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EDICIÓN | Febrero 2018

ARTE EN MOVIMIENTO

Carla Effa, artista visual
ARTE EN MOVIMIENTO

Viene llegando de la semana del arte de Miami, donde fue a presentar su trabajo junto a un grupo de jóvenes artistas. Arquitecta de profesión, desde que decidió dedicarse ciento por ciento al arte, no ha parado de viajar, exponer y crear nuevas obras. Ella se mueve, y también lo hacen sus creaciones que, a través del plano y el volumen, generan objetos que desafían la percepción del espectador.

 

Por María Jesús Sáinz N. / Fotos Andrea Barceló A.

“Cinético es todo lo que genera un movimiento visual. Puede ser real, por ejemplo, generado por el viento, o puede ser que la obra se mueva por el uso de los colores, la luz o la geometría”, explica Carla Effa, arquitecta y artista de veintisiete años, en su departamento-taller en la comuna de Providencia.

A pocas cuadras del lugar, el ir y venir de los santiaguinos, bajo el incesante calor del verano, contrasta con la tranquilidad del lugar. Carla trabaja en una habitación luminosa donde hay una amplia mesa de dibujo, estantes con materiales, obras a medio terminar y una maleta que todavía no tiene tiempo de desarmar.

Volvió de Miami hace apenas unas horas. Estaba participando en la Feria Pinta junto a la Galería Artium, en una delegación con otros artistas jóvenes. Fue a mostrar sus obras y, sobre todo, a conocer las tendencias actuales.

“No todos mis cuadros son cinéticos, pero sí todos están inspirados en el arte cinético. Tienen una cosa muy espacial. Me gusta el uso de la luz, de la sombra, de cómo cambia una obra desde el punto de vista desde donde uno la ve, la hora o la ubicación”, dice.

Carla utiliza madera, acrílico, acuarelas, pintura y corte láser para dar vida a sus obras. Dice que disfruta del proceso. “Lo más lento es desarrollar el concepto, pero una vez con el dibujo, es relativamente rápido y muy agradable de hacer. Entras como en una fase de meditación y te inspiras; y se te van ocurriendo más ideas de formas y colores. Y quieres seguir creando”, cuenta, mientras da los últimos retoques de rojo intenso a una obra que descansa en su balcón.

 

MOVIMIENTO REAL

En junio de 2017 llegó a Chile después de hacer una residencia de tres meses en Berlín. Ya en octubre estaba realizando su primera exposición con la Galería Artium. Unos meses después expuso en el GAM, se fue a Miami, y ya para marzo de 2018 tiene agendada una exposición en las Casas de Lo Matta.

“La verdad es que estoy súper agradecida con todo el equipo de la galería. Ellos han puesto mucha confianza en mí y mi trabajo; me han apoyado y dado un montón de oportunidades para mostrar mi obra, exponer y participar en ferias”

¿Por qué es tan importante participar en ferias como de la que vienes llegando?

Es fundamental, no solo porque me ha servido para dar a conocer mi trabajo, sino que también me ha motivado a buscar nuevos caminos, mejorar y desarrollar mi obra. Sirve mucho para ver lo que está pasando más allá de Chile, para inspirarte y conocer a otros artistas.

¿Es de alguna manera una continuación de tu experiencia en Berlín?

Yo estaba en Chile haciendo un Diplomado de Arte en la Católica cuando surgió la posibilidad de postular a una residencia artística en Berlín. Dejé todo para estar tres meses en Alemania en una experiencia muy entretenida, porque todos mis compañeros trabajaban distintas técnicas. Había incluso personas que hacían instalaciones o performances, y eso es muy interesante porque recibes aportes desde distintas miradas.

¿Y cuál es tu mirada?

Mi arte es muy fino, de terminaciones muy cuidadosas; me gustan mucho las repeticiones y crear el efecto óptico de tener un detalle mínimo que se va repitiendo. Creo que la idea es ir poco a poco haciendo las cosas más minimalistas.

 

ROMPER LOS LÍMITES

Carla recuerda que desde chica siempre le gustó pintar. Iba a talleres de arte y en el colegio solía elegir todos los electivos artísticos. Sin embargo, a la hora de optar por una carrera, dice que tomó la alternativa más conservadora, que era Arquitectura.

Disfrutó mucho de la universidad y una vez titulada trabajó un año como arquitecta, pero finalmente su vocación por el arte pudo más. Comenzó a hacer un taller con el artista visual Rodrigo Canalá y hace tres años tomó la determinación de dedicarse completamente a desarrollar su pasión por el arte cinético.

¿Qué relación ves entre el arte que realizas y tu formación como arquitecta?

Mis cuadros llevan la espacialidad al dibujo, sin necesariamente hacer algo tridimensional, pero sí una obra que te genere la idea de espacio, de profundidad. 

Cuando te enfrentas un nuevo proyecto ¿estás en la búsqueda de algo que estéticamente te guste o estás detrás de un concepto más grande? 

Estoy en la búsqueda de un concepto. En Berlín, en la residencia, había mucho trabajo conceptual. Desde entonces, antes de empezar cada cuadro, desarrollo el concepto. 

¿Cuáles son los temas que te inspiran?

Mi última exposición se llamó Límites difusos. Estaba inspirada en los límites de la naturaleza y cómo estos límites que uno ve, que crean el cielo, el aire o la lluvia —y que generan una sensación de fin, pero de manera difusa—, no los encuentras en los espacios construidos por las personas.

¿Cómo logras expresar esa idea?

Por ejemplo, mis cuadros son estos acrílicos transparentes que se cruzan, que no tienen bordes claros. El cuadro, a través de la luz, se sale de sus propios límites. Se refleja en el muro y cambia. Entonces se genera un juego con el entorno.

¿Ahí está la mirada de la arquitecta?

Totalmente. Está el principio arquitectónico de la lucha entre el límite construido y el límite natural. 

¿Hacia dónde crees que va tu obra?

En el futuro me gustaría crear un concepto fuerte en la línea de las ideas que ya he ido trabajando, y que vaya de la mano de una estética personal y única. Quiero probar con nuevos materiales y técnicas, para crear un trabajo de aspecto moderno o actual.

 

“No todos mis cuadros son cinéticos, pero sí todos están inspirados en el arte cinético. Tienen una cosa muy espacial. Me gusta el uso de la luz, de la sombra, de cómo cambia una obra desde el punto de vista desde donde uno la ve, la hora o la ubicación”.

“El cuadro, a través de la luz, se sale de sus propios límites. Se refleja en el muro y cambia. Entonces se genera un juego con el entorno”.

“Mi arte es muy fino, de terminaciones muy cuidadosas; me gustan mucho las repeticiones y crear el efecto óptico de tener un detalle mínimo que se va repitiendo”.

 

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