Entrevistas

EDICIÓN | Julio 2012

No suelta la raqueta

Nicolás Massú

Con cerca de quince años en el circuito profesional, él no se rinde. Ni las lesiones ni los constantes llamados a retiro por parte de terceros lo llevan a soltar su raqueta, la misma con la que triunfó en lo más alto del deporte mundial. Ahora solo busca su recuperación y volver a la elite del tenis, para cumplir su último sueño: retirarse por la puerta grande.
 

Por Francisco Ortiz C. / Fotografias: José Luis Salazar

Con treinta y dos años a cuesta, Nicolás Alejandro Massú Fried ha dedicado gran parte de su vida al tenis. Desde que su recién fallecido abuelo, Ladislao Fried, lo llevara por el camino del deporte blanco, nadie los ha separado. Con raqueta en mano ha recorrido el mundo en busca de triunfos que lo han convertido en uno de los deportistas más exitosos en Chile, y uno de los más reconocidos a nivel del orbe.

Justamente, el episodio de su abuelo ha sido una gran tristeza para Massú en el último tiempo. Fallecido el reciente 21 de mayo, es uno de los golpes más grandes que ha recibido la familia del tenista, pues fue Ladislao Fried quien llegó a Chile desde Hungría a formar todo el clan. Y es que para el viñamarino el rol que cumplió su abuelo fue trascendental. Su abuelo junto a Leonardo Zuleta fueron fundamentales en su carrera. “Él me puso en el tenis, me llevó y me apoyó no solamente en la parte anímica, sino en lo económico. Me ayudó a decidirme por el tenis, porque a mí también me gustaba mucho el fútbol. Las personas que más me llevaron por ese lado, fueron el ‘Nano’ Zuleta y mi abuelo”.

EXTRAÑO JUGAR

Ya son varios los meses en que Nicolás Massú ha debido esperar pacientemente fuera de las canchas. El 31 de enero fue su último partido. Jugando en Viña del Mar, cayó ante Federico Del Bonis y de ahí en más no ha podido volver a la competición. Una doble lesión en su brazo lo ha mantenido lejos del alto rendimiento en los últimos dos años, con lo cual, su ranking ha debido pagar las consecuencias: estar fuera de los mejores seiscientos del mundo.

Además, el ganador de dos medallas de oro en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, finalmente se quedará fuera de Londres 2012, ya que la Federación Internacional de Tenis decidió no entregarle una invitación. Esta era la única chance que tenía el viñamarino de ingresar a la cita de los cinco anillos, competencia en la que es el nacional más destacado de toda la historia y en la que suma tres presencias (Sydney, Atenas y Beijing).

¿Cómo estás actualmente?
Estoy con una lesión en el codo, que tengo hace como un año y medio, pero se me volvió fuerte y grande en la Copa Davis con Uruguay, entrenando. Ahí se me terminó de romper un tendón y tengo una epitrocleitis en el codo. Entonces son dos lesiones y llevo casi doce o trece semanas sin agarrar una raqueta de tenis… extraño jugar.

¿No pensaste en operarte?
Tengo treinta y dos años y operarse significa, por lo menos, unos ocho meses fuera, si es que quedo bien.

Es complicado lo que se viene, ¿aún con ganas?
Sé que lo que se viene es súper difícil, porque si quiero seguir jugando, tengo que empezar de cero. Yo estaba sacando la cuenta de cuánto tiempo he estado parado en estos últimos dos años, y creo que sumando todos los meses, llego fácil a un año.

CON GARRA Y TÉCNICA

Nacido el 10 de octubre de 1979, Nicolás sabe de lucha y triunfos. Con esfuerzo logró consagrarse como uno de los tenistas más destacados en la historia de ese deporte y quiere volver a ese sitial. Pero todas esas victorias han sido producto de un largo proceso, que finalmente ha traído sus frutos: victorias que tendrán su nombre en lo más alto del deporte blanco durante toda la historia. De hecho, su primer título lo logró en un partido que alcanzó rasgos épicos. Corría la tarde del domingo 18 de febrero del 2002, y en el Abierto de la ciudad de Buenos Aires Nicolás Massú comenzaba a cimentar la tradición que lo ha caracterizado.

