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EDICIÓN | Mayo 2018

Apostar por el futuro

José Manuel Correa
Apostar por el futuro

Está convencido de que el mundo sí puede ser un mejor lugar si nos ponemos como meta apoyarnos unos a otros. A través de su trabajo con empresarios y emprendedores conoce experiencias positivas e inspiradoras que nos animan a movilizarnos con el fin de construir una sociedad en equilibrio. Y esto no es solo trabajo, es casi una declaración de principios que pretende cumplir día a día, junto a Javiera y Facundo —su joven familia—, sus amigos y su entorno.

Por Claudia Zazzali C. / Fotografías por Rodrigo Herrera

Compromiso. Eso es lo que se desprende de cada una de las respuestas que entrega José Manuel Correa, quien lidera la misión de Endeavor en la macrozona norte de Chile, como gerente de Endeavor Atacama, y además es director de Fundación Mi Norte, ambas entidades enfocadas en apoyar a emprendedores con el objetivo de lograr un desarrollo económico sustentable y que impacte de manera positiva a todo su entorno.

José Manuel está convencido que potenciar a quienes apuestan por modelos de negocio innovadores es la respuesta que se necesita para lograr movilidad social real, pues al incentivarlos a crear más y mejores empleos, estos empresarios lograrán un verdadero crecimiento y proyecciones concretas, tanto para sus proyectos, como para el país en general. 

¿Qué función desarrollas en Endeavor Atacama?

Estoy a cargo de posicionar y hacer crecer a la Red Endeavor, que incluye a emprendedores que tengan sus negocios en marcha, a quienes seleccionamos para luego apoyarlos con herramientas claves para hacer crecer sus empresas.

¿Todos pueden participar?

En Endeavor el requisito es que vendan un mínimo de un millón de dólares y que estén creciendo a tasas sobre el treinta por ciento. La idea es que este segmento, que muchas veces aparece como exitoso y por lo tanto queda fuera de los sistemas de apoyo estatal, logre optimizar sus procesos de tal modo que incremente su crecimiento y así entregue más oportunidades a otras personas.

¿Y cómo llegaste a involucrarte en esta red?

Endeavor es una ONG que está en veintisiete países y que llegó en 1998 a Chile. Tenía oficinas en Santiago y Puerto Varas. Hace seis años me invitaron a ser parte del desafío de abrir oficinas en el norte y lo acepté feliz. Ya llevaba cuatro años en la Asociación de Industriales de Antofagasta, donde me involucré en muchos proyectos con emprendedores del rubro minero y me encantó ese rubro. Es un suelo fértil donde se puede aprender de manera constante y, por ende, me encantó la idea de abrir el espectro a innovadores de otras áreas de la industria. No lo pensé mucho y aquí estoy.

¿Cómo fue la primera etapa? ¿Intimidante quizás?

Es innegable la reputación que tiene Endeavor y más aún si ves los nombres que están en el directorio. Pero fue precisamente eso lo que me dio más confianza. Desde el primer momento me di cuenta de que estos grandes empresarios se toman muy en serio su rol y demuestran estar involucrados en todos los detalles. De hecho, para que me confirmaran en el trabajo me tuve que entrevistar con ellos, quienes, en persona, me hicieron sentir que esto es mucho más que dar asesorías a empresarios. Es casi un compromiso con el futuro del país.

¿Cómo funciona este directorio?

Cada uno de los integrantes de este directorio es parte fundamental de la red, pues no solo donan plata, sino además su tiempo y experiencia. Tenemos emprendedores locales que han recibido mentorías de los empresarios más grandes del país. Ese aprendizaje que logran es impagable.

¿Lograste las metas iniciales?

Siempre supe que aquí sería más rápido. De verdad existe una especie de desconexión entre el Chile central y el Chile de La Serena al norte. A nivel central ni se enteran de la cantidad de personas que trabajan en innovación y optimización de procesos en las distintas matrices productivas que hay en esta parte del territorio. Me habían puesto una meta de tres años para el despegue, pero al terminar el primero ya teníamos mucho terreno avanzado. El crecimiento fue bien explosivo y es que aunque se habla mucho de minería, son pocos los que de verdad conocen la realidad. Hoy día tenemos 185 empresas que desarrollan tecnología para la minería y muchos se preguntan, ¿pero cómo? Bueno, tienen que estar ahí también para saber cómo. No sirve ser un minero de oficina, hay que saber el detalle de cómo se mueve la industria.

¿Cuesta mucho que a nivel país se entienda el nivel de madurez que existe en los empresarios nortinos?

La verdad es que los ejecutivos que están en las ciudades mineras se dan cuenta de que muchas veces las innovaciones made in Santiago no son aplicables en los procesos. Son conceptualmente eficientes, pero poco aplicables. Y ahí aparecemos nosotros, que tenemos una inmensa base de datos de emprendedores locales, metidos en el negocio, que saben de minería.

