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EDICIÓN | Marzo 2018

Moderna y familiar

Casa MV

Emplazada en una pendiente, los desafíos de esta hermosa casa en Paine no fueron pocos, pero bajo un concepto moderno y orientado a la vida familiar el resultado fue espectacular. Amplios espacios, vista panorámica, mucha luz y un diseño simple, pero muy bien pensado. Una segunda vivienda para disfrutar, al máximo, el proyecto de vida de sus dueños.  

Por María Inés Manzo C. / Fotografía gentileza de Cristián Alvarado E. www.cristianae.com

“Una pausa en la pendiente”, así describe Cristián Alvarado Espinoza, arquitecto-docente de la Universidad del Desarrollo y asociado de Figueroa Arquitectos, su último proyecto personal: Casa MV, una moderna pero a la vez sencilla casa ubicada en las faldas de un cerro de la localidad de Rangue, Laguna de Aculeo, Paine. Y no podría ser descrita de mejor manera, ya que las condiciones del terreno presentaban como desafío una empinada pendiente de un treinta por ciento, donde a través de dos volúmenes construidos se pudo hacer una extensión del terreno hacia el horizonte.

La casa nació bajo un trabajo colaborativo, cercano y de confianza de Alvarado con sus dueños, los diseñadores industriales Diego Moraga y Carla Valenzuela, quienes buscaban una segunda vivienda que los conectara con la tranquilidad y la naturaleza, pero donde el eje principal fuera la vida familiar.

“Este fue un encargo bien especial, de un matrimonio joven con un solo hijo que vive en un departamento y que querían alejarse de la ciudad. Si bien es un núcleo pequeño, ambos son muy cercanos a sus hermanos, abuelos, sobrinos, etc. Entonces su casa tenía que acoger a mucha gente. Desde ahí nace todo: cómo este espacio se transformaba en un lugar de reunión y de encuentro más que en una casa”, cuenta Alvarado.

Por este mismo motivo se escogió un diseño simple que aprovechara los espacios al máximo, separando las actividades del hogar en dos cajas o volúmenes superpuestos: uno con las áreas comunes y otro solo con dormitorios.

“Dispusimos los volúmenes en forma de ele, de manera que el volumen inferior, que contiene los dormitorios, quedara horizontal mirando completamente al paisaje. Y el volumen  superior, que es por donde se accede a la casa, posicionado perpendicular a la calle, además de apoyarse en el volumen inferior. Así se aprovechó la cubierta del mismo como terraza, creando un jardín que no existía y una vista en más de doscientos grados hacia los otros cerros y a la Laguna de Aculeo. Pero lo más importante es que se generó ese espacio de unión, como si fueran dos manos superpuestas”.

VIVIR LA PENDIENTE

La selección de materiales y el sello de casa MV fue clara desde un inicio, siendo el principal protagonista la madera. Por fuera fue pintada con carbolíneo, impermeabilizante que se usa mucho en las casas del sur, por ello su color negro, que a la vez absorbe el calor.  En cuanto al interiorismo se quiso mantener la simpleza y la dueña de casa aportó desde su mirada profesional con su empresa OhDa Diseño con elementos justos y precisos para mantener el estilo rústico, moderno y, a la vez, muy acogedor. Además se dispuso una mínima cantidad de muros cerrados que permitieron graduar la entrada de luz y calor, pero con la suficiente transparencia para ver el paisaje como si fuera una gran terraza.

“Uno de los requisitos de las segundas viviendas es disfrutar la naturaleza y esa solicitud también se reflejó en esta casa, porque en los dormitorios, efectivamente, estás más inserto en los árboles, lo que genera una doble privacidad. En cambio en el primer piso estás sobre ellos”.

