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EDICIÓN | Octubre 2018

El valor de un oficio

Taller de Cosio
El valor de un oficio

Amante de su casa, de la familia y de las tradiciones, María Ignacia Guerrero de Cosio, reconoce que más allá de tener una profesión, agradece y valora la formación y aprendizaje del oficio. Esta ingeniera en transporte marítimo, afirma que entretenerse con uno mismo es esencial y, ella lo hace a través de los telares, de composiciones tejidas, de la mezcla de colores y texturas. La armonía es su sello. Crear ambientes acogedores, su mayor intención.

Por Verónica Ramos B. / Fotografía: Francisco Díaz U.

Taller de Cosio nació como un taller literario, hace más de diez años. Motivada por reflejar las enseñanzas de su padre abogado, quien falleció cuando María Ignacia era una niña, se atrevió, en el 2007, a escribir, editar y publicar su primer libro, titulado Los 7 puntos. Además de honrar a su padre, quiso también enaltecer a su madre, bautizando a este taller con su apellido materno de origen español. Años más tarde, Taller de Cosio derivó en otra forma de hace arte y, desde entonces, su protagonista es el telar.

Decorar uno de los muros de la pieza de invitados en su amplia y acogedora casa que mira hacia el Pacífico en La Herradura, Coquimbo, fue lo que inspiró a María Ignacia, a tomar un curso de telar con Charlotte Boucheron. Tras cumplir su objetivo, siguió las clases para aprender a tejer en telar de María. “Una amiga me encargó un telar para su casa y cuando iba a dejárselo, un señor me preguntó por una dirección y de paso, al verme con el telar en la mano, me preguntó quién los hacía. Al día siguiente, él y su mujer me compraron dos telares. Fue mi primera venta y eso me llenó de orgullo”, recuerda María Ignacia, santiaguina, casada hace veinticinco años con Martín Argaluza, madre de cuatro hijos y futura abuela.

“El mensaje que hay detrás de mis telares es que pertenezco a una generación que valora el oficio. Tengo el privilegio de haber estudiado en un colegio de monjas en Quito, Ecuador, y de pertenecer a una familia española. En mi época nos enseñaban a pegar botones, a bordar punto cruz, a tejer, a cocinar y siento que ese aprendizaje es lo que hoy puede sacar de apuro a cualquier familia. A las nuevas generaciones debemos enseñarles esto, porque no porque no puedas trabajar en lo que estudiaste se te acabó la vida”, afirma esta ingeniera en transporte marítimo, quien trabajó un buen tiempo en la CAP, pero que hoy destaca “agradezco mi libertad y el poder dedicarme a este oficio tan lindo y milenario de los telares”.

 

¿Los materiales que usas son de esta zona?

Compro todo en esta región y las lanas son ciento por ciento naturales. Y este punto es importante porque se genera una cadena productiva, en la que se involucran varias personas. Se va generando un movimiento de trabajo que, en lo personal, me encanta que así sea.

 

ENERGÍA QUE FLUYE

Motivada por su marido y gran compañero de la vida, desde agosto del 2015, María Ignacia puso a volar su imaginación y comenzó a crear una serie de telares, mezclando lanas, colores, texturas y variados elementos de la naturaleza, entre ellos, hojas de jacarandá, piedras planas, palitos, semillas, nueces, pepas de chirimoya, cortezas de árbol, hojas secas, restos de palmera, etc. Creó un fanpage para exponer sus telares y empezó a hacerse conocida por la originalidad y armonía de sus diseños.

 

¿Qué pasa contigo cuando estás frente al telar?

Sin duda, es una terapia. Dejo que mis ojos trabajen con el reto de crear algo nuevo y en la medida que voy avanzando dejo que el telar me diga lo que quiere ser. Cuando es a pedido, lo primero que hago es visualizar a la persona que me encargó el telar y trato de ir a su casa para observar el espacio y el contexto. Un telar debe hablar por sí solo y debe llenar un espacio de manera armónica para dar un ambiente acogedor.

 

Y luego, fuiste sumando otras creaciones

Quise diversificar los productos, porque no podía quedarme estancada solo en los telares. Mi primera puesta en escena fue en un bazar del Colegio Inglés. Hice varias cosas más pequeñas como collares y cuadros a telar y vendí todo. Ya en el 2017 tenía varios clientes y empecé a elaborar en composé el telar, los cojines y la piesera para dormitorios. Para el comedor o mesas de centro, tejo caminos de mesa que hacen juego con el telar de muro. Tengo un muestrario de lanas donde los clientes eligen las tonalidades y el diseño forma parte de mi imaginativo.

 

Y de la abstracción de un telar pasaste también a una composición más realista

Todos mis trabajos tienen su nombre y este, por ejemplo (muestra una fotografía), se llama Atardecer en el río. Este trabajo es completamente distinto porque se trata de un paisaje hecho a telar con lanas mezcladas. En el caso de los cuadros de las verdulerías también son creación propia. Tenía una caja de pompones de lanas y no sabía qué hacer con ellos. Empecé a ponerlos sobre la mesa y visualicé, de acuerdo a la forma de los pompones, una serie de verduras, entre ellas, espinacas, brócoli, coliflor, rabanitos, etc. y lo bauticé Caserito de la feria.

 

¿Cuál es la intención de tus telares o qué buscas provocar?

Armonía. Un telar aporta color, alegría y naturalidad al hogar. Trabajo mucho con el Feng Shui, porque me gusta que la energía fluya en mí, en mis creaciones, en la persona y en el espacio. Siento que todo lo que hacemos en la vida debe llevarnos a momentos de felicidad y es importante tener, al menos, un rinconcito en la casa con algún elemento que provoque esto y te identifique.

 

¿Y las expectativas de Taller de Cosio?

Ahora estoy haciendo un chaleco a telar, porque mi idea es derivar en el vestuario. Me encantaría, también, poder vestir un hotel o unas cabañas y tal vez, algún día, dar clases de telar, pero para eso necesito más tiempo, porque cuando hago algo y me comprometo, me apasiono. Este taller es mi metro cuadrado, mis hijos respetan este espacio de la mamá y me encanta porque es fundamental entretenerse con uno mismo.

 

 

 

“El mensaje que hay detrás de mis telares es que pertenezco a una generación que valora el oficio”.

“Un telar debe hablar por sí solo y debe llenar un espacio de manera armónica para dar un ambiente acogedor”.

“… me encanta porque es fundamental entretenerse con uno mismo”.

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