¿Qué otras diferencias existen entre los empresarios del norte y los de otras zonas del país?

Acá hay muchos temas ya ultra conocidos, que en otros lugares ni piensan en ser aplicados. El desarrollo de proveedores, por ejemplo. Es normal que las empresas te cuenten sus necesidades, te abran las puertas y muestren sus puntos débiles para que los empresarios les ofrezcan soluciones. En otros lugares la reflexión sería “pero cómo voy a exponerme así”, con una desconfianza que es de otra época. También hay un tema de marginalidades. No es extraño encontrar empresas que son medianas y que facturan muchos millones de dólares, pero que están ciento por ciento profesionalizadas y ese es nuestro público objetivo. Nuestra idea es que escalen, que estén en otros países, porque creemos que así generan más empleos y mejoran los sueldos de sus empleados y con eso dinamizan todo el ecosistema. Y nosotros los tratamos de ayudar en eso.

¿Cómo se concreta esta ayuda?

Si son seleccionados, nos metemos en los detalles de su negocio y los ayudamos. Como todo esto es gratis, van siendo evaluados por los directores con quienes se diseñan estrategias para que logren el escalamiento esperado. Como estructura Endeavor tenemos doscientos voluntarios que son personas que aportan horas de su tiempo para asesorar a otros. Poco a poco las empresas empiezan a ordenarse y mejoran su rendimiento hasta superar límites insospechados. Para nosotros el emprendimiento es un atajo para salir de la pobreza, porque quienes triunfan solo deben tener ganas e insistir, sobre todo insistir.

¿Y cómo las empresas entregan algún retorno?

Para nosotros una de las cosas más importantes es que las empresas entren a la dinámica de la red, sean parte activa de este ecosistema de innovación. Seguimos apoyando siempre a empresarios comprometidos, que pagan buenos sueldos y son responsables con sus compromisos. Si fallan en eso o descubrimos que no cumplen con los mínimos esperados de ética y transparencia, simplemente los sacamos.

FUNDACIÓN MI NORTE

Como en todo ecosistema, existen diversos tipos de integrantes en esta comunidad de emprendedores. Ya hablamos de los medianos y de los grandes. Pero también hay quienes están recién empezando, lejísimos del millón de dólares que se requiere para postular a la Red Internacional Endeavor. José Manuel nos cuenta: “Una vez insertos en este mundo de innovación, junto a un grupo de amigos nos dimos cuenta de que existe un número importante de pequeños emprendedores que están recién empezando y tienen ideas entretenidas, con proyección y que podríamos ayudar. Así nace Fundación Mi Norte”.

“Empezamos de cero, armando un co-work gracias a un fondo disponible en CORFO y empezamos a prestarle servicios de manera gratuita a estos proyectos que seleccionamos de acuerdo a su potencial. A ellos los ayudamos a encontrar financiamiento, a consolidarse”, señala Correa.

En lo concreto ¿cómo funciona?

Escuchamos a quienes se acercan a la oficina y seleccionamos a quienes cumplen con requisitos mínimos. A la fecha hemos entregado alrededor de quinientos millones de pesos a nuestros emprendedores. Tenemos abogados que prestan asesorías en todo tipo de temas que van desde la formación de sociedades hasta temas laborales, además de apoyo en marketing y desarrollo de tecnología. Ha sido muy gratificante. Es muy parecido a lo de Endeavor, pero en menor escala y hasta ahora, con aciertos y errores, hemos logrado un avance importante.

¿Cómo ha resultado la experiencia?

Nosotros tenemos las puertas abiertas para todos. Queremos que las personas se acerquen a conocernos. Tenemos un staff que está trabajando y que conoce todos los instrumentos por lo que podemos conectar a los emprendedores con los instrumentos que necesitan, en las fechas adecuadas y apoyando el desarrollo de sus proyectos. Nos llenamos de orgullo cuando vemos que hay emprendedores que partieron de cero y ya están produciendo y generando empleo. Sabemos que es posible desarrollar nuevos negocios si existe perseverancia y dedicación. Estamos disponibles para ayudar.

 

“Los ejecutivos que están en las ciudades mineras se dan cuenta de que muchas veces las innovaciones made in Santiago no son aplicables en los procesos. Son conceptualmente eficientes, pero poco aplicables. Y ahí aparecemos nosotros, que tenemos una inmensa base de datos de emprendedores locales, metidos en el negocio, que saben de minería”.

“Una vez insertos en este mundo de innovación, junto a un grupo de amigos nos dimos cuenta de que existe un número importante de pequeños emprendedores que están recién empezando y tienen ideas con proyección y que podríamos ayudar. Así nace Fundación Mi Norte”.

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