¿Te sientes realizado como tenista?
Si le preguntas a cualquier jugador, a Nadal, a Federer o a Djokovic, conforme nunca están, siempre quieren más. Yo también pienso lo mismo, quiero más. Ahora, sí me siento exitoso, aunque me quedaron algunas tareas pendientes y algunas cosas que podría haber hecho mejor, pero estoy tranquilo y realizado.

¿Te molesta que se destacara tanto tu garra y no la técnica?
No me molesta, al contrario. Desde un comienzo me caractericé por ser un tipo gladiador, que luchaba de la primera pelota hasta la última, y está bien. Pero siempre lo he dicho, el talento no es solamente jugar como John McEnroe o como el ‘Chino’ Ríos, que eran talentosos y todo salía fácil. Hay otro tipo de talento también. En mi momento, cuando estaba bien, el año 2003, salí el mejor devolvedor del circuito, primer saque y segundo saque. Ser uno de los jugadores más rápidos del circuito, también es un talento; tener una de las mejores derechas del circuito, también es un talento; visualizar dónde va la pelota y ser rápido en eso, también es un talento.

A propósito de esa entrega, es mítico tu primer título venciendo a Agustín Calleri…
Yo iba perdiendo 6-2/5-1, y el partido estaba listo… Bueno, lo di vuelta y fue increíble, porque nadie lo podía creer, terminé ganando el segundo set 7-6 y después 6-2. Y de ahí empezaron a darse cuenta de que yo era un luchador, que debían tener cuidado. Entonces me gané el respeto, no solamente en Argentina, sino en todos lados. Que un chileno triunfe en un torneo en Argentina es súper complicado, me metí dentro de los cincuenta mejores del mundo y empecé a percatarme de que realmente estaba para cosas importantes.

UNA HISTORIA DE ORO

Si hay un hecho que ha marcado a Nicolás Massú a lo largo de su carrera, sin duda, que son los Juegos Olímpicos de Atenas. El 2004 quedará en la memoria como uno de los años más exitosos del deporte chileno, con el nombre de Nicolás Massú enmarcado en oro. Dos medallas doradas llevaron al tenista a convertirse en un verdadero ícono del deporte olímpico.

¿Cuánto cambió tu vida lo vivido en Atenas?
Ahí pasé a ser respetado no solo en el tenis, sino que a nivel mundial del deporte. Yo me acuerdo que ahí tomé un avión desde Grecia a Nueva York, porque teníamos que ir a jugar el US Open. Al otro día en todos los diarios de Estados Unidos salía mi foto, en portada. Fui a todos los canales importantes del mundo, prendía la tele en cualquier lado  y aparecía que había ganado. Entonces te das cuenta del respeto.

¿En tu partido de la final hay una pelota mal cobrada que cambia el desenlace?
El día anterior me habían hecho examen de doping, de sangre, no me habían dejado dormir, había jugado el dobles y había dormido como cinco horas, y (Mardy) Fish había descansado todo el día. Y me robaron una pelota que hasta el día de hoy me río cuando lo veo en la televisión. No sé qué le pasó al árbitro, porque ese árbitro es muy bueno. De hecho, tengo las imágenes y la pelota fue una doble falta que pegó al otro lado del saque, como medio metro para el otro lado.

¿Qué pensaste?
No entendía nada y era un punto importante. Comencé a agarrar como un pequeño odio, y eso me hizo despertar y empecé a ganar y a ganar. Y cuando venzo el cuarto set, voy al baño, me miro al espejo y veo todo nublado, y ahí dije, esta es la última oportunidad, quizás nunca más en mi vida voy a estar en esta situación y tenía que entrar con todo a ganar.  

