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EDICIÓN | Enero 2018

VIVIR EL CAMPO

Colchagua Camp, Glamping

En pleno campo del Valle de Colchagua se encuentra este glamping, cuyo concepto es el de un camping de lujo pero al aire libre. Perfecto para desconectarse, este lugar promete comodidad, relajo y descanso en una infraestructura compuesta por mágicos domos insertos en plena naturaleza campestre.

Por María José Pescador D. Fotografías Francisco Cárcamo P.

Llegar a Colchagua Camp es relativamente fácil. Está a diez minutos de Palmilla y a menos de media hora de Santa Cruz en la región de O´Higgins, en pleno Valle de Colchagua, a unas dos horas y media de Santiago. Su entrada está perfectamente señalizada, y con la ayuda de Waze el viaje se hace aún más fácil. El trayecto está pavimentado hasta la entrada. Ahí el camino es de tierra, no deben ser más de un par de minutos. A los lados, mucha vegetación autóctona y una gran plantación de limoneros que pertenece a la familia del dueño del lugar, el diseñador Patricio Salinas, quien además es propietario del bar 179 en Santa Cruz. Un empresario visionario que vio en este lugar un potencial diferente a los típicos de veraneo, como la playa o el lago, y pensó en sacarle provecho al campo y además al tremendo turismo que tiene uno de los valles más importantes en cuanto a la viticultura del país. Así hace seis años nació el proyecto.

 

Con el fin de crear un glamping diferente y mezclar el diseño con la naturaleza es que, Patricio eligió  instalar domos como habitaciones a la intemperie. Estructuras que tienen una superficie esférica, y una planta circular. El esqueleto de estos a veces son hechos con acero, otras con maderas, los que se unen en trozos para crear segmentos triangulares. Están recubiertos con lona industrial de color blanco, y algunas áreas son transparentes con el fin de simular ventanas. La gracia está en que, por dentro, se puede disfrutar del paisaje y escuchar todo lo que sucede afuera: el silencio, los grillos, los pájaros. 

 

Al llegar, lo primero que se ve es una gran piscina redonda. El lugar está en altura, por lo que se puede apreciar el paisaje majestuoso hacia la cordillera. A un lado, un fogón junto con juegos de comedor hechos en fierro forjado antiguo. Al otro lado, una escalera que lleva hacia la recepción, una construcción de madera en donde hay una gran barra con una cocina hecha en obra y una campana que resguarda la parrilla. En este lugar reposan varios de los mejores vinos del valle. Al otro lado, un living con juegos de mesa, una Bosca para el frío del invierno y un pequeño comedor. Afuera, la terraza con otro living para descansar. Todo rodeado de un balcón con vistas a la cordillera.

 

Son seis domos, todos separados a una buena distancia, ya que se preserva mucho la privacidad. Cada domo está instalado sobre una terraza de madera hecha en altura, para aprovechar los paisajes vitivinícolas y campestres. Adentro cuentan con una cama de dos plazas, veladores con lámparas, un frigobar, una mesita con dos sillas de cuero y un par de pufs. También para el verano un ventilador y, para el invierno, un calefactor. El piso de madera tiene varios accesos a enchufes. No hay televisión, pero sí wifi. En la decoración priman los cojines de lana tejida y las alfombras de cuero.

 

Al salir del domo está el baño privado, con toda la infraestructura de cualquier baño de hotel. Es una pequeña construcción de ladrillo y madera. La ducha posee agua caliente y tiene hidromasaje. Además, hay toallas, amenities, y secador de pelo. Al centro de la terraza está el hot tub o cuba de agua caliente, exquisita para la noche en donde se puede ver un cielo limpio, repleto de estrellas destellantes.

 

Todo el rededor del lugar posee un paisajismo bien cuidado, con especies arbustivas y autóctonas, muchos cactus y suculentas. En el camino hacia los domos se puede sentir el olor a los boldos y romeros. Es fácil toparse con zorros y distintos tipos de aves. Y como no hay carreteras cerca, el ruido se lo toma la naturaleza.

 

PANORAMA DE LUJO

 

“Igual que un hotel boutique de cinco estrellas pero al aire libre”, es la experiencia que aquí se ofrece a sus pasajeros. Este es un glamping, expresión que mezcla las palabras glamur y camping para crear un nuevo concepto: el de alojarse en una carpa que contiene todos los lujos de una habitación de hotel, pero que está situada en un espacio al exterior con el fin de disfrutar la libertad y naturaleza.

 

Aquí todos los domos son para dos personas, ya que se pensó como una escapada romántica. Exceptuando uno que tiene dos camas. Aún no hay servicio de comida, sí un desayuno contundente con pan amasado, huevo, frutas de estación, entre otros. Además se puede pedir canastas con quesos y frutas, para hacer picnic en el sector, caballos para cabalgatas o bicicletas para ir a conocer los alrededores.

 

Dato:

www.colchaguacamp.cl

 

En el camino hacia los domos se puede sentir el olor a los boldos y romeros. Es fácil toparse con zorros y distintos tipos de aves. Y como no hay carreteras cerca, el ruido se lo toma la naturaleza.

 

Cada domo está instalado sobre una terraza de madera hecha en altura, para no perderse los paisajes vitivinícolas y campestres. Adentro cuentan con una cama de dos plazas, veladores con lámparas, un frigobar, una mesita con dos sillas de cuero y un par de pufs.

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