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EDICIÓN | Abril 2018

Arriba de la ola

Luna Nayen Vergara, surfista
Arriba de la ola

Con apenas dieciocho años, pero con un largo recorrido sobre las olas, la deportista coronelina se ha hecho un nombre en el circuito nacional al correr con éxito sobre las tablas desde categorías inferiores.

Por Érico Soto M. / Fotografía Sonja San Martín D.

Hablar de Luna Nayen Vergara es hacerlo de una figura reconocida en el circuito de surf. De hecho, se trata de la única mujer del Biobío que figura en el ranking nacional de esta disciplina, con una historia que arrastra desde muy pequeña tratando de domar las olas en las diferentes playas del país.

La menor de tres hermanos y oriunda de Coronel, comenzó a practicar el surf cuando tenía once años. Fue entonces cuando, alentada por su mamá, se acercó a aprender este deporte a través de talleres, y no demoró en darse cuenta de que tenía facilidad para subirse a la tabla y hacer del mar su propio hábitat.

Con dieciocho años y cursando cuarto medio en el Liceo Antonio Salamanca Morales de Coronel, ha brillado en el circuito nacional de la disciplina desde las categorías menores, junior y open, con triunfos en diferentes fechas y presencia en torneos internacionales, ha representado exitosamente a la región y al país.

Entonces, partiste desde muy pequeña…

Sí, desde los once años. Mi mamá me inscribió en los primeros talleres que ofrecieron en mi colegio, que eran de canotaje y surf, primero con charlas y luego con clases prácticas. Ya en la primera clase me di cuenta de que me gustaba mucho, y comencé a practicar. Primero fue paso a paso, con mi instructor John Suazo, quien me llevó y me enseñó a surfear. 

¿Cuándo empezaste a competir?

 

Esos primeros años fueron de aprendizaje, pero pude competir en campeonatos locales, por ejemplo, en La Conchilla, con el resto de la escuelita de surf. Todos me apoyaron mucho desde el comienzo. Recuerdo que en mi primer campeonato quedé cuarta, y eso me motivó para seguir. Después, logré acceder a becas del gobierno, y así pude seguir el circuito nacional sin costo, que consta de ocho fechas a nivel nacional, pasando por Rapa Nui, Pichilemu, Arica, Iquique, Puerto Fino, etc.

 

MUNDIAL

¿Cómo pudiste acceder a instancias mayores?

Para ir a Estados Unidos (Campeonato Mundial Junior Surfing, Oceanside, California) en 2015, torneo organizado por la International Surf Association, primero me preseleccionaron. Entonces tuve que ir a campos de entrenamiento, tres veces al mes, en Viña del Mar. El entrenador era norteamericano, quien tuvo que permanecer en Chile solo para este proceso. Fue en uno de esos campos cuando, junto a Paloma Santos, clasificamos para ir a Estados Unidos, un evento de categoría sub 16. Competimos por el país, y quedamos en el lugar diecisiete.

¿Quedaste conforme con esa participación?

No fue tan bueno, porque nos preparamos bastante. Por mi parte, fue un sacrificio grande, primero para llegar a cada campo de entrenamiento, pero tampoco me sentí mal, porque yo di todo e hice todo para que me fuera mejor.

¿Qué otras presentaciones de nivel similar atesoras?

Competencias WQS (Women's Qualifying Series). Por ejemplo, en Punta de Lobos, Chile, avancé entre las destacadas de la WSL (World Surf League), que es la asociación mundial que reúne a las mejores del surf, y le gané a una de ellas. En los nacionales, gané la fecha de Maitencillo. Y en otras, he tenido podios importantes, tanto en mi categoría (junior) como en open, es decir, todo competidor.

¿Cómo ha sido el camino para conseguir apoyo?

