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EDICIÓN | Agosto 2018

Desde Limarí al mundo

Agrícola Cerrillos de Tamaya
Desde Limarí al mundo

Con la compra del Fundo La Laguna, en 1992, se inicia la historia de una de las agrícolas más importantes del Valle del Limarí. Lo que se gestó como un fondo de inversiones, derivó en una empresa formada por un grupo de amigos y empresarios afines que decidieron plantar frutas exóticas y, más tarde, cítricos y paltas, los que son exportados directamente a Estados Unidos, Reino Unido, Asia y Europa. El camino para ello no ha sido fácil, pues de la mano de su gerente general, Javier Ibacache, debieron superar las secuelas de la sequía en la región y, hoy, con un balance positivo, el futuro es promisorio.

Por Verónica Ramos B. / Fotografía: Francisco Díaz U.

Al fundo La Laguna se suman los fundos La Viñita y El Sauce, abarcando una superficie total de tres mil quinientas hectáreas, de las cuales, hoy, setecientas son para el cultivo de frutas de exportación. Clementinas, naranjas, mandarinas y paltas tienen la exclusividad en la producción de Agrícola Cerrillos de Tamaya, propiedad del holding Tamaya y dueños de otras tres filiales: Tamaya Fruit, Viveros Tamaya y Agrícola La Viñita.

Por un tiempo se incorpora a la sociedad, un productor de viñas de la zona y crean Viña Casa Tamaya, empresa que es vendida en el 2014 con todos sus activos, incluyendo la marca. Del origen, cambios y proyecciones de esta empresa, nos cuenta el ingeniero agrónomo, Javier Ibacache, quien hace nueve años ingresó a Agrícola Cerrillos de Tamaya para hacerse cargo de un sector del campo y, en el 2016, asume como gerente general de la empresa. También forma parte del directorio del Embalse Recoleta, de manera que tiene claro cómo proyectar su gestión agrícola y a qué atenerse frente a una eventual escasez hídrica, pues entre sus mayores desafíos debió enfrentar la sequía más abrumadora de las últimas décadas en la región.

 

¿Qué los llevó a dejar de producir frutos exóticos?

El mercado de estas frutas es muy particular y muy de nicho, eso genera, en el caso de las chirimoyas, que sean de difícil venta y cuando están en el mercado poca gente las consume. Además, la cosecha es complicada porque se deteriora y se pudre fácilmente, entonces fuimos derivando a negocios más rentables y que nos permitieran estabilizar, también, la mano de obra en el campo.

 

Es el caso de los cítricos y las paltas

La producción de estas frutas es más fáciles de llevar y es más estables. Permite dar un mayor uso a nuestro packing Tamaya Fruit y a rentabilizar el negocio. En el 2000 comienza a operar este packing y lo cierto es que ese año ocurren varias cosas, comienzan a salir las primeras producciones de mandarinas y paltas de exportación y eso significa empacar nuestra propia fruta y ser capaces de exportarla desde esta zona. En el Valle del Limarí no existían packings y tampoco frigoríficos, entonces la agrícola parte con su propia planta y con ello se inician las primeras exportaciones directas desde acá.

 

 

¿Cuál es la producción actual de cítricos y paltas?

Tenemos una producción de dos millones de kilos de naranjas, dos millones de kilos de clementinas, cerca de siete millones de kilos de mandarinas y cerramos con cuatro millones de kilos de palta Hass.

 

¿Posibilidades de aumentar la producción?

Estamos en una etapa de crecimiento importante, de manera que de aquí a tres años más esperamos aumentar los volúmenes, tanto de mandarinas como de paltos. Entre mandarinas y clementinas van a ser cerca de doce millones de kilos y de palta Hass  vamos a pegar un salto a cinco millones de kilos.

 

¿Cuál es el mercado principal de estas frutas?

En el caso de los cítricos, un ochenta por ciento de la producción se va a Estados Unidos y el otro veinte por ciento se reparte entre Reino Unido y Asia. La comercialización de la palta es mixta. Del noventa por ciento, entregamos una parte a exportadores locales y otra parte se deriva a mercados europeos. El diez por ciento restante queda en el mercado nacional.

 

BENDITAS PALTAS

¿Y en qué situación se encuentra la empresa respecto al revuelo que han provocado las paltas?

Actualmente nos estamos recuperando de la gran sequía que vivimos entre el 2012 y el 2015 y que nos generó pérdidas patrimoniales importantes. Hay que entender que toda el agua de esta agrícola proviene del Embalse Recoleta y hoy, con el embalse lleno, estamos cubiertos por cuatro o cinco años más, pero vivimos una situación extrema de sequía y eso nos significó perder alrededor de doscientas hectáreas de paltos y otras doscientas hectáreas quedaron sin producción durante dos años. Cuando el agua se recupera empezamos a rescatar cuatrocientas hectáreas de paltos y ahora estamos en un proceso de replantación del campo que terminó el mes pasado y, hoy, tenemos setecientas hectáreas plantadas.

 

¿Cuál es tu diagnóstico, entonces, frente al alto precio que debemos pagar los consumidores por las paltas?

Debemos entender que los chilenos somos los segundos mayores consumidores per cápita de paltas a nivel mundial, después de los mexicanos. Es normal entonces que los precios se disparen cuando no hay producción propia del producto. Las primeras cosechas de paltas chilenas parten en julio y terminan en febrero, por lo tanto, en el resto del año no hay abastecimiento propio de este mercado. Y lo que pasa en Chile es que tenemos que competir con el mercado americano y el europeo para importar paltas desde México y al precio que ellos compran, entonces eso es lo que ha encarecido el precio de la palta.

