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EDICIÓN | Julio 2018

Puro corazón

Stephany Escudero Jiménez, enfermera
Puro corazón

La profesional trabaja día a día en el límite de las emociones debido a su rol en la Unidad de Procuramiento y Trasplante de Órganos. Destacada en temas de innovación social y como líder regional, busca fomentar la cultura de la donación de órganos en la comunidad. “La muerte cobra un nuevo sentido y es que en medio de una tristeza enorme hay quienes regalan vida a otros y los que reciben un órgano tienen una nueva oportunidad”, declara.

Por: Pamela Rodríguez Torres / Fotografías Rodrigo Herrera

“Amante del servicio comunitario”, así se define Stephany Escudero, enfermera de treinta y dos años, quien se desempeña como coordinadora en la Unidad de Procuramiento y Trasplante de Órganos del Hospital Regional de Antofagasta. La Nini es joven, pero ya tiene varios reconocimientos a su haber. Mal que mal, el programa que lidera no tiene horarios ni feriados y se pasea de manera constante entre la vida y la muerte.

No debe ser fácil enfrentarse a una familia para preguntar si ese ser amado que acaban de perder había manifestado su voluntad de ser donante. La reacción es impredecible y la vorágine de emociones presente en esas situaciones es intensa y profunda. Sin embargo, cuando la respuesta es afirmativa, la adrenalina de ganarle al tiempo moviliza a todo un sistema y, muchas veces, da una nueva oportunidad a otro ser humano que se aferra a la vida.

Para Stephany, el desafío es enorme. Si bien las cifras de donantes van en aumento, aún queda mucho por hacer sobre este tema que nos involucra a todos. Un trabajo en el que, cada día, pone toda su energía para ayudar a otros, pues siente que esto le llena el corazón.

 

¿De qué se trata específicamente tu trabajo?

Hace siete años que trabajo en el Hospital Regional de Antofagasta y llevo cuatro como coordinadora en la unidad de procuramiento y trasplante de órganos. Mi trabajo consiste en la preparación y gestión de evaluación de pacientes para la incorporación a la lista de espera de trasplante de órganos, mantención y controles postrasplante. También tengo que gestionar y coordinar los procesos de donación de órganos para que se concreten en trasplantes que mejoran la calidad de vida de muchos pacientes y que a otros les permiten seguir con vida.

 

¿Cómo y cuándo nace esta vocación?

Creo que la vocación es algo que cada uno tiene desde el nacimiento. Yo desde niña sentí que lo mío era el servicio. También tiene mucho que ver el que mis padres siempre me inculcaron, mediante el ejemplo, la importancia de ser solidario y trabajar por los demás. Siento que ellos son mi inspiración y, la verdad, creo que no tuve más alternativas porque cada paso que di durante mi juventud, avanzaba hacia lo que hoy es mi profesión y mi pasión: la enfermería.

 

¿Por qué escogiste esta disciplina?

Para mí representa el complemento perfecto entre la función social, que es ayudar a mejorar la vida de muchas personas, y la oportunidad de desarrollarme no solo en lo asistencial, sino también en educación, investigación y gestión. Enfermería es el arte de cuidar y me di cuenta de que no solo es uno quien entrega, sino que también recibes mucho de cada paciente que atiendes y eso te hace crecer, tanto en lo profesional como en lo personal.

 

¿Cómo llegaste a ser parte de la Unidad de Trasplante del Hospital Regional de Antofagasta?

Se abrió una puerta para entrar a la unidad, me plantearon este gran desafío y yo acepté, muy agradecida de esta oportunidad. Este trabajo ha marcado mucho mi vida, porque el trasplante es el tratamiento médico indicado cuando se han agotado todas las alternativas para recuperar la salud del paciente. En esos casos, solo la donación de órganos permite prolongar y mejorar la calidad de vida de las personas y se abre como una puerta de esperanza para tener una nueva oportunidad de vivir. Los donantes son una luz en el camino de quienes están en procesos de salud complejos.

 

¿Cómo enfrentan las personas este tema?

