Tell Magazine

Columnas » Archivo Histórico

EDICIÓN | Marzo 2018

Los inmigrantes europeos y los cambios culturales en Coquimbo y Atacama

Hernán Cortés Olivares. Académico e Historiador Universidad de La Serena.
Los inmigrantes europeos y los cambios culturales en Coquimbo y Atacama

La construcción de la sociedad republicana, en las primeras décadas del siglo XIX, cuenta con la presencia de un numeroso contingente de europeos: oficiales franceses del ejército de Napoleón, o bien, de la marina y ejército británico, caso de Lord T. Cochrane y Juan Mackenna. Todos tienen en común su condición de inmigrantes buscando amasar fortuna, adquirir prestigio y ojalá una cuota de poder.

Durante todo el siglo colonial, las regiones de Coquimbo y Atacama obtuvieron fama mundial por sus cobres y, a fines del siglo XVIII, por el oro y la plata. Los minerales de plata de Agua Amarga, Rodeíto, Quitana, Chañarcillo y Tres Puntas atraen a las compañías británicas amparadas en el beneplácito de los primeros gobiernos patriotas. La primera revolución industrial y la industria de las armas requieren con urgencia capitales frescos y miles de quintales de cobre para la artillería y las municiones.

Estos inmigrantes, desde 1817, incursionan en los yacimientos mineros de Atacama y Coquimbo, el encuentro es con una sociedad rústica y atrasada en el ejercicio de relaciones sociales, muy diferente a la de las ciudades de Europa. Los contrastes son evidentes, las costumbres locales y la alimentación son muy austeras y sencillas. La vida cotidiana obliga a los recién llegados a restaurar en parte su dieta y consumos cotidianos. El comerciante Federico Chagneaux y don Antonio Berenguer importarán la cristalería de mesa, muebles de comedor, sillones y platería fina. Los jamones de Francia llegan con la sal de Inglaterra, el azúcar de Pernambuco, el café y el té de la India, además del coñac, la champaña, el vino de Burdeos, el oporto de Madeira, el Jerez de Andalucía y el aguardiente de Cataluña. Estas novedades estimulan la imitación en las familias pudientes, las que compran lo que ofrecen las compañías comerciales inglesas, francesas e italianas.

En el ámbito de la minería, la convivencia no será fácil, pues la jerarquía y el prestigio de la aristocracia, dueña de los valles, las serranías y el control de las denuncias mineras, será un desafío por resolver. Uno de los conflictos más recurrentes es la escasez de agua y la lucha consuetudinaria se traslada al control de los puquíos, vertientes y ojos de agua, lagunas y praderas para criar los animales y las plantaciones de pastos, trigo, maíz, frejoles y cebada. El otro problema es el incumplimiento de los contratos de arrendamientos, los que son anulados si los perjuicios son muy graves, además de la contaminación de las acequias por los residuos de relaves y escorias de las fundiciones.

Esto se soluciona mediante la creación de sociedades mixtas, que comparten las barras de plata entre dos o tres socios. Los préstamos, la compra de los pagarés, los traspasos de derechos de propiedad usando la mediería y el pago de excedentes si la producción supera lo adeudado. Otro mecanismo, muy sugerente, son los enlaces matrimoniales. Matías Cousiño se casa con doña Luz Gallo, heredera de tierras y minas de oro y plata, y ejerce como administrador, representante y albacea de la familia, litigando con Diego Duncan. Agustín Edwards, en 1841 es Juez de Comercio y debe hacerse cargo de los embargos y bienes abintestato más todos los negocios de la minería. La inmigración de esta época inicia una nueva transformación social y cultural en la sociedad chilena.

 

Otras Columnas

» Ver todas las Columnas


OPINA

  • Verificación Anti SPAM, Ingrese el resultado de la siguiente operación1+9+5   =