que, junto a la de Alonso de Córdova, se ha transformado en la cuna de las mejores tiendas de decoración, vestuario y accesorios del país.
En las afueras de Loft, destacan inmediatamente las terrazas de acero con entramados y formas vanguardistas, junto con colchonetas de cuero negro y cojines a rayas. Adentro, ambientes elegantes, varoniles y sobrios, donde las líneas rectas se mezclan a la perfección con coloridos fuertes como el rojo y negro, con la madera noble de roble o jacarandá de sus muebles modernos y con las telas finas como el terciopelo y la seda.
“Cuando recién llegué a Santiago me di cuenta de que lo único vanguardista que había en Chile se podía comprar en una tienda que lo traía directamente de Italia, y era carísimo. Entonces no había dónde obtener muebles modernos”. Y es que Andrea siempre vivió con el tema del diseño pendiente, y apenas pudo, se lanzó a crear su propia línea de mobiliario. “Lo primer que hice fueron muebles de terraza; los diseñe yo misma sin seguir ninguna tendencia. Me basé en lo que venía, que era el hormigón y lo minimalista”. Le fue tan bien y creció tanto que finalmente se vio obligada a instalarse con Loft para cubrir la tremenda demanda, en ese tiempo ubicada en Presidente Riesco.
“Entonces empecé a fabricar los muebles de madera. Contraté un dibujante que hacía los planos a mano, según mis instrucciones, y se los mandaba a maestros, a quienes tuve que enseñarles a hacer muebles modernos porque no me entendían”. Así y de modo autodidacta, siempre pendiente de las tendencias que el viejo continente desarrollaba, fue que Andrea enseñó a sus mueblistas a llevar a cabo creaciones de líneas rectas con terminaciones lisas. “Siempre estaba pendiente de lo que pasaba allá; en cada viaje traía folletos, además de las terminaciones y otros como las tierras de color para teñir la madera, las chapas, los géneros, etc.”.
Hoy la fábrica de muebles pertenece al marido de Andrea, lo que le permite estar siempre atenta a cada detalle, pendiente de que todo se trabaje con delicadeza y excelentes terminaciones.
ESPACIOS PROYECTADOS
En un principio, Loft estaba en un pequeño local, luego fue creciendo hasta que ocupó toda aquella casa de Presidente Riesco por diez años. “De ahí me vine a Alonso de Córdova y recién este año nos cambiamos a Nueva Costanera”. Y es que el secreto del éxito es la calidad, el diseño y, además, la atención integral que proporciona Andrea, ya que el fuerte de la tienda es atender proyectos a pedido. “El noventa y nueve por ciento de las cosas se hacen por encargo, pero siempre siguiendo la línea vanguardista que nos caracteriza”.
Comedores de cristal con base de madera teñida en tonos verdes y rojos, mesas de centro en forma de cubos, sofás modulares tapizados en brocato, seda o terciopelo blanco, negro, morado o con estampados de estilo rococó. Grandes lámparas artesanales con bases de greda esmaltada, y detalles decorativos que distintos proveedores le entregan a Andrea: velas grandes y oscuras, además de obras de diferentes artistas como esculturas en metal, óleos y grabados, además de muros pintados en rojo, grises y negro, es lo que destaca a primera vista dentro de esta tienda.
A pesar de que ha habido un auge con el tema de la modernidad, también está pasando lo mismo con lo antiguo… Sí, se está volviendo un poco al rococó. Nosotros cultivamos la vanguardia, lo actual, pero viene mucho el barroco, por lo que estamos incorporando algunas cosas de este estilo un poco recargado: mucha seda, terciopelo, y en colores como el dorado, el negro.
¿Y el boom del provenzal? Sí, también, pero pienso que este estilo no es apto para una casa elegante, de una arquitectura importante, porque, tal y como lo dice su nombre, es una línea más bien campestre, para la casa en la playa o el refugio en la nieve.
¿La gente en Chile es exigente en cuanto a diseño de interiores? No, el público chileno no es muy exigente, la gente aún prefiere precio antes que calidad.
¿Hoy cómo compites contra la masificación que ha tenido el diseño en Chile estos últimos años? Es difícil. Pero trato de marcar estilo, tener una propuesta nueva que no sea moda, que sea tendencia. Vivo en una batalla constante por no tener nada de lo que hay en otras tiendas.
¿Cuán complejo ha sido luchar contra la tendencia tradicionalista del chileno? Más que transformarnos en una empresa súper rentable, yo no me he podido vender al sistema, no voy contra la corriente, trato de ir más delante. Acá en la tienda tengo una propuesta, pero a la hora de emprender un proyecto a pedido, dentro de mi estilo he podido adaptarme.
¿Cuál es el fuerte de tu clientela? El ochenta por ciento son hombres. Ellos se identifican mucho con mi estilo, porque creo que mi propuesta es más bien masculina que femenina. Aquí no ves florecitas, ni detalles que te den sensación de ternura y la mujer chilena, en general, tiende mucho al rosado, al amarillo, al blanco y a la cosa Provenzal… Al hombre le gusta mucho lo moderno y los espacios sugerentes.
¿La tendencia que se viene fuerte, además del barroco? Colores flúor. Por ejemplo, verde esmeralda o menta combinado con rojo, fucsia, fresa, calipso y las telas arabescas, junto con muros y pisos negros. Viene bien shocking, ecléctico. Además, estamos trabajando el tema de las raíces, un enchapado en los muebles que muestre los nudos de los árboles, porque se viene la madera muy rústica, natural, en donde se vea la veta.
¿Qué elementos aconsejas tener en la casa? Aconsejo no siempre comprarse todo de un mismo estilo, tener diferentes elementos, mezclar muebles modernos con antiguos, etc. Así si algo aburre no hay que cambiar todo. Pero sí hay elementos necesarios como una buena lámpara, tapices de calidad y fotos si no puedes comprarte un cuadro. Menos es más, tener poco pero que sean cosas buenas.
¿Lo ideal para el refugio en la nieve o la casa en la playa? Para la nieve aconsejo mucho beige y tonos miel o crudos, madera y pieles, cuero. Para la playa usar linos y colores turquesas, celeste radiante, morados, pero todo en tonalidades aguadas no fuertes, nada estridente.
¿Qué se viene pronto en Loft? Voy a lanzar una línea de mobiliario hecho con madera reciclada, pero de estilo moderno, y en pátinas rojas, celestes, turquesas, y blancos. Porque ahora está en boga el tema ecológico. Además esta será una colección más económica.

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