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EDICIÓN | Septiembre 2018

La oportunidad de avanzar

Rosa Tamsec, fundadora colegios San Luis
La oportunidad de avanzar

Por una necesidad de los trabajadores de su empresa, Rosa creó un colegio para adultos, con el objetivo de que terminaran su enseñanza media. Su espíritu social y altruista no solo la llevó, con el tiempo, a crear dos colegios gratuitos y abiertos, sino que además formó una corporación para mujeres emprendedoras y un espacio para incubar ideas innovadoras. Su gran obra ha sido reconocida con dos importantes premios, pues para esta empresaria toda esta labor es una vuelta de mano a su querida gente de Coquimbo. 

Por Verónica Ramos B. / Fotografía: Francisco Díaz U.

Nació y creció en Chuquicamata. Decidida a estudiar Pedagogía en Educación Física, partió a la Universidad de Talca, pero la distancia y la aprensión de su padre, hijo de inmigrante chino, la llevaron de vuelta al norte después de dos años y, sin mayor opción, continuó su carrera en la Universidad Católica del Norte, en Antofagasta. En 1972, optó por emigrar a Coquimbo, junto a su marido Luis González, en busca de una mejor calidad de vida.

“Hice clases durante un tiempo, pero como la renta no era suficiente, trabajé como operadora en una compañía de teléfonos. En forma paralela, instalé una pequeña tienda y con Luis, quien trabajaba como prevencionista de riesgos en el hospital, hacíamos dulces y empanadas. Después, Luis se quedó sin trabajo y se nos ocurrió hacer un minimarket en la casa. El negocio fue creciendo y, al tiempo, Luis comenzó a trabajar en una pesquera, así que me hice cargo de los dos locales. Luego, nació la idea de crear un negocio de extintores”, recuerda Rosa Tamsec (68), mientras toma un café sentada en una amplia mesa en la sala de reuniones de la empresa Wilug.

Rosa Tamsec, junto a su marido y sus dos hijos, Luiggi y Wilson, dieron vida, en 1989, a esta reconocida empresa de Coquimbo, enfocada en sistemas de protección contra incendio, control cerrado CCTV y seguridad electrónica.

“Comenzamos a adjudicarnos contratos mineros y nos encontramos con la triste realidad de que las personas que trabajaban con nosotros eran muy buenos técnicos, pero no habían terminado el cuarto medio. Nosotros los instamos a continuar sus estudios, pero se encontraron con una serie de dificultades, así que se me ocurrió crear un colegio para adultos”, comenta.

 

¿La idea partió entonces por una necesidad de sus trabajadores?

Exacto. No nos podíamos quedar de brazos cruzados, así que me reuní con mi marido y mis hijos y les planteé la idea. Arrendé una propiedad en la Avenida Ossandón, pensando  que podía utilizar dos salas de clases, pero al comenzar marzo, colapsamos. Las clases estaban pensadas para veinticinco alumnos y llegaron más de trescientos.

 

¿Y qué hizo?

Afortunadamente, en la misma avenida había una propiedad en venta. Fui al banco y les conté la situación, porque la verdad es que los alumnos exigían una matrícula. El agente del banco me apoyó con la compra y, finalmente, nos cambiamos a esta casa, en el 2004. La matrícula ese año fue de trescientos noventa alumnos.

 

Había una gran necesidad entonces, a nivel local

¡Enorme! Los adultos venían de diferentes sectores de Coquimbo. Ahora lo importante de este proyecto es que nació con la idea de que fuese gratuito y abierto a toda la comunidad y hasta el día de hoy, es así.

 

¿Esta obra se financia a través de proyectos?

El Ministerio de Educación es quien nos entrega mensualmente el financiamiento y lo que nosotros hacemos es postular de manera permanente a una serie de proyectos. Cuando les presentamos esta idea les pareció muy interesante, porque hasta ese momento solo existía el INSUCO y un liceo para adultos en Coquimbo. Mientras el ministerio aprobaba por partes, yo iba avanzando con las salas. Lo que buscamos no solo era entregar la formación educacional de dos años en uno, sino que innovamos con la formulación de talleres de capacitación en administración, turismo, prevención de riesgos y barman.

 

En definitiva, además se les entrega un oficio

Exactamente, porque el objetivo es que puedan tener mayores herramientas para enfrentar el mundo laboral. Incluso este año, estamos impartiendo una capacitación en innovación que consiste en ayudar al alumno a llevar a cabo sus proyectos de emprendimiento.

 

MAKER SPACE

A esta exitosa obra, se sumó con el tiempo un segundo gran proyecto. De la necesidad de las madres que asistían al colegio San Luis, bautizado así en honor al esposo de Rosa, y que no tenían las posibilidades de dejar a sus pequeños hijos al cuidado de familiares o en un establecimiento educacional, es que la empresaria decide crear un jardín infantil y una sala cuna. A medida que los niños fueron creciendo, Rosa nuevamente se las ingenió para formar, esta vez, un colegio tradicional.

 

¿Cuántos alumnos tienen hoy en ambos colegios?

