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Del campo a la ciudad, del norte al sur, de Chile al extranjero, así pasan las semanas de esta destacada artista nacional, que pese a tener una agenda copada de conciertos, dedica tiempo a compartir su arte con sus alumnos universitarios y particulares y, por supuesto, a la crianza de sus dos hijas.
Hace unos días, la cantante nacional Francesca Ancarola vivió una experiencia inolvidable. Cumplió un sueño de vida: logró cantar junto a Armando Manzanero en Casa Piedra durante su última visita al país y pudo sellar este mágico encuentro regalándole “Contigo Aprendí”, disco que ella grabó en homenaje al bolero.
¿Cómo fue la experiencia de cantar con Manzanero? Cantar con Armando Manzanero fue un deleite, él es un gran músico y acompaña al piano como los dioses. ¡Ansío poder escuchar y ver el registro que hicimos! Desde que grabé “Adoro” por primera vez, he querido conocerlo. Y ahora pude regalarle mi quinto disco, que grabé en el 2003 en Chile y que está dedicado a los clásicos de la canción latina.
¿De qué hablaron? Conversamos sobre el álbum y otros temas con el maestro y me ofreció todo su apoyo en lo sucesivo. No sé de qué manera se traducirá esto, pero, en todo caso, fue un encuentro de
mutua admiración.
MUJER DE CIUDAD Y CAMPO
Francesca nació, creció y ha vivido gran parte de su vida en Santiago de Chile. Actualmente trabaja en la capital impartiendo clases de canto y desarrollando su música y vive junto a su familia en los campos de la Región del Maule, por lo cual le toca viajar bastante. Quisimos saber más de la mujer detrás de la artista, de su rutina, alegrías y también de sus grandes logros a nivel profesional.
Comenzó a componer a la edad de nueve años y a los catorce recibió su primera instrucción musical con Fernando Carrasco en el Taller Aranto. En 1984 se presentó en el Festival organizado por la revista “Bicicleta” y El Café del Cerro con su canción “Aire a libertad”, en donde obtuvo el premio a la mejor intérprete. A partir de ese momento comienza a presentarse en diversos lugares de la capital chilena, interpretando canciones de su autoría y del repertorio latinoamericano.
¿Qué situaciones le ponen infinitamente feliz y cuáles triste? Me pone feliz cantar e infinitamente triste estar lejos de los que amo.
¿Me podría describir cómo es un día normal en la vida de Francesca Ancarola? Mi vida es un tanto atípica, de partida transcurre en dos lugares distintos. Por ejemplo, cuando estoy en la capital, a las 08:00 doy clases de técnica vocal a mis alumnos de la Universidad de Las Américas. También llevo un grupo de alumnas hace tres años en mi taller
particular, pero eso es el día martes. Luego, por las tardes, si hay conciertos, ensayos o grabaciones, organizo mi tiempo. Ahora, cuando estoy en el campo, la vida es apacible y soy una madre como cualquier otra. Hago aseo, cocino, hago tareas y juego junto a mis dos hijas.
¿Por qué etapas ha pasado en este camino musical, a nivel de estilos y discos? La primera fue una etapa de estudio y preparación; mi primer profesor de música fue Fernando Carrasco, de quien aprendí a conocer la música con raíz latinoamericana y a musicalizar a poetas chilenos. Luego entré a la Facultad de Artes en donde estudié Licenciatura en Música y Composición. Durante unos cinco años compuse una buena cantidad de obras para grupos de cámara y también música electroacústica.
¿En ese momento dio sus primeros saltos en el extranjero? Sí, fue precisamente por un premio que obtuve en un concurso en Francia que me llevó a realizar un viaje hacia América del Norte y que más tarde resultaría en una beca para Manhattan School of Music. Ahí hice un magíster en Música con mención en Canto.
LONQUÉN
¿Cuándo comienza la siguiente etapa? Se inicia cuando comencé a sacar mis discos de manera independiente, gracias a
lo cual desarrollé mi propio estilo de música de fusión-latinoamericana. Desde 1999, año en que sale “Que el Canto tiene Sentido”, a la fecha llevo seis discos editados, el más reciente
de ellos “Lonquén-Tributo a Víctor Jara”, auspiciado por el Fondo de la Música y que distribuye MyM.
¿Por qué Lonquén? Lonquén es la ciudad donde Víctor Jara vivió su infancia, es la residencia del connotado pianista chileno Mario Lecaros y es el pueblo donde se hallaron los primeros restos de detenidos desaparecidos durante el gobierno de Augusto Pinochet. Por lo primero, y sin perjuicio de las otras dos coincidencias no triviales, Lonquén es el título del último álbum, un tributo a Víctor Jara que traslada algunas de sus más emblemáticas canciones, vigentes en su contenido, a una estética musical de hoy.
¿Cómo surge la idea de este homenaje? El disco se empezó a gestar durante un concierto en Sala del Parque de Santiago, ocasión en que realizamos un experimental registro en vivo. De manera totalmente casual, resultó que la fecha era un 28 de septiembre, aniversario del natalicio de Víctor Jara. Esa noche cumpliría 72 años de vida y la invocación de su música fue intensa. El registro llamó la atención de nuestro equipo, no por la calidad técnica, si no por el tremendo potencial artístico, resultado de la combinación de la calidad interpretativa y coherencia musical de la banda con el mensaje contenido en las canciones de Víctor Jara.
SELLO EXTRANJERO
“Lamentablemente, en el medio local prima la imagen por sobre el sonido”
Hábleme de las giras de este año. Te cuento que, además, acabamos de realizar una gira por el sur y por el norte de Chile. Sólo en octubre estuvimos en Valdivia, Puerto Montt, Castro, Calama y Antofagasta, con una muy buena acogida de parte del público. Lo cual nos demostró que las canciones y la figura del cantautor Víctor Jara están muy vigentes entre los chilenos de todas las generaciones.
