Tell Magazine

Entrevistas » Mujer

EDICIÓN | Abril 2018

Con un propósito

Clahudett Gómez, gerente general Banco de Alimentos Biobío Solidario
Con un propósito

Con una vocación de servicio que se remonta a su niñez, Clahudett Gómez dirige el Banco de Alimentos Biobío Solidario, que se encarga de recolectar el alimento que no se comercializa para llevarlo en buenas condiciones a los más desposeídos de la ciudad. “Nuestro sueño es recibir el ciento por ciento de esa comida y ponerla en la mesa de diversas instituciones sociales. Esa es nuestra meta: #LaComidaNoSeBota”.

Por Soledad Posada M. / Fotografías Sonja San Martín D.

Con un sistema probado, como miembros de la Red de Alimentos que funciona en Santiago, el Banco de Alimentos Biobío Solidario ha logrado, en tres años, cuadruplicar el número de beneficiarios, pasando de siete mil, en 2015, a treinta y un mil, el año pasado. Muchas personas colaboran para cumplir la misión de rescatar los alimentos excedentes de la industria agroalimentaria y entregarlos gratuitamente a personas en situación de vulnerabilidad social. Pero sin duda, la entrega al prójimo que mueve a la gerente general de la organización solidaria, Clahudett Gómez, es una fuente de energía que todos los días logra que las buenas intenciones se conviertan en realidad.

Clahudett estudió Administración Pública, fue presidenta del Centro de Alumnas del Liceo de Niñas, hizo voluntariado en la UDEC y trabajos de verano; además de crear su propia organización social con su hermana, educadora diferencial, mientras eran estudiantes universitarias. “Se llamaba EDUFRA, Educación Fraterna. En 2003, junto a cincuenta personas más, íbamos a los campamentos, donde realizábamos diversas acciones solidarias”.

Una vez titulada, trabajó en La Polar y luego fue subdirectora nacional zona sur de Aldeas Infantiles SOS, que abarcaba desde Concepción a Chiloé. “Fue un trabajo muy lindo, pero desgastante emocionalmente. Ahí vi la cara más fea de la sociedad, porque se convive con niños vulnerados en sus derechos. Estuve seis años, hasta 2012”.

SOLIDARIDAD

Ahora, en el Banco de Alimentos Biobío Solidario, Clahudett logra combinar todas sus habilidades de gestión y su vocación de servicio, siempre destacando el trabajo de la red que apoya esta causa y que consiguió poner quinientos diecisiete mil kilos de alimento durante el año pasado, en la mesa de personas necesitadas. La organización beneficia a treinta y ocho instituciones sociales, como juntas de vecinos y hogares de ancianos.

¿Cómo fue tu infancia?

Tuve una infancia entretenida. En el colegio fui una niña muy activa, imagino que no fue fácil para mis profesores. Aún recuerdo con cariño a la profesora Gloria Rodríguez, imagen de paciencia y compromiso con la enseñanza. Buscando estrategias para canalizar mi desbordante energía, le sugirió a mi madre que me inscribiera, todas las tardes, en una actividad extraprogramática distinta. De lunes a viernes participaba en teatro, gimnasia rítmica, periodismo y clases de crochet. Con los años estos talleres fueron cambiados por voluntariado. También, tengo muchos recuerdos de tardes jugando junto mis padres y mis dos hermanos. Hoy como mamá lo valoro muchísimo, y seguimos disfrutando de tardes de juego, ahora se nos suma mi marido y mis dos hijas, Josefa y Antonia.

¿De dónde crees que nace tu vocación de servicio?

Mi madre, Ena Millar Benítez, desde que tengo uso de razón, fue dirigente social, desde los centros de madres, talleres laborales, juntas de vecinos, en permanente actividad y participación. Nosotros la acompañábamos y ayudábamos. Ella siempre está a disposición de los demás, comparte sus talentos generosamente, es una mujer que admiro y es mi referente.

¿Qué te motiva?

Mi pasión es la gestión social, administrar en función de un bienestar social. En las organizaciones sociales se trabaja con la escasez de recursos y con la riqueza de tu entorno, por lo que cada momento presenta un desafío. Permanentemente estamos motivando a otros a colaborar con la causa. Somos un equipo que trabaja en entregar la oportunidad de, simplemente, compartir lo que se tiene: tiempo, transporte, alimentos, servicios, dinero, etc. Somos un puente. En ese escenario, la gratificación es inmediata, y como decimos en el equipo, por cada “no”, estamos a nueve oportunidades de un “sí”, hay que seguir tocando más puertas.

¿Tu familia te acompaña en tus actividades?

