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Este empresario español se casó con una chilena y quedó maravillado de nuestro sur, con sus ríos, lagos y una extensa costa. Allí surgió la idea de crear embarcaciones firmes, fáciles de utilizar y seguras, obtenidas de un modelo que trajo desde Estados Unidos y que hoy ubica al kayak como una actividad de práctica popular, sobre todo en verano.
por Alejandro Soto M. fotografía Sonja San Martín D.
Cuando Guillermo Sánchez llegó a Chile para trabajar en la industria forestal, hace ya más de una década, lo primero que pensó fue que quería una casa en la playa, la misma que levantaría unos años más tarde. Encantado por el paisaje y la gente del sur, ideó la pionera empresa de kayaks que hoy lidera las ventas en el país e, incluso, exporta al extranjero. Con modelos traídos desde Estados Unidos, desarrolla desde Arauco una industria que masificó las embarcaciones de este tipo, ideales para navegar por ríos, lagos y playas.
Sánchez es español, pero se radicó en Viña del Mar junto a su señora y sus tres hijos. Por lo tanto, maneja el negocio a distancia a través de su socio, Pedro Legarreta. La empresa ya está totalmente consolidada y cada vez que viaja al sur, él mismo se encarga de probar la calidad de sus naves, pues precisamente se trata de uno de sus pasatiempos favoritos.
“Lo bonito de nuestros kayaks, y de la gestión comercial que se ha hecho, es que hemos llegado a flotas de alquiler en la zona sur y en Viña del Mar, que son exclusivas nuestras. También hemos vendido mucho a través de Chiledeportes, a municipalidades que fomentan su práctica”.
¿Le gustan los deportes acuáticos? Tuve interés por los deportes de agua desde siempre, aunque el kayak lo conocí tarde, cuando estudié en Estados Unidos, y en un nivel recreacional, no competitivo. Pero siempre he estado cercano al medio acuático a través del deporte: la vela, el windsurf, la natación, el remo. En Mallorca, de donde provengo, fui aficionado, pero apenas a nivel de paseo.
¿Cómo nace esta empresa? Se planteó como idea y negocio pensando que logré un vínculo con Chile y que acá uno ve tanta costa, muchos lagos y ríos, pero poca facilidad para acceder al agua. Así que pensé en el kayak como una embarcación que no requiere mayor entrenamiento, en la que cualquiera puede salir a navegar y subirse sin problemas. Vi este potencial en el año 1996 y se importaron kayaks para venderlos. Fui precursor, porque no se conocían estas naves, sólo los de fibra, más pesados y frágiles, pero no los de polietileno lineal y producidos por rotomoldeado, que es la tecnología que manejamos.
¿Fue una iniciativa osada? Como en cualquier emprendimiento, hay un riesgo implícito. Quizás, como negocio nunca ha sido tan exitoso, porque tampoco es mi actividad principal (se dedica al rubro forestal). Pero, ha ayudado a fomentar el kayak en Chile y a que todos sepan lo que significa subirse a uno y verlos en todas partes.
“Es un kayak de paseo, recreacional, muy estable, que tiene opción de colores y es muy fácil de usar. El que más se vende es el doble, por un tema de que no es mucha la diferencia de precios con el single ya que es un deporte que se tiende a desarrollar con más gente”.
¿O sea, fue un precursor en el rubro? Sí. Ya hay fabricantes nacionales, porque después de mí llegaron otros más. También se importaron varios de los que se ven en muchos lados, pero el mercado tampoco es tan grande. Lo bonito de nuestros kayaks, y de la gestión comercial que se ha hecho, es que hemos llegado a flotas de alquiler en la zona sur y en Viña del Mar, que son exclusivas nuestras. También hemos vendido mucho a través de Chiledeportes, a municipalidades que fomentan su práctica. Es decir, acercamos este deporte a personas que de otra forma no tendrían oportunidad de conocerlo.
¿Pero esta nave no es competitiva? Es un kayak de paseo, recreacional, muy estable, que tiene opción de colores y es muy fácil de usar. El que más se vende es el doble, por un tema de que no es mucha la diferencia de precios con el single y también que se trata de un deporte que se tiende a desarrollar con más gente que en solitario. Sirve para cualquier medio acuático, aunque no para descenso de ríos con mayor dificultad, porque para eso ya hay embarcaciones especializadas. Sí es útil para ríos más calmados, aguas más tranquilas y hasta el mar, para surfear las olas.