La matrícula del colegio de adultos se mantiene en trescientos noventa alumnos y el colegio tradicional, que va desde prekinder hasta cuarto medio, llega a cuatrocientos cuarenta. Todos los años egresan cerca de doscientos alumnos de los colegios San Luis y hasta la fecha ya son más de tres mil alumnos licenciados.

 

Y en infraestructura tampoco se quedan atrás

Cada establecimiento cuenta con todo el equipamiento necesario. Tenemos salas para los talleres de capacitación, salas de computación y ahora, estamos postulando a un proyecto para que cada alumno tenga su propia tablet. En términos de innovación, estamos construyendo al frente del colegio de adultos, una incubadora de ideas y de emprendimientos, es decir, un Maker Space, similar a los que existen en Santiago, el que será implementado con impresoras 3D y con una serie de servicios tecnológicos. En este mismo espacio implementaremos una sala cuna para los hijos de los alumnos que asisten a este lugar.

 

¿Qué otros beneficios reciben los alumnos?

Tanto los niños como los adultos requieren de mucho apoyo porque son de alta vulnerabilidad. Aquí no pagan nada, ni siquiera sus útiles, incluso a algunos se les da una beca para el pasaje de locomoción. Además, postulamos un proyecto a la JUNAEB y gracias a esto, los alumnos reciben el desayuno, el almuerzo y una colación, de lunes a viernes.

 

Se debe sentir muy orgullosa del proceso y crecimiento de sus alumnos

Tenemos alumnos que hoy son cadetes de la Marina y nos mandan unas cartas lindísimas. Otros, que son profesionales, incluso, el profesor que hoy imparte las clases de prevención de riesgos, estudió con nosotros desde la básica y después se formó como ingeniero, entonces, ver el resultado y el proceso de esta obra ha sido maravilloso. Cada licenciatura me llena el alma y, en especial, cuando veo a una mujer de sesenta y cinco años recibiendo su certificado de cuarto medio, acompañada de sus hijos y nietos. Me emociona mucho ver cómo se han abierto las puertas para ellos y cómo nuestros colegios han crecido dando oportunidades a tantas familias.

 

PREMIO AL ALTRUÍSMO

Cada vez que pueden, los alumnos, los egresados y los vecinos de esta comuna, le demuestran a Rosa, el cariño y la gratitud, por esta obra. Tanto así que, el año pasado, la empresaria y fundadora de los colegios San Luis fue sorprendida con un llamado telefónico desde Santiago. De manera anónima, alguien la había postulado al concurso Mujer Impacta y sin siquiera imaginárselo, estaba entre las dieciséis preseleccionadas a nivel nacional.

 

“¡No lo podía creer! A la semana se volvieron a comunicar conmigo para felicitarme porque junto a otras siete mujeres del país, recibiría este premio. Viajé a Santiago y quedé encantada con la ceremonia de premiación. Saber que esta historia de tantos años era reconocida fue muy lindo, gratificante y emocionante”, recuerda Rosa, quien en el 2017 se convirtió en la primera y única mujer de la Región de Coquimbo que ha sido distinguida, hasta la fecha, con el Premio Mujer Impacta. Como si fuera poco, el mismo año y pocos meses después, fue reconocida entre las 100 Mujeres Líderes y valorada con el Premio Mujer Emprendedora.

 

Sin duda, lindos reconocimientos a esta labor tan desinteresada

Feliz de poder ayudar a tantas personas, porque esta obra es una vuelta de mano a la gente de Coquimbo y más aún si es a través de la educación. Dios me ha puesto en este camino y siento que soy un instrumento de Él.

 

Entiendo que además esta obra se fortalece con el apoyo a mujeres emprendedoras

Hace dos años formamos la Corporación de Emprendimiento e Innovación Tamsec y hoy contamos con un proyecto que permite capacitar a sesenta mujeres emprendedoras de la zona. Firmamos un convenio con SERNAMEG y el objetivo es entregarles todas las herramientas para que potencien sus ideas, entre ellas, implementaremos una plataforma Web para que puedan exponer sus productos.

 

¿Qué otros proyectos tienen en mente?

Entre nuestros objetivos está capacitar y apoyar a nuestros niños desde cuarto año básico, en todo lo relacionado con el emprendimiento; en definitiva, que aprendan a crear e incubar sus ideas desde pequeños. Tenemos estudiantes muy talentosos y seguro darán que hablar. Hemos pensado en crear también un Centro de Formación Técnica, es un hermoso proyecto que quedará como tarea para nuestras futuras generaciones, pues mi nieta mayor, Roxana, forma parte del directorio de la empresa y de la corporación, de manera que nuestro objetivo es dar continuidad a esta y otras obras.

 

“Las clases estaban pensadas para veinticinco alumnos y llegaron más de trescientos”.

“lo importante de este proyecto es que nació con la idea de que fuese gratuito y abierto a toda la comunidad y hasta el día de hoy, es así”.

“Me emociona mucho ver cómo se han abierto las puertas para ellos y cómo nuestros colegios han crecido dando oportunidades a tantas familias”.

“… esta obra es una vuelta de mano a la gente de Coquimbo y más aún si es a través de la educación”.

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