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Entrevistas

EDICIÓN | Marzo 2018

¡Con energía para rato!

Nicolás Salinas
¡Con energía para rato!

Su bandera de lucha es posicionar el concepto de transculturalidad como una de las bases de la identidad nacional. Para eso, es fundamental identificar elementos que nos igualan ante las diferencias de ciudades de origen o niveles sociales… ¿y qué mejor que la cocina? A través de su rol como Director de Proyectos de Participación en CREO Antofagasta y como Co-Fundador de la Corporación Gastronómica La Chimba, el Nico busca trazar un camino de encuentro que nos lleve a todos a disfrutar de un territorio que nos entregue las mejores condiciones para construir un mejor futuro.

Por Pamela Rodríguez T. / Fotografías por Rodrigo Herrera

Nació en el sur, creció entre Arica, Iquique y La Serena, y hoy, su hogar es Antofagasta. Nicolás Salinas Sepúlveda apenas pasó los treinta años y ya ha liderado importantes proyectos que lo han conectado con la esencia del ser humano.

Es periodista de profesión, aunque su carrera se ha encauzado hacia el desarrollo de proyectos sociales que sean un aporte a la instalación de capacidades en todos quienes participan. Para él, el pasado 2017 trajo una serie de logros que lo convirtieron en uno de los “Jóvenes líderes del país”, tanto por la Revista El Sábado, como por El Mercurio de Antofagasta. A esto se suma que el libro El sabor de Antofagasta, impulsado por la Corporación Gastronómica La Chimba estuvo nominado a uno de los premios más importantes en su rubro en el país.

 

¿Cómo llegaste a Antofagasta?

Llegué a Antofagasta en 2012, cuando regresé a Chile, luego de estar viviendo dos años en El Salvador, en Centroamérica, donde me desempeñé como Director Social de “Un techo para mi país”. Un lugar donde fui forjando aún más mi sentido social. Me vine cuando “Un Techo para Chile” me ofreció la Dirección Regional de una de sus sedes: Valdivia o Antofagasta. Por tincada preferí el norte, pensando que acá estoy más cerca de mi familia y por eso me vine. Llegué aquí para asumir la Dirección Regional de dicha institución, donde me encontré con una ciudad que al principio es bien compleja de entender, pero muy fácil de querer. La gente acá es muy cerrada y yo venía de El Salvador donde la gente es muy cariñosa. Entonces dije no me iré de acá hasta que conozca la real ciudad y su gente.

 

¿Y qué pasó con Techo?

Bueno, ese periodo terminó y yo tenía las maletas listas para irme a Santiago, pero me llamaron desde Creo Antofagasta, que en ese momento estaba recién articulándose como un plan de desarrollo urbano que busca ser un puente entre los proyectos públicos y privados, haciendo real el concepto de Plan Maestro para la ciudad. Ahora puedo explicarlo de mejor manera, pero en ese momento no se sabía nada. Fue mi papá quien me recomendó que fuera a la entrevista y escuchara la propuesta. Ya han pasado cinco años de eso y estoy simplemente enamorado de Antofagasta. 

 

¿Fue difícil ese cambio?

Reconozco que sí, fue difícil, pero pude revertir ese proceso de adaptación buscando concretar ideas y proyectos personales. Así nace “La Chimba, cocina con sentido”, organización co-fundada junto a mi amigo de infancia y chef Pablo Godoy. La idea inicial fue crear el concepto de un “restaurante-escuela”. Ahí, los comensales podrían disfrutar de gastronomía de excelencia, con un servicio del más alto nivel, donde todo el personal sería conformado por jóvenes en formación. Una especie de programa de entrenamiento, tal como los que se hacen en minería, pero en este rubro donde la educación dual se hace imprescindible. Esta iniciativa aún está esperando su oportunidad, porque los costos asociados no son menores. Pero ya estábamos embarcados y dimos el paso siguiente: logramos una panadería inclusiva. Nuestro punto de partida fue preguntarnos qué queremos con la cocina. Y Pablo me decía que él quería que reconocieran a Antofagasta por su cocina.

 

LA COCINA Y EL NICO

 

Desde pequeño, Nicolás ha estado vinculado con la gastronomía. Aunque se declara un amateur, le encanta la cocina, pues considera que es un agente que une a todos a través de una mesa o un espacio público, donde se genera diversión, conversación, cariños, recuerdos. “Una buena mesa es una muy bonita excusa para compartir”.

 

Y ¿cómo nace esta vinculación con el área gastronómica?

Me gusta mucho la cocina. Mi hermano y mi primo son chef y soy sobrino de Mariana Salinas, más conocida por su espacio de TV “Cocinando con Mónica”, ella fue un gran referente para mí. Mi vida y mi niñez están llenas de recuerdos en una cocina, principalmente en las vacaciones en la casa de mi tía Mariana, donde junto a mis primos, hacíamos de todo, compartíamos, cocinábamos, jugábamos. Allí aprendí también el respeto por el medioambiente, por respetar a los demás y esas cosas van forjando tu mirada.

