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Columnas » Rodrigo Barañao

EDICIÓN | Mayo 2018

Bienvenidas las cocinas del mundo

CHEF / RBARANAOG@GMAIL.COM
Bienvenidas las cocinas del mundo

Hace ya varios años que estamos recibiendo a muchos extranjeros, lo que hace muy bien a los países en desarrollo. Primero llegaron nuestros vecinos peruanos, luego venezolanos, colombianos, haitianos, entre otros. “La nueva proveniencia gastronómica” de nuestro país.

Como ya gran parte de la población está enterada, los inmigrantes vuelven a salir a la luz con el nuevo sistema de visado. Alejándome de lo político, no puedo dejar de decir la gran variedad gastronómica que nos traen a Chile, no solo la cantidad enorme de platos preparados, sino que también el sinnúmero de productos que están detrás de estos platos que no utilizamos o que simplemente no existen aquí. Hablo por ejemplo de la papa camote, del ají amarillo, de la variedad de porotos, de los patacones, etc. Todos estos productos, conocidos ahora por los chilenos gracias a los inmigrantes, nos llevan a variar un poco nuestra dieta y salir del pan con los mismos ingredientes de siempre.

No es novedad para nosotros la comida extranjera, si miramos la historia. La diferencia es que ahora vienen en su mayoría del mismo continente, que a pesar de que son productos distintos, no son tan desconocidos como los tubérculos, los ajíes o los porotos. En cambio, los pioneros, por así llamarlos, provienen de otros continentes como Asia, Oceanía o Europa y algunos pocos de América, con ingredientes completamente fuera de nuestra variedad. Partiendo por Asia, hablo principalmente de China, que nos dio a conocer, desde los años sesenta, la carne mongoliana, los arrollados primavera, el pollo agridulce, entre otras preparaciones popularmente conocidas. Pasando por Oceanía, Japón aportó, entre los años setenta y ochenta, algo muy conocido, como lo son el sushi, el sashimi o el gohan. Y desde Europa, es imposible olvidar al gran favorito de muchos niños: la pizza.

Proveniente desde Italia alrededor de los años ochenta y noventa, llegó a deleitar con las infinitas combinaciones que se pueden hacer sobre una masa. Por los años noventa llegan también las conocidas tapas a nuestro país, directamente desde España, una comida rápida y simple de armar y comer. Ya centrándome en América, a fines de los ochenta llega la tan reconocida y expandida cocina peruana, que en el último tiempo ha alcanzado gran popularidad, reflejado en la cantidad de restaurantes para todos los gustos con distintos precios. Es tanta su influencia, que es un infaltable el suspiro limeño en la mesa de los postres en el almuerzo familiar del domingo, hasta en los matrimonios aparece. No solo la comida peruana llegó para quedarse, sino que también distintos chefs que ya llevan años mostrándonos la comida de su país, como es el caso de mi gran amigo Marco Barandiarán, que lleva harto tiempo haciéndonos disfrutar con su comida en sus distintos restaurantes repartidos por Santiago.

Nos damos cuenta de que estamos siendo parte de ese nuevo boom que está llegando de a poco, ligado estrechamente al alza de la inmigración. Vemos como de a poco se va poblando de haitianos, venezolanos, colombianos, incluso filipinos. Traen un sinfín de platos desconocidos, que al principio pueden generar rechazo por no ser comunes, pero cuando uno se lanza a probarlos se da cuenta de que pueden ser un gran aporte para nuestro paladar.

Vamos conociendo de a poco las preparaciones, como por ejemplo, “la sopa de auyama” de Haití, que con una gran cantidad de verduras es un buen aporte para el día a día. También la clásica “arepa” de Venezuela y Colombia, un alimento completamente versátil que se puede comer mientras uno se está moviendo a una reunión de trabajo. Todo es un aporte a la cultura, y muchas veces lo rechazamos, pero sin darnos cuenta se convierte en algo común en nuestro día a día.

Guiso de Sudamérica (para seis personas): 

-1/2 kilo porotos negros

-1/2 kilo arroz

-2 cucharadas de curry

-2 kilos de pulpa cerdo

-4 cebollas

-1/2 litro de vino blanco

-2 pimentones

-4 dientes de ajo

-4 rocotos 

-2 plátanos para freír

-6 huevos

-3 paltas

Cocinar los porotos como se hace en la casa. Luego antes de terminar la cocción agregar el arroz. Cocinar el cerdo con la cebolla, curry, vino blanco, pimentones y ajo. Desmenuzar el cerdo y agregar los rocotos ya cocinados dos veces en agua caliente y bien lavados (para bajar picor). Freír los plátanos y  armar este rico plato. Al centro la carne de cerdo desmenuzada, al lado porotos, luego los plátanos fritos y por último el huevo frito con el trozo de palta. A disfrutar este plato que es ideal para el invierno. 

 

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