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EDICIÓN | Agosto 2013

Seinfeld (la película que no fue)

Por Maximiliano Mills / maxmills.com
Seinfeld (la película que no fue)

Público había, demanda por verla existía y para realizarla tuvo a varios productores de Hollywood haciendo fila para ser considerados. Quizás el factor que verdaderamente hundió el proyecto fue el retiro de Larry David, en 1997, como coproductor y coguionista de Seinfeld.

Al cumplir un año con mi columna de Cine Paralelo en Tell Magazine, me doy la licencia de comentar la película más esperada de la década del noventa y que nunca llegó a estrenarse en el cine: Seinfeld. Jerome “Jerry” Seinfeld junto a Larry David (salido de la cantera de comediantes de Saturday Night Live; y hoy conocido
por protagonizar Curb Your Enthusiasm), crearon, a fines de 1989, el programa piloto de una sitcom (comedia de situaciones) acerca de “nada”. Se integraron a ellos Julia Louis-Dreyfus (como Elaine Benes),
Jason Alexander (como George Costanza) y Michael Richards (como Cosmo Kramer).

Para los que adoran la ciudad de Nueva York, esta serie fue, es y será su Santo Grial... a mí las ciudades me causan aversión, pero visité Nueva York en 1993, cuando la icónica influencia de Seinfeld sobre la Gran
Manzana, era indiscutible. Ninguna otra película o serie ha conseguido retratarla de manera tan cercana, descriptiva y palpable. Pero desde la perspectiva de Seinfeld, aquí la locura está soterrada y su humor puede llegar a ser negro, incomprensible y basado en historias reales elevadas a parodias que nos reflejan como espejos ¿Ejemplos?: la polola que te sube de lugar en su lista de teléfonos de discado rápido; el dueño de la pizzería que no ve cuando dejas la propina en el frasco; tu potencial suegro, y dueño de restorán, que te invita a cenar pero no se lava las manos cuando sale del baño; tu novia que muere debido al pegamento tóxico que humedeció de los más de quinientos sobres baratos de las invitaciones de matrimonio; el dueño del restorán de sopa que te expulsa del local si le caíste mal; o la compañera de departamento de tu polola —a quién encuentras más divertida— y que para tener el camino libre para conquistarla, se te ocurre sugerirle a tu polola hacer un trío con ella (para que dé una patada y te ponga en la calle), pero ella acepta la “inusual petición” saliéndole el tiro por la culata y enfrentando un indeseable menáge a trois.

Siguiendo los ejemplos de otras series de los noventa como los Expedientes-X y Beavies & Butt-Head; el rumor de que se realizaría una película basada en la serie de televisión Seinfeld, fue un comentario
permanente durante las nueve temporadas y ciento ochenta capítulos de veintidós minutos que duró la serie (del 5 de Julio de 1989 hasta el 14 de Mayo de 1998). Público había, demanda por verla existía y
para realizarla tuvo a varios productores de Hollywood haciendo fila para ser considerados. Quizás el factor que verdaderamente hundió el proyecto fue el retiro de Larry David, en 1997, como coproductor y coguionista de Seinfeld. Esto dejó muy solitario a Jerry, agobiado con las responsabilidades de productor ejecutivo, además del peso de protagonizar la serie. De hecho, fue tanto el cambio de vida para Jerome, que seguir adelante con la serie dejó de ser divertido y decidió cancelarla al año siguiente... ¡a pesar de que la cadena NBC le ofreció doscientos millones de dólares si realizaba la serie por un año más! Con la tristeza de sus ya leales fanáticos, estos tuvieron que resignarse al término de una época, sin volver a disfrutar de nuevos capítulos, y mucho menos de una película sobre sus cuatro adorados neoyorquinos.

Quizás lo que más admiro, después de una década disfrutando de Seinfeld, es que desarrolló un nivel de humor inteligente tan elevado y subliminal que nadie se ha quejado jamás de lo homofóbico (“no hay nada de malo con ello”), anti-familia (“cualquiera puede tener hijos”) y racista (“soy el exterminador”) que fue la serie. En una época donde se vive bajo lo políticamente correcto, ver que un séquito de comediantes deschavetados de Nueva York se ríen de facetas propias e innegables de cualquier persona, solo te confirma que son humanos... para los que se perdieron uno de los mejores ingredientes de los noventa, el canal Sony repite los ciento cuarenta mejores capítulos, tres veces al día. Al principio quizás te cueste calibrarte en la misma onda de frecuencia de Seinfeld. Puede ser que hasta encuentres irritante a un comediante tratando de ser actor. Pero te advierto que cuando tus antenas se pongan en línea con la irreverencia de su humor, la adicción será inevitable.

 

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