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EDICIÓN | Abril 2018

PELOTA BRAVA

Raimundo Sáez, pelotari
PELOTA BRAVA

Lejos de copar las primeras planas deportivas, la pelota vasca vive un periodo de efervescencia. El viñamarino Raimundo Sáez sabe que su deporte está cambiando y quiere influir en este salto de calidad. En la mira tiene a los Juegos Suramericanos de Cochabamba y, luego, el sueño de su vida: ser pelotari en el mismísimo País Vasco.

Por Germán Gautier Vergara

Mide un metro y setenta y nueve centímetros. Pesa setenta y seis kilos. Juega de delantero, es zurdo y empuña una paleta de madera laminada. Cuando golpea el frontón con una pelota de goma negra, emplea gafas protectoras. Si lo hace con una pelota de cuero, usa casco.

Aun con todas estas señas, es difícil adivinar que el deporte que practica Raimundo Sáez —veintisiete años, ingeniero civil— es la pelota vasca. Cuenta que poca gente lo conoce y que a veces tiene que recurrir a otros deportes para explicar el suyo: “Digo: ´¿conoces el ráquetbol o el squash? Es muy similar, pero se juega en una cancha mucho más grande´”.

Incluso esta explicación puede llevar a equivocaciones porque lo cierto es que la pelota vasca no es un deporte, sino muchos deportes. Al igual que el atletismo, engloba diversas disciplinas que se expresan en distintas escenografías. Raimundo es especialista en paleta-goma y paleta-cuero y habitualmente juega en un frontón de treinta metros —una cancha que consta de tres paredes y un lado abierto— o en un trinquete —cancha cerrada y con un tejadillo o pared lateral que incide en el modo de juego—. Para ojos más avezados, quizás las más reconocidas sean las especialidades de mano y el espectacular jai alai o cesta punta.

Parece injusto tanto argumento para un deporte federado que le ha brindado a Chile seis medallas de bronce en campeonatos mundiales, y entre los cuales se sitúa Juan Pablo Sáez, tío de Raimundo. Pero puede ser también que el hermetismo que envuelve a la pelota vasca se deba, justamente, a sus raíces hereditarias. Es un deporte que poco a poco está abriendo sus puertas para que lo practiquen más personas, además de los socios de los clubes privados de Viña del Mar, Santiago y Concepción, donde radican las siete canchas que actualmente existen en el país.

“Ese es el gran problema que tenemos” -afirma, convencido, Raimundo-. Para que surjan talentos el deporte tiene que llegar a niños de todas las edades y de todos los estratos sociales. Si queremos dar un salto, tenemos que tener canchas públicas”.

Y los primeros pasos están en marcha. El equipo de pelota-mano se encuentra acondicionando un muro en La Florida para albergar la primera cancha pública de frontball, una de las tantas ramas que alberga la pelota vasca. Y más resonancia lograrán las gestiones que lleva a cabo la Federación de Pelota Vasca a través de su presidente, Eduardo Barceló, para materializar en Peñalolén el primer complejo público, que Raimundo espera “esté habilitado para los Juegos Panamericanos de 2023”.

DEL TENIS AL FRONTÓN

Pocas tardes Raimundo pasó frente al televisor viendo los interminables partidos de fútbol de la serie Súper campeones o los vericuetos de la vecindad de El Chavo del 8. De niño llegaba a casa, hacía las tareas y partía a jugar tenis.

Entrenó rigurosamente desde los cuatro años hasta que “llegó el momento en que debes tomar la decisión si dedicar tu vida a esto o no. Sabía que por el lado de los estudios sí iba a tener un buen rendimiento escolar y suponía que universitario también, y en el tenis era jugarme una chance. Y dentro de esta madurez adolescente decidí por salirme del tenis”.

¿Y cómo cruzaste a la vereda de la pelota vasca?

Porque mi viejo justo en ese momento, inauguró el primer trinquete de la región de Valparaíso, que es la cancha que está en el Estadio Español de Recreo. Y con la creación de esa cancha caía de cajón que este joven tenista pudiera practicar este deporte que era parecido y donde había una tradición familiar. Así empecé a entrenar.