 

¿Esperanzas de que baje el precio, en cuanto tiempo más?

No será inmediato, porque nos vamos a abastecer del mercado de paltas de Perú y cuando ya estemos con valores más razonables es porque las paltas del mercado chileno estarán disponibles nuevamente. Ahora, dado nuestro alto consumo per cápita tampoco es que el precio varíe mucho, puede bajar a dos mil quinientos pesos el kilo, básicamente porque la demanda es inelástica y la gente no concibe vivir sin palta Hass… es un tema netamente de mercado.

 

¿Cuál es tu opinión respecto a que en un reportaje de prensa internacional se

afirmase un excesivo uso de agua en el riego de los paltos chilenos?

Hay que dejar este asunto bien en claro, el producir alimento no quiere decir que uno desperdicie agua. El agua se desperdicia por tener una piscina o porque hay personas que viven en zonas áridas y quieren regar un jardín como si vivieran en el sur de Chile; lo que quiero decir es que el consumo de agua en la agricultura es una premisa básica y la prioridad de su uso es, precisamente, para generar alimento.

 

¿Y cómo enfrentó la empresa la cruenta sequía de los últimos años?

Es la situación más compleja que nos ha tocado vivir. Con la pérdida de los paltos, la empresa se sostuvo únicamente gracias a los cítricos porque tienen un requerimiento hídrico más bajo y con aguas de menor calidad, situación que ocurre cuando los embalses pierden sus volúmenes.

 

LUGAR DE TRABAJO SALUDABLE

Esta empresa cuenta con una dotación de cien trabajadores solo en la agrícola, más quince personas fijas en el packing. En tiempo de cosecha, los puestos de trabajo aumentan a quinientas cincuenta más. “En el pick de la cosecha nosotros llegamos a generar entre quinientos y seiscientos bins diarios, por eso la dotación aumenta significativamente”, destaca Javier.

 

Es una importante fuente laboral, entonces, para quienes habitan en esta zona

La mayoría de las personas que tenemos contratadas son de Cerrillos de Tamaya y de sus alrededores, es decir, del poblado Santa Cristina, Latorre y Salala. El treinta por ciento de los trabajadores son de Ovalle e, incluso, hay personas que vienen a trabajar de La Serena y de Coquimbo. Ahora, el tema de la mano de obra no ha sido fácil porque levantar quinientos trabajadores de cosecha es bastante complicado y esto se ha ido agravando en el tiempo. Se ha ido perdiendo, en este valle, el trabajador agrícola de tomo y lomo, acostumbrado al campo, y los jóvenes no están dispuestos a trabajar acá.

 

¿Quiénes sí están dispuestos son los migrantes?

No tenemos contrataciones fijas de migrantes, pero sí durante las faenas de cosecha. El año pasado tuvimos un contingente importante de cien haitianos y es muy probable que esto vaya en aumento.

 

¿Qué acciones realiza Agrícola Tamaya como empresa socialmente responsable?

Somos una empresa con altos estándares de calidad porque no solo hay que cumplir con la legislación chilena sino también con una serie de obligaciones que nos exige el mercado internacional. Este campo cuenta con una Certificación Global Gap reconocida mundialmente, donde tenemos que cumplir con exigencias ambientales, con la comunidad y con nuestros trabajadores. La agrícola forma parte, además, de un grupo de empresas de la zona, enmarcado en un proyecto del gobierno regional, en el que además fuimos certificados como un lugar de trabajo saludable y entiendo que, hasta el 2017, éramos la única empresa agrícola de la zona suscrita a este programa.

 

¿En lo personal, que ha significado para ti asumir la gerencia de esta empresa?

Ha sido un gran desafío porque asumí este cargo con una tremenda sequía detrás. La idea era hacer más eficiente esta empresa y para ello los técnicos agrícolas del campo pasaron a ser administradores de fundo. El balance de estos años es positivo porque redujimos los costos para paliar los efectos negativos de la sequía y la superamos. Hoy, ya estamos de vuelta con un campo más sano financieramente, con producciones al alza y con un futuro promisorio. Mientras exista agua disponible en el valle, Agrícola Tamaya seguirá creciendo.

 

¿Qué proyecciones tienes para ello?

Aumentar los volúmenes de producción de paltas y producir cítricos la mayor cantidad de meses al año, esto involucra trabajar con distintas variedades para ir atacando cada fecha de cultivo. No estamos apuntando ni al mejor precio ni al mejor mercado, las pretensiones son hacer de esto un negocio estable, próspero y con proyecciones.

 

“En el Valle del Limarí no existían packings y tampoco frigoríficos, entonces la agrícola parte con su propia planta y con ello se inician las primeras exportaciones directas desde acá”.

“Estamos en una etapa de crecimiento importante, de manera que de aquí a tres años más esperamos aumentar los volúmenes, tanto de mandarinas como de paltos”.

“… vivimos una situación extrema de sequía y eso nos significó perder alrededor de doscientas hectáreas de paltos y otras doscientas hectáreas quedaron sin producción durante dos años”.

“Este campo cuenta con una Certificación Global Gap reconocida mundialmente… y además fuimos certificados como un lugar de trabajo saludable y entiendo que, hasta el 2017, éramos la única empresa agrícola de la zona suscrita a este programa”.

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