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EDICIÓN | Agosto 2018

Espíritu artístico

Alegría Saavedra, actriz y gestora cultural
Espíritu artístico

A muy temprana edad, Alegría sabía que lo suyo era el teatro y desde entonces ha realizado un sinfín de proyectos. Creadora de las obras Leche asada, Soto y Cliché; guionista de las teleseries de Mega Pituca sin lucas y Pobre gallo; gestora cultural, profesora de teatro y parte del dúo musical Anormales, su currículo es amplio, pero sus sueños lo son aún más.

Por María Inés Manzo C. / Fotografías Teresa Lamas G.

Conversar con Alegría Saavedra es inspirador; a sus treinta y cuatro ha realizado tantos proyectos que pareciera tener muchos años más. Inquieta, curiosa y muy autoexigente, siempre anda con una propuesta en desarrollo y varias más en mente.

En su familia nunca le pusieron problemas para ser actriz —es la única mujer de cuatro hermanos—; por el contrario, como ese fue el sueño frustrado de su madre, la incentivaron, desde muy pequeña, a participar en talleres artísticos de toda índole, desde danza, pintura, hasta modelaje. Sus recuerdos de infancia son en torno a la creatividad, los disfraces y la lectura, por eso la decisión de su carrera se dio de manera natural y terminó estudiando en la Universidad UNIACC de Santiago, donde la destacaron como “mejor actriz” y el premio “revelación”. Además cursó el Magíster en Dirección Teatral de la Universidad de Chile y tomó estudios complementarios en Comedia del Arte en el Teatro Gestual y Dramaturgia.

Fue docente de Pedagogía Teatral en la Universidad de Chile y profesora de teatro en el colegio Akros, distintos centros culturales, empresas y en la Universidad Andrés Bello de Santiago y Viña del Mar. “Estoy muy agradecida del apoyo de mis papás, varios compañeros de carrera habían luchado por estudiar teatro sin el apoyo de sus padres. Soy una convencida de que el ser humano nace con dones, pero la sociedad y el sistema los van reprimiendo. El arte en nosotros es natural”.

RETÓRICA POPULAR

Al titularse, Alegría fundó con un grupo de amigos la compañía Retórica Popular, que tuvo hasta el 2014 tres exitosas obras —escritas y dirigidas por ella— que se presentaron en festivales de Chile y el extranjero: Leche asada (2007); parte del Festival de Invierno de Calama; Soto (2008), parte del Festival de Nuevos Directores Teatrales; y Cliché (2013), parte del Festival de Teatro Unipersonal de Uruguay, y con la cual estuvo de gira por España, con exhibiciones en Madrid, Barcelona e Islas Canarias.

“Salí con sólo veintidós años, y como pasa en muchas escuelas, nadie te prepara a cómo es de verdad el mundo. Eso, sumado al prejuicio del mismo círculo teatral de Santiago, que te etiqueta según la universidad donde te titulaste. Es muy segmentado el ambiente, por eso luego de hacer algunos castings decidí armar mi compañía. Siempre me gustó escribir, sobre todo poesía; pero también mis sentimientos y pensamientos. Así nació Leche asada, que terminé dirigiendo y actuando también”.

Te lanzaste con todo…

Al principio sólo me quería enfocar en dirigir, pero un mes antes del estreno dos actrices estaban con pánico escénico y las tuve que reemplazar junto a otra amiga. Reconozco que estaba angustiada, al igual que el personaje principal de Leche asada, que es una mujer que tiene insomnio y no puede parar de pensar en sus responsabilidades. Pensaba que iba a ser mi debut y mi fracaso…

 

Pero fue un éxito…

Sí, estuvo en cartelera cinco años y ahí aprendí la autogestión. Es todo un mundo, desde hacer afiches, carpetas de teatro y, lo más difícil, encontrar financiamiento. Si no, debes hacerlo con tu dinero o por crowdfunding. La realidad de las compañías es que si no tienen un productor que apoye, los actores ensayan sin remuneración. Después algo se gana de las funciones, pero esto es más que nada por amor al arte.

 

¿Qué fue lo que te marcó de hacer una compañía?

Una de las cosas hermosas que me encantan del teatro es trabajar de manera colaborativa y con un objetivo en común. Que no exista un solo protagonista… el que hace las luces, la música, el vestuario, todos son importantes. Agradezco que en nuestra compañía no hubiera el ego que se da mucho en el teatro y la televisión.

 

¿De qué trata Cliché?

Mis obras son críticas sociales con humor negro e ironía. Esta obra habla de los clichés sociales, de los roles. Cómo “tiene” que ser la mujer y el hombre; cómo deben vestirse, comportarse o pensar. También de la televisión, cómo nos bombardearon desde Estados Unidos con Halloween o el Viejito Pascuero y hacen que nos endeudemos con las tarjetas de crédito. Del concepto erróneo “de que lo que tengo es lo que valgo”.

 

¿Qué elementos de tu vida has tomado para crear?

Como el teatro es terapéutico, puse mucho de mí en mis obras. Soto está inspirada en mi familia, pero de forma exagerada. Es una familia disfuncional donde hay un padre proveedor, pero ausente, que por su trabajo llega siempre a casa tarde y cansado; o en Leche asada hablo de la bulimia, la que sufrí en mi adolescencia y que a través de la música y el humor fui representando.

