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Columnas » Pilar Sordo

EDICIÓN | Abril 2018

“LA TELEVISIÓN ES SIN LLORAR”

“LA TELEVISIÓN ES SIN LLORAR”

Creo que necesitamos una televisión real, que enseñe a expresar emociones, que permita ver humanidad y cercanía y lo mismo tendría que decir de la política y de otros mundos del funcionamiento social.

Estas últimas semanas hemos podido saber de varias y varios conductores de televisión que han llorado por diversas razones. Junto con estas expresiones ha surgido la frase, que es muy repetida no sólo en la televisión, sino también en la política y en el mundo empresarial: “estos mundos son sin llorar”. Quiero expresar mi profundo desacuerdo con este argumento, creo que necesitamos una televisión real, que enseñe a expresar emociones, que permita ver humanidad y cercanía y lo mismo tendría que decir de la política y de otros mundos del funcionamiento social. Suficiente tenemos con vivir en una sociedad que, naturalmente, condena la carcajada fuerte y el llanto en lo cotidiano para que, además, las organizaciones públicas y privadas nos enseñen a castrarlas todo el tiempo.

Agradezco desde el alma la expresión de emoción de todas esas personas, porque los acerca, los humaniza y nos enseña a todos que las emociones hay que expresarlas para que no tenga que hablar el cuerpo. Se entiende que la televisión y la política manipula mucho las emociones de nosotros y nos hemos vuelto dramáticamente desconfiados frente al hecho de verlas expuestas, pero prefiero el riesgo de esa evaluación antes que un sistema que sigue pensando que llorar es inmadurez, debilidad y manipulación y que, por otra parte, reírse mucho es liviandad y poca profundidad intelectual.

Intentemos todos y todas poner sensibilidad en nuestras vidas para que eso tenga un efecto exponencial que se expanda por todos nuestros afectos y vida social. La vida tiene que ser con llorar y con reír, tiene que ser de verdad y con honestidad y esto se debería canalizar a todos los medios de comunicación e instituciones públicas y privadas. Cuando pensamos en la alta automedicación de nuestro país ¿no nos hace reflexionar el que muchos se mediquen para no sentir?, ¿para tener vidas parejas donde, ojalá, nunca “nos pase nada”?

Esta frase de hecho la escuchamos mucho en los padres y madres de nuestro país, cuando lo que debiéramos desear es que les pasen muuuchas cosas y tengan las herramientas para vivirlas… nunca debiéramos querer que no les pase nada. Sé que muchos que están leyendo, están pensado que, en realidad, esa frase es que no les pase nada malo, pues no queremos que sufran. Bueno, lamento comunicar que eso no se puede evitar y que solo debié- ramos trabajar para dar herramientas.

Los invito a sentir, a vivir todos los matices de la vida con lo bueno y lo malo que nos trae, no a ser parejos, a volvernos más humanos y cercanos y poder llorar y reír cuando tengamos ganas. Un abrazo y hasta el próximo mes

 

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