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EDICIÓN | Octubre 2018

Maestría del diseño

Candelaria Pérez Cueros
Maestría del diseño

Locura y pasión de mujeres, los zapatos son y serán los favoritos. Monserrat y Álvaro lo tienen claro y saben que van por buen camino. Ella los diseña y él, la sigue y apaña con la fotografía y con la gestión operativa. Para ambos, Candelaria Pérez es un hijo. No se desprenden de la marca y de lunes a lunes trabajan como hormigas. Botas, botines, babuchas, mocasines, vestuario y cinturones llevan el nombre de esta aguerrida militar chilena y, por cierto, el sello inconfundible de estos dos jóvenes emprendedores.

Por Verónica Ramos B. / Fotografía: Andrea Barceló A.

Álvaro Rojas Sastre (38) y Monserrat Maureira Schmied (39) se conocieron en el Colegio Inglés Católico en La Serena, hace veintiún años, y nunca más se separaron. Después de que él eligiera el camino de la ingeniería civil industrial y, ella, el de paisajismo, con títulos en mano y con el objetivo de mejorar el inglés, emigraron a Nueva Zelanda. Pese a que se enamoran de esta isla, bastó poco tiempo para que se dieran cuenta de que este destino no era para ellos. Armaron sus maletas y volaron hacia España.

Álvaro tomó un curso de fotografía en EFTI y la Monse entró a una antigua y reconocida academia de moda en Madrid para estudiar diseño de vestuario. Después de cinco años, la delicada enfermedad del padre de Álvaro, los insta a regresar a Chile, en el 2010. “Mi papá falleció en septiembre del 2011 y con la Monse nos casamos al año siguiente. Nos fuimos a vivir a Concón y me dediqué a la docencia en Valparaíso. La Monse, por su parte, empezó a diseñar y a fabricar uniformes médicos con telas antifluidos y yo le ayudaba con las fotos y con la publicidad”, recuerda Álvaro.

“En paralelo a esto, decidí hacer palazos que estaban muy de moda. Viajaba a Santiago con maletas llenas de pantalones pata de elefante y vendía todo. Como nos iba tan bien con la venta de vestuario, decidimos irnos a la capital”, agrega la Monse.

 

¿En qué momento optan por dedicarse a la confección en cuero?

A: En el verano del 2015, la Monse decide instalarse en una tienda con sus diseños en Las Tacas y una noche me comenta que quiere hacer cinturones de cuero. Yo le tiré para abajo el negocio y le dije que eso no era lo suyo, que no sabía en lo que se iba a meter…

M: Estaba viendo un conocido programa de televisión norteamericano y vi que una de las protagonistas siempre usaba un cinturón de doble hebilla. Hice un diseño y, al otro día, viajé a Santiago y me fui al barrio Victoria. Hablé con un maestro talabartero y me hizo uno de prueba. Lo empecé a usar y las mujeres en la calle o en el banco me preguntaban dónde había comprado el cinturón. Se me ocurrió subir fotos a Instagram y quedó la “escoba”.

 

Le diste el palo al gato

M: ¡Todas querían el cinturón! Empecé a tener cerca de cincuenta pedidos diarios… ¡fue una locura! Seguí trabajando con el maestro del barrio Victoria, pero después de un mes me di cuenta de que en Chile había un déficit de hebillas, así que se me ocurrió otra locura. Viajé a Argentina y en una fábrica de Buenos Aires compré trescientas hebillas…

A: A esa altura, como la Monse estaba con mucho trabajo, empecé a ayudarla y viajaba a Argentina por el día, a buscar las hebillas.

 

BABUCHAS

Hasta antes de que el boom de los cinturones le cambiase el rostro a este emprendimiento, los diseños de la Monse llevaban su nombre y apellido. Luego, con el objetivo de representar el espíritu de la mujer en este nuevo espacio, lo bautizan como Candelaria Pérez Cueros en homenaje a la sargento Candelaria, una militar chilena que participó en la guerra contra la Confederación Perú-Boliviana y en la Batalla de Yungay, lo que la llevó a convertirse en heroína.

 

El paso siguiente fue innovar en los diseños

M: Empezamos a diseñar cinturones en distintos colores de cuero, pero en Chile, el negro y el café marcan la preferencia. Ahora, el plus de los cinturones son las formas de las hebillas, que son simples o dobles y la aplicación de argollas en las puntas. Tenemos cuatro modelos que son de cuero y de pelo.

A: Cuando la Monse se liberó de la parte administrativa, comenzó a diseñar, también, bolsos y carteras de cuero.

 

¿Quién se encarga de la fabricación?

M: Trabajamos con distintos talleres para cada uno de nuestros productos. En el caso de las carteras, empecé a trabajar con los viudos de Gucci. Son artesanos que viven en Santiago, pero hace ocho meses dejamos de trabajar con ellos, porque se me ocurrió innovar con el diseño de zapatos.

A: Y mi respuesta fue la misma que con los cinturones… ¡otra locura!

 

Pero tú, Monse, insististe con la idea

M: Sí, mi idea era hacer babuchas porque estaban de moda. Investigué, hice mis primeras babuchas, participamos en el Bazar ED y fueron todo un éxito.

A: Llegamos a tener veinte colores y de distintos modelos.

