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EDICIÓN | Mayo 2018

Cultura inclusiva y de calidad

Juan José Valdés, secretario ejecutivo TRM
Cultura inclusiva y de calidad

Gracias a una gestión cultural impecable, el abogado Juan José Valdés, en solo cinco años, le cambió la cara al Teatro Regional del Maule. Un cambio que implicó meterse de lleno en la programación, el financiamiento y la puesta en marcha de espectáculos artísticos de primer nivel, que posicionaran al teatro como uno de los principales a nivel país. El año pasado, el TRM recibió, por primera vez, el premio del Círculo de Críticos de Arte por la mejor producción escénica por su ópera Il Trovatore. Valdés dice que eso es solo el comienzo.

Por María Paz Macaya O. / Fotografías Francisco Cárcamo P.

Juan José Valdés asumió como secretario ejecutivo del Teatro Regional del Maule en una época delicada. El mal manejo de la administración anterior había puesto en tela de juicio no solo la dirección del teatro, sino la credibilidad de este ante la opinión pública. Corría el año 2013 y Valdés se propuso trabajar día y noche para superar la crisis administrativa y financiera que sacudía la institución. Y no solo eso. Se puso como meta posicionar al TRM a nivel nacional, con espectáculos de primer nivel en el ámbito de la danza, la música, el teatro y la lírica.

“Fue un tremendo desafío y una gran responsabilidad. Tuve el apoyo y la confianza del presidente del directorio de aquel entonces, el alcalde Juan Castro, y del intendente, Rodrigo Galilea, quienes fueron pilares fundamentales en mi gestión”.

¿Cuáles fueron los objetivos que te propusiste?

La primera planificación fue ordenar el teatro y analizar el modelo de gestión que se había aplicado hasta ese momento. En ese tiempo, el teatro sólo  enfocaba su modelo artístico en la región. Mi idea fue impulsar el desarrollo de todas las disciplinas artísticas desde una mirada nacional. De esta manera, me impuse un desafío: situar, de aquí al 2020, al TRM, como uno de los principales teatros regionales del país. Tenemos el Teatro del Lago en Frutillar, el Municipal de Santiago, el de Concepción, el de Las Condes, entre otros. ¿Por qué no nosotros?

A la búsqueda de espectáculos de primer nivel, Valdés le imprimió un sello particular: la inclusividad. “Queríamos que el bolsillo no fuera una barrera para el gran público. Porque cuando hay espectáculos de calidad, y que además son inclusivos, se logra tener credibilidad. Y esto permite la formación de audiencias, es decir, que exista público que tenga un interés real de ver estos eventos”.

GRANDES ÓPERAS

El año pasado, el Teatro Regional del Maule obtuvo el premio del Círculo de Críticos de Arte, por la mejor producción escénica de 2017, con su ópera IL Trovatore. Todo un logro si consideramos que, históricamente, estos reconocimientos han recaído en Santiago y solo una vez fuera de la capital: en Rancagua el 2015.

“Este premio es un reconocimiento nacional al trabajo que hemos hecho. Uno puede tener la visión, el empuje, pero sin un equipo humano afiatado detrás de estas realizaciones, no se logra. Tenemos la fortuna de contar con artistas y profesionales de calidad, como nuestro director escénico de producciones operáticas, Rodrigo Navarrete, y el director titular de la orquesta clásica, Francisco Rettig, uno de los más destacados directores de orquesta en el mundo sinfónico”.

¿Sientes que el TRM está más consolidado?

Creo que el mejor evaluador es el público y la comunidad. Los teatros son proyectos de muy largo aliento, en dos o tres años no haces milagros. Lo que sí es seguro, es que el trabajo serio, constante y sistemático da frutos. Por eso estamos tranquilos, porque al teatro le queda mucho más para crecer.

¿Objetivos y proyectos para este año?

Seguir con la ruta de trabajo que trazamos. Traer espectáculos de calidad, pero sobre todo, en estos últimos dos años, estamos apuntando a las producciones propias del teatro con dos enfoques: musical y teatral. En lo musical, tenemos la Golden Big Band del TRM, que es maravillosa y que se ha ganado el reconocimiento del público. Y en arte escénico, presentamos importantes obras que han sido todo un éxito y que han surgido de la producción teatral local, como la obra Madre que estrenamos el año pasado. Contamos con artistas de alto nivel nacional, que han dirigido estos trabajos, junto con el apoyo de Victoria Flores, nuestra coordinadora de programación y producción.

¿Cómo es la planificación?

Un teatro se planifica de dos a tres años, con un financiamiento seguro, creciente y sostenible en el tiempo. Si contáramos con un monto real y efectivo que vamos a recibir todos los años, podríamos planificar con mayor seguridad. Y a veces pasa que no recibimos el financiamiento a principio de año, y tenemos que saber funcionar, pagar sueldos, proveedores y gastos fijos. Eso es muy complejo y, afortunadamente, en mi gestión no hemos solicitado créditos porque somos ordenados y responsables en el gasto.

SOMOS VERDIANOS

Las óperas realizadas por el TRM no han tenido escenografía, porque el presupuesto no lo ha permitido. “Es de alto costo, se requiere gente experta y conlleva estudios que requieren de mucho tiempo. Con Rodrigo Navarrete quisimos experimentar con pantallas LED en la ópera Ottelo que resultó maravilloso y  el año pasado con “Il Trovadore” fue todo un éxito. Somos un equipo pequeño y con escasos recursos y lograr una performance de ese nivel, refleja nuestra pasión y dedicación en nuestro trabajo”, explica Valdés.

¿Cómo partió la idea de realizar óperas?

Fue una decisión estratégica que propuse al directorio, para posicionarnos a nivel nacional. La primera ópera El murciélago fue el 2014, al año siguiente hicimos La Traviata, y Ottelo; y el año pasado presentamos El Trovador.

¿Por qué han sido sólo óperas de Giuseppe Verdi?

Verdi tiene un reconocido y variado repertorio musical. Y una forma de motivar a la comunidad es mediante títulos reconocibles y probados. Nuestro propósito es promover, formar y educar; que las personas se acerquen a estas disciplinas, las conozcan y ojalá se lleguen a apasionar con ellas. Nuestro desafío es la inclusividad, porque detrás de todo esto existe un objetivo social.

¿Qué se necesita para que el TRM siga creciendo?

Necesitamos muchas cosas, primero que seamos una organización más cohesionada y fortalecida. Tener un directorio más comprometido, que nos apoye constantemente; que conozca y entienda la realidad del teatro. Y que las autoridades públicas y también el sector privado entiendan que un teatro de esta envergadura es necesario para la región. Pero sobre todo que tengamos un respaldo económico permanente y creciente.

¿Cómo ha respondido el público?

Hemos tenido una demanda de interés creciente en todas las disciplinas. En lo folclórico hemos llenado el teatro. En las óperas, el éxito ha sido creciente. Con El murciélago vendimos ciento cuarenta entradas y con El trovador, llenamos el teatro y recibimos  el premio por la mejor producción escénica de 2017. Yo creo que eso lo dice todo.

 

“Nuestro propósito es promover, formar y educar; que las personas se acerquen a estas disciplinas, las conozcan y ojalá se lleguen a apasionar con ellas. Nuestro desafío es la inclusividad”.

“De aquí al 2020 quiero posicionar al Teatro Regional del Maule, como uno de los principales teatros regionales del país”.

 

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