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EDICIÓN | Junio 2018

Negocio familiar

Percival Whittle y Jorge Vargas, Aceitera Regional
Negocio familiar

Hace cincuenta años, los Whittle Domínguez llegaron a Concepción, donde establecieron un negocio de lubricantes a granel. Ahora, están a punto de empezar las ventas por internet. Dos maneras de vender que reflejan el paso de los años y el cambio generacional que se produce en la empresa Aceitera Regional.

Por Soledad Posada M. / Fotografías Sonja San Martín D.

Como toda empresa familiar, llega un momento en que las nuevas generaciones se ganan su lugar y los fundadores deben empezar a ceder, en ciertos aspectos, para dar cabida a las nuevas ideas. Es el caso de Aceitera Regional. Sus creadores, Percival Whittle, y su esposa, Adela Domínguez, son el alma de esta empresa de venta de lubricantes para motor. En la actualidad, están en un proceso de cambio generacional para traspasar su visión y misión empresarial a la segunda y hasta la tercera generación de la familia, que con entusiasmo aprende de sus padres y abuelos, y también nutrirse de la energía e ideas de los más jóvenes.

Los antepasados de Percival eran ingleses, oriundos de York. Llegaron al norte de Chile, para formar parte de la industria salitrera, como ingenieros en minas. “Con el tiempo trabajaron también en el ferrocarril de Antofagasta a Bolivia. En esa época, hasta los maquinistas eran ingleses”, asegura Percival. En Antofagasta nació su papá, quien conoció ahí a su futura esposa, Emelina Romero. Ambos tuvieron tres hijos, Reginaldo, que murió de una parálisis, Renato que trabajaba en Chuquicamata, y Percival.

Adela Domínguez nació en María Elena y estudiaba en el Instituto Santa María, en Antofagasta. Percival pertenecía al Colegio San Luis, de la misma ciudad. Se conocieron cuando Adela tenía dieciocho años y Percival veintitrés, y trabajaba con su familia en el ferrocarril. “Ella aún guarda los recortes de diario, donde aparecían las victorias del equipo de waterpolo Los Diablos Rojos, al que pertenecía mi abuelo”, indica la nieta, Mónica Vargas.

Ya casados, los Whittle Domínguez llegaron a Concepción en la década del sesenta, y con los conocimientos que traía Percival de su paso por ferrocarriles y una empresa de aceites, sumado al trato personalizado y acogedor que tenía Adela con los clientes, lograron consolidar una empresa que empezó vendiendo lubricante Texaco en tarros de durazno. “La tienda estaba cerca de la estación de trenes, y las personas que iban al centro de la ciudad debían pasar por Freire, que antes era una calle más importante que Barros Arana. Por lo que se llevaban de vuelta a sus campos y pueblos, el aceite para los motores de sus máquinas. Luego, se pasaban el dato de Aceitera Regional de boca en boca. Nuestra principal innovación fue vender aceite suelto, a los precios más bajos del mercado, reciclando diferentes contenedores, como bidones, latas y hasta envases de champú”, recuerda Percival. Entre sus clientes, destacan personas provenientes de los más diversos rincones de la región, como Arauco, Tomé, Los Álamos, Cañete y Curanilahue.

NUEVA GENERACIÓN

Con los nuevos tiempos, llegan los cambios. Ahora se suma una nueva tienda, a cargo del yerno del matrimonio, Jorge Vargas y, en la tienda antigua, comparten funciones Percival y su hija Mónica Whittle, quien se puso a trabajar en la empresa en 1990. “En un primer momento hacíamos la posta con mi mamá. Ella en la mañana y yo en las tardes. Luego ella dejó de venir y yo debía estar todo el día. Resultado de aquello, y desde hace ya muchos años, trabajo codo a codo con mi padre. Él pone ese componente técnico y yo la atención personalizada a los clientes. ‘Nuestros caseritos’, como dice mi madre. También, me encargo de la caja y las finanzas”, comenta Mónica.

¿Qué te gusta de tu trabajo?

Se crea un vínculo con algunos que vienen a comprar desde mucho tiempo, porque han seguido los pasos de sus padres y abuelos, ya que son muchos años presentes en el mercado. Todo eso lo hace entretenido y disfrutamos todos con las bromas y la atención rápida y personalizada.

¿Cómo es para ti trabajar junto a tus papás y cuñado?

Es como tener dos “pitutos”, que te permiten concesiones. Es genial, ya que tengo muy buenas relaciones con mi papá y mi cuñado. Muy pocas veces estamos desintonizados, siempre llegamos a acuerdos sin problemas. Mi papá tiene un humor negro muy especial y mi cuñado también. Nos complementamos. Tenemos características diferentes cada uno y eso lo hace interesante y divertido.

SEGUNDA TIENDA

Para Jorge Vargas, el hecho de mantener el sello en la nueva sucursal, pero con su estilo, es su mayor desafío, sin embargo, no está solo en esta tarea, pues lo acompañan sus dos hijas y nietas de Percival, Mónica y Manuela Vargas.

¿Cómo se logra trabajar en familia y generaciones distintas?

Es una tarea ardua y difícil, pero que transitamos airosos hasta el momento. Una de esas vallas fue sorteada dando independencia absoluta en cuanto a las estrategias de crecimiento entre la casa Central de Freire 20 y la sucursal de Freire 355. Contamos con absoluta discrecionalidad a la hora de actuar, es más, en algunos casos nos enfocamos en nichos distintos, lo que nos da una visión estratégica y nos permite competir tratando de aumentar nuestra participación de mercado.

¿Cuáles son los principales desafíos de Aceitera Regional?

Nuestro principal desafío es lograr que la gente nos reconozca y valore el cambio generacional. Nos percibimos como una empresa ágil y adaptada a los tiempos, sin perder la tradición y basándonos en ella. Contamos ya con la tercera generación de la familia en la empresa, incorporando a mis hijas en el proceso e involucrándolas de acuerdo con sus capacidades. Es por esto que Mónica está enfocada en las relaciones públicas y el community manager, generando las alianzas estratégicas necesarias, que nos permiten relacionarnos de mejor manera con nuestros clientes y proveedores. Manuela, por su parte, tiene a cargo la imagen y carta de presentación de los nuevos modelos de negocios.

¿Qué servicios incorporará la nueva sucursal?

Además de contar con infraestructura más moderna y de mayor tamaño, que incluye estacionamiento, se implementará un taller automotor que permitirá dar servicios de lubricación y mecánica básica.

¿Cómo se proyectan?

Esperamos tener un alcance total en la región con nuevas sedes, y estamos ad portas de incorporar la venta online por medio de la página web, la que tendrá disponible servicio de despacho dentro y fuera de la región, lo que permitirá al cliente tener al otro día los productos que solicitó en la puerta de su casa.

 

“La tienda estaba cerca de la estación de trenes, y las personas que iban al centro de la ciudad debían pasar por Freire, que antes era una calle más importante que Barros Arana. Por lo que se llevaban de vuelta a sus campos y pueblos, el aceite para los motores de sus máquinas”.

“Nuestro principal desafío es lograr que la gente nos reconozca y valore el cambio generacional”.

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