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EDICIÓN | Enero 2018