 

¿Crees que eso fue clave en lo que has desarrollado hasta hoy?

Sí, fue relevante para entender la cocina, pero principalmente para entender al otro. Para que las personas entiendan la cadena de valor que tiene este proceso asociado a la gastronomía. Todo esto es la base que hoy me permite cumplir sueños. Hoy es la “La Chimba, cocina con sentidos”, mañana quién sabe qué se me ocurra. Este emprendimiento, que potencia la identidad de Antofagasta desde la gastronomía, me llena de orgullo. Es una ventana que nos ha permitido contarle al mundo que Antofagasta no es solamente minería, que es gastronomía, pesca, agricultura y eso es lo que me mueve y me motiva día a día y que sobretodo, también está uniendo a una ciudad que está dividida en campamentos y barrios.

 

¿Cuál es el objetivo final de las diversas actividades que realizan con la Corporación Gastronómica La Chimba?

La comida es una oportunidad para unir a las personas. Por ello, dentro de los programas que desarrollamos en La Chimba tenemos el “Cocinando en comunidad”, que desarrollamos todos los sábados en los campamentos, donde les enseñamos a la gente a cocinar, pero también a compartir a través de una cocina saludable. Aquí trabajamos con grandes profesionales como Geordana Escobar, Carolina Santibáñez, Claudio Santibáñez, Edison Contreras, Sebastián Quinteros y sus equipos. Esas cosas son las que te llenan de orgullo, ya que la cocina es la excusa para que la gente se entienda y comparta. Lo que pasa en los campamentos es una realidad que nos afecta a todos y como comunidad debemos hacer algo por eso.

 

¿Cómo nace la propuesta del libro El sabor de Antofagasta?

Quisimos fortalecer la cocina local y sus productos y el libro nace desde esa lógica. Y deseamos crear un libro que contara sus aventuras en la voz de sus propios protagonistas. Estamos orgullosos ya que hoy está agotado y estamos negociando un segundo tiraje, que para nosotros es maravilloso. Nuestro desafío es mostrarle al mundo la otra cara de Antofagasta, donde queremos que nos valoren por lo que somos, no por lo que se extrae. Nuestra idea es que La Chimba en Antofagasta ponga en valor la cocina como instrumento para el crecimiento de la ciudad y, al mismo tiempo, en un arma para superar la desigualdad.

 

También te desempeñas en el Creo Antofagasta, cuéntanos un poco de eso

Me desempeño como director del Área de Participación del Creo Antofagasta. Considero que el Creo ha sido una herramienta vital para soñar en grande con mi equipo, con un trabajo que se ha ganado la confianza del sector público y privado, lo cual ha sido grandioso pues estamos desarrollando proyectos que contribuyen a una mejor calidad de vida de esta ciudad. Es maravilloso.

 

¿Te alcanzan 24 horas para todo lo que haces?

Hoy el tiempo es un tema, porque no paro nunca. Aunque hay días en que siento que estoy sobrepasado, siempre encuentro un espacio cuando me siento motivado y tengo ganas. Y tengo ganas para rato. Cuando uno se cree el cuento es posible conseguir grandes cosas, no debemos esperar que llegue otro a solucionar mi problema, si yo lo puedo solucionar. Esa es mi invitación: nunca pierdan sus sueños de vista. Ese debería ser el foco de nuestro diario vivir.

 

El compromiso social es una de tus banderas de lucha…

Yo quiero demasiado a Antofagasta y quiero seguir desarrollando proyectos sociales. Siento que tengo una responsabilidad con el otro, que no puedo ser ajeno a las problemáticas de mi entorno. Los pequeños detalles como recoger un papel o saludar al subir a un colectivo aportan a una mejor ciudad y sin duda una mejor calidad de vida.

 

¿Y tus sueños?…

Entre mis sueños están el hacer una panadería y seguir proyectando a La Chimba en otras regiones del país y porque no decir del mundo. Hoy estoy acá porque tengo un inmenso cariño por la ciudad. Me llena de orgullo decir que soy antofagastino de adopción, Antofagasta es mi ciudad.

 

“Este emprendimiento, es una ventana que nos ha permitido contarle al mundo que Antofagasta no es solamente minería, que es gastronomía, pesca, agricultura y eso es lo que me mueve y me motiva día a día”.

“Considero que el Creo ha sido una herramienta vital para soñar en grande con mi equipo, con un trabajo que se ha ganado la confianza del sector público y privado, lo cual ha sido grandioso pues estamos desarrollando proyectos que contribuyen a una mejor calidad de vida de esta ciudad”.

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