Justo cuando estaba en vistas el VI Mundial sub-22 en trinquete, que se realizó el 2005.

Me invitaron a participar siendo yo el más chico. Tenía 14 años y me volví loco entrenando porque me encantó el deporte. Desde ahí no he parado. La pelota vasca es mi deporte.

¿Todos los jugadores de pelota vasca han pasado por otro deporte de raqueta?

En Chile, nadie nació jugando pelota vasca. Es muy raro. Las mismas escuelas de pelota vasca parten con otro deporte. Por ejemplo, en el Estadio Español de Las Condes, la cancha queda al lado de la de ráquetbol. Un niño de cuatro años no se puede una paleta de trescientos gramos. Es más fácil que esté en una cancha de ráquetbol con una raqueta que pesa menos de la mitad y con una pelota mucho más liviana. Lo importante al principio es mostrar los movimientos y trabajar la coordinación.

Todos los laureles que ha conseguido Chile han sido en la especialidad paleta-goma, ya sea en el frontón corto de treinta metros o en trinquete. Es una variación que surgió en Argentina a principios del siglo pasado y que mantiene a los trasandinos como los máximos exponentes. Por eso, no es de extrañar que en los últimos años hayan entrenado a las selecciones nacionales de paleta-goma y paleta-cuero destacados jugadores, como Facundo Kennedy o el actual entrenador, Andrés Rabas.

¿Es factible pasar de una especialidad a otra?

Las modalidades de paleta son más parecidas entre sí. Por más que entrene en pelota-mano, nunca voy a ser bueno. Tampoco en cesta punta o xare. Pero normalmente se da que una persona que juega bien paleta-goma pueda mutar a paleta-cuero. El año pasado se obtuvo una medalla inédita en Chile, donde el equipo sub-22 obtuvo el tercer lugar en paleta-cuero en el XI Campeonato del Mundo trinquete en Buenos Aires. Son modalidades homólogas.

¿Qué te parece esta nueva camada donde destacan Felipe Nieto, Esteban Romero, Martín Letelier e Iñaki Narvarte?

El entrenador Andrés Rabas representa una idea de federación que cambia lo que se hacía hasta el momento. Él llega en marzo de 2017 y hasta la llegada de Andrés el nivel de entrenamiento era mucho menor. Los entrenamientos físicos y de cancha eran menos rigurosos. Hoy en día nos matamos en la parte física y se elige entre los mejores, pero a los que fueron absolutamente a todos los entrenamientos. Tengo permiso para faltar una vez al mes y con una justificación válida. Y desde que eso cambia, ves a esta nueva camada que se motiva por entrenar. Ya no cuenta solo las capacidades, sino también los méritos. Y eso les da la opción a muchos de saber que si trabajan pueden llegar a la elite.

¿Cómo describirías a Andrés Rabas?

Él es un jugador de elite de Argentina. La modalidad paleta-goma se inventó allá y ellos son los amos y señores. No ha habido ningún campeonato mundial donde no hayan ganado en trinquete. Hay más nivel en el campeonato argentino que en el propio mundial. Ya con el solo hecho que él venga a entrenar acá es un plus para nosotros.

Pero no es el primer técnico argentino que dispone la selección de pelota vasca.

Ya habían venido otros profesores argentinos a entrenar y eso en gran parte gracias al apoyo de ADO Chile. El primero fue Víctor Rossomano. Él nos entregó una filosofía sobre cómo se juega. También Facundo Kennedy, un jugador de primer nivel en Argentina, pero que alcanzó a estar muy poco tiempo. Pero Andrés ha hecho que las escuelas se revolucionen y cuenten con más niños y que los entrenamientos sean profesionales.

Es un cambio de mentalidad también.