Hemos trabajado para incorporar una cultura de donación y hoy, después de muchas campañas, hemos visto avances. En la actualidad, la comunidad está más sensibilizada frente a la donación, ya no es un tema tabú, pues se conversa en familia, con los amigos, y cada día más personas expresan el querer ser donantes y muchos otros también han optado por respetar la última voluntad de su familiar fallecido.

 

¿Las familias se rehúsan a menudo a donar órganos de sus familiares o existe suficiente conciencia en la sociedad sobre el tema?    

La negativa familiar aún existe, pero en los últimos años ha disminuido. Estamos trabajando para crear conciencia, sin embargo, para nosotros la familia es lo más importante y este proceso se lleva a cabo con mucho respeto, ya que sabemos que es un momento muy difícil. Estas personas están en una situación de emocional límite por el fallecimiento de su ser querido, y es muy comprensible que no acepten una muerte repentina, así que en ese minuto estamos para brindar la ayuda y el apoyo necesario.

 

¿Cuál es la situación más difícil con la que te has encontrado?

Cada caso tiene su particularidad y, a veces, el trabajo se torna muy desgastante, no solo en lo físico sino también en lo emocional. Cuando recién empecé en este trabajo, me enfrenté a un gran accidente donde hubo muchos muertos. Me acerqué a una mujer joven, que estaba desecha, pero que a pesar de su pena profunda por haber perdido a su también joven marido, se sobrepuso y con lágrimas en los ojos me dijo: “yo quiero cumplir su deseo, ayúdame a que mi esposo pueda ser donante”. Aún me emociona su recuerdo.

En general es complicado porque, lamentablemente, no podemos esperar mucho tiempo y tenemos que hacer una pregunta difícil en uno de los peores momentos de su vida.

 

Claro, por eso es más fácil cuando el tema ya se conversó en familia…

Lógico. Si la persona lo habló en vida todo se simplifica; es por esta razón que insistimos en que se pueda conversar la decisión y ojalá todos los que están a nuestro alrededor sepan que queremos ser donantes. Por otro lado, también vemos como muchos pacientes fallecen esperando un trasplante y realmente es triste ver esta realidad que quizás la sociedad desconoce. Trabajar en la unidad de procuramiento y trasplante de órganos es estar siempre en el límite entre la muerte y la vida. El corazón gentil del donante inspira y motiva a hacer todo lo posible para que su deseo de dar vida se haga realidad y eso es lo que todo el equipo siempre mantiene en mente a la hora de trabajar.

 

¿Tú teléfono puede sonar a cualquier hora?

En general, los equipos de procuramiento están formados por, al menos, dos enfermeros, que se dividen en turnos, ya que la unidad debe estar disponible veinticuatro horas, siete días de la semana y todo el año.

 

MUJER

¿Cómo eres fuera de tu trabajo, qué te define?

Fuera de mi trabajo, soy directora nacional de una organización cristiana que trabaja con niños y adolescentes, en la que buscamos estimular el desarrollo de las capacidades físicas, afectivas, intelectuales, morales y sociales, para ayudarlos en su formación personal y espiritual, para que en el mañana puedan convertirse en personas de bien para la sociedad.

 

¿Qué es lo que más amas?

Amo el servicio, es por eso que me gusta involucrarme para trabajar ayudando a otros, siento que realmente esto me llena el corazón y en mis tiempos de descanso, amo estar con mi familia y viajar, explorando nuevos lugares y culturas.

 

¿Te sientes una mujer destacada?

Creo que más bien soy la cara visible de todo un equipo que trabaja día a día para que esto se pueda lograr.

 

¿Algún proyecto por desarrollar?

Estamos trabajando para posicionarnos con más fuerzas y que en un futuro cercano podamos realizar los trasplantes aquí en el norte, sin tener que depender de Santiago.

 

“La donación de órganos se abre como una puerta de esperanza para tener una nueva oportunidad de vivir. Los donantes son una luz en el camino de quienes están en procesos de salud complejos”.

“Trabajar en la unidad de procuramiento y trasplante de órganos es estar siempre en el límite entre la muerte y la vida. El corazón gentil del donante inspira y motiva a hacer todo lo posible para que su deseo de dar vida se haga realidad”.

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