Tell Magazine

Entrevistas

EDICIÓN | Mayo 2012

Innovador tecnológico

Alfredo Zolezzi
Innovador tecnológico

Agua para todos. Esa es la consigna que promete revolucionar al mundo entero y que situó a nuestro país y al diseñador industrial, Alfredo Zolezzi en la palestra, gracias al genial invento que purifica el agua contaminada a través de un plasma. Reacio a hablar de sí mismo, prefiere que sus acciones lo hagan por él. A la cabeza del AIC, en su natal Viña del Mar, está marcando pautas. Acaba de recibir el premio nacional de Innovación. Silicon Valley lo está esperando con las puertas abiertas. Y le acaban de proponer, junto con Avina, crear el primer laboratorio de innovación social en América Latina (y quizás del mundo) utilizando la innovación tecnológica como driver. Señores, esto es solo el comienzo.

Por Macarena Ríos R. /fotografías Vernon Villanueva B.

Alfredo Zolezzi es un tipo humilde, de muy bajo perfil. Tanto, que todavía no está convencido con esta entrevista. A pesar de haber inventado un modelo tan revolucionario (el Modelo de los Objetivos Integrados) que la mismísima Fundación Avina le ofreció traer a Chile a dos memoristas de Harvard —o Babson— para escribirlo en inglés nativo y difundirlo en varios idiomas. A pesar de que la junta de accionistas del Advance Magnet Laboratory (AML) acaba de aprobar la fusión de este con el AIC (Advanced Innovation Center) en partes iguales. A pesar de que Vivek Wadhawa, (el renombrado columnista del Washington Post) le pidió formar parte del centro que creó hace un par de años.

Y por mientras, desde el sexto piso de su oficina ubicada en El Salto, dice varias verdades. Dice, por ejemplo, que mientras la investigación transforma dinero en conocimiento, el AIC transforma conocimiento en valor, mediante el uso de la tecnología. “Y cuando la industria entiende eso, es el mercado el que se acerca a ti y te ofrece capital y ya no eres tú quien debe andar golpeando puertas como era en el pasado. Ahora son las empresas las interesadas en estos desarrollos y es así como el modelo empieza a funcionar. Es el capital el que anda detrás de buenas ideas y de los proyectos con potencial”.

¿Últimamente te han golpeado mucho las puertas?
Gracias a Dios, sí. Se validó el modelo, porque no es normal que nosotros estemos haciendo cosas con muy poco presupuesto en áreas donde hay grandes corporaciones y centros de investigación a nivel mundial actuando con costos millonarios y que en unos pocos meses estemos levantando cosas que no existían. Por ejemplo, lo del agua. Esperamos que lo que nosotros hacemos sea imitado por muchos y que pase a ser una actividad importante en nuestro país.

Dice también que el MOI —que sostiene que la innovación tecnológica es una herramienta que permite generar impacto económico y social— es la clave de todo lo que está pasando. “Desde el día en que logré escribir el modelo y probarlo, la tasa de acierto de los proyectos que llevamos es de un ciento por ciento. Y a pesar de que es una constante la falta de recursos, los proyectos siguen avanzando”.

El modelo sostiene que la ciencia del futuro permite conectar innovación y pobreza. Y lo que se ha transformado en una verdadera bandera de lucha para Alfredo: El modelo rompe paradigmas al sostener y demostrar que es posible ejecutar una agenda comercial altamente rentable con una humanitaria y social de altísimo impacto. ¿El fin? Poner la tecnología al servicio de la comunidad, de los más necesitados.

Zolezzi, el diseñador industrial, va mucho más allá. Y ve mucho más allá. Mientras lo llaman por teléfono desde Estados Unidos, atiende a la directiva sindical de profesores y envía instrucciones a través de su Tablet. Se detiene un segundo y me mira a los ojos. “Si tú me preguntas cuál es la misión del AIC, es una sola: cambiar la aceleración con que se da la lucha contra la pobreza a nivel mundial”. La ecuación es simple: a más tecnología, menos pobreza.

