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EDICIÓN | Agosto 2012

A cien años del Titanic

Por Maximiliano Mills / maxmills.com
A cien años del Titanic

Cuando se estrenó la película Titanic de James Cameron, en 1997, le pregunté a una niña de nueve años qué le había parecido: “Lloré mucho, pues no sabía que el barco se hundía”. La historia del RMS Titanic es una paradoja incomprensible: ¿por qué ver una y otra vez la narración del naufragio más conocido de la historia? Es una tragedia que tiene más de doce versiones, pero es en la de Cameron donde la línea entre recreación histórica y veracidad se fusionan para ser llevados al pasado como testigos a salvo del gélido mar del Atlántico norte.

Jamás imaginé que un viaje, en mayo de 1998, por la costa de Baja California, me daría la sorpresa de visitar el escenario donde se revivió este naufragio. Fue en la ciudad de Rosarito donde se estableció el Fox Baja Studios. Aquí se invirtieron cincuenta y siete millones de dólares para construir, en veinte hectáreas, el estudio de cine que recreó la última hora del Titanic. Era una piscina gigantesca, con nueve millones de litros de agua y permitía vistas panorámicas de hasta 265°. El barco se construyó a escala real, teniendo bajo el casco una plataforma elevadora para inclinarlo en una forma más dramática durante las escenas del hundimiento. El astillero de Harland & Wolff abrió sus archivos al equipo para mostrarle los planos del barco. Basados en esto y en fotografías se reprodujo el transatlántico original de manera tan realista y vivida, que llegar al lugar emociona, asusta y estimula.

Aquí, Bob Weinstein fue enviado por los jefes del estudio a cancelar la filmación (“por estar peligrosamente sobrepasada en el presupuesto”). Afortunadamente, vio que lo filmado era bastante conmovedor en pantalla y su informe le permitió a Cameron terminar la película. Sorpresivo es encontrarse con una réplica del muelle que tenía la compañía White Star en Southampton, desde donde zarpó. Este museo-escenario abierto al público incluye la proyección de documentales, el comedor, la sala de fumadores, el corredor de primera clase, la habitación de Rose, la sala de radio y el escritorio del ingeniero. Aquí es imposible no recordar la escena del minuto 107, cuando en el puente de mando Thomas Andrews le explica al capitán, a los oficiales y al armador que el insumergible Titanic se hundirá “dentro de una hora... dos horas como máximo”.

La muestra se encuentra enriquecida con réplicas que abarcan los muebles, tazas, maletas, cubiertos, letreros, alfombras e incontables objetos más que se hicieron para la película. Y también la famosa hacha que Rose utiliza para cortar las esposas que aprisionan a Jack cuando se inunda su habitación de prisionero. Están, además, los botes salvavidas, remos, chalecos salvavidas y la campana que los vigías usan para alertar la presencia del iceberg. Si han visto la película más de siete veces, estar aquí les parecerá una fantástica parada dentro de su viaje a México.

Aquí también aprendí por qué se describía al Titanic como insumergible. Estaba diseñado para continuar flotando, a pesar de que cualquiera de sus compartimentos se inundara con agua, pero nunca más de cuatro compartimentos bajo la línea de flotación. Pero el maldito iceberg rajó el barco por estribor —como abriendo una lata de arvejas— ¡y dañó el casco en precisos cinco compartimentos! Y esta fue la razón por la que se hundió en vez de quedarse flotando como una ballena durmiendo, esperando un rescate que jamás llegó a tiempo para evitar los 1.517 muertos. La máxima paradoja dentro de las muchas que ocurrieron esa noche es que si hubieran chocado de frente al iceberg ¡no se hubiera hundido el Titanic!

Cameron quiso construir una visualización definitiva de este momento, como si viajáramos al pasado. Para reconstruir los diálogos de los oficiales se basó en una recopilación entregada por historiadores de la tragedia. Los productores querían que en las salas de cine se experimentara la sensación de estar realmente viviendo el hundimiento en tiempo real, haciéndote la pregunta: ¿qué harías si supieras que solo te quedan horas de vida? Para mí destacan ese par de aristócratas que —whisky en mano— cuando les ofrecen un chaleco salvavidas responden: “no, gracias... si vamos a morir lo haremos vestidos elegantemente”.

Este año se conmemoró el centenario del hundimiento del RMS Titanic. Como homenaje, James Cameron acaba de reestrenar la película en 3D ¿Y qué pasó después de los once premios Oscar con el semi sumergido casco del trasatlántico? Este fue desguazado y convertido en chatarra. Pero afortunadamente en el museo todavía se conservan algunas de las partes icónicas de la nave; como el puesto de vigía donde los marineros estaban cuando avistaron el iceberg, el cabrestante, la cubierta de proa y de popa y varios de los puentes de acceso.

 

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