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EDICIÓN | Mayo 2018

2001... Feliz Aniversario de Oro

Por Arturo Gómez M., ex astrofotógrafo del Observatorio Interamericano Cerro Tololo
2001... Feliz Aniversario de Oro

Para aquellos que ya tenemos algunos años en el cuerpo y que vimos la tecnología del Cinerama en los cines, no podemos dejar de recordar una película que ya cumplió cincuenta años desde su estreno mundial. Me refiero a la extraordinaria película de ciencia ficción del maestro del cine, Stanley Kubrick: 2001, Odisea del Espacio.

En abril del año 1968, nadie se imaginó que esta película de corte científico iba a producir tanto interés en el público, ya sea por sus imágenes y efectos especiales, como por su temática espiritual y el enfrentamiento entre los computadores y el hombre. Tema muy de moda hoy en día entre el hombre y la inteligencia artificial.

Es una bella película de culto, en donde el tema y los efectos espaciales y astronómicos, se acercaron a una realidad nunca antes vista. Escenas en el espacio con explosiones que carecían de sonidos (porque así es en la realidad), indicaban que el director Kubrick se hizo asesorar por personas cercanas a la ciencia espacial. En ese sentido es totalmente opuesto a lo que vemos en La Guerra de las Galaxias, en donde todas las batallas en el espacio, con rayos laser, tienen sonidos y ruidos de naves que cruzan el espacio.

Con un presupuesto de doce millones de dólares, pudo recaudar 191 millones de dólares, con una película de 143 minutos de duración. Lo interesante de 2001, Odisea del Espacio es que las escenas eran extremadamente largas, ya que iban acompañadas de conocidas obras maestras clásicas, como El Danubio Azul.

Otra obra musical que abre y cierra a esta producción, aún es empleada en la actualidad para representar escenas de envergadura, como es la obra de Así Habló Zaratustra, con su llamativa frecuencia de bajos acompañada del sonido de una trompeta, al comienzo de la partitura. Catalogada para todo espectador, la vimos en una súper pantalla, llamada Cinerama, en el mítico Cine Santa Lucía de Santiago. No puedo dejar de relatar que, para mí, la película era tan, pero tan buena, que después de verla la primera vez, invité a muchos amigos a compartirla. Eso me hizo verla por unas dieciséis*- veces, creo.

Se hicieron muchos foros en la televisión y las radios para explicar ciertas ideas y símbolos que aparecían de vez en cuando en diferentes lugares del sistema solar, como fue el monolito negro con los monos, luego en la Luna, después en Júpiter y finalmente en la pieza de muerte del astronauta.

Entre las curiosidades estaba el famoso computador llamado HAL, al cual vemos, al agregarle la letra siguiente del abecedario, la afamada marca de computadores IBM.

H...I

A...B

L...M

Bonita relación. Dice Stanley Kubrick que nunca pensó en esa combinación y que fue solamente una coincidencia nada más.

Los cráteres lunares que se mencionan en la película son Clavius y Tycho, cráteres que pueden ser vistos desde la Tierra, con pequeños telescopios de aficionados y que se encuentran en la zona sur de la Luna.

Obtuvo un Oscar de la Academia por sus Efectos Visuales, en el año 1968. Las películas de Kubrick tienen un denominador común. Son de muy larga producción y todas ellas son musicalizadas con obras clásicas. Se puede ver y escuchar en otra producción, como fue La Naranja Mecánica, en donde las obras clásicas correspondían, principalmente al maestro Beethoven. Bonito momento para celebrar los cincuenta años de 2001, Odisea del Espacio, viéndola... ¡¡¡una vez más en DVD!!!

 

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