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*Invitados por SERNATUR, Región de Valparaíso, participamos de un extenso tour por gran parte de las principales atracciones turísticas de esta zona, que sorprende gratamente con sus paisajes campestres, exquisita gastronomía criolla, sublimes vinos y la preocupación por mantener las tradiciones chilenas.
Por Maureen Berger H. Fotos Vernon Villanueva B.
La Quinta Región siempre ha sido más conocida por sus playas, la nieve cordillerana y el patrimonio porteño; sin embargo, en la zona interior, el Valle de Aconcagua se ha preparado silenciosamente con una serie de maravillosos atractivos. A cargo están los propios lugareños que entienden el valor del turismo en el presente y futuro, lo que se traduce en la dedicada atención de esta zona agrícola cargada de olores, sabores y abundante historia chilena.
Gracias a una invitación organizada por SERNATUR, Región de Valparaíso, tuvimos la fortuna de integrar un press tour que durante toda una jornada (desde las 8:00 hasta las 23:00 horas) nos permitió conocer al máximo las bondades del patrimonio natural y humano de estas hermosas localidades de la Provincia de Los Andes, que comprende cuatro comunas: Los Andes, San Esteban, Calle Larga y Rinconada, y por la Provincia de San Felipe, con las comunas de San Felipe, Santa María, Putaendo, Panquehue, Catemu y Llay Llay.
Partimos en Viña del Mar, donde nos esperaba Katrina Sanguinetti Tachibana, directora regional de SERNATUR; Patricia Urrutia Oyarzún, encargada del área Valle de Aconcagua y Paola Lara Rivas, relacionadora pública. Mientras se iban sumando otros profesionales de las comunicaciones, nos subimos al bus Yanguas, para quedar en las manos de Darwin´s Trails, empresa especializada en turismo de negocios e intereses especiales, que estuvo a cargo del viaje.
Tomamos la ruta internacional hacia San Felipe, tramo durante el cual un guía fue destacando toda la intensa actividad agrícola de esta zona, la producción de flores de exportación, cultivos de paltos, uva de mesa, horticultura, etc. Cerca de las 9:30 arribamos al primer destino, Llay-Llay, donde nos dirigimos hacia un centro de reproducción de alpacas. Allá nos recibió Guillermo Zenteno Rivera, presidente del Consejo Público- Privado Aconcagua Emprende, entre otras autoridades del sector, quienes nos esperaban con un desayuno con pan amasado, queque casero, lácteos, cereales, quesos frescos, mermeladas, jugos y frutas naturales. Después de esta suculenta recepción, María Bravo, la dueña de Quintessence Alpacas, nos invitó a recorrer las instalaciones y su elegante boutique de productos artesanales de exportación (hilados, telas, juguetes de alpaca y otros). “La fibra de alpaca es considerada como una de las más finas disponibles. Es la única en el mundo que cuenta con más de 38 colores ciento por ciento naturales. Es suave como cashmere, más térmica que la lana y más duradera que ambas”, destacó la empresaria mexicana radicada en Chile.
VIÑA SÁNCHEZ DE LORIA
El tour continuó hacia San Felipe y el sector de la Ruta del Vino, compuesta de hermosos viñedos que se abren al turista para compartir los secretos de sus tradiciones. Luz Gatica, guía de turismo y gestora cultural, nos acompañó en el bus y fue explicando cada detalle de lo que vimos en el camino durante toda la jornada. Ingresamos a los terrenos de Viña Sánchez Loira, creada en el siglo XIX, donde aún se producen vinos y chicha tal como antaño, transformándose en un museo viviente de la producción del vino. En la actualidad, su administración recae en Felipe Cruz Sánchez, uno de los seis hermanos que componen la sociedad. La viña se emplaza en el sector de Panquehue y comprende cuarenta hectáreas de viñedos, de las cuales doce son vineras y corresponden a uvas de excelencia. Sus bodegas de guarda se componen de cubas de hasta 35.000 litros y barricas formadas con maderas nobles como roble americano y raulí chileno, estructuras centenarias que parecen inmunes al paso de los años.
Tras pasear por los jardines, viñedos e instalaciones, es momento de degustar los vinos, teniendo como protagonistas un Gran Cabernet “Oidor” Reserva”, Gran Sauvignon “Doña Tadea” y Late Harvest, sin duda el mejor de todos. Mientras, Felipe Cruz nos hizo retroceder en la historia: “don José Teodoro Sánchez de Loria arribó al país en 1785, en aquel entonces nombrado por el Rey de España como miembro de la Real Audiencia. Con el pasar de los años, su descendiente y fundador, Enrique Sánchez de Loria Faulkner, compró esta propiedad en 1890, incorporando en sus tierras cepas célebres como Cabernet Sauvignon, Sauvignon Blanc y Torontel, todas traídas de Francia”.
