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EDICIÓN | Octubre 2018

Chef 2.0

Irene Mercadal, chef y bloguera gastronómica
Chef 2.0

Hoy la tendencia son, sin duda, las redes sociales y eso lo sabe muy bien Irene Mercadal, quien entre su Facebook e Instagram, Mini Gourmet, tiene más de treinta mil seguidores. Una propuesta que nació desde su blog para compartir las mismas recetas que le hace a su hijo, y que se ha vuelto un referente de datos gastronómicos.

Por María Inés Manzo C. / Fotografías Teresa Lamas G. y gentileza de Irene Mercadal.

Hace cuatro años, Irene Mercadal decidió hacer un giro en su vida, con la llegada de su primer hijo, y renunciar a su trabajo que poco tiempo le dejaba para su vida familiar. Chef de la primera generación de Culinary de Viña del Mar, como es muy inquieta se le ocurrió crear el blog www.minigourmet.cl para compartir su experiencia en la cocina, y especialmente, para aportar a otras mamás como ella que, muchas veces, no saben qué prepararles a sus pequeños o quieren crear platillos variados y sanos.

“Mi interés por la cocina partió porque mi abuela tenía Alzheimer y vivía en el campo, en Tinguiririca, donde no había ni cobertura de teléfono. Entonces como ella estaba enferma, íbamos todos los fines de semana a verla con mi hermana y mis tres primas. Como no había mucho que hacer nuestra entretención era meternos a la cocina. Además, la casa tenía una lechería y se hacía todo a la antigua, hasta la mantequilla. Había también una chacra de una hectárea con frutillas, higos, paltas, nogales y gallinas”, recuerda Irene.

Después de salir del colegio —de la Alianza Francesa de Viña del Mar—, pasó por las carreras de ingeniería en alimentos y diseño. “Como en mi familia paterna son todos del área artística me había entusiasmado, pero se abrió la carrera de cocina en Culinary y me cambié sin pensarlo. Antes no había muchos lugares donde estudiar cocina en Viña, sólo institutos especializados para maestros de cocina. Después egresé y me fui a España, a la zona de Tenerife, donde trabajé en un hotel y en un restaurante”.

Ya en Chile, el 2006, abrió una fábrica de mermeladas en Reñaca llamada La Cocina de Mila, muy popular en la época, y con la cual, además, participó en ferias como Paula Gourmet y Echinuco. “Fui la primera en elaborar preparaciones no tan típicas o tradicionales como la mermelada de ají o cebolla. Hasta el día de hoy la gente las extraña y me pide que las vuelva a hacer, pues cerré definitivamente la fábrica el 2015, un año después de que nació mi hijo Antonio. Llegué a hacer hasta cuatro mil mermeladas al mes, pero ese trabajo ya no era compatible con el tiempo que quería dedicar a la crianza y decidí dejar todo hasta que él entre al colegio”.

MINI GOURMET

“Cuando chica era súper mañosa. Me gustaban los sabores súper marcados, como el queso parmesano, o los alimentos que crujieran, como el apio, el pimentón o las nueces. Entonces decidí preocuparme de que mi hijo tuviera una paleta de sabores amplia. En alguna parte leí que las cosas que los niños no probaban antes del año y medio después no les iban a gustar. Entonces, empecé a darle muchas preparaciones ricas, pero más gourmet”.

¿Por eso el nombre de tu blog?

Sí, además mi mamá y mi suegra, que son doctoras, estaban espantadas porque de chico le daba fideos cabello de ángel, pero con crema y anchoas. Su pediatra, que es amigo de ambas, nunca le encontró lo malo, al contrario, fue él quien bautizó a Antonio como el mini gourmet, pues era el niño más sibarita que había conocido.

 

¿Qué otras comidas le preparabas?

Desde chuletas de cordero a bacalao, que hoy es su pescado favorito y la mejor fuente de omega tres, así que como sea trato de encontrarlo. Igual tiene unas mañas súper específicas, por ejemplo, no come clara de huevo. Pero le encanta el sushi y puede comer un plato con curry, mango y pollo, como si fueran papas fritas.

¿Por qué tu hijo no aparece en tus redes sociales?

A él lo cuido mucho, de hecho en mis fotos no aparece jamás su cara. Hace dos años nos fuimos a vivir a Santiago por el trabajo de mi pololo —aunque viajamos todos los fines de semana a Viña— y empezó a ir a un jardín infantil en el que sus compañeros son hijos de famosos. Ahí me di cuenta de cómo exponen a los hijos y cualquier persona reconoce a esos niños en la calle. Entonces él es el mini gourmet, el protagonista de todo esto, pero no aparece. Sí salen sus manos, amasando, comiendo, cocinando, porque le encanta.

 

¿Cuál es el sello de Mini Gourmet?

Trato de enfocarme sólo en cocina. Me he dado cuenta de que muchas blogueras gastronómicas se meten en muchos temas que no son de su área. Por ejemplo, hoy está de moda hablar de que hay que aceptase como una es, lo cual está muy bien, pero yo soy chef, puedo enseñar a cocinar. No soy psicóloga y la verdad es que no puedo dar consejos de auto ayuda… otros promueven ser veganos sin ser nutricionistas. Por eso creo firmemente en la frase “pastelero a tus pasteles”.

 

¿Y de tus recetas?

Me gusta que mis recetas sean variadas, como de campo, bien caseras, sanas, pero sin ser fanática y con originalidad… como una ensalada de zanahoria con betarraga y maní o una de espinaca, pera y tocino. De repente uno se puede comer una rosca frita y no es un delito; y también hacer unas papas al horno en vez de hacerlas fritas. Además, busco que sean ingredientes que uno tiene en la casa. Tampoco hago muchas preparaciones con carne, no porque sea vegetariana, sino porque siento que esta marca un estrato social. Si hiciera sólo recetas con filete siempre va a quedar alguien afuera, que no podrá cocinarla.

