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EDICIÓN | Julio 2018

Un rugbier de Eccellenza

Vittorio Lastra
Un rugbier de Eccellenza

Con veintidós años, el pilar izquierdo de Los Cóndores está por iniciar su segunda temporada en Europa. Defenderá los colores de Verona, equipo que acaba de ascender al Campeonato Eccellenza, la máxima categoría del rugby italiano. En esta entrevista habla de sus inicios en Old Mackayans y confiesa su objetivo con el quince de la selección adulta: clasificar al Mundial de Francia 2023.

Por Germán Gautier Vergara

Paluello, Lisciani, Antonio, Calderan, Beraldin, Sartor, Benetti, Ferraresi, Sironi, Rizzo, Liut, Cardo, Varise, Pivetta, Lastra.

Esa fue la formación que el técnico sudafricano Polla Roux envió al Estadio Mirabello, ubicado en la ciudad italiana de Reggio Emilia, para disputar la final de la Serie A entre su equipo, el Valsugana Rugby Padova, y el Verona. Y como en casi todos los partidos de la temporada 2017-2018, aquel nublado y caluroso domingo 27 de mayo el pilar izquierdo fue el chileno Vittorio Lastra.

La final había sido, en estricto rigor, la semifinal. Ambos clubes sabían que, tras las recientes victorias frente a Cus Genoa y Lyons, su paso al Campionato Nazionale Eccelenza, la máxima categoría del rugby italiano, estaba asegurada. Por primera vez, dos equipos ascendían directamente y Vittorio esperaba coronar su primer año en Europa con un título.

LA DIFERENCIA FÍSICA

Un mes después de aquella final me encuentro con Vittorio Lastra Massoti (22) a la salida del Colegio Mackay. Mientras conversamos en un café de Avenida Vicuña Mackenna me pide que lo disculpe mientras agita su bebida proteica, luego cuando come un sándwich de pan pita integral con jamón de pavo y, finalmente, cuando termina dos plátanos. “Es primera vez que estoy siguiendo estrictamente una dieta”, me dice con tono decidido.

La nutricionista Natalia de la Horra lo asesora y le ha preparado un plan especial a Vittorio para perder masa de “mala calidad” y reemplazarla por masa de “buena calidad”. Eso significa que ahora lo encontré en un peso bajo: 112 kilogramos para sus 183 centímetros de altura. En diciembre, cuando esté por concluir su primera media temporada en Eccelenza, pretende estar al borde de los 120.

“Ahora se trata de una de las ligas más importantes de Europa, dado que Italia es un país que juega el Torneo de las Seis Naciones. Si bien entre ambas ligas existe una diferencia de nivel técnico, es principalmente una diferencia física”. La otra diferencia, nada menor, es que ya no empleará más los colores celeste y blanco del Valsugana.

UN EQUIPO COMPETITIVO

El nuevo club de Vittorio es el Verona Rugby. Contra ellos disputó su último partido con el Valsugana en la final de la Serie A. Alcanzó a estar veinticinco minutos en cancha hasta que un golpe en la cabeza lo mandó directo al hospital y le impidió participar de un encuentro que terminaron perdiendo 20-14.

“Nunca me imaginé que me pudieran hacer una oferta”, dice Vittorio. Sin embargo, sabía que con los veinticuatro partidos jugados con Valsugana se había hecho notar en el scrum y que muchos preguntaban por él. Más claro lo tenía Luca Montovani, su agente deportivo, quien luego de tres años como pilar de Old Mackayans lo llevó a jugar al país de la bota.

Como todo club que asciende de categoría “el objetivo principal de Verona es mantenerse. El esfuerzo económico que ha hecho el club y la cantidad de jugadores que está contratando demuestra claramente que quiere ser un equipo competitivo. No sé si estaremos en los primeros lugares, pero confío en que vamos a hacer una buena temporada y que seremos un equipo importante en Eccelenza”.