 

TEATRO ITINERANTE

Alegría Saavedra estaba en su zona de confort, vivía muy cómoda en Ñuñoa, tenía su compañía y hacía clases en un colegio para ganar dinero extra. Pero como es extremadamente inquieta comenzó a planear un viaje para estudiar en el extranjero. En medio de eso la contactó un italiano que había conocido en el verano, por medio de su hermano, y entre conversaciones él la invitó a pedalear a Uruguay… ella lo vio como una oportunidad, una nueva aventura. Dejó de todo y se fue a recorrer Sudamérica por tres años.

“Nos encontramos en Argentina, y enganchamos de inmediato. Estuvimos cinco días pedaleando por Uruguay y aluciné, ese contacto tan directo con la naturaleza no lo había sentido nunca. Acampábamos o dormíamos en colegios y ahí se me ocurrió hacer clases de teatro como voluntariado. También hicimos teatro callejero, presentando mi obra Vagamundo azul por colegios públicos y privados de Chile, Argentina, Bolivia y Brasil”.

Durante el viaje se volvió vegetariana, luego vegana, vivió en un pueblito hippie de Brasil, pero nunca soltó sus poesías. “Hacer cicloturismo me hizo entender lo poco que uno necesita para vivir, el desapego con las cosas materiales. Se me abrió la mente y me di cuenta de que la vida son elecciones y hay que atreverse a seguirlas”.

¿Por qué decides volver?

Estaba sola en Brasil, me había separado del italiano, no sabía qué hacer con mi vida, y justo me llegó una propuesta para escribir en televisión, de Rodrigo Bastidas y Nena Muñoz, que aunque son expareja trabajan juntos hace años. Su hija Milena, que también es actriz, fue parte de mi compañía un tiempo y buscando guionistas para la teleserie Pituca sin lucas de Mega se acordaron de mí. Después seguimos con Pobre gallo y paralelamente fui jefa de guión y actriz de la web serie El Mundial del Michel.

 

¿Por qué te fuiste de la televisión?

Renuncié porque en la segunda teleserie me di cuenta de que era una fórmula: estirar el chicle con la historia de amor y que llegaran los ex de los personajes a causar problemas. La primera fue maravilloso, todo era nuevo, pero en Pobre gallo me desmotivé. Tuve una crisis de valores y decidí cerrar ese ciclo, aunque lo agradezco enormemente.

 

ANORMALES

Del viaje por Sudamérica y su paso por la televisión le quedó algo claro: ya no quería seguir en Santiago. Así recordó los lindos veranos que pasó de niña en Reñaca en la casa de una amiga y decidió mudarse a Viña del Mar. “Como a los dos meses conocí a mi actual pareja, Ricardo Marholz, y no lo podía creer cuando me dijo que vivía, justamente, en Reñaca. Al poco tiempo nos fuimos a vivir juntos, y de eso llevamos un año”.

 

¿De qué se trata Anormales?

Salió de la improvisación, porque desde que conocí a Ricardo (músico autodidacta y guitarrista de la banda Boloccos), le conté que quería llevar la poesía a otro formato. Si bien otro de mis sueños es hacer un libro de poesías no a todo el mundo le gusta. Por eso Anormales mezcla música y poesía, pero no cantamos. Voy recitando y jugando con los ritmos y Ricardo toca la guitarra. Es un juego de voz y un ensamble, que tiene inspiraciones en el rap. Comenzamos a fines del año pasado y debutamos en escenarios en febrero de este año en México, donde hicimos un taller y una gira por tres ciudades. También nos hemos presentado en Santiago y Concón.

¿Qué buscan transmitir?

Una reflexión interior y conectarnos con nuestro amor. Mirar cómo está el mundo, la contaminación, de cuidar el planeta, de ser más amables y sonreír. Es bien emocionante lo que hacemos, se crea una atmósfera íntima y súper sensible. Y cuando terminamos nos gusta conversar, saber qué sintió el público, no sólo que nos aplaudan y se acaba el show.

 

¿Cuándo son las próximas presentaciones?

El viernes 31 de agosto, a las 21:00 horas, en Casa Raíz, Café Girasol, Concón, y el viernes 28 de septiembre, a las 19:00 horas, en el  Parque Cultural de Valparaíso.

 

¿En qué otros proyectos te encuentras?

Hago talleres de alimentación saludable; siempre me ha apasionado cocinar y por eso estoy haciendo un curso de health coach online muy interesante que te enseña de la importancia de comer frutas y verduras, la lactancia materna y hacer cambios de hábitos saludables.

 

¿Y en el teatro?

Autogestiono talleres de teatro en mi casa (hola@alesaavedra.cl) y en algunos espacios, porque la verdad es que cuando llegué a la Región de Valparaíso me di cuenta de que no había tantos centros culturales para hacer clases. Traté con la Municipalidad de Viña, pero finalmente como no tienen un lugar, ellos me derivaron a quienes buscaban talleres. Hace tres meses hago clases en Chorrillos, en el centro de terapias alternativas Cristal Luz; y en el Jardín Infantil Macamagus de Concón, con niños de tres a cinco años. Ahora empecé otro taller en mi casa para niños de cuatro a seis años y, próximamente, haré un Taller de Teatro y Escritura Creativa para todas las edades (niños, adultos y tercera edad).

 

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