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EDICIÓN | Julio 2018

Zooísmo

Jorge Chávez, artista visual
Zooísmo

Durante un año se encerró en su taller. En ocasiones ni se acordaba que debía alimentarse y de manera obsesiva, casi poseído, se dedicó a crear ochenta y siete esculturas zoomorfas, coloridas y articuladas. Cuando llevaba cincuenta, las observó y recién ahí se percató de lo que estaba haciendo, pues originalmente su objetivo era fabricar juguetes con madera reciclada, piezas que más tarde derivaron en obras artísticas con una fuerte carga emotiva y una clara intención.

Por Verónica Ramos B. / Fotografía: Francisco Díaz U.

Tropos, felinos, aves y reptiles con extremidades humanas, representan a músicos, guerreros, cazadores, carroñeros, vigías, sabios y hembras. Ochenta y siete piezas que se convirtieron en una interpretación zoomorfa de la sociedad y en una exposición a la que este artista multifacético, proveniente de Antofagasta y más conocido como Chávez (33), llamó Manada.

Separadas por grupos, estas esculturas, van montadas sobre carros de supermercados y bicicletas recicladas. Así las presentó primero en el Centro Cultural Santa Inés, luego, en el Espacio Pasarela de la Biblioteca Regional Gabriela Mistral, en La Serena y durante julio, en el Centro Cultural Palace de Coquimbo, donde además expuso sus pinturas a base de agua, de trazado fuerte y colorido.

 

¿Cómo nace la idea de Manada?

Mi observación parte desde una fotografía aérea de una manada de lobos. Los estudié y me di cuenta de que estos animales son muy organizados. El alfa va detrás del grupo observando a la manada y en la muestra lo interpreto con una alegoría del zooísmo a escala humana y es la cabeza de la exposición. En la manada cada ser tiene su función y ubicación. Al inicio van los más viejos y enfermos y marcan el paso de la manada, luego vienen los guerreros o más osados. Al medio se ubican las madres y los niños; atrás están los guerreros más fuertes y al final va el alfa. Comprendí que los seres humanos somos muy parecidos a los lobos y que en algún momento actuamos como manada, pero en el mundo moderno somos más individualistas y nos estamos alejando de nuestra especie como mamíferos. Ya no nos apoyamos en el que está al lado, lo que escapa a nuestra esencia.

 

Y así te conviertes en el principal exponente del zooísmo, en esta zona

Hace tres años que trabajo el concepto zooísmo a través del arte. Antes me dediqué a hacer todo lo que la sociedad impone, tuve un negocio y dejé el arte de lado por una presión familiar, hasta que, en el 2015, dije “¡basta!”. Fue un momento especial de mi vida porque me ocurrieron muchas cosas y quise sentirme conforme con lo que estaba haciendo. Fue un paso definitivo a la adultez y a un crecimiento más espiritual.

 

¿A qué se debe entonces tu interés por promover este movimiento?

Este interés por los animales surge formalmente hace ocho años, en el momento en que decidí ser vegetariano. Respecto a la vinculación de este concepto con el arte se debe a que como seres antropocéntricos creemos que somos lo más extraordinario de la evolución y, en lo personal, creo que siempre hay algo mayor o menor que el ser humano. Es como un ciclo exponencial y con esta idea busco mostrar una expresión del infinito. Para mí estas esculturas son seres vivos y tienen una evolución. El noventa por ciento de las esculturas son hembras y algunas de ellas representan la mutación a través de la tecnología.

 

Concepto que además expresas con material reciclado

Mi abuelo me enseñó, desde pequeño, que uno debe aprender a hacer de todo y a construir con materiales reciclados que estaban al alcance. De a poco empecé a reciclar el terciado y recogía los trozos que la gente botaba. Sentí que debía aportar nobleza a este material; lo que hago es dar forma a una escultura con distintos trozos y los voy uniendo con tornillos o clavos. Mi idea es que se note que son piezas articuladas y que todas son desarmables.

 

ESCULTURAS HABITABLES

Con un notorio cambio de hábitos y de forma de vida, este diseñador gráfico titulado, se dedicó al arte por tiempo completo y a sus distintas manifestaciones. “Siempre me gustó el dibujo y con el tiempo me di cuenta de que este era solo un medio y que mi pensamiento era lo artístico. He explorado, además, en la música, en la pintura, en el muralismo y en la ilustración, incluso publiqué mi primer cómics que está en la Biblioteca Regional. En definitiva, en el 2015 fue cuando se detonó este gran cambio de paradigma”, recuerda Chávez.

 

¿Qué te falta por explorar?

Quiero aprender a trabajar el plástico y hacer esculturas. Estoy en el proceso de investigación. También quiero entrar en el mundo de la arquitectura y, para ello, estoy estudiando de manera autodidacta. Mis pretensiones son realizar esculturas gigantes habitables y sustentables. Me gustaría que un edificio, por ejemplo, tuviese la forma de un animal, de hecho, mi taller es así y para el Festival ARC, junto a otros artistas, hicimos una intervención de cinco metros con material reciclado, en la Plaza de Armas de La Serena. 

 

¿Has tenido la posibilidad de viajar y de aprender de otras culturas?

Estuve en Perú estudiando la cosmovisión indígena en Arequipa, Lima, Nazca, Pisco y Chincha. Conocí a varias personas que realizan trabajos similares a los míos y el próximo año iré nuevamente a un festival para hacer esculturas caminantes que se muevan gracias a la energía de las personas. Hace dos años hice esto en un taller en Vicuña, pero mi objetivo es que estas esculturas generen impacto, que sean gigantes y elaboradas con material reciclado.

 

Y el teatro es otra de tus facetas

Con el circo La Cuarta Estación estoy realizando un proyecto con mi gran amigo artístico “Pergoy”. Estamos apoyando a estos chicos para realizar obras de teatro y postular a la Ley Valdés. Como artista no me encasillo con nada, incluso esta muestra Manada pretendo llevarla a una obra de teatro… la verdad es que este año ha sido muy positivo y tengo muchos proyectos en mente.

 

“Comprendí que los seres humanos somos muy parecidos a los lobos y que en algún momento actuamos como manada, pero en el mundo moderno somos más individualistas”.

“Mis pretensiones son realizar esculturas gigantes habitables y sustentables”.

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