LA PREGUNTA

Vittorio recuerda que la primera pelota de rugby que tocó fue a los catorce años, cuando llegó de Santiago a estudiar al Colegio Saint Peter´s. “Al principio no me gustaba, quería jugar solo fútbol”, relata entre risas. Tampoco era un deporte familiar, pero con el cambio al Colegio Mackay fue inevitable el nexo con la ovalada y después “con el paso a Old Mackayans se convirtió más que en un deporte”.

Tres años vistió los colores azul y blanco del quince viñamarino. En ese periodo dejó su posición de ocho y se formó como primera línea. “Tuve entrenadores de scrum que me enseñaron muy bien. Me identifiqué con Old Mackayans. Con ellos salí campeón el primer año y aprendí el gusto a ganar, a jugar para competir y no como un rugby social”.

Uno de esos entrenadores que lo formó fue Francisco Deformes, quien percibió sus condiciones y lo puso en contacto con Luca Montovani. Vittorio vio que se abría una ventana, no dudó y decidió reunir sus mejores jugadas en un video que todavía ronda por YouTube. Ese material fue el que analizaron en Padua y que le permitió cruzar el Atlántico, en agosto del 2017, para sumarse a Valsugana.

Vittorio pudo, perfectamente, haber continuado su senda en Old Mackayans. Pudo seguir acudiendo a los llamados de la selección juvenil de Los Cóndores. Pudo, incluso, haber fichado por un club de Santiago. Y pudo, por supuesto, haber terminado su carrera de Ingeniería Civil en la Universidad Adolfo Ibáñez. Pero algo pasó.

“Se murió un amigo muy querido y me empecé a cuestionar mil cosas”. La pregunta que se le vino a la mente y la respuesta que le siguió fueron estas: “¿Quiero quedarme con el por qué no lo hice o quiero ir y conocer hasta dónde puedo llegar? Y ahí es cuando le prometo a mi amigo que no me iba a quedar con esa pregunta”.

GUSTO AMARGO

“El primer partido nunca se olvida”, cuenta Vittorio sobre su debut por la selección adulta de Los Cóndores en la primera fecha del VII Americas Rugby Championship 2017. “Fue en el Estadio Pacaembú con una lluvia torrencial. Estaba muy nervioso. En la primera línea te encuentras con jugadores de mucha experiencia y es difícil entrar en un partido así para alguien de veinte años”.

El marcador terminó 17-3 en favor de Brasil. Pero la tarjeta amarilla que le dieron a Claudio Zamorano permitió que el entonces seleccionador, Bernard Charreyre, lo hiciera debutar en la primera línea de Los Cóndores. “Si bien perdimos, para mí fue muy importante porque me dejó con sabor a revancha. Sobre todo ganarle a Brasil, que hoy en día es uno de los rivales directos de Chile”.

A principios de este año se llevó a cabo la octava edición del Championship, un torneo similar al Seis Naciones europeo y que agrupa las mejores escuadras del continente (Argentina, Estados Unidos, Uruguay, Canadá, Brasil y Chile). Esta vez bajo la dirección técnica del neozelandés Mark Cross, Vittorio disputó la totalidad de los partidos. Chile terminó en el fondo de la tabla y la derrota nuevamente contra Los Tupíes en la primera fecha caló hondo. “Quedamos con un gusto amargo. La derrota contra Brasil fue dura”.

¿Por qué crees que Brasil ha logrado despegar en el rugby americano, desplazando incluso a Chile en el ranking mundial, siendo que hace pocos años era un equipo semiprofesional?

Los brasileños han creado un fuerte proyecto rugbístico. Ellos hicieron un scouting por el mundo buscando jugadores que tuvieran una relación con Brasil. Tienen un hooker argentino, un 10 neozelandés que es claramente uno de los jugadores más fuertes. Tienen una parte de jugadores profesionalizados, a quienes la Federación les paga y los tienen entrenando a tiempo completo. Entonces, esta inversión te ayuda a alzar mucho el nivel y eso se ha visto en los últimos años.