Sé que ha trabajado con un sello extranjero, ¿cómo define la experiencia? Te refieres a Petroglyph Records, el sello para quienes grabé “Sons of the Same Sun”, álbum que realicé junto a Andy Byrd y que contiene algunas de mis canciones traducidas al inglés. Fue una experiencia muy enriquecedora. Todo comenzó cuando un día estaba yo, en compañía de unas amistades, en un restorán celebrando después de un concierto. Junto a una amiga y dueña del local se encontraba un hombre de Nuevo México, a quien le regalé uno de mis discos. Resultó
que al tiempo volvió con una oferta para grabar para su naciente sello y que más tarde abrió puertas a otros músicos chilenos de fusión.
¿Qué han significado los festivales en que ha estado presente, destaca alguno en particular? El año pasado tuve oportunidad de abrir el Festival de Jazz de Ouro Preto en Brasil y luego quedarme a escuchar a músicos tales como Ron Carter, Eliane Elías, Michel Legrand e Iván Lins, fue maravilloso. Pero, en todo caso, estos son festivales tipo ciclo de conciertos, no del tipo competitivo.
¿Metas como artista y a nivel personal? A nivel profesional y personal no me planteo la vida a base de metas, más bien disfruto a concho cada día que me es otorgado y eso sí, trato de cumplir con aquellas cosas de las cuales soy
responsable. Por de pronto, quiero seguir criando a mis hijas en paz y seguir trabajando en la música. Continuar siendo parte de aquella escasa porción de músicos, cada vez más en extinción, que han construido su arte desde el underground y que aún no sucumben frente a lo ordinario del medio local, en donde lamentablemente prima la imagen por sobre el sonido.
Francesca Ancarola: La Artista
Compositora y cantante chilena de fusión latinoamericana. Su lenguaje musical combina la raíz folklórica sudamericana con estructuras y colores propios del jazz. Milton Nascimento, Violeta Parra, Víctor Jara, Joni Mitchell, Tonhino Horta, Chico Buarque y Susana Baca, son algunas de sus influencias musicales.
En 1986 ingresa a la Facultad de Artes de la Universidad de Chile para cursar Licenciatura en Música. Junto a compañeros forma la banda de jazz-rock “El Carro”, en la cual se desempeña como vocalista, guitarrista acompañante y compositora. En el Festival de la Canción Italiana obtiene, en 1997, el premio a la mejor intérprete.
El camino de formación continúa en 1990 cuando asiste a clases privadas de canto lírico con Hans Stein y luego con Gabriel Brncic. Se gradúa en 1991 con distinción máxima como Licenciada en Música de la Universidad de Chile. Más tarde recibe el segundo lugar en el XII Concurso de Composición de la Universidad Católica con la obra “Mikado” dedicada al Trío Arte. Luego recibe el primer lugar en el I Festival de la Creatividad Joven con su canción “Invierno1”, musicalización de un poema de Vicente Huidobro.
En 1992, junto a Juan Antonio Sánchez, forma el trío de música latinoamericana “Los Descendientes”. Recibe una beca de residencia otorgada por Francia, por su obra electroacústica “A” y más tarde una mención honrosa en el Primer Concurso Nacional de Composición de la Universidad de Chile, por su trabajo electroacústico “Loop”.
Ingresa a la carrera de canto lírico en la Pontificia Universidad Católica de Chile, en 1993, y en 1994 canta en la Opera Falstaff de Verdi en el rol de Alice. Además viaja a Canadá a realizar la beca de residencia a la Queen´s University of Kingston en donde compone “Arena”. Más tarde viaja a Nueva York en donde audiciona en Manhattan School of Music, para realizar un programa de magister.
En 1996 canta en la Opera Alcina de Handel en Nueva York. Luego viaja a Santa Rosa-Brasil a participar en el Musicanto Sulamericano de Nativismo con una musicalización de un poema de Gabriela Mistral “Amanecer y Noche”, en donde obtiene el tercer lugar del certamen.
En 1997 recibe una beca Fulbright y de la propia escuela para continuar sus estudios en Nueva York. Además graba en Chile su primer disco solista titulado “Que el canto tiene sentido”. En 1999 se gradúa con distinción de Manhattan School of Music como Magíster en Música con mención en Canto.
Francesca Ancarola ha realizado, además, talleres de jazz, ha trabajado como locutora y cantante de jingles y ha realizado relatos y música en vivo en la Compañía de Teatro Itinerante Infantil dirigida por Marco Yávar.
Su discografía como solista incluye “Que el canto tiene sentido”, (1999, nominado al Premio Altazor), “Pasaje de ida y vuelta” (2000, Premio Altazor Categoría Jazz Alternativo 2001 y nominado a premios Apes), “Jardines Humanos” (2002), “Sons of the same sun” (2004, disco debut para el sello Petroglyph Records) y recientemente “Contigo Aprendí” (2005, dedicado al bolero).
Ha compartido escenario con Armando Manzanero, Julieta Venegas, Pedro Asnar, Luis Salinas, Quilapayún, Gondwana y Joe Vasconcelos, entre otros. Sus agrupaciones han estado integradas por músicos nacionales y extranjeros de calidad, entre los que destacan, Antonio Restucci, Juan Antonio Sánchez, Misha Piatigorsky, Pedro Giraudo, Elizabeth Morris, Carlos Aguirre, José Seves y Federico Dannemann.
Actualmente está centrada en promover su sexta producción discográfica, “Lonquén-Tributo a Víctor Jara”. |
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