Estamos buscando un sistema de entrenamiento que se retroalimente con niños que quieran entrenar y trabajar mucho por el deporte. Y eso a la larga no puede salir mal. Quizás en el campeonato de hoy vas a salir quinto, pero haciendo lo mismo año a año, en un periodo que creo no va a ser tan largo, vamos a tener mejores lugares, pero con un gran número de gente que va a estar empujando por llegar más arriba. Ojalá que persista, independiente de quien sea el entrenador.

¿Cómo se desarrolla en Chile la rama femenina, en un deporte que tradicionalmente ha sido practicado por varones?

Las mujeres todavía están en una etapa de desarrollo. Tenemos grandes esperanzas porque hoy día están entrenando la misma cantidad de hombres y mujeres, cosa que nunca en la historia del deporte se había dado.

El próximo desafío son los Juegos Suramericanos de Cochabamba.

Sí, en mayo. En damas y varones vamos en trinquete paleta-goma. Pelota-mano solamente en hombres y frontenis únicamente en damas, modalidad que solo se juega en Concepción. Y como regla en Cochabamba va solo la pareja titular, sin suplentes. En total van ocho personas.

¿Está definida tu participación?

Falta todavía. Nadie tiene el cupo asegurado. Estamos Manuel y Simón Domínguez, Martín Letelier y yo. Somos cuatro y en cada entrenamiento nos estamos jugando el puesto.

¿Crees que vas a estar en Cochabamba?

Creo que sí. Pero hay que trabajar mucho.

¿Y te planteas competir en el Campeonato del Mundo en Barcelona?

Sé que no voy a estar en esa instancia porque voy a cumplir un sueño deportivo. El año pasado fuimos a jugar la VI Copa del Mundo frontón de treinta y seis metros en Anglet, Francia. Fuimos en paleta-cuero y un club de allá me vio jugar y me invitaron a participar. Es lo más bonito que me ha pasado en mi carrera, así que en agosto parto.

¿Cómo se llama el club?

El club se llama Kurene y queda en Sopela, en las cercanías de Bilbao. Voy a jugar en la liga, en modalidad paleta-cuero en cancha abierta de treinta y seis metros. Estaré en Primera Categoría, pero no de forma profesional. Es un sueño porque siempre he tenido una conexión con el País Vasco.

¿Cuánto tiempo vas a estar allá?

No tengo idea. Es un sueño y no quiero ponerle límites a ese sueño. Y el cual va acompañado de otro más pequeño, que es cursar un magíster de ingeniería en la Universidad de Deusto.

¿Cómo es la conexión que tienes con el País Vasco?

En los vascos veo la misma personalidad de mi abuelo, de mi viejo. Gente de piel, sinceros, algo brutos, alegres, una forma de ser que siempre me ha llamado la atención. Las veces que he viajado he tenido un sentimiento muy especial, que no he sentido en ningún otro lado. No es que haya dado la vuelta al mundo, pero he conocido mucho gracias a este deporte, y es como que camino por la calle y siento que ya conozco. Lo mismo que me pasa cuando camino por calle Libertad en Viña del Mar. Es raro.

¿Por qué alguien debería practicar pelota vasca?

Es muy bueno el deporte para botar tensiones. En este deporte le pegas a la pelota casi descontroladamente. Si no es al 100%, impacta al 95% de tus fuerzas, porque hay un frontón tremendo y muchos lugares donde vas a poner la pelota para hacer daño. Estás sentado todo el día frente al computador, pero cuando juegas vas a pegarle a la pelota con ganas de romper la pared. Es como una catarsis.

 

“Para que surjan talentos el deporte tiene que llegar a niños de todas las edades y de todos los estratos sociales”.

“La pelota vasca se está profesionalizando. Y es lo que yo siempre perseguí y lo que le pedí al deporte y ahora se está haciendo”

“En los vascos veo la misma personalidad de mi abuelo, de mi viejo. Gente de piel, sinceros, algo brutos, alegres, una forma de ser que siempre me ha llamado la atención”

“Es muy bueno el deporte para botar tensiones. En este deporte le pegas a la pelota casi descontroladamente. Es como una catarsis”

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