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EDICIÓN | Marzo 2018

Líneas simples y orgánicas

Contramas

Curvas, maderas ensambladas, tonos naturales y la incorporación de tejidos locales definen el minucioso trabajo de la joven y talentosa creadora de este taller de diseño mobiliario, Javiera Méndez. Bajo un concepto ecológico y sustentable, Contramas se abre camino en esta zona con proyectos innovadores, versátiles, duraderos y con identidad regional.

Por Verónica Ramos B. / Fotografía: Francisco Díaz U.

Cuando realizaba su proyecto de título, en el 2015, la diseñadora en equipamiento de la Universidad de La Serena, Javiera Méndez (26), comenzó a relacionarse aún más con la madera, las herramientas y la artesanía. Fabricó un sillón curvo, incorporando sobre su sólida estructura unos cojines de totora tejida, elaborados por un artesano de esta zona.

Con su innovadora propuesta, no solo obtuvo un reconocimiento de sus profesores, sino que, además, dio un asertivo paso al emprendimiento. “Cuando cursaba el último año de la carrera, tuve la posibilidad de postular a un fondo concursable a través de la oficina de emprendimiento de la universidad. Presenté el proyecto y me adjudiqué un fondo financiado por la CORFO. La propuesta era desarrollar prototipos de curvado de madera con incorporación de tejidos locales”, señala Javiera.

A su idea original de integrar la totora a los muebles de madera, se suman entonces los telares de lana fabricados a mano por las tejedoras de Tulahuén, una pequeña localidad ubicada en la comuna de Monte Patria, reconocida por sus talentosas mujeres que han hecho de este arte un oficio que traspasa varias generaciones.

“Mi idea siempre fue realizar un trabajo lo más natural posible y ecológico. Mis diseños no incorporan metales y tampoco materiales tóxicos. La materia prima y el ciclo del proceso de elaboración es sustentable. Desde el inicio he utilizado madera terciada de Arauco porque es muy versátil y, ahora, estoy incorporando maderas sólidas certificadas que también provienen del sur”, destaca la diseñadora.

¿Qué características priman en tus diseños? 

Son de líneas simples y orgánicas, la curvatura que doy a la madera para diseñar un sillón, una banca o un piso es uno de los sellos de Contramas. Además, dentro de la escala de mi trabajo que es artesanal semi industrial, he creado un proceso que me permite optimizar el tiempo para el armado.

¿Son fáciles de armar?

Sí, porque todo es ensamblado. No utilizo piezas metálicas, ni tornillos y tampoco bisagras, ya que los tarugos funcionan como ejes. A diferencia de un mueble de melamina o del retail que tienen escasa vida útil y generan más basura, mis diseños son más perdurables en el tiempo.

 

TOTORA Y TELAR

Con la ayuda de su padre, el diseñador gráfico Cristián Méndez, y de su hermano, el ingeniero industrial Camilo Méndez, la diseñadora crea su propio taller a pasos de su casa, ubicada en el sector de Pan de Azúcar. Afirma que su interés por este rubro no es mera casualidad, pues su abuelo paterno era un conocido artesano, fabricante de muebles, tallados en maderas y cuadros en cobre. “Mi padre aprendió este oficio de mi abuelo y cuando tiene tiempo me ayuda en las tareas más pesadas, entre ellas, cortar la madera. Mi hermano es quien se ocupa del área administrativa de Contramas”.

¿Gracias al fondo de CORFO pudiste armar este taller?

No, el taller fue financiado por nosotros. Paralelo a este proyecto postulé a un Capital Abeja y, con este fondo, compré varias herramientas y maquinarias, entre ellas, una ingletadora, una lijadora y otras que funcionan manualmente. Cuando ya tenía listo el taller, me dediqué a participar en varias ferias y exposiciones en Coquimbo y en La Serena para dar a conocer mi trabajo.

El que, por cierto, es muy variado

Sí. La mayoría de mis diseños son creaciones propias y otras son a pedido, como modulares, gabinetes, arrimos, rack, veladores, baúles, mobiliario de cocina, pisos, bancas, respaldos de camas, juguetes y carritos para niños, etc.

¿Y cómo incorporas la totora en tus diseños?

La totora es un trabajo de Marta Godoy. Cada cierto tiempo le entrego una serie de bastidores de madera y en ellos va tejiendo la totora de manera muy fina y delicada. Estos bastidores los utilizo principalmente en la puertas y cajones de los muebles. También los uso en respaldos de sillas.

¿Y en el caso del telar, cómo lo aplicas?

Encargo a las artesanas de Tulahuén que tejan una mantas largas, pero no anchas. El proceso de la lana que utilizan es muy natural, ellas mismas las tiñen y eligen las tonalidades. Luego, las corto y las voy ajustando a la medida de los bastidores. Con estos hago cojines y también los uso para puertas o cajones. Aprendí la técnica de cortar y tejer el telar en los bastidores solo con la práctica. El tejido a telar se puede aplicar en cualquier tipo de superficie y en el caso de mis diseños, estos se pueden lavar y cambiar con el tiempo.

¿Qué te motivó a innovar con ambos materiales?

La totora es un material que se da en esta región, pero que solo se utiliza en la artesanía. Mi intención fue unir lo artesanal con el diseño mobiliario y dar un valor local o de identidad regional a mis proyectos. Lo mismo pasa con los telares. En definitiva, quise darle un sello a mis productos para que fueran reconocidos como propios de esta zona.

¿Eso responde también al tallado de arte diaguita que haces en tus muebles?

Sí, por ejemplo, en un baúl de madera, tallé una greca diaguita que rodea toda la parte superior de este mueble y en las cubiertas de las mesas laterales también hice unos dibujos inspirados en este arte precolombino. Para ello, hago el diseño en AutoCAD y, luego, lo programo en una máquina especial que sirve para dibujar, tallar y cortar la madera.

 

AL NATURAL

De sus proyectos actuales, Javiera comenta que está desarrollando varios a la vez. Uno de ellos es un modular en madera terciada para una habitación pequeña, por cuanto su diseño permitirá optimizar el espacio. Por encargo, está afanada también con un proyecto de muebles de cocina, los que a simple vista parecen terminados. “Algunas de las puertas de estos muebles van con bastidores de totora y, en otros, estoy haciendo unos dibujos en bajo relieve que van rellenos con pasta para que sobresalgan en la madera”, comenta la diseñadora.

¿Prefieres no aplicar color a los muebles?

Generalmente, las personas que trabajan el terciado lo ocultan con pintura, pero a mí me gusta como lucen al natural y es una característica de mi trabajo. Lo que sí hago es cubrir los muebles con aceite de Tung que los deja levemente más oscuros, les da un brillo especial y los protege.

¿Más ideas en mente?

El objetivo es seguir innovando con nuevos diseños, porque a mis veintiséis años tengo claro que este es mi rubro. Estoy trabajando en el proyecto de un juego de mesa y sillas ensamblables para niños y mi idea es que se puedan desarmar fácilmente o guardarlos si es necesario. Tal vez mi camino vaya por allí... me gustaría dedicarme al diseño mobiliario para niños y no descarto los espacios públicos y jardines. En definitiva, lo que busco es dar identidad a un ambiente, con mi propio sello y bajo el concepto de Contramas.

 

A su idea original de integrar la totora a los muebles de madera, se suman entonces los telares de lana fabricados a mano por las tejedoras de Tulahuén.

“No utilizo piezas metálicas, ni tornillos y tampoco bisagras, ya que los tarugos funcionan como ejes”.

“Mi intención fue unir lo artesanal con el diseño mobiliario y dar un valor local o de identidad regional a mis proyectos”.

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