¿Qué le falta al rugby nacional?

Es difícil con el modelo que tiene la selección chilena competir con realidades así. De repente la gente se equivoca cuando dice que pasan y pasan años y la selección va hacia atrás. Desde adentro te puedo decir que sí hemos crecido, que sí se ha afianzado el grupo, que hemos mejorado técnicamente. Pero es difícil competir con lo que está haciendo Brasil fuera de la cancha. Los otros están acelerando mucho más que nosotros.

¿El buen momento del Seven y la inclusión como deporte olímpico deja en desventaja al quince en cuanto a una preocupación estatal por invertir en este deporte?

Desconozco cómo funciona políticamente este tema, pero a ellos los tira para arriba el que los hayan incluido como deporte olímpico. Son parte de Team Chile y eso los ayudó a dar un paso como equipo.

Los tres partidos jugados de local en el Championship se disputaron en el Estadio Municipal de La Pintana. ¿Qué te parece que el rugby esté saliendo de la zona oriente de Santiago donde tradicionalmente se ha desplegado?

Siempre ha existido un buen recibimiento en La Pintana. Es una buena cancha y hay mucho apoyo de la gente. Y es algo que se tiene que hacer: hay que empezar a eliminar ese mito que dice que el rugby es un deporte elitista. Para mí es un deporte que cualquiera puede practicar. Y es un bonito desafío para el rugby nacional llevarlo a todas partes, pues le sirve a Chile para ampliar la base de jugadores.

MINUTO 80

En mayo se disputó el sudamericano y aunque Vittorio estaba en la nómina no pudo vestir de rojo porque se encontraba disputando los playoffs con el Valsugana. Los Cóndores cayeron ante Brasil y superaron a Uruguay XV (la segunda selección del país) y a Paraguay. Contra los charrúas se rompió un maleficio de cuarenta y siete años sin triunfos y Vittorio lo disfrutó desde Padua. “Fue un partido que se jugó hasta el minuto 80 y eso habla muy bien de la mentalidad del equipo. Un resultado de ese tipo le hace bien a la selección. Creo que fue un gran impulso para el equipo”.

La conversión que definió el partido fue obra de Tomás Ianiszewski (26). El fullback, que ha sobresalido en el Seven y que representa a Old Locks, es parte de un grupo de jugadores jóvenes que, a juicio de Vittorio, “tienen como gran desafío la clasificación al próximo Mundial de Francia 2023”. En esa nueva camada destacan el centro wing Franco Velarde (23) y el tercera línea Anton Petrowitsch (23). Estos últimos, al igual que Vittorio, han iniciado una aventura deportiva por el viejo continente.

¿Con quién compites la posición como pilar izquierdo en Los Cóndores?

Tengo una dura competencia porque está Ramón Ayarza (24). Él tomó hace dos años la misma decisión que yo. Se fue a jugar a Francia y ha hecho una muy buena carrera. Es bonito para la selección tener competencia porque ayuda a alzar el nivel de todos.

Se vienen desafíos importantes en noviembre. Los Cóndores enfrentarán a Bélgica y Maorí All Blacks. ¿Estarás presente?

Siempre estoy dispuesto a jugar por Chile y espero ser convocado. Aunque no sea el primer equipo de Nueva Zelanda, jugar contra los más grandes exponentes del rugby mundial es muy bueno.

 

“Me identifiqué con Old Mackayans. Con ellos salí campeón el primer año y aprendí el gusto a ganar, a jugar para competir y no como un rugby social”.

“La gente se equivoca cuando dice que pasan y pasan años y la selección va hacia atrás. Desde adentro te puedo decir que sí hemos crecido, que hemos mejorado técnicamente”.

“Hay que empezar a eliminar ese mito que dice que el rugby es un deporte elitista. Para mí es un deporte que cualquiera puede practicar”.

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