¿Cómo aparecieron estos modelos? Llegaron los moldes y el horno desde Estados Unidos. Se le compraron al segundo fabricante de kayaks más grande del mundo, que todavía fabrica estos modelos. Y el tipo doble, precisamente, es el que más se vende también allá.
¿Cuál es la vida útil de un kayak? Depende mucho del uso, porque aquí lo que más lo puede dañar es la exposición constante al sol. Entonces, cómo lo proteges a largo plazo: guardándolo cuando no lo usas. Se dice que puede ser eterno.
Sueño araucano
En la playa de Arauco, Guillermo Sánchez le da vida a su pasión por los deportes acuáticos. Ocupa sus vacaciones para desconectarse del mundo y del trabajo. Para eso se sube a romper las olas a bordo de un kayak, para luego surfearlas una y otra vez. Dice que es sueño hecho realidad, y lo comparte con sus tres hijos.
Su profesión es la de administrador de empresas y posee un MBA en Comercio Internacional. El rubro forestal es la principal actividad que explota, a través de la exportación de madera vía Pacific Forest Limitada y Comercializadora Forestal. Todo eso queda en un segundo plano cuando regresa a la Octava Región, donde mantiene el vínculo con la fábrica de kayaks y otros negocios madereros.
¿Qué es lo mejor de Arauco? Me encanta, porque lugares como el que encuentro allí, con una casa en la playa, son prácticamente un lujo, lo que en Chile se valora muy poco. Cuando llegué, inmediatamente me quise comprar un lote al lado del mar. Porque uno que viene de Europa y que ha vivido en Estados Unidos, sabe que la propiedad al lado del mar en el primer mundo no tiene precio, o es una cosa de locos. Y aquí era súper accesible, así que lo compré viviendo en Estados Unidos. Me dije que quería ir allí, hice cabañas y fue una excelente decisión.
“Me encanta (Arauco), porque lugares como el que encuentro allí, con una casa en la playa, son prácticamente un lujo, lo que en Chile se valora muy poco”.
¿En qué otros lugares se detuvo? Llegué primero a Concepción por dos años, luego pasé otro en Arauco, buscando una mejor calidad de vida, pero en esa búsqueda mi señora optó por Viña del Mar, como un lugar más óptimo y con más cosas qué hacer. Ahí estamos, pero viajo constantemente a Arauco y desde fines de diciembre de cada año paso las vacaciones. Me quedaría más tiempo, pero es incompatible con lo que quiere mi señora, y donde manda capitán… (risas).Y por eso España lo descarto también.
¿Ni siquiera regresar para probar con la venta del kayak? Ya hay fábricas de kayaks en Europa y desde España nos han llegado consultas, pero no hemos concretado nada. Eso sí, he enviado alguno con contenedores de madera. Así abrimos mercado también en Costa Rica.
¿Cómo se comercializa el producto? Nuestra página www.actionkayaks.cl recibe cinco o seis visitas diarias, en promedio, y por allí llega mucha consulta directa. Nosotros no vendemos como fábrica, sino más bien en cantidades a distribuidores exclusivos, que son los que comercializan. En eso estamos ahora, trabajando con encargos a pedido y con despachos para varias partes.
¿Está posicionada la marca? Creo que sí. Actionkayaks se ha hecho conocida, aunque no hacemos publicidad. Pero la recepción de consultas por internet y la figuración de las embarcaciones en todo el país, demuestra, de algún modo, que la gente ve la marca y se interesa. Además, el sitio web tiene el mismo nombre.
¿No le ha traído dificultades hacer empresa desde fuera de Santiago? Ha ayudado, en el sentido de que en regiones se ha favorecido su llegada a lugares de veraneo, sobre todo desde Talca al sur, porque nos hemos manejado súper bien con la distribución nosotros mismos. Incluso, hemos llegado a entregar directamente los kayaks a casas de playa en el sur. Y tampoco ha sido problema para la distribución, porque hemos vendido hasta en Chiloé y Antofagasta dentro del país, además de haber exportado a Panamá, Costa Rica, Perú y Argentina. Incluso han venido a comprar de Bolivia. En Santiago vendemos, y creo que eso es porque se aprecia la calidad. No hemos querido cambiar la fábrica, porque en Arauco la gente puede probarlas, en el río y el mar. Estamos bien aquí e ir a otro lugar significaría cambios estructurales.

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