LA FELICIDAD DE ROSITA REYES

Obligar a ver el impacto que puede generar la tecnología en la pobreza. Eso fue justamente lo que generó Alfredo con la puesta en marcha de su prototipo en el Campamento San José. Científicos de todas partes del mundo vinieron a ver cómo funcionaba la máquina que transformaba el agua en potable. Rainer Meinke, Traver Gruen-Kennedy, incluso una compañía americana que quiere comprar una licencia para todo el mundo y hacer equipos de consumo masivo.

“Esto que hice en el campamento tenía por objeto validar que tecnología y pobreza deben conversar. Y que en Chile sí se pueden hacer cosas de alto impacto no solo científico, sino social y comercial, pero hay que tener mucho respeto por la gente más vulnerable”.

Por eso buscó a la gente de Un Techo Para Chile. “El Techo me enseñó algo valiosísimo: la gente más pobre quiere ser parte de la solución. Yo puse la tecnología, pero fueron ellos, los pobladores, parte de la solución. ¿Cómo se instala?, ¿cómo se administra?, ¿cómo se capacita a la gente en el uso?, ¿cuál es el impacto social de personas que fueron postergadas más de veinte años sin agua potable y que de un día para el otro les llega agua? Y ellos tuvieron que entender que esto era un prototipo de algo que no existía en el mundo, que por primera vez en la historia se instalaba algo así. Y ellos lo asumieron con mucha responsabilidad. Tú ves a la Rosita Reyes que es la que la lleva en el campamento y que vive en condiciones muy duras, pero sin embargo es feliz”.

Me muestra un video de Reuters, donde aparece el plasma que promete revolucionar el futuro. “Lo más importante es que en Chile sí se pueden hacer cosas de impacto global”.

Y vaya que sí. Un golpe a la cátedra es este flamante invento de Zolezzi que tiene revolucionada a la comunidad científica y que puso en la palestra a nuestro país como un nuevo polo de desarrollo tecnológico e innovación. Chicago Tribune, Washington Post, Cientific American (la publicación científica más importante a nivel mundial) y la Singularity University de Silicon Valley están hablando del plasma que purifica, en solo cinco minutos, cerca de setenta litros de agua.
“Pero esto no es lo único de impacto global que estamos haciendo, tenemos varias tecnologías más, algunas de ellas probadas exitosamente con el gobierno estadounidense y todas ellas desde Chile. Eso es lo importante. Por eso es que no he vendido la tecnología. La idea de esto es asegurarme que les llegue a todas las Rositas Reyes del mundo. A lo mejor no me va a resultar, pero me voy a morir intentándolo y eso te lo aseguro”.

La próxima etapa es validarla en distintos territorios. “Estamos evaluando instalar agua en el Hospital de Puerto Príncipe en Haití y llevar agua a unos campamentos en la Amazonía brasileña. Queremos que a nadie le quepa duda que esto funciona”.

UNA OBSESIÓN

“El otro día conocí a un millonario norteamericano que tenía solo veintidós años. Y me dijo cosas sorprendentes: Yo necesito trabajar contigo, necesito conocerte, porque necesito tu experiencia. Nosotros, mi generación, no tenemos tiempo que perder. Si tú tuvieras veintidós años hoy día, nos estarías liderando, porque a tus veintidós años no existía el celular, ni internet, ni los viajes, ni la posibilidad de crear valor, no existían los instrumentos de modelación, ni las herramientas de simulación. No existía nada y hoy estás haciendo las cosas que haces. Entonces para mí es súper importante tener contacto con personas que fueron capaces de hacer cosas sin haber tenido nada”.

En el AIC trabaja un equipo de científicos expertos en robótica, física avanzada aplicada, nanopartículas, superconductividad, plasma. La creatividad se respira en los pasillos, en las pizarras atiborradas de fórmulas matemáticas, en los apuntes hechos de complejas fórmulas. Y en las mentes pensantes que pululan por ahí. “Tengo un grupo de ingenieros chilenos realmente fantásticos”.

