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Reportajes Especial Inmobiliario Lunes, 07 de Julio de 2008
Juan Sabbagh Pisano y su receta sobre el real patrimonio porteño:
“VALPARAÍSO ES UNA CIUDAD, NO UN MONUMENTO”
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El ex presidente del Colegio de Arquitectos de Chile analizó el desarrollo inmobiliario del principal puerto de Chile, manifestando reparos en la forma y políticas de preservación que toman las autoridades municipales, junto con explicar que no es posible mantener una urbe estática, al contrario, para que tenga vida, debe impulsarse proyectos de renovación urbana para mantenerla vigente.

por Alberto Irarrázabal R.
Fotografía: Vernon Villanueva B.


Con la frase “patrimonio es el espacio urbano y no el edificio en sí”, el arquitecto Juan Sabbagh Pisano planteó una profunda crítica no sólo a toda la labor patrimonial del municipio porteño, sino también a las políticas arquitectónicas desarrolladas en todas las ciudades de Chile.

La conferencia fue organizada por La Cámara Chilena de la Construcción, delegación Valparaíso, y apoyada por Revista Tell Magazine, y denominada como “El Desarrollo Urbano de Valparaíso, los Desafíos del Crecimiento y la Renovación en una Ciudad Patrimonial”, escenario ideal para aunar criterios y abordar los principales problemas de la principal ciudad patrimonial del país.

¿Cómo definiría a Valparaíso?, ¿turística, portuaria?
Creo que la ciudad de Valparaíso es de servicios, multifuncional; es un puerto con un importante desarrollo educacional y gran vocación turística; su destino es ser diversa. En el siglo XIX era puerto, pero al mismo tiempo era el centro industrial y financiero más importante de Chile, sólo en el siglo XX pasó a ser puerto en un ciento por ciento, pero ahora también es centro educacional y patrimonial de primera importancia en Chile.

Pese a lo que usted dice, la percepción es que Valparaíso no avanza como debería.
Un desarrollo sostenido y sustentable no nace de iniciativas propias de los gobernantes de turno, sino desde las personas. Desde que Valparaíso fue nombrado patrimonio de la humanidad habido un cambio notable, pues despertó un real interés en los porteños. Pese a obras como el Congreso Nacional, o centros comerciales, no se nota una renovación y un motor de desarrollo, por eso se ve una ciudad estática, hay que entender que debe ser todo lo contrario. Valparaíso es una ciudad no un monumento.

“El objetivo de instalar el Congreso fue para promover una renovación urbana, pero eso no sucedió, pues se buscó generar inversión en la ciudad para que se renovara... En cambio, hoy la gente está orgullosa de ser patrimonio, esto proviene de la emoción colectiva”.


¿Me dice que el Congreso no sirvió de nada?
El objetivo de instalar el Congreso fue para promover una renovación urbana, pero eso no sucedió, pues se buscó generar inversión en la ciudad, pero ni siquiera influyó en su entorno inmediato. En cambio, hoy la gente está orgullosa de ser patrimonio, esto proviene de la emoción colectiva, se pueden ver más restaurantes, diversas actividades culturales.

Recientemente apareció una guía del diseño ¿eso en qué aporta?
Las guías de diseño me provocan un poco de nerviosismo, porque tienden a homogeneizar, y precisamente lo que define a Valparaíso es la espontaneidad, no hay nada regular, las calles, las casas, nada es igual; con eso se regulariza algo que nunca existió, la guía de diseño no apunta en sentido correcto.

Entre otras obras, ¿qué aportará el proyecto de Óscar Niemeyer?
Es muy bonito su proyecto, pero no sé si alguna vez ha estado en Valparaíso. Seguramente va a ser una gran obra, pero va a estar vacío gran parte del año, pues dudo que exista tanta actividad cultural como para poder darle un buen uso.

“ES FÁCIL ECHARLE LA CULPA A LAS INMOBILIARIAS”

“Es fácil echarle la culpa a la empresa privada, pero viendo la raíz del asunto, quiénes son lo que elaboran los planos reguladores, quiénes son lo que otorgan los permisos, quiénes son los que definen en que ciudad viviremos. Para una buena gestión se necesitan muchas cosas, entre ellas buenos políticos”.


Sabbagh, hombre de convicciones, defiende con fuerza sus conceptos y da luces sobre los caminos que deberían tomar los encargados del manoseado patrimonio porteño: “la política del municipio (de Aldo Cornejo) es un poco preservacionista y no es el camino correcto, creo que no tienen claro qué es lo que deben preservar. A mi juicio, hay que mantener las construcciones que tiene real valor y el resto de las edificaciones puede modificarse manteniendo el espíritu original”.

