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EDICIÓN | Octubre 2018

Las siete Juanas

Juana de Arco
Las siete Juanas

Un atractivo concepto que involucra la justa combinación de artes visuales y diseño es el que han logrado desarrollar las siete socias de Juana de Arco, que en diciembre cumple un año en Andalué, San Pedro de la Paz, generando un punto de encuentro para el arte, la estética y la belleza.

Por Soledad Posada M. / Fotografías Sonja San Martín D.

Ya ha pasado casi un año desde la primera inauguración de la galería Juana de Arco, el 31 de noviembre de 2017. En la ocasión, exponían sus obras Gustavo Riquelme y Jorge Zambrano, sumados a los móviles de Eugenio Brito. En el lugar, los asistentes también se encontraron en la antesala con una tienda dedicada al diseño e interiorismo; era la tienda Juana de Arco, que junto a la galería del mismo nombre conforman un todo, que involucra tanto a las artes visuales como al diseño.

Una idea que resultó gracias a la fuerza y empuje de siete mujeres unidas por su pasión por el arte y las ganas de emprender. Hoy, a más de diez meses de esa primera inauguración, a la que le siguieron incansablemente una al mes, las siete solo tienen palabras de agradecimiento y alegría por el tiempo transcurrido, además de tener muy claro que queda mucho por hacer.

 

LAS SIETE JUANAS

La historia de Juana de Arco se empezó a gestar mucho antes de diciembre del año pasado. La sicóloga Valentina Riveros ha estado toda su vida conectada con el arte y el diseño. “Mi abuelo poeta y coleccionista, despertó en mí el interés y la sensibilidad por el arte y la estética. Y al ver su incesante trabajo por mostrar su obra, sentí la responsabilidad por apoyar a los artistas locales. Además, que Concepción es una ciudad con un patrimonio cultural importante y hay que mostrarlo”.

Valentina hace años venía diseñando este proyecto, pero el encuentro con María José Latorre, quien estudió Decoración en Pittsburgh, EE.UU., gatilló el inició definitivo para volver la idea realidad. “Siempre pensé en la artista visual Alejandra Cigarroa, como pieza fundamental en la administración y gestión de la galería y así nos fuimos conformando como las Juanas”. A las que se sumaron las artistas visuales Marcia Clark, Laura Ruiz y Pía Bórquez, y posteriormente, la arquitecta y artista Claudia Canobra.

Para Valentina, el proyecto Juana de Arco, donde conviven tienda y galería, se ha ido configurando con el aporte de todas y eso lo hace más interesante. La recepción de la gente ha sido muy positiva, mostrándonos que este es un espacio que integra diseño, decoración, arte, asesoría y una atención personalizada. Lo mismo opina María José Latorre, “mi evaluación es absolutamente positiva. Al principio da pudor que tanta gente evalúe tu trabajo y miedo a que haya gente a quien no le guste lo que hacemos. En Concepción, donde llueve y hace frío, la casa se transforma en un lugar importantísimo, prácticamente pasamos el setenta por ciento de nuestras vidas en ella y que el interior de nuestro espacio trasmita lo que queremos es fundamental. En Juana de Arco hay desde regalos por tres mil pesos hasta una obra de arte de alguien reconocido”.

 

EN LAS BUENAS Y EN LAS MALAS

Las siete féminas, apasionadas promotoras de la cultura y las artes, conforman un grupo humano que va más allá de solo trabajar juntas por un objetivo, también se apoyan y complementan. Sobre todo en lo malos momentos, lo que deja muy claro la artista visual, Pía Bórquez: “Cuando se me planteó el proyecto, casi simultáneamente me diagnosticaron un cáncer de hueso tremendamente agresivo, por lo que la carga emocional que le he puesto a Juana de Arco es muy grande. Después de meses postrada, operaciones y quimioterapias, recién en este mes logré unirme al equipo de Juana de Arco. Ellas, que son mis amigas de siempre, me sostuvieron durante el proceso de mi enfermedad y me esperaron hasta ahora; con gran alegría pude empezar a trabajar en un proyecto que me llena el alma y en el que veo gran potencial. En cuanto a expectativas, para mí están ya más que cumplidas”.

Para la también gestora cultural Laura Ruiz, ha sido muy entretenido: “Como grupo, hemos establecido alianzas con los negocios del sector, que nos apoyan en las inauguraciones. De todo hemos ido aprendiendo en el camino, porque siempre surgen imprevistos. Debemos estudiar, revisar y aprender de cada tema. Juntas hemos potenciado nuestras fuerzas y capacidades, nos apoyamos unas a otras”. En cuanto al arte, Laura opina que se debe democratizar, “es importante incentivar el espíritu y masificar el arte. Al asistir a las inauguraciones, los visitantes tienen una comunicación directa con el artista, además de obtener información relevante, porque nosotras los asesoramos personalmente. La valoración de la obra artística aumenta por el conocimiento, y esto incentiva la inversión”.

Marcia Clark, artista visual y arteterapeuta, señala que su balance de Juana de Arco es, de todas maneras, positivo: “Se ha vendido casi de todos los artistas que han expuesto y el público siempre vuelve a consumir y presenciar arte. Es una plataforma cultural de artistas emergentes y con trayectoria y, a la vez, galería comercial. De todas maneras, queda mucho todavía por hacer y depurar”. Cabe recordar que en la sala han expuesto José Fernández Oxley, Alejandro Balbontín, Mono Lira, Óscar Barra, Claudia Sierralta, Katia Wilkomirsky, Rosemarie Prim y Bárbara Bravo, entre otros.

Para la artista, gestora cultural, pedagoga y magíster en Humanidades y Artes, Alejandra Cigarroa, este es un nicho que tiene mucho potencial y “hasta la fecha hemos tenido muy buena respuesta de parte del público. Lo que nos deja más contentas, sin duda, es la recepción que hemos tenido por parte de los artistas, nuestros colegas, un índice de esto lo refleja que a los pocos meses de nuestro funcionamiento ya teníamos agendado con exposiciones hasta diciembre de 2018. Estamos aportando tanto al desarrollo de las artes locales, como entregando cultura a una comuna que estaba en falencia”.

Finalmente, Claudia Canobra acota que también han logrado incentivar el mercado del arte, e influir en la dinámica de los artistas, en el vender-producir. “En San Pedro de la Paz existe la necesidad de adquirir obras de arte, algo original, algo que le guste a quien observará la obra cada día. Los clientes no tienen que ser expertos, les tiene que gustar el cuadro que se llevan para la casa. Tiene que haber una conexión con la obra que les gusta”.

Para quienes quieran expresarse más con el arte, en Juana de Arco también hay talleres para adultos y niños. Sin duda, un lugar donde la belleza y estética encuentran un refugio, donde las talentosas Juanas siempre dan la bienvenida.

 

“Es un proyecto que me llena el alma y en el que veo gran potencial”, Pía Bórquez.

“Es importante incentivar el espíritu y masificar el arte. Al asistir a las inauguraciones, los visitantes tienen una comunicación directa con el artista”, dice Laura Ruiz.

“Los clientes no tienen que ser expertos, les tiene que gustar el cuadro que se llevan para la casa. Tiene que haber una conexión con la obra que les gusta”, asegura Claudia Canobra.

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