¿Y tú sueñas con acelerar la lucha contra la pobreza?
Eso me tiene obsesionado. Esa es la gran bandera de lucha. Para eso existe este centro, pero también quiero cambiar la aceleración con que se da la recuperación de aguas y para eso quiero trabajar con algunas corporaciones muy grandes americanas. Y aunque hay gente que no entiende lo que hago, la Fundación Avina se interesa en esto. “Alfredo queremos ayudarte, pero además queremos adoptar tu modelo”. Imagínate lo que eso significa, ellos están en diecinueve países desde hace muchos años, trabajando con los más pobres, me significa un vínculo real con acción social concreta, medible y no de discurso. Antes de vender mis tecnologías, me voy a asegurar que lleguen a los que más las necesitan.

PERSEGUIR LOS SUEÑOS

La culpa la tuvo Fernando González. Eso es lo que hoy dice Alfredo con una amplia sonrisa. La culpa del sisma familiar, de la partida de uno de sus hijos a los Estados Unidos a perseguir sus sueños.

“Un día estaba Fernando en mi casa junto a unos amigos argentinos. Uno de ellos estaba haciendo una selección por el mundo en busca de talentos jóvenes para llevarlos a un campamento de tenis en California, comandado por el entrenador español José Higueras”. El mismo de Sampras y Federer. Durante diez días evaluó a Ignacio, uno de sus hijos, y salió seleccionado para ir a California. Alfredo abrió los ojos como plato. “¿Mi hijo?, ¿solo?, ¿a California?, ¿doce años?, ¡nica!”, pensó.

Y convocó a una reunión familiar: el papá, la mamá y el niño en cuestión. Durante mucho rato estuvieron explicándole el porqué no querían que fuera, el costo familiar, el dolor de la ausencia, el evitar exponerlo.

Estaba oscureciendo cuando Ignacio dice: “Ok, voy a hacer lo que ustedes digan, pero hay algo que me confunde, papá. Tú siempre nos dices a nosotros que nunca debemos dejar de perseguir los sueños. Lo que no puedo entender es por qué yo no puedo perseguir el mío”.

Y Alfredo tuvo que dar su brazo a torcer y partió a dejarlo a California. “Una de las cosas importantes es mantener la capacidad de soñar”.


ANALOGÍA CON APPLE

Esta historia, la del AIC, la del modelo de los objetivos integrados, la del plasma que purifica el agua, está llena de aristas. Y también de paradojas: por un lado la CORFO le acaba de rechazar todos sus proyectos y, por otro, acaba de recibir una invitación de la Office of Naval Research Global America’s de USA para mejorar la cooperación tecnológica entre Chile y Estados Unidos. ¿Quiénes participan? CORFO, SOFOFA, CONYCIT, los mismos que han rechazado sus programas. Pero no le quita el sueño.

¿Por qué crees que te los rechazaron?
Es muy difícil dar cabida a todos los proyectos que se presentan a nivel nacional.  Lamentablemente no puedo presentar patentes, ni tablas de resultados de laboratorio, ni menos, experimentos científicos. Resulta imposible describir en doscientos caracteres cada uno de mis proyectos. Pero lo más importante no es el rechazo, lo más importante es que en Chile sí se pueden hacer cosas de impacto global.

Lo del rechazo fue hace poco y, ese día, Alfredo llamó a todos a reunión. “Nuestra empresa es pequeñita”, les dijo, “pero es súper grande y voy a demostrarlo”. Risas. “Nómbrenme una empresa grande”. “Apple”, dijeron al unísono. “Comparemos nuestra empresa con Apple”. Miradas de reojo. Más risas. “Comparémonos por lucas”, continuó Alfredo. “Nosotros estamos bajo el cero, no nos podemos comparar. Comparémonos por número de empleados, sonamos, somos veinte si contamos a los científicos rusos, frente a decenas de miles. Comparémonos por la marca, AIC no la conoce nadie, Apple tiene un tremendo prestigio a nivel mundial. Comparémonos por los productos… tampoco. Ok, comparémonos en una categoría donde le ganamos a Apple: los sueños. Nuestros sueños son más grandes que los de Apple porque nos involucran a todos”. Y aunque todos se reían, Alfredo lo decía en serio.