Para apoyarse lanza como ejemplo la realidad de La Serena, que tiene varias hectáreas definidas como patrimoniales, pero a su juicio “esa denominación las mantiene estáticas, sin desarrollo y con un mal mantenimiento de las edificaciones que están alrededor de las que poseen verdadero significado”, explica.

En oposición a lo anterior, es decir, cuando se produce una urbanización exagerada, el profesional ve más allá de la crítica simplista que culpa a las empresas inmobiliarias como las grandes responsables del mal crecimiento y deformidad de urbes como Valparaíso, señalando que “es fácil echarle la culpa a la empresa privada, pero viendo la raíz del asunto, quiénes son lo que elaboran los planos reguladores, quiénes son lo que otorgan los permisos, quiénes son los que definen en qué ciudad viviremos. Para una buena gestión se necesitan muchas cosas, entre ellas, buenos políticos y administradores públicos”.

¿Cómo altera o favorece la proliferación de centros comerciales?
En general es bueno, siempre y cuando el objetivo que se busque sea un elemento pensando en la ciudad; yo creo que los centros comerciales son importantes, tienen un impacto enorme, interrumpen el tejido urbano, no se puede negar, pero no son polos de desarrollo. Es un error disponer de los terrenos que tiene otras vocaciones específicas; lamentablemente son los únicos privados que tienen los recursos para ello.

¿Qué opinión le merece el proyecto en Barón?
Si se instala un gran mall en el borde costero hay que evaluar si será bueno para el desarrollo, si habrá actividad, y si hay diferencia en que esté cinco cuadras más adentro o no. Es fácil pensar en un mall cuando uno tiene una gran extensión, ya que se ocupa al tiro, pero, por otro lado, se hipotecan otros proyectos que pueden conversar mejor con la ciudad.

¿Y Viña?
La política de Viña del Mar, más que errada, la encuentro un desastre. Cargaron el borde costero e hipotecaron el futuro de la ciudad; destruyeron lo que era un destino turístico, la Ciudad Jardín ya no existe, y todo porque las reglas no eran claras.

¿Qué efectos pueden traer proyectos incorrectos en las ciudades?
En el caso de Valparaíso, quedó abandonada, no se renovó. De pronto aparecen edificios y, obviamente, las personas reclaman que les tapa la vista, hay una variación de carácter urbano, la morfología y geografía cambiaron. Se rompe el sentido de urbanidad, de convivencia, se abandonan los centros ciudadanos y se crece hacia la periferia. A escala nacional, Chile tienen un gran centralismo, existe una ciudad estado que gobierna al país y dicta las tendencias que no son aplicables para Iquique u otras, y donde ya no existen lugares comunes.

¿Cómo el arquitecto desarrolla un proyecto que conjugue lo patrimonial, medioambiental y económicamente atractivo?
Yo creo que todo proyecto tiene un interés económico, es lógico; por otro lado, las ciudades tiene necesidades, entonces lo interesante es que todo sea transparente, hay que buscar el equilibrio entre lucrar y la ciudad. Respecto a lo medioambiental, ese tema viene solo, pues les conviene a todos.

Sabbagh manifiesta que para construir una ciudad mejor, armónica y sustentable es necesario compatibilizar lo nuevo y patrimonial. “Debe haber buenos proyectos, lo patrimonial es de todo el mundo, cuando hay que hacer algo nuevo no puede ser idéntico, debe ser novedoso, el equilibrio está en el respeto mutuo, tomarlo como elemento fundamental en las futuras intervenciones que uno haga”.

Sobre la definición de ciudad, el profesional y ex presidente del Colegio de Arquitectos en el período 2005-2006, desliza una fuerte crítica a la clase política, manifestando que nunca, ningún candidato, ha tocado el tema urbano, sin duda, uno de los factores causantes de graves problemas sociales. “La delincuencia tiene una relación directa con la marginalidad, con el desarraigo y abandono de las ciudades”.

Si pudiera soñar y desarrollar un proyecto a su antojo y con los materiales que desease (un declarado amante del fierro en sus proyectos, como el Duoc de Valparaíso), explica “todos los materiales son válidos, lo importante es la preservación de una atmósfera de proporciones. Personalmente, recuperaría el borde costero, sin duda, es lo que hace diferente a esta zona”.


 
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