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EDICIÓN | Febrero 2018

Dupla dorada

Francisca y Graciela Delgado, vóley playa
Dupla dorada

Hermanas penquistas que destacan a nivel nacional con títulos universitarios y representaciones en torneos internacionales, en una especialidad que cada día suma nuevos exponentes.

Por Érico Soto M. / Fotografía: Sonja San Martin D.

Con veintisiete y veinticuatro años, las hermanas Graciela y Francisca Delgado Contreras, respectivamente, se han hecho un nombre en el vóleibol playa de Chile. A pesar de contar con escasos meses de sol, estas estudiantes de Educación Física de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC) han sabido remachar con éxito, primero, desde la modalidad indoor, para dar el salto hacia la arena y proyectarse como una dupla de primer nivel.

Este año, compitieron en los Beach Games de Brasil, luego de ganar, en 2016, las Ligas Deportivas Universitarias disputadas en Iquique, como única pareja chilena. A pesar de caer en cuartos de final, han mantenido el alza en su juego, lo que les permitió este año ser nuevamente finalistas en el torneo de la educación superior, pero esta vez no pudieron defender el título.

CANCHA PROPIA

De cara hacia nuevos y mayores desafíos, propios de la época estival, también valoran la posibilidad de entrenar durante todo el año en esta modalidad del vóleibol, pues la UCSC estrenó una cancha de vóley playa al interior del campus, que les permitirá perfeccionarse en cualquier mes del año, así como ser locales en torneos universitarios.

¿Cómo partieron en este deporte?

Graciela: En el colegio (Chileno Árabe de Chiguayante), en vóleibol de suelo. En séptimo básico, partí yo primero, y luego me siguió Fran.

Francisca: Recuerdo que desde muy chica ya estábamos jugando vóleibol, y por lo mismo nos conocemos mucho, lo que ayuda al momento de jugar. Casi siempre hemos jugado juntas, la mayoría del tiempo, así que nos conocemos las jugadas, las mañas.

¿Cómo consideras el juego de tu hermana?

G: Fran es más pasiva y tranquila. Le da la cuota de calma a la dupla. Yo soy más acelerada y apasionada. Es una virtud de las dos, porque se necesita tranquilidad, para ganar algunos puntos, pero hay otros en que se necesita agresividad, y en eso nos complementamos súper bien.

F: Ella agrega la cuota de garra a la dupla. Cuando vamos apretadas y necesitamos definir puntos, Graciela pone la motivación y concentración en ese momemento.

¿Cuáles son sus ventajas como dupla?

G: Francisca es zurda, y por ese lado de la cancha tiene la habilidad de meter una pelota diagonal corta, en la que es infalible. Es por el lado derecho de la cancha, cerrada, muy buena. Y es hábil con el ataque, más que fuerte, es un ataque inteligente.

F: En defensa igual somos fuertes, porque las dos nos complementamos en esta función. Sacamos hartas pelotas, corremos harto, y eso ayuda, porque tenemos buena comunicación.

¿Cuáles son sus competencias y triunfos más recordados en el vóley playa?

F: Como dupla empezamos a jugar en 2005, cuando yo apenas tenía doce años. Salimos terceras en nuestra primera presentación. Recordamos con cariño el título de un torneo que hizo la Municipalidad de Angol, para inaugurar su cancha. Nosotras estábamos empezando recién, pero le ganamos a duplas que venían de afuera. En la final, a un equipo de Viña, y nos quedamos con el premio, que fueron trescientos mil pesos.   

G: Nosotras solo jugábamos el “Rural Tour”, como le decíamos a los torneos que se jugaban en provincias. En cambio, había duplas que jugaban el circuito nacional, y ganamos esa final muy apretada. Nosotras jugábamos con calzas y polera, y ellas con bikini. Fue una sorpresa para todos.

NUEVOS DESAFÍOS

Aparte de la representación defendiendo los colores de la UCSC, Graciela y Francisca han disputado un sinnúmero de torneos, ganando fechas en diferentes balnearios del país, como este año, el tradicional de Pichilemu. En 2014, compitieron en el circuito nacional, por medio de la Federación de Vóleibol, mientras, en 2015, Graciela formó parte del proceso de la selección chilena, compitiendo en el sudamericano de Bolivia.

Desde pequeña, cuenta que el apoyo familiar ha sido condicionante para el éxito deportivo. De las tres hermanas, solo la menor (Bárbara, veintiuno) no compite en el vóleibol, pero sí lo practicó. Mientras que fueron sus padres quienes jamás las desalentaron y les dieron fuerza a sus ganas de competir.

¿Qué tan importante ha sido el respaldo familiar?

G: Mucho, porque desde chicas nos apoya toda la familia. Mis papás fueron los motores para que hiciéramos deporte: había que levantarse temprano, ir a dejarnos, de repente dos partidos seguidos, en las mañanas, sábados… y estaban siempre con nosotras.

¿Qué se necesita para tener éxito en este deporte?

F: Cabeza, porque es un juego de mucho cansancio. Somos dos no más, y de repente tienes que seguir metiéndole para lograr cerrar un punto o un partido. Tiene mucho de mental este juego.

¿Cómo es hacer vóley playa en el sur de Chile?

G: Es difícil, por los lugares y tiempos donde jugar. Pero no imposible. En Brasil, igual llueve y se juega, porque a nadie le hace mal un poquito de agua de repente, hay que adaptarse. El viento es complejo, quizás más que la lluvia, porque la pelota se vuelve liviana. Y claro, no siempre se puede entrenar, salvo en clubes que tienen cancha, como Llacolén, Huachipato o Alemán, y ahora en la UCSC.

Ustedes inauguraron la cancha donde serán locales, ganando un cuadrangular universitario…

F: Para nosotras, junto a mi hermana, fue un honor y una alegría haber podido inaugurar la cancha de la UCSC, que nos permitirá entrenar esta modalidad del vóleibol y realizar torneos acá mismo.

G: Es genial, porque casi ninguna universidad tiene este tipo de instalación. Nos da la posibilidad de generar la rama, de seguir compitiendo y prepararnos de mejor manera para las diferentes competencias.

¿Cómo es la competencia y proyección a nivel local?

F: Hay hartas duplas, pero casi todas juegan por la buena onda. Nosotras nos hemos especializado, pero la proyección la vemos en el camino.

G: Yo salí de la universidad este año, pero estoy tramitando una beca para hacer un magíster, y así seguiría jugando aquí en la UCSC, y tratando de ganar nuevamente el título universitario local.

 

 

“Somos dos no más, y de repente tienes que seguir metiéndole para lograr cerrar un punto o un partido. Tiene mucho de mental este juego”, comenta Graciela.

“Para nosotras, junto a mi hermana, fue un honor y una alegría haber podido inaugurar la cancha de la UCSC, que nos permitirá entrenar esta modalidad del vóleibol y realizar torneos acá mismo”, asegura Francisca.

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