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EDICIÓN | Julio 2018

Creadora de mundos

Natacha Valenzuela, periodista y escritora
Creadora de mundos

Lican y el juego de las habas es el primer libro de Natacha Valenzuela, que paralelamente adaptó y estrenó como un cortometraje infantil inclusivo. Un viaje mágico que mezcla la fantasía, los datos históricos y promueve la tolerancia entre diferentes culturas.

Por María Inés Manzo C. / Fotografías Teresa Lamas G. y gentileza de Natacha Valenzuela

“Lican era un niño mapuche que vivía en un pueblo en medio del bosque en lo que ahora es el sur de Chile. Pero no el Chile que conocemos, sino uno que existe desde hace seiscientos años atrás. Antes que llegaran los españoles. Antes de los televisores. Antes de casi todo lo que conocemos. Pero en cambio, había árboles, montañas, agua y animales… Y por eso los niños de entonces no tenían que salir de vacaciones para bañarse en el río, ir a la playa o escalar una montaña. Vivían así”.

De esta manera comienza Lican y el juego de las habas, ganador del Fondo del Libro y La Lectura en las líneas de Creación y Apoyo a la Industria y la primera obra infantil de la periodista Natacha Valenzuela López; viñamarina y apasionada escritora que a través de su interés por la literatura comenzó a relacionarse con el mundo de la inclusión.

Mamá de Martín (6) y de Amelia (11), hace unos tres años sintió que sus hijos ya estaban más grandes como para retomar algunos proyectos —paralelamente a su profesión, la cual nunca ha dejado de ejercer—, pues a lo largo de los años ha recibido diferentes distinciones literarias en concursos de la Fundación Prodemu, Cuentos Campesinos, Cuentos Revista Patrimonio Cultural; Santiago y Valparaíso en 100 palabras, entre otros.  “Me comenzó el bichito de volver a escribir y justo en ese tiempo estaba trabajando con mi hermana Lea, que tiene una hermosa colección llamada Orígenes: muñecos educativos con la temática de pueblos precolombinos. Ella diseñó personajes de cada etnia de Chile y me pidió a mí que trabajara el texto explicativo de cada uno. De ahí nació la inspiración de crear una historia que los uniera, dónde niños de diferentes culturas jugaran y compartieran”.

Se animó y postuló a un fondo de CORFO, primero con la idea de hacer una serie animada que luego derivó en un cortometraje. Comenzó a armar los guiones; su hermana, que es diseñadora gráfica, a crear los nuevos personajes, y a convocar al equipo que contó con la colaboración de la productora de cine Adela Cofré, y los animadores Carlos Céspedes y Sebastián Tupper que fueron parte de un grupo de veintitrés profesionales entre ilustradores, músicos, entintadores, voces, etc. Aunque no quedaron seleccionados, presentaron el proyecto al Fondo Audiovisual del FONDART y este sí se lo ganaron.

 

EL JUEGO DE LAS HABAS

“El juego de las habas es un juego tradicional mapuche y se me ocurrió este mundo ficticio en el cual seis niños de distintas etnias (mapuche, aymara, guaraní, selknam, rapa nui y pehuenche) interactúan en una aventura desde la selva al altiplano, en los lugares que ellos vivían, pero como si fuera una gran ciudad”.

¿Quiénes son estos niños?

Los personajes, sin tratar de estereotiparlos, poseen ciertos elementos de cada cultura. El niño mapuche es muy inquieto, peleador, y aventurero. El guaraní es un niño cantor que baila y conoce mucho de hierbas medicinales. La niña aymara es reflexiva, más tranquila y que tiene la facultad de transformarse en un águila. El niño selknam es fuerte, que tiene un tema corporal potente como su cultura. La niña pehuenche anda en las montañas persiguiendo ñandúes con sus boleadoras; y la rapa nui es recolectora.

¿Cómo interactúan?

En el libro y la película, Lican encuentra el juego de las habas y empieza a buscar a alguien con quien jugar, pero cada uno de ellos le da una connotación distinta a estas semillas. Uno piensa que son para comer y la echa a la sopa, otro las mete a la maraca para hacer un instrumento musical, otro se adorna el cuerpo… es decir, un mismo elemento cada cultura lo interpreta de manera diferente.

¿Cuánto te demoraste en crear la historia?

Alrededor de un año, investigué y estudié mucho y me asesoré por un amigo antropólogo, Miguel Chapanoff, director del Museo Regional de Temuco, que me fue corrigiendo para que todo tuviera coherencia. También trabajé con el mapuche Lientur Alcaman, revisor de los contenidos históricos. Cuando estábamos presentando el Fondo Audiovisual (convocatoria 2016) en paralelo postule al Fondo del Libro y también me lo gané. Fue increíble y muy desafiante, pues tenía muy poca experiencia en este tipo de fondos, por lo que nos demoramos dos años en tener todo listo. 

Esta es una animación tradicional, ¿por qué esa elección?

Quería que el corto fuera una animación cuadro a cuadro. No me gusta mucho el 3D; por ejemplo, si ves a la protagonista de Zootopia o Anna de Frozen, tienen la misma cara y sonrisa. Es un mismo modelo que se va repitiendo. Este es un trabajo más clásico y cercano, además yo vengo del mundo de contar historias y no de lo audiovisual. Debía ser un reflejo de esa propuesta.