 

En definitiva, Álvaro, volviste a confiar en su proyecto

A: Después del éxito de las babuchas, nunca más le dije que no a sus ideas.

M: Sí, la verdad es que me apaña en todo.

 

PREMIO MEJOR DISEÑADOR

¿Han pensado en tener un taller propio?

A: Son muy pocas las marcas en Chile que cuentan con taller propio. Para tener uno debes generar un volumen de venta mayor y es muy difícil que una marca artesanal lo tenga. Aprender el oficio es algo que tenemos descartado, de lo que sí nos hemos ocupado es de entenderlo.

 

El rubro de los talabarteros y maestros zapateros es bien especial ¿cómo ha sido esa relación hasta ahora?

M: La verdad es que el maestro del barrio Victoria que partió elaborando mis cinturones tuvo un trato misógino conmigo. Es un rubro súper cerrado, receloso y machista, pero con el tiempo pasé a ser una más dentro de tantos hombres y la relación cambió.

A: Es que los zapateros lo pasaron muy mal en los años ochenta cuando se abrieron las barreras con China. Durante años dejaron de fabricar zapatos y se fue perdiendo el oficio. Además, el trabajo en cuero no es algo que se pueda aprender en un par de meses.

 

Pero viven de esto, eso significa que han ido de menos a más

M: Sí, la verdad es que nos va muy bien. Fabricamos entre doscientos y cuatrocientos zapatos al mes y el noventa por ciento de nuestras ventas son de zapatos y el resto son cinturones y ropa.

A: La marca ya tiene presencia y es conocida, de manera que se nos han abierto las puertas en varias tiendas. Además de vender on line, hoy estamos en dos tiendas de Santiago —Casa Moda y Carolina— y, además, en Puerto Varas. Y todos los veranos, nos instalamos con nuestra tienda en Las Tacas.

 

Además siempre están participando en grandes ferias y bazares

M: Sí, todos los años estamos presentes en Las Taconeras, en el Bazar ED y en el Ropero Paula. Nos preparamos para estas ferias con un mínimo de doscientos pares de zapatos y el resultado es súper positivo. En octubre del año pasado, en Las Taconeras nos ganamos el premio al mejor diseñador; sin duda, fue un bonito reconocimiento a nuestro trabajo.

 

¿Y cómo se dividen las tareas de Candelaria Pérez?

M: Yo me encargo de la investigación, desarrollo y diseño de los productos y de las redes sociales. Álvaro ve toda la parte operativa y de logística del negocio.

 

¿Les resulta fácil, trabajar juntos?

A: Es complejo, pero tenemos a favor que nos conocemos hace mucho tiempo y ambos hemos pasado por procesos de transformación respecto a la parte creativa y eso permite que nos entendamos mejor. Cuesta desprenderse de la marca en el día a día, trabajamos de lunes a lunes y la verdad es que Candelaria Pérez es nuestro hijo, porque aún no somos papás. Tenemos dos amigos que nos ayudan a tomar decisiones más comerciales y como a la Monse le gustan los diseños de moda, tenemos que hacer un esfuerzo mayor para llegar al público que consume moda.

 

A propósito de moda, ¿qué viene para la próxima temporada en calzado?

M: Siguen marcando tendencia las puntas y el print. La bota vaquera viene fuerte y en cuanto a aplicaciones está full el strass y la mezcla de cuero y de pelo. El rango etario de nuestros diseños va desde los veinte años en adelante y, por supuesto, que los zapatos bajos y de taco alto están siempre y para todas. Este año voy a retomar el cuero trenzado a mano.

 

¿Qué distingue a Candelaria Pérez de otras marcas?

A: Los diseños…

M: Y lamentablemente nos copian, incluso nuestros clientes se dan cuenta, pero nos siguen prefiriendo. Trabajamos con cueros naturales y la calidad está primero. Otro factor importante son las fotos que hace Álvaro a todos los diseños. La imagen vende por sí sola y, sin duda, nos diferencia.

A: La posventa es muy importante también y estamos siempre preocupados de la satisfacción de nuestros clientes.

 

¿Y de los proyectos?

A: Lo más importante es poder ampliar nuestra presencia en diferentes puntos de venta. Esperamos entrar muy pronto a una tienda en el Parque Arauco.

M: Estamos en full producción preparándonos para las ferias, porque vamos también a la Expo Cachagua. 

 

¿Sienten que Candelaria Pérez ya está consolidada?

A: Estamos construyendo algo que será importante para nuestras vidas. Aún estamos en proceso de consolidación, pero vamos por muy buen camino.

M: Es un camino largo, pero yo me siento feliz; Candelaria Pérez es el hijo que aún no hemos podido tener…  

 

“las mujeres en la calle o en el banco me preguntaban dónde había comprado el cinturón. Se me ocurrió subir fotos a Instagram y quedó la “escoba”.

“Después del éxito de las babuchas, nunca más le dije que no a sus ideas”.

“En octubre del año pasado, en Las Taconeras nos ganamos el premio al mejor diseñador; sin duda, fue un bonito reconocimiento a nuestro trabajo”.

“Siguen marcando tendencia las puntas y el print. La bota vaquera viene fuerte y en cuanto a aplicaciones está full el strass y la mezcla de cuero y de pelo”.

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