Nos acercamos a la hora de almuerzo, pero antes resulta ideal una detención en un centro cultural, su iglesia y una exposición artesanal con productores de miel, aros, collares y otras creaciones. Es el pueblito El Almendral de San Felipe, que nace a mediados del Siglo XVIII, en torno a una Capilla de Nuestra Señora del Rosario, con el nombre de Montesinos. Actualmente las instalaciones en torno a la iglesia, son ocupadas por el Centro de Artes y Oficios El Almendral, que depende de la Corporación CIEM Aconcagua, donde hay una exposición permanente de obras de arte y una surtida sala de venta.
COMIDA CRIOLLA
El grupo es grande y el hambre aún más, así que nada mejor que conocer el Restaurant La Ruca, que nace alrededor de la cocina chilena y las tradiciones folklóricas de Chile. Mientras probamos el pan amasado con pebre, nos enteramos que, en 1967, doña Sarela Prado y don Tito Figueroa, sus fundadores, ofrecían el cerdo elaborado para llevar. Entonces, surgió la inquietud de los propios clientes para que mientras esperaban sus pedidos, fueran atendidos con picadas de arrollado de cerdo y chicha de la zona de Aconcagua, acompañados de la música interpretada por sus propios dueños. Esa fue la génesis de este restaurante que nos agasajó con pisco sor, vaina y mango sour; arrollado, un plato Ruca (chuleta, prieta, papas cocidas y pernil), ensaladas surtidas, vino y de postre un refrescante mote con huesillos.
Después del almuerzo, nos dirigimos hacia Putaendo, un valle lleno de atractivos naturales con divinos rincones que hacen resaltar su calle Comercio. Nos bajamos en este punto para caminar por un circuito comercial tradicional, que está siendo refaccionado. Sus casas de adobe, todas similares, de arquitectura continua y de poca altura, acaban de ser pintadas con alegres tonalidades. Hay almacenes de barrio, fruterías, tiendas de ropa y farmacias que nos trasladan a otra época, el recorrido termina en la plaza.
También visitamos Etno Chic un bed and breakfast atendido por una familia liderada por Ilse Meléndez y sus hijas, quienes tras ofrecernos frescas frutas (enormes frutillas, guindas y damascos), nos mostraron las inmediaciones con sus cómodas habitaciones, piscina y una tienda de diseño con ropa muy especial y accesorios originales.
En Putaendo la oferta turística es amplia; para conocer algunas de sus alternativas nos recibieron en el Corral Sta. Karin. Aquí el equipo a cargo nos informó de los cruces a caballo a través de Los Patos hacia Argentina (realizado por el Ejército Libertador). Con toda la familia, e incluso los caballos, nos fueron explicando sus opciones y luego probamos productos típicos del área (sopaipillas dulces y saladas, queso fresco con especies, pan amasado, frutos secos, chica y empanadas de pino).
CARIÑO BOTADO
La última parte del tour es la ruta del Cariño Botado. Llegamos al restaurante y museo Casa e Campo, donde sus dueños, Gino Bibiano y María Adriana Jelvez, nos recibieron con una suerte de emboscada a caballo y nos entregaron un breve enfoque de lo que significa esta ruta (digna de un futuro Recorriendo). La estructura de la casona data de hace más de 130 años y en su pequeño museo llaman la atención los utensilios de añosas características, como lámparas, planchas, piedras forjadas por antiguas culturas, entre otras piezas de la Colonia con un atractivo único.
Otro clásico del sector son las chicherías, como la de Enrique Zelaya Abaceta, que basa su trabajo en antiguas técnicas que producen uno de los más autóctonos y tradicionales brebajes de la zona. Cuentan con su propia viña, una gran prensa, fondos de cobre para dar paso - previo al proceso de enfriamiento- al almacenaje en tinajas de trescientos litros de capacidad. Cada una que permitirá la fermentación necesaria para una comercialización de un producto autóctono y de calidad. Probamos la chicha en unos singulares pocillos hechos con calabazas, también a la venta.
En otro punto nos espera Raúl Cortes Lemus, artesano que heredó la técnica y el trabajo de la greda cordillerana, para dar vida a la Cerámica Manque (cóndor en Mapuche). En la actualidad, maneja un catálogo de más de ochenta productos que van desde floreros, platos, azucareros, choperas, etc. Con su experiencia nos demuestra cómo, con un poco de arcilla, se puede diseñar en el torno un lindo jarro, que luego será llevado al horno y decorado al estilo italiano.
Y el cierre ideal de este gran tour (que tiene versiones acotadas para los turistas), se realiza en la Viña del Monasterio. Aquí festejamos con champaña, charqui y frutos secos, y a la luz de la luna y las estrellas recordamos cada uno de los rincones que nos permitió conocer este completo tour por las maravillas del Valle de Aconcagua.
NUESTRO DATO:
SERNATUR REGIÓN DE VALPARAÍSO Quillota No 72 Viña del Mar Fono: 268 3355 aconcagua.emprende@gmail.com www.sernatur.cl
DARWIN´S TRAILS Edificio Gala Arlegui 263 Oficina 904 Viña del Mar F: 297 2096 www.darwinstrails.com





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