¿Cuáles son tus platos favoritos?

Los rabanitos son mi vicio y los postres a la antigua. Hace poco hice una leche nevada con una marca que anunciaba que era leche “de verdad” y me sorprendí que al hervir la leche efectivamente se viera la nata. Eso no lo había visto desde que murió mi abuela y se cerró la lechería. Me encanta volver a los recuerdos de nuestra niñez.

 

SECRETOS DE UNA BLOGUERA

“Como estoy posicionada como la bloguera que sabe de cocina y la gente me considera un referente, puedo abrir un poco el espectro de mis publicaciones. Ya tengo un poco más de treinta mil seguidores, entonces, creo que puedo darme el lujito de subir una vez al mes algo bordado, actividades para hacer con los niños o un trabajo de origami, por ejemplo, porque las manualidades me encantan. Cuando eres un blog más pequeño es mejor no picotear tanto, porque el público no entiende mucho de qué se trata y deja de seguirte”.

¿Hay marcas que te mandan productos?

Sí, y yo los promociono. Soy embajadora de Lácteos San Ignacio, Santa Rosa, Agrosano, Aceites Chef, entre otros. También me contactan de muchas tiendas chicas o gourmet para que pruebe sus productos y ahí mi pololo con mi hijo son los más felices porque se lo comen todo (ríe).

 

¿A quiénes sigues o son tus referentes?

Encuentro grandiosa a Martha Stewart, pero estar en cocina y no hacerlo es un poco difícil (ríe). Hay una española llamada Susana Pérez que tiene la cuenta @webosfritos, es súper simpática y me gusta mucho su estilo porque incentiva a que todos podemos cocinar. Ella tampoco involucra su vida y ama los puerros como yo amo los rabanitos. Otra española que me encanta, sobre todo por la fotografía, es la food blogger de @conaromadevainilla. Entre las chilenas me gusta harto Virgina Demaria, porque su cocina es muy accesible; igual que Pilar Hernández de @enmicocinahoy. Ella se fue a vivir a Estados Unidos y se reinventó como bloguera porque es doctora. Se especializa en comida típica de acá.

 

REDES SOCIALES

¿Cuál es el perfil de tus seguidores?

El 90% es de Chile y de esos el 51% de Santiago, de manera orgánica me siguen alrededor de seiscientos seguidores a la semana (sólo en Instagram). El rango de edad es de veinticinco a treinta y cinco años, especialmente mujeres. Pero los hombres que me siguen son más fanáticos y hacen preguntas más específicas de cocina.

 

¿Cuáles son las claves para tener redes sociales exitosas?

Hacer mínimo una publicación diaria y los horarios son claves, hay una mejor respuesta, por ejemplo, cerca de las 21:00 horas. También el formato de la foto debe ser el adecuado para cada red social. Y la definición es esencial, no es lo mismo una foto sacada con tu celular que con una cámara profesional. Se nota y la gente, aunque no sepa de dónde proviene la foto, interactúa más con la de mejor calidad.

Las fotografías son fundamentales…

Sí, además a mí me gusta mucho la fotografía, por la estética, porque estudié un poco de diseño; y como mi papá es pintor pasé mucho tiempo en cursos en el Bellas Artes. Por eso también trabajo con un fotógrafo. Con él nos complementamos súper bien en las ideas. Eso sí me he dado cuenta que me gustan las estéticas más oscuras y con detalles.

¿Cuáles son tus próximos pasos?

Ahora estoy firme con el blog, voy a reestructurar la página, aprender SEO (Search Engine Optimization) relacionado al marketing online. Tener un blog no es llegar y subir contenido, hay mucho trabajo detrás y por eso las redes sociales son fundamentales. Estoy también aprendiendo a usar Pinterest, porque si bien es muy fácil encontrar el contenido, generarlo es más complejo, hay que tener formato           de fotos y textos específicos.

 

Solomillo a la miel y mostaza:

-1 solomillo de cerdo

-1/4 taza de aceite de oliva

-2 cucharadas de miel

-2 cucharadas de mostaza antigua (esa en que se ven los granitos)

-Sal y pimienta al gusto.

 

1.- Hacemos un aliño mezclando el aceite de oliva con la miel, la mostaza, la sal y pimienta; batimos hasta que sea un líquido homogéneo, reservamos.
2.- Ponemos el solomillo en una fuente apta para horno y lo adobamos con el aliño, dejamos reposar en el refrigerador, al menos, unas dos horas.
3.- Precalentamos el horno a 180°C. Calentamos un sartén a fuego fuerte con unas gotitas de aceite de oliva y sellamos el solomillo dándolo vuelta unos dos o tres minutos por lado. Luego lo devolvemos a la fuente y lo llevamos a horno por veinte minutos o hasta que esté listo. Dejamos entibiar, cortamos y ¡a disfrutar!

Brigadeiros de nuez

-50 gramos de mantequilla

-1 tarro de leche condensada

-100 gramos de nueces molidas

-Azúcar flor

 

1. En una olla pequeña derretimos la mantequilla a fuego suave, añadimos la leche condensada y las nueces, cocinamos por diez minutos revolviendo constantemente hasta que se vea el fondo de la olla. Con cuidado (porque se calienta mucho) ponemos la mezcla en un bol y la dejamos enfriar.
2. Cuando la mezcla esté fría, formamos bolitas del tamaño de una yema con las manos, espolvoreamos con azúcar flor y ¡a disfrutar!

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