Tell Magazine

Espacio Inmobiliario » Espacio Inmobiliario

EDICIÓN | Abril 2018

Talento porteño

Augusta Valparaíso

Cuando Karen Lein comenzó a gestar el proyecto Augusta, siempre pensó en apalancarlo de alguna manera a Valparaíso. Al talento que exuda la ciudad puerto, no solo desde sus intrincadas callejuelas, sino desde el alma de quienes la habitan, desde las raíces que cuelgan, desparramadas, al mar. ¿El resultado? Una oda con lo mejor de la arquitectura, el diseño y el arte porteño.

Por Macarena Ríos R./Fotografía Mariela Sotomayor

El vestíbulo es el preámbulo. Ya desde este se intuye el trabajo que involucró a un puñado de artistas en la remodelación de este inmueble de principios de 1900. Una mampara separa la entrada a Augusta, como una especie de pausa antes de conocer su interior. La antesala perfecta a un trabajo dedicado y delicado, con los toques y detalles precisos que la han transformado, en poco tiempo, en un destino obligado del Cerro Alegre.

A cargo de los arquitectos Fantuzzi & Rodillo, el proyecto consistió en dividir el inmueble en dos recintos de treinta metros cuadrados unidos por un patio de luz central, cuya construcción fue clave para la iluminación natural y la ventilación de todo el recinto.

La caja escala, ubicada en la parte central del apart hotel, fue la encargada de generar circulación a las seis habitaciones existentes, todas con nombres femeninos y cada una decorada con un gusto exquisito por la interiorista Carolina Arias.

EL ROJO DEL MALANDRINO

La recepción tiene colores intensos. De espacios amplios y generosos, las vigas estructurales están a la vista, un sello definitivamente al estilo del Fauna. Un gran cuadro del joven artista Felipe Quiñones es una de las notas altas al entrar. El papel mural traído de afuera es imponente y fue contrastado con una pared roja oscura que sube hasta el último piso.

La remodelación se fue gestando de a poco. Cada rincón, cada detalle tiene un porqué y una historia. Como el color rojo. “Un día sentamos al Pato Caorzi (dueño del Malandrino) en la mitad de la recepción para que viera las pruebas de color. Vayan a ver el rojo del Malandrino, nos dijo. Eso hicimos y quedó hermoso”, comenta Karen, su dueña.

El toque de genialidad lo aportó el escultor Rodrigo Villalobos, quien diseñó una reja fuera de serie que da a la calle. El acierto no solo fue emulado en el logo del Augusta, sino que se ha convertido en un punto de interés turístico. “En mi opinión, es una forma súper creativa de entregar arte a una ciudad”.

En la reconstrucción se ocuparon maderas nobles propias del lugar: pino Oregón, roble, alerce, raulí. Todas las maderas que se sacaron del anterior inmueble se reutilizaron para distintas funciones como revestimiento de muros, para hacer la nueva caja escala, y para el mobiliario de las distintas habitaciones.

EN OBRA

Era un día de semana. El proyecto todavía estaba en obra. Ahí, parados en la calle, estaban Roberto Fantuzzi, Carolina Arias, dueña del Bazar la Pasión, Nancy y Bertrand, de la galería Bahía Utópica junto a Karen. Nancy se le acerca. ¿Viste?, le dice, esto lo lograste tú, que todos trabajáramos juntos en un proyecto.

Al igual que en Valparaíso, en Augusta no existe una paleta de colores establecida. Tampoco una inspiración determinada. Si bien esta era una casa antigua, de un estilo arquitectónico exterior definido, por dentro la casa se vació completa, respetando los pisos de pino Oregón, de manera que quedaran estos seis departamentos que son espejo entre sí. Y el resto solo fluyó. Como el equipo de trabajo que se gestó entre arquitectos, galeristas, artistas y decoradores liderados por la misma Karen.

LAS HABITACIONES

Augusta Valparaíso cuenta con seis habitaciones: cinco matrimoniales y una twin. Alisa, Alena, Alba, Alberta. Los nombres se suceden en cada una, al igual que los estilos decorativos con colores y ambientes bien particulares.

“Tratamos de que cada dormitorio se diferenciara y tuviera una personalidad diferente con la elección de las cortinas, los cobertores y la tapicería. Por ejemplo, todos los muebles y colores de la pieza del subterráneo son entre las décadas cuarenta y sesenta. Cuando decoramos la habitación que está en el tercer piso y que mira hacia el mar nos imaginamos que era el departamento de un escritor, entonces pusimos esta pera de mimbre que tiene una medida determinada y tratamos que la decoración fuera lo más tranquila posible y no distrajera”, cuenta Carolina.

Hay otro dormitorio que es sumamente romántico y tiene cuadros con flores y marcos con espejos curvos. Y otro que llenó de detalles, con un sillón de felpa, tapices que mandaron a pedir desde Buenos Aires, cortinas que simulan un telón de teatro. Y que a pesar de tener tanto detalle es una habitación súper armónica.

“Dentro de la personalidad que le dimos a cada una de las habitaciones, también uniformamos; por ejemplo, están todas pintadas gris claro, hay tres baños pintados con un verde pastel muy sutil, mucho más claro que el menta, es un verde característico en Valparaíso y que en este edificio visualmente se ve distinto según la luz natural que entra en cada baño. Los otros tres son rosado pálido”.

Todas las lámparas son antiguas de tipo industrial y los espejos son marcos antiguos que remataron. La grifería moderna de los baños contrasta con lo clásico dado por el color, las lámparas y los espejos. Las pantallas de las piezas las mandaron a hacer a Préndete en Santiago, todas con la misma forma pero en distinto color.

“Tres dormitorios tienen roperos antiguos. Pero también queríamos contrastar, entonces diseñamos percheros con cajoneras que forramos con maderas de reciclaje, que sirvieran para colocar las maletas y que la barra fuera lo suficientemente alta para colgar una prenda muy larga. Logramos un mueble limpio, funcional y cálido”.

Lo interesante fue darle a cada dormitorio una caracterización, una estética y un ambiente determinado y eso lo lograron con estilos de época distintos. Mi leit motiv es la restauración y el reciclaje y usamos solo materiales nobles y mobiliario antiguo”, afirma la interiorista. El resultado está a la vista.

 

www.augustavalparaiso.cl

 

El toque de genialidad lo aportó el escultor Rodrigo Villalobos, quien diseñó una reja fuera de serie que da a la calle. El acierto no solo fue emulado en el logo del Augusta, sino que se ha convertido en un punto de interés turístico.

Todas las maderas que se sacaron del anterior inmueble se reutilizaron para distintas funciones como revestimiento de muros, para hacer la nueva caja escala, y para el mobiliario de las distintas habitaciones.

Lo interesante era darle una caracterización, una estética y un ambiente determinado y eso lo hicieron con estilos de época distintos.

Otros ESPACIO INMOBILIARIO

» Ver todas los espacio Inmobiliario


OPINA

  • Verificación Anti SPAM, Ingrese el resultado de la siguiente operación7+3+9   =