Soy la única surfista de la Región del Biobío que ha logrado seguir el circuito nacional. Y como mujer, sé que no hay tanto apoyo, sobre todo monetario, pero sí mucha motivación y gente que ama esto. Por lo mismo, tengo otros proyectos, que tienen que ver con incentivar a otras niñas. Hago clases, y me gustaría que aprendieran este deporte tan lindo.

¿Qué valoras de lo que te ha entregado el surf?

Amigos, porque he hecho muchos. Lo que más he logrado es contacto con personas de otros lugares, las niñas del circuito, poder ir a sus casas y que ellas me reciban, con esa confianza. Y conocer lugares, porque uno tiene que viajar harto para tomar la ola: no te puedes quedar en un lugar. Y Chile tiene las mejores olas.

 

ARRIBA DE LA OLA

El reciente verano fue fructífero para Luna, pues ganó los cuatro campeonatos en que participó: Curanipe, La Rinconada, Constitución y Lebu. Una presentación sólida, que la consagra como la gran exponente del sur, y que la tuvo en el podio nacional en la categoría junior.

De todos modos y pese a ser reconocida como una de las mejores cartas de la especialidad en el país, sabe que el sacrificio que se realiza para competir es enorme, sobre todo para una surfista del Biobío, por lo que este año analizará bien cuál será el tenor de participación.

Ser de Coronel, ¿es una ventaja o desventaja?

Cuando partí en el circuito, era una desventaja. La mayoría de las niñas que siguen esta competencia viven en Punta de Lobos, que es una playa que tiene olas todo el año. En cambio, yo en el golfo, surfeaba apenas una semana de tres. Por lo tanto, al ir a campeonatos, yo me iba una semana antes para poder entrenar y no dar ventajas.

¿Cómo ha sido el apoyo de tu familia? 

Es lo más importante, porque sin ellos no lo podría hacer. De hecho, el interés nació de mi mamá, pues ella quiso que me metiera al taller. Fui la única niña a la que su mamá le insistió en que se metiera al mar. Y después me siguió, aunque obviamente al principio estuvo muy nerviosa, sobre todo cuando llovía o había temporal. Y mi papá también, pues las marcas no entregan todo y siempre faltan cosas, que él tenía que cubrir. Mi mamá y mis hermanos me acompañaban en campeonatos: han ido a Arica, Iquique, Pichilemu... 

¿De quién más recibiste apoyo? 

De mis entrenadores, y las marcas que confiaron en mí, como Puerto Coronel, que fue fundamental para ir al mundial. Y otras tiendas, como Street Machine y XSurf, que me siguieron desde que clasifiqué.

¿Cuáles son tus fortalezas como surfista?

Me va bien en las olas grandes, y también en beach break, que es la ola que revienta en diferentes lugares. Eso me ayuda, porque la surfeo como sea. Donde yo vivo estoy acostumbrada a surfear chongos, u olas chicas, y eso hace que vaya a cualquier lado y quiera surfear una ola mejor. En los mundiales hay que saber maniobrar la ola que toque, sea grande o chica. Siento que cada vez que entro al agua aprendo algo, tanto con el mar como con la gente que está ahí.

¿Qué es lo que gusta de este deporte?

Me gusta porque el mar es lo que más me llena. Me siento bien, y no necesito nada más cuando estoy ahí.

¿Cuáles son tus próximos desafíos?

Tengo un campeonato nacional en La Rinconada. Por cursar cuarto medio, no tengo decidido si voy seguir el circuito completo este año. Depende de las clases, pues mi familia me dice que lo principal son los estudios, y como viene la PSU, debo evitar las ausencias, viajar tanto y estar más tranquila. Quiero estudiar Odontología. De todos modos, deseo ir a los campeonatos, porque siempre voy a surfear, estaré buscando playas y el tiempo debe alcanzar para todo.

 

“Soy la única surfista en la Región del Biobío que ha logrado seguir el circuito nacional”.

“En Punta de Lobos, Chile, avancé entre las destacadas de la WSL (World Surf League), que es la asociación mundial que reúne a las mejores del surf, y le gané a una de ellas”.

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