Es un proceso mucho más largo…

Así es, la animación dura cinco minutos y medio y tiene ciento veinticinco planos. Cada plano son de diez a veinte cuadros que se dibujan cuatro veces distintas. Y esas cuatro veces tienen correcciones. Es muchísimo. Trabajamos con doce animadores y un equipo muy dedicado.

Además, fuiste trabajando el corto y el libro en paralelo…

Sí, pero el libro salió antes que la película, porque me gané otro fondo para editarlo con Altazor. Allí ocupe la base de los diseños de Lea, pero con las ilustraciones de Gabriel Aiquel, pues quería una textura y pintura acordes al papel. Este se lanzó en octubre del 2017 y la película en mayo de este año.

¿Cómo fue trabajar en familia?

Hemos trabajado en varios proyectos con mi hermana y nos llevamos muy bien, nuestras carreras se complementan. Además, mi hija Amelia, junto a su curso del colegio, puso la voz para la película; y mi hijo Martín la voz del nuevo tráiler, eso lo hizo mucho más especial para todos.

¿Dónde están presentando el cortometraje?

Ya lo lanzamos en Viña del Mar, Santiago y también apareció en el Festival Anima Latina 2018 de Argentina. El 23 de agosto estará en el Festival Ojo de Pescado de Valparaíso, dentro de la competencia oficial. Pasará alrededor de un año en distintos festivales y luego quedará online.

 

HISTORIAS PARA TODOS

“Mi sobrina está estudiando periodismo en la Universidad de Chile y es la encargada de inclusión; gracias a ella empecé a darme cuenta de la gran falencia que hay en Chile respecto a material inclusivo para sordos y ciegos... hoy sólo existen nueve video libros en todo el país y realmente es una pena, porque lo niños no tienen qué leer. Como me gusta investigar me acerqué a la Escuela de Sordos de Valparaíso y conversé con ellos mi idea de colocar subtítulos descriptivos en el cortometraje. Ellos me guiaron y agradecieron el interés, pues muchos realizadores no preguntan y para los niños es muy complicado ver los pequeños recuadros con lengua de señas que, generalmente, se colocan… es como tener el televisor al mínimo volumen”.

¿Cómo te asesoraron?

Me explicaron que tenía que ser un guión adaptado y una historia simple. Muchos padres se niegan a aceptar que sus hijos son sordos y piensan que se podrán ambientar. Incluso algunos pequeños tienen seis años y no han aprendido la lengua de señas que es su lengua nativa. Por eso hay tantas diferencias y muchos no saben leer español. No basta que una película tenga subtítulos.

En paralelo a todo el gran proyecto de El juego de las habas, Natacha, quien creativamente es muy inquieta, había postulado a un concurso de cuentos para la infancia con Mila y la Flor, su segundo libro que captó el interés de editorial Edebe-Chile y lo publicó este año. Este es un viaje de una niña que tiene una flor, y que la flor no se ha podido regar porque hay sequía… es por ello que se van a pasear. Van recorriendo distintos lugares y las nubes les van explicando que las aguas que van encontrando no les sirven para regarla, pues es de mar o de la Antártica. Así se va conociendo el proceso de la lluvia, de la evaporación y condensación… es una aventura un poco más educativa”.

A partir de esta nueva historia nació su primer video libro, con el apoyo de su amiga ilustradora Isabel López y con lengua de señas incorporado. “¿Vienes a regarme?, dijo la flor, no, vengo a buscarte para que salgamos a buscar la lluvia”, relata la misma Natacha al comenzar el video.

“Editorial Edebe me dio su apoyo y lo postulé al Fondo Nacional de Proyectos Inclusivos (FONAPI) y en un par de meses espero los resultados. Además, me consiguieron autorización con otros autores de la editorial para hacer video libros de sus obras. Mi nuevo proyecto se llama Historias para todos, porque ese es mi sueño… que no haya impedimentos para la lectura. La idea es que sean gratis y que estén online para cualquier niño de Chile, pues la lengua de señas, lamentablemente, no es internacional. Cada país tiene la propia”.

Estás en muchos proyectos…

Sí, además acabo de asistir al Primer Seminario de Accesibilidad Audiovisual en Chile, dictado por el español Antonio Vázquez, quien lleva más de veinte años haciendo guiones inclusivos. Fui seleccionada con muy pocas personas y fue muy enriquecedor para mi trabajo.

¿Cuáles son tus sueños?

Tengo miles (ríe)… me encantaría que más colegios tengan Lican y el juego de las habas, ya que lo pusieron en el plan lector de los niños de segundo básico del Colegio Saint Dominic y les ha encantado. También postulamos con mi equipo al CNTV para hacer por fin la serie de televisión. La idea es que sean aventuras cortitas, donde haya humor y pasen cosas entretenidas que cautiven a los niños. Tenemos hartas expectativas con ello.

 

“El juego de las habas es un juego tradicional mapuche y se me ocurrió este mundo ficticio en el cual seis niños de distintas etnias  interactúan en una aventura desde la selva al altiplano, en los lugares que ellos vivían, pero como si fuera una gran ciudad”.

“Hemos trabajado en varios proyectos con mi hermana y nos llevamos muy bien, nuestras carreras se complementan. Además, mi hija Amelia, junto a su curso del colegio, puso la voz para la película; y mi hijo Martín la voz del nuevo tráiler, eso lo hizo mucho más especial para todos”.

 “Mi proyecto se llama Historias para todos, porque ese es mi sueño… que no haya impedimentos para la lectura. La idea es que sean gratis y que estén online para cualquier niño de Chile, pues la lengua de señas, lamentablemente, no es internacional”.

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