¿Qué te gustaría inventar?
Están pasando cosas increíbles en el mundo. Se están inventando cosas geniales y a mí me gustaría que el modelo de los objetivos integrados se usara en forma masiva en los colegios, en las universidades, porque el modelo ha demostrado que es posible desde Chile, sin ser científico, sin ser millonario, sin ser político, sin ser conocido ni tener una gran marca, crear cosas de alto impacto global. Ha demostrado que no requieres dinero para hacer las cosas, lo único que se necesita es inquietud y voluntad.

Todo lo que está haciendo apunta a mejorar la calidad de vida de los pobres. “Yo creo que lo que estamos haciendo es usar la innovación para cambiar la aceleración con que se da la lucha contra la pobreza a través de haber sido capaz de crear un modelo que está siendo demandado en el mundo. Se están inventando tantas cosas que la tasa de adopción de esas tecnologías es muy baja. Las corporaciones son muy lentas, los ciclos de vida de los productos son muy cortos, los hábitos de consumo cambian muy rápido. Y eso es una gran oportunidad. Por ejemplo, ahora inventé un dispositivo que es un separador magnético. ¿Para qué servirá a futuro? ¡No tengo idea! Lo que quiero es generar una plataforma abierta en la red e invitar a todos los estudiantes del mundo a trabajar conmigo en buscar aplicaciones para esa tecnología”.

PURA CREATIVIDAD

Casado con Gabriela Campusano y padre de cuatro hijos: Sofía, Alfredo, Ignacio y Bernardita, dice que no debiera haber ido a la Casa Blanca, ni a la NASA a mostrar su modelo, que tampoco debiera haber hecho lo del agua, ni lo del petróleo, ni debiera haber recibido la medalla Yuri Gagarin, otorgada por la Academia Rusa de Ciencias de la Ingeniería, convirtiéndose en el primer latinoamericano en obtenerla. “Es muy raro y eso compromete”.

Claro que compromete. El propio Obama, junto a su equipo dedicado a temas tecnológicos, puso a su disposición todas las condiciones para que pudiera instalarse en un centro de innovación en Florida. Con todo su equipo. Con visas, con subsidios, con financiamiento. La puerta sigue abierta.

Pero eso no es todo. Dentro de poco, el Centro firmará un acuerdo de cooperación con el Russian Academy of Engineering Sciences, para proveer consultoría en innovación. Solo un dato: Esta entidad agrupa a más de novecientos científicos rusos.

Son ambiciosos los objetivos que tienes con el Centro…
Súper ambiciosos. Queremos lograr que se hable de innovación en Chile antes y después del AIC. Estoy convencido de que la creatividad y la estabilidad del país permitirán transformarlo en un líder internacional en términos de innovación. Lo interesante de este modelo es que una misma tecnología puede tener varias aplicaciones, y en eso estamos trabajando: en generar soluciones para diversas necesidades, siempre enfocadas al impacto social.

Y el purificador de agua hecho en base a plasma es la punta del iceberg. Una innovación que usa la tecnología del futuro, en problemas reales como la escasez de agua a nivel mundial.

¿Sopesaste el ofrecimiento que te hicieron en USA?
Todavía lo estoy evaluando.

Alfredo hace una pausa y comenta: “El desafío personal es descubrir qué quiere Dios conmigo, por qué me permite hacer estas cosas. Y más que el poder realizarlas, yo agradezco profundamente el sentir la necesidad de hacerlo, de hacer algo por los demás”.


“Si tú me preguntas cuál es la misión del AIC, es una sola: cambiar la aceleración con que se da la lucha contra la pobreza a nivel mundial”.

 

Otras Entrevistas

» Ver todas las entrevistas


OPINA

  • Verificación Anti SPAM, Ingrese el resultado de la siguiente operación8+6+6   =