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EDICIÓN | Marzo 2018

¡Campeona!

Danicelly Vallejos Reyes
¡Campeona!

Seleccionada nacional de bodyboard 2018 y Campeona Nacional Tour Profesional 2017 de la Federación Deportiva Chilena de Bodyboard, la directora de la Escuela Coloso está enfocada a dejar más que bien puesto el nombre de nuestro país en las más altas esferas de este deporte a nivel mundial. Con una sonrisa a toda prueba y las ideas claras, sabe que la única forma de hacer realidad sus sueños es luchar por ellos, contra viento y marea.

Por Claudia Zazzali C. / Fotografías Rodrigo Herrera

Tenía el desierto florido como antejardín. Podía pasar horas corriendo entre los cerros, descubriendo flores, pajaritos y piedras, seguramente con el pelo suelto y los ojos brillantes. También la llevaban al mar, porque toda su familia es playera, aunque debía quedarse “en la orillita no más”, sin que la perdieran de vista sus abuelos, con quienes creció en Huasco, su ciudad natal.

Danicelly Vallejos siempre se las arregló para conseguir sus objetivos. Tenía buenas notas y una personalidad dulce, pero firme. Por eso, a pesar de las aprehensiones, llegó hasta Antofagasta para estudiar periodismo, motivada por una vocación humanista que fue desarrollando con el paso de los años y que desembocó en lo que es hoy en día: una de las deportistas con mejor desempeño en 2017 en toda la zona norte. No por nada al fin logró un sitial en la selección nacional de bodyboard, deporte en el que está ubicada en el número diecisiete del ranking mundial del APB World Tour del año pasado. Pero además, y sobre todo, es una amante del mar y de la vida que gira a su alrededor, donde sin duda el deporte es una herramienta que puede marcar grandes diferencias. Pero de eso hablaremos más adelante. Lo primero es lo primero: las olas.

¿Cómo empezó esta relación con la playa?

Estaba terminando el primer año de mi carrera y con un grupo de amigos comenzamos a ir a Playa Amarilla, al lado de Caleta Coloso, en Antofagasta. Uno de los integrantes del grupo sabía mucho de bodyboard y él nos orientó. Yo quedé fascinada, aunque ni siquiera sabía nadar.

¡Pero cómo!, ¿no te daba miedo?

Es que estar en el mar es algo mágico, te cambia la perspectiva de las cosas. Quizás para muchos suene exagerado, pero mi vida cambió por completo. Me enamoré profundamente.

¿Aprendiste rápido?

Este grupo de amigos dejó de ir a la playa y yo necesitaba seguir. Un amigo me regaló las aletas; que aunque me quedaban grandes, me servían. Mi papá y su esposa me regalaron un traje de segunda mano y fue un tremendo regalo. Pero me faltaba la tabla. Busqué en Facebook “bodyboard femenino” y encontré a Perla (Rojas). Ella me invitó a Coloso y apenas conversamos nos caímos bien y me pasó una tabla. “Llévatela”, me dijo.

¿Y no te conocía?

¡Para nada! Yo también quedé sorprendida, pero supongo que algo en mí le dio confianza. Así empecé a relacionarme con Coloso y la playa. Conocí a Manuel (Cepeda) y me integré a su grupo de amigos que practican este deporte y la verdad es que tienen un muy buen nivel.

No era fácil ser “la nueva”…

Es que en verdad es como otro mundo, un lugar que se conecta profundamente con su entorno. Yo no sabía ni siquiera nadar, ni menos hundirme. Nunca había visto lo que existe bajo el mar y poco a poco me fueron enseñando desde correr olas hasta identificar las especies que hay en el fondo marino. Siempre había una nueva aventura y se nos pasaba el día como peces en el agua. Hasta hoy me emociona recordar esos momentos que me hacen tan feliz. Todo era nuevo y hasta correr por los pilotes del muelle fue un aprendizaje. Estaba tan feliz que sin planificarlo mucho me fui a vivir a Coloso, que tiene otro ritmo, totalmente distinto al de la ciudad.

¿Fue complejo cambiar tu vida de joven estudiante? ¿Olvidarse un poco del carrete y cambiarlo por el deporte?

La evolución fue natural, el cambio en la forma de mirar la vida te lo da el mar y uno opta por un camino diferente, conectado siempre con la naturaleza, lo que para mí también involucra tomar conciencia de nuestro cuerpo y, por lo tanto, cuidarlo y tratarlo bien.

¿Cómo te vinculabas con tus compañeros de carrera?

En paralelo a todos estos descubrimientos, seguí avanzando en mis estudios y aunque todo giraba en torno al deporte, también me fui sorprendiendo con ciertos temas desconocidos para mí que implicaban un mayor grado de análisis, una mirada más profunda de la realidad. Poco a poco fui descubriendo una realidad distinta a la que yo conocía, que desarrolló aún más mi lado humanista, lo que también tuvo un impacto en la forma en que enfrento mi profesión actualmente.