Otro de los detalles que llaman la atención es que al ingresar al terreno pareciera que fuera una casa de un piso, pero al verla desde abajo del cerro aparecen dos. Esa inspiración Alvarado la relaciona con Valparaíso, descubrir la casa desde arriba y desde abajo. Vivir en el cerro. “Es muy interesante cómo se descubre la pendiente y creo que las buenas casas son aquellas que tienen rincones y lugares distintos para compartir. Es decir, estar en un mismo espacio, pero de manera diferente todo el tiempo. En este caso si bajas a la pieza matrimonial, aunque el entorno sea similar, no es lo mismo que estar en el living o en el dormitorio del hijo que está metido entre los árboles. Entrar en esta casa es encontrar una sorpresa”.

RÚSTICA Y MODERNA

La bienvenida de Casa MV no es una entrada usual, más bien es una hermosa y larga piscina —de once metros de largo por tres de ancho— que invita a disfrutar de la terraza deck y una vista privilegiada. Su color cian combina con la puerta de entrada, de madera maciza, que está a un costado, y que de inmediato lleva a la nave central o piso de acceso donde, como recibidor, se encuentra una cocina isla abierta. 

“La cocina en la vida moderna está súper integrada como lugar de reunión y al dueño de casa le gusta mucho cocinar. Este es el punto de partida y corazón de la casa, porque tanto el living como el comedor son una extensión de esta, que se proyecta, además, con un ventanal completo hacia afuera y como conexión directa con el patio”, cuenta Alvarado.

La cocina sigue la línea de la casa en tonalidad, donde los muebles son de estilo rústico con fierro y madera. Además, se utilizaron materiales prácticos y fáciles de mantener dentro de los que destacan melamina, cubiertas de granitos, estructuras metálicas, entre otros. “Los detalles de quincallería y accesorios permitieron un mejor uso y utilización de los espacios, con despensas extraíbles, enchufes sobre cubierta, rieles y bisagras cierre suave, elementos de la marca Blum, traídos a Chile por Hbt”, agrega la dueña, Carla Valenzuela.

A continuación, el comedor y living destacan los detalles minimalistas, pero acogedores donde el sello lo dan los muebles de mimbre y una pera columpio colgada del techo, que dan la sensación de ser una agradable terraza llena de luz. Además, en este mismo espacio tienen una mesa taca-taca para las reuniones familiares.

Para bajar al nivel inferior existen dos escaleras, una interior y otra exterior, detrás de la piscina, para llegar a los dormitorios directamente desde el jardín, sin necesidad de entrar al primer piso. Abajo una sala de estar dirige a las cuatro habitaciones, de las cuales dos son en suite.

Los dormitorios no tienen clósets, muchos muebles ni cortinas, pero la casa se dispuso de tal manera que los árboles ayudan con la privacidad. Tampoco tienen cortinas los baños (cuatro en toda la casa), que en la pieza matrimonial está  completamente abierto con una hermosa tina blanca pegada a la ventana. Aquí los protagonistas son los grandes espejos redondos envejecidos, las cubiertas de madera y el vanitorio de piedra en el baño de visitas.

Como cuenta Cristián Alvarado las decisiones que se tomaron en su diseño lograron una estética simple y elegante a la vez. Asimismo, hubo una gran preocupación por los detalles. “Las vigas que conforman los marcos fueron barnizadas color roble, distinto al negro de toda la casa, para destacar la figura de la caja. Por lo tanto, el volumen se ve mucho más nítido y claro. Trabajar la parte artística es querer darle un sentido, para poder hacer que la arquitectura diga algo más. Porque al final una caja que mira al paisaje no es ninguna novedad, lo relevante aquí es que estos volúmenes y sus aberturas están dispuestos para que entreguen una identidad al proyecto. Al final todos los detalles tienen que ver con eso: con que la obra se transforme en un lugar. Y para ello las personas tienen que ser parte del proceso”.

 

 

 

 

 

 

 

Ficha Técnica

Nombre Obra: Casa MV
Ubicación: Parcelación Piedra Molino, Rangue, Laguna De Aculeo, Paine, Chile
Año: 2017
Superficie construida: 230 m2
Arquitectos a cargo: Cristián Alvarado Espinoza
Construcción: Sergio Contreras
Cálculo Estructural: Pablo Romero
Cocina y diseño interior: OhDa Diseño, Carla Valenzuela (www.ohda.cl)

 

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