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EDICIÓN | Septiembre 2018

Rescate cultural

Grupo Trinacria, artistas textiles
Rescate cultural

La pasión por el quehacer textil y el trabajo con elementos del patrimonio unió a tres artistas en un proyecto que rescata los vínculos con nuestra identidad. Inspiradas en los petroglifos de Putaendo, del Valle del Aconcagua, lograron plasmar doce obras de gran escala que durante septiembre se estarán presentando en Nueva York.

Por María Inés Manzo C. / Fotografías Teresa Lamas G. y gentileza Grupo Trinacria

Tres tejedoras, tres técnicas, tres amigas. Así se unieron como el Grupo Trinacria, Viviana Trigo (Viña del Mar), Enedita Román (Pumanque) y Vicky Martínez (Santiago) en Casa Taller Recreo el 2017. Un espacio que comenzó el 2013 para unir a distintas artistas y personas que quieran aprender tejido, telar, crochet, bordado, hilado, entre otras técnicas.

Su proyecto comenzó gracias a la experiencia que tuvo Viviana en los petroglifos de Putaendo, ubicados en el Valle del Aconcagua, donde pudo ver que hay muy poco conocimiento de que existen estos grabados rupestres en esa zona. De esta manera se motivaron y trabajaron durante todo un año, haciendo visitas a terreno con un guía especializado, investigando, haciendo entrevistas con un antropólogo y tejiendo, pues esa es la pasión que las une. “Nos dedicamos a valorar el diálogo con la historia cultural de nuestro entorno, a través de las técnicas textiles, para así fortalecer los vínculos con nuestra identidad. Fue así como nos inspiramos en estas misteriosas geometrías y creamos textiles, desde la intuición e impresión que nos causó el viaje y el encuentro con este arte”, cuentan.

 

GEOMETRÍAS MÁGICAS

“Existen muchísimos petroglifos esparcidos por Putaendo que se pueden observar de cerca y que se conservan muy bien, pero para llegar a ellos hay que hacer una expedición bastante compleja. Por eso escogimos ciertos lugares que tenían mejor visibilidad o que no estaban tan alejados, ya que varios se ubican en laderas empinadísimas. Es muy interesante el arte rupestre que ahí existe, además de ser un paseo hermoso que llena el alma”, cuenta Enedita

“Tuvimos la suerte de hacer este recorrido junto a ítalo de Altos Petros, guía lugareño que sin ser antropólogo ni arqueólogo se ha especializado en los petroglifos. Él se ha dedicado a transmitir su legado, sólo por amor a su tierra, y se ha vuelto un protector de estos tesoros, pues, lamentablemente, en su mayoría se encuentran en terrenos privados”, agrega Viviana.

 

¿Qué sintieron al estar en contacto con estos petroglifos?

Viviana: Es impactante, uno se imagina cómo vivieron en aquella época… allí hubo personas, familias, comunidades, que dejaron su huella en el mismo lugar donde estuvimos. Y ahora nosotras estamos traspasando ese conocimiento.

Enedita: Encontramos un lenguaje común con culturas pasadas, pues ha pasado tanto tiempo y aún siguen presentes sus señales. Esta es una experiencia súper sensible, humana y cada vez que subíamos la montaña nos maravillábamos de todo.

Vicky: Lo que más me impactó fue esa energía sagrada… se notaba que era un lugar de culto. Hallamos varios dibujos de rituales, con tocados y bailes. En el colegio sólo te enseñan el arte rupestre de Europa y verlo en vivo fue muy enriquecedor.

 

¿Por qué están tan desprotegidos?

Vicky: Si bien la Ley de Monumentos Nacionales dice que “los protege” y multa  a quien daña el patrimonio, ese daño no se puede recuperar. Es un tema muy delicado porque ese sector está lleno de mineras. Entonces los camiones sacan tierra para trabajar y han ocurrido casos que han destruido petroglifos. Lo mismo con algunos museos que han sacado rocas, sin pensar que para esos pueblos era sagrado permanecer ahí. Por eso la educación de su existencia es fundamental, es un tema de identidad que va más allá de las nacionalidades, porque en ese tiempo no existía Chile.

 

¿Por qué el nombre Trinacria?

Vicky: Nació de investigar a qué cultura pertenecían estos petroglifos y nos encontramos que se categorizan como la cultura del complejo Aconcagua, pues fue un lugar de paso por el que transitaron muchas culturas. En esos lugares se descubrieron variadas cerámicas donde se repetía mucho el símbolo Trinacrio, que representa una circunferencia con tres alas.

 

Tres como ustedes…

Enedita: Sí, fue una bonita coincidencia. Ítalo nos habló mucho de esta cosmovisión andina de los tres mundos (los dioses, los mortales y los ancestros), que también se veía representada en los petroglifos. Era el nombre perfecto para nuestra agrupación.

 

DESDE LA IMAGEN A LOS HILOS

Como resultado de esa experiencia, en Putaendo nació la exposición Desde la imagen a los hilos, que consta de doce obras textiles de gran formato (cada artista realizó cuatro), más fotografías que las acompañan para el contexto y que hoy se encuentran exhibidas —hasta el 19 de septiembre— en Nueva York, gracias a la invitación que les hizo la Biblioteca Pública de Port Washington.

Una muestra que, además, incluye talleres gratuitos para la comunidad para difundir el patrimonio chileno en el extranjero. Viviana con cordones andinos, Vicky con quipu y Enedita con hilado de oveja en huso.

 

¿Cómo fueron trabajando sus obras?

Vicky: El quipu es un elemento textil que se desarrolló en la época Inca, y lo usaban para registrar información. El quipucamayoc era el encargado de confeccionar estas cuerdas madres y sus pendientes para ir contando a la población, numéricamente, a través de nudos. Pero no sólo existieron quipus numéricos, sino que también narrativos, que fue los que me inspiraron. Tuve la suerte de aprender esta técnica con María Victoria Carvajal del Museo Precolombino y cuando estuvimos en las montañas se me ocurrieron poemas. Eso plasmé en las obras, dándole sentido al color y la torsión de las cuerdas, ya que el espiral era un elemento recurrente en los petroglifos.

Viviana: Por mi parte me inspiré en la materialidad, en los elementos. Trabajé en telar de peine, con fieltro, telas y vellón. Incluí también palos de río que fui recolectando e hilos de gusano, tratando de que fuese lo más natural posible. Una de mis obras más significativas es la interpretación de una madre con su hijo, que se unen por un cordón en un hogar.

Enedita: Mi trabajo se concentró en tratar de entender lo que ocurría en esas montañas a través del telar, el hilado y el teñido natural, por ejemplo, con hojas de palta y barros. Fue un trabajo lento, donde fui elaborando las partes de las obras por separado para darles movimiento e intentando descifrar lo que ocurría entre lo lleno y lo vacío.

 

¿De regreso a Chile harán muestras acá?

Viviana: Eso es lo que más queremos, sobre todo en Putaendo. Partimos al revés, primero en el extranjero, gracias a la invitación de Biblioteca Pública de Port Washington, que conoció mi trabajo en una exposición anterior organizada por Chilean Charities of America. Como todo ha sido financiado por nosotras, se ha dado de manera natural, sin presiones. Esperamos poder transmitir esta experiencia a más personas, a los colegios y más jóvenes, pues hemos hecho una importante conexión con nuestros ancestros, la memoria, el mundo andino y textil; y todo lo hemos realizado desde el corazón.

 

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