Si bien es cierto que uno está trabajando, nos pasa en el equipo que involucramos a nuestras familias y amigos, no hay horas extras, es un compromiso que traspasa lo laboral. Hace unos meses estuvimos en la SURMET con un stand el fin de semana, y mi familia nos acompañó. Me sentí tan orgullosa cuando escuché a Gustavo, mi marido, explicar lo que hacemos en el Banco de Alimentos; ver a mi hija mayor, Antonia, preocupándose de tomar las fotos; en otras acciones de voluntariado mi mamá y mi hermana también han participado, mis amigas… somos equipo, es gratificante.

BANCO DE ALIMENTOS

¿Cuál es el objetivo de la organización que diriges?

Actualmente, un tercio de los alimentos que se producen para consumo humano en el mundo se desperdician, y terminan en un vertedero. Por eso, estamos trabajando para que la comida no se bote. Contamos con un equipo de seis personas, que, junto a todos los colaboradores, ha hecho posible el vertiginoso crecimiento de nuestro banco de alimentos.

¿Cómo pueden aportar las empresas y particulares?

El modelo de operación es colaborativo, a esta causa todos son bienvenidos: las empresas entregando los alimentos aptos para el consumo humano que no se pudieron comercializar; haciendo aportes en dinero; en servicios; en transporte de carga; con vehículos menores para transportar los alimentos rescatados hasta las organizaciones sociales; con horas de voluntariado en las cosechas solidarias, o ayudando a rescatar alimentos en la Vega Monumental.

¿Qué es la cosecha solidaria?

A veces, de diversos predios agrícolas, nos indican que hay frutas o verduras que ya no se pueden vender por diversas razones, pero que están aptos para el consumo humano. Entonces, nosotros armamos un equipo de voluntarios y nos conseguimos transporte para sacar la mercancía. También puede ser que una sola empresa, como parte de sus actividades de Responsabilidad Social Empresarial, se haga cargo de todo. Los trabajadores voluntarios cosechan en su jornada laboral y la empresa transporta los alimentos. Así, los empleados se involucran con los compañeros en una instancia diferente y solidaria, lo que enriquece el ambiente laboral, a la vez que hacen un aporte.

¿Cómo mantienen la cadena de frío?

Los productos que requieren cadena de frío, llegan a nuestro Banco de Alimentos en un camión con refrigeración, se almacenan en nuestra bodega en cámaras de frío y cuando se les entrega a organizaciones sociales, ellas deben traer cooler de plumavit con gel pack, para transportarlos.

¿Cuáles son las actividades diarias?

Todos los días una moto con carro recorre la Vega recibiendo frutas y verduras desde cada puesto. Después, los voluntarios, que incluso son familias completas, van clasificando cada producto que será enviado a los diversos beneficiarios. En Megacentro, tenemos una bodega donde podemos almacenar grandes volúmenes de alimento, por ejemplo, el derivado de empresas de la agroindustria alimentaria que colaboran en separar y entregar los alimentos que están próximos a vencer o no cumplen con los estándares de exportación del mercado, como Colun, Carozzi, Frutemu, Landes, Méndez, Nestlé, Pacific Blue, Vega Monumental (locatarios) y Watt´s.

¿Qué otro tipo de apoyo reciben?

Empresas, como Arauco, Fiordo Austral, Guindo Santos, Cambium, Blumar, Industrial Maule y Difor, donan dinero para financiar la ejecución del proyecto; también, contamos con una red solidaria de transporte, éstos son Avanti, Cargo Service, MegaFrio Chile, Transportes Orion y Transportes Nazar. Megacentro subsidia el cincuenta por ciento del costo del arriendo y Vega Monumental sede gratuitamente el local donde funcionamos; Frigorífico Pacífico dona espacio de almacenamiento en sus instalaciones; y sin costo cooperan, Control de plagas Rentokill, Notaría Ramón García Carrasco, y Creatividad e Inteligencia. Finalmente, tenemos la participación de la comunidad a través de organizaciones sociales y de la Universidad San Sebastián, que apoyan con voluntariado para cosechar, rescatar, clasificar y entregar los alimentos.

¿Qué esperas del futuro?

La meta es, #LaComidaNoSeBota, nuestro sueño es que el ciento por ciento de los alimentos que están aptos para el consumo, y que no pudieron comercializarse en la Región del Biobío, sean entregados a nuestro banco de alimentos.

 

“Somos un equipo que trabaja para compartir lo que se tiene: tiempo, transporte, alimentos, servicios, dinero, etc. Somos un puente. En ese escenario, la gratificación es inmediata, y como decimos en el equipo, por cada “no”, estamos a nueve oportunidades de un “sí”, hay que seguir tocando más puertas”.

“Estamos trabajando para que la comida no se bote”.

Otras Entrevistas

» Ver todas las entrevistas


OPINA

  • Verificación Anti SPAM, Ingrese el resultado de la siguiente operación4+2+6   =