Son medallas históricas, ¡pero que se te quedaron en Atenas!
(Ríe) Sí se e me quedaron debajo de la cama de la casa donde estábamos en los Juegos Olímpicos. Y entre que no dormí y me fui rápido, se me quedaron. Después llamé a Fernando y le dije que me las llevara. Menos mal que las encontró ahí.
 
TRIUNFOS Y FRUSTRACIONES

Por el nivel alcanzado, Massú tuvo la posibilidad de enfrentar a las grandes estrellas del tenis mundial. Desde generaciones ya retiradas, como André Agassi, hasta figuras contemporáneas como Novak Djokovic. Una carrera que lo llevó a la alta competencia en singles y en dobles. Sin embargo, como todo deportista de alta competencia, siente que le quedaron deudas pendientes. Aunque una de sus mayores tristezas de su carrera fue el retiro de su compañero y amigo Fernando González.

¿Cuál fue el rival más duro que te tocó enfrentar?
Es que jugué con todos. Jugué con los cuatro buenos de hoy: con Federer, Nadal, Djokovic y Murray. Y con los anteriores buenos que había, con el ‘Chino’,  Agassi,  Rafter,  Kafelnikov, Ivanišević, Hass. Al único que no pude enfrentar fue a Sampras. El que más me gustó por su juego fue Agassi, porque era mi ídolo.

¿Y el más desagradable?
Varios. Cuando jugué con Nadal fue desagradable, porque todas las pelotas vienen de vuelta. Sientes que estás jugando con un tipo que llega a todas, es un fenómeno. Siempre cuando lo enfrentas te sientes impotente.

¿Nadal o Federer?
A mí me gusta Federer, pero me siento más identificado con el juego de Nadal. A Federer lo veo como un tipo excepcional, para mí es uno de los mejores deportistas de todos los tiempos, es increíble. Es el deportista perfecto, eso es lo que admiro de él. Nunca está involucrado en nada, es un caballero, siempre bien vestido, se expresa bien, habla francés, alemán, inglés, nunca se retira de un partido, nunca lo ves lesionado. Es un tipo completo.

¿Te sientes con alguna deuda?
A quién no le gustaría haberse ganado un Grand Slam, a quién no le hubiera gustado ser número uno del mundo, ganar la Copa Davis. Pero, bueno, no gané un Gran Slam, pero me gané los Juegos Olímpicos. De hecho, Roger Federer, que tiene dieciséis Grand Slam ganados, dice que su deuda pendiente son los Juegos Olímpicos. Entonces es difícil.

¿Y el Abierto de Viña del Mar?
En su tiempo fue algo que me dio vueltas, porque no lo pude ganar. Hice dos finales, dos semis. De todos los jugadores que están ahí, creo que está Ríos, Fernando y después vengo yo con el mejor récord de ese torneo. Hubo una semifinal con Fernando, impresionante, el año 2006, que terminé ganando a las tres de la mañana. Después en la final con Horna me puse nervioso. Esa final la tendría que haber ganado; Horna nunca me ganó en su vida. Le había ganado nueve meses antes de ese partido, pero justo ese día me venció.

¿Cómo tomaste el retiro de Fernando González?
Me pegó un poquito. Compartimos tantos años juntos, tenemos casi la misma edad. Primero se fue el ‘Chino’, después él… Como que en el fondo me quedo un poco solo en el circuito de los jugadores de la época. En los torneos ya no va a estar presente, aunque como amigo siempre nos juntamos. Lo respeto, tiene ganas de hacer otras cosas y siente que el momento le llegó.

Además fueron buena pareja de dobles…
Con Fernando podríamos haber estado dentro las mejores parejas del mundo durante muchos años, todos nos tenían miedo. Éramos la primera pareja que jugaba de fondo. Nadie quería jugar con nosotros, porque de fondo le pegábamos puros palos, y de hecho le ganamos a los Bryan como dos o tres veces.  