¿Mezclaste deporte con profesión?

Algo así. Apenas había pasado un año desde que comencé a hacer body cuando me animé a competir. No sabía hacer ninguna maniobra, pero me inscribí en un torneo local y lo gané. Empecé a ir a nacionales y aunque al principio no fue fácil, rápidamente fui subiendo de nivel. Ya tenía un nombre en el circuito y eso me hizo tomarme más en serio las competencias. Quedé tan emocionada, que junto a Perla y Manuel nos motivamos a hacer una Escuela de Bodyboard en Coloso, porque allá todos vamos al agua. Hay un talento natural, pero hacen falta los implementos para desarrollarlo, porque son muy caros. Por eso hicimos un proyecto, nos conseguimos los fondos y comenzamos con esta idea que nunca fue concebida como negocio ni como emprendimiento, solo queríamos transmitir a otros lo que para nosotros significaba estar en el mar, que es pura felicidad.

¿Tenían muchos alumnos?

Muchos. Lo que nos costaba era encontrar un foco de la escuela y al pasar unos meses, Manuel y yo dejamos ese proyecto inicial y fundamos la Escuela Coloso en 2012. Postulamos a un Capital Semilla y con eso empezamos. Nos convertimos en una Unidad de Negocios, aunque duramos tres años dando clases gratuitamente.

¡Es que junto al deporte hasta encontraste tu futuro como emprendedora!

Cuando empezamos esta escuela aún estaba estudiando. Tuve que escoger un electivo y tomé uno que se llama Desarrollo de la Actitud Emprendedora, dictado por la profesora Gianni Romani y ella marcó mi rumbo. Teníamos que desarrollar un proyecto como parte del ramo y le mostré lo que habíamos hecho hasta ese momento. A ella le encantó y me decía que tenía que creer en mí, que mi carrera ya estaba casi finalizada y era momento de emprender. 

 

LA COMPETENCIA

Aunque en la carrera deportiva de Danicelly los resultados eran cada vez mejores, no lograba llegar al nivel necesario para ser seleccionada nacional. Pero su convicción era tal que incluso dejó de lado sus estudios de posgrado para competir. Y lo logró. Hoy es campeona nacional y seleccionada chilena de bodyboard, pero sin duda su mayor logro es que su familia y compañeros reconocen con orgullo que lo suyo es en serio.

¿Siempre fue una meta llegar a la selección?

Siempre lo soñé. De hecho, me imaginaba recorriendo el circuito mundial, conociendo otras olas. Mi idea de conocer otros países jamás estuvo relacionada con turismo, sino que tenía una finalidad superior: competir.

¿Cómo te proyectas este 2018?

El bodyboard en Antofagasta ha ido evolucionando y es cada vez más profesional, lo que sin lugar a dudas es desafiante. En lo personal, estoy tomando muy en serio mi rol de seleccionada nacional. Por eso, desde el año pasado, estoy entrenando tanto en tierra como en agua. Desde que llegué de Portugal decidí focalizarme en mi condición física para mejorar todos los aspectos que puedan estar más débiles. Tengo un programa sistematizado que cumplo disciplinadamente, pues se enfoca en mis necesidades.

¿Cómo fue tu participación en el circuito APB World Tour?

Competí en tres etapas del circuito el año pasado: Antofagasta, que fue mi mejor fecha, y en Portugal en las islas de Sintra y Madeira. Espero este 2018 viajar a todas las fechas que pueda. Para eso tengo algunos proyectos presentados y confío en lograr apoyo.

¿Tienes confianza?

Es que si el año pasado pude lograrlo, a pesar de haber tomado la decisión apenas un mes antes de las competencias, creo que este año tengo aún más posibilidades de conseguir aportes y auspicios. Soy campeona nacional y una de las seleccionadas chilenas y estoy dispuesta a trabajar todo lo que sea necesario para representar a mi país y lograr la mejor posición, no solo por un afán personal, sino para posicionar al bodyboard como una disciplina deportiva de alto potencial. Ojalá con mi experiencia muchos más se motiven y descubran las maravillas que esconden las olas.

 

“La evolución fue natural, el cambio en la forma de mirar la vida te lo da el mar y uno opta por un camino diferente, conectado siempre con la naturaleza, lo que para mí también involucra tomar conciencia de nuestro cuerpo y, por lo tanto, cuidarlo y tratarlo bien”.

“El bodyboard en Antofagasta ha ido evolucionando y es cada vez más profesional, lo que sin lugar a dudas es desafiante. En lo personal, estoy tomando muy en serio mi rol de seleccionada nacional. Por eso, desde el año pasado, estoy entrenando tanto en tierra como en agua”.

“Soy campeona nacional y una de las seleccionadas chilenas y estoy dispuesta a trabajar todo lo que sea necesario para representar a mi país y lograr la mejor posición, no solo por un afán personal, sino para posicionar al bodyboard como una disciplina deportiva de alto potencial”.

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