¿Cómo eran esos partidos con los hermanos Bob y Mike Bryan?
Calientes, porque los Bryan fuera de la cancha son grandes tipos, pero dentro de la cancha son complicados: te sacan pica, se pegan los pechazos, se cruzan, te molestan. Eso a mí me gustaba, porque era como un partido caliente, nos gritaban los puntos en la cara, nosotros también. Y sabíamos que ellos nos respetaban mucho, hasta el día de hoy.

¿Cómo ves a Belus Prajoux a cargo de la capitanía de Copa Davis?
Bien, es un tipo tranquilo, ahora lo conocí mejor, me sentí muy cómodo. La verdad que toda mi vida he tenido capitanes con los que me he llevado bien, con la mayoría.

UN NOMBRE INOLVIDABLE

Han pasado quince años desde que debutara en el profesionalismo en 1997. Sin embargo, sus primeros logros llegaron en 1998, en torneos futuros y challengers. Con el pasar del tiempo, Nicolás ha logrado alzarse con seis títulos ATP y otras nueve finales perdidas. Además, cuenta con 257 partidos ganados, que lo llevaron a alcanzar el Top Ten del ranking, ocupando el noveno puesto del escalafón mundial el año 2004, luego de triunfar en Atenas. Exitosa carrera que, incluso, lo llevó a traspasar fronteras del deporte, pues la alcaldesa de Viña del Mar, Virginia Reginato, ya propuso el nombre del tenista para el nuevo estadio de la Ciudad Jardín. Pero el fin comienza a acercarse y Massú es consciente de aquello, pese a que aún quiere seguir un par de temporadas más en lo que ama.

¿Qué evaluación haces de tu carrera?
Exitosa, muy buena. Creo que he tenido una carrera increíble, siempre uno quiere más, me hubiera gustado que estos últimos tres o cuatro años hubiesen sido mejores, pero no me culpo, porque tuve diez años increíbles, donde gané todo lo que podía. Pero es parte normal de la vida, no siempre te puede ir bien.

¿Piensas en el retiro?
Me retiraré cuando sienta que tenga que retirarme, cuando no tenga más ganas de levantarme temprano, cuando no quiera ir a un entrenamiento o cuando las lesiones no me dejen jugar. Ahora, si de acá a un año no puedo jugar por el codo, bueno, ahí tendré que pensarlo. Pero ahora quiero volver a jugar. Un tipo como yo quiere retirarse por la puerta grande, no por la puerta trasera. Quiero retirarme jugando, no lesionado.

¿Y después?
No tengo claro lo que va a pasar con mi vida. Me encanta vivir en Chile, pero no sé si voy a vivir acá doce meses. No estoy acostumbrado a estar un año en un mismo país, pues desde los once años que vengo viajando. Siempre he dicho que en algún momento voy a terminar viviendo en Miami, esa es mi idea. Mientras no tenga hijos, no tenga familia, puedo vivir donde quiera. Mi vida es así, si me cambian eso, me descolocan.

Pero algo con el tenis…
Algo con el tenis voy a hacer, seguro. Puede ser solamente eso u otras cosas. Capitán de Copa Davis también quisiera ser, pero quizás en tres o en diez años más, no tengo idea. También puedo crear una academia, pero depende de cómo termine de ánimo con el tenis.

¿Qué te parece que al nuevo estadio de Viña del Mar la alcaldesa quiera ponerle tu nombre?
Son cosas que nacen y que uno no pide. La verdad es que todos los reconocimientos son bienvenidos. Siempre voy a estar contento, y sobre todo de algo tan cercano como un equipo que uno tanto quiere como Everton, que es de mi ciudad. No es algo que me va a cambiar la vida, pero sí me encantaría, sería un honor.


“Ser uno de los jugadores más rápidos del circuito, también es un talento; tener una de las mejores derechas del circuito, también es un talento; visualizar dónde va la pelota y ser rápido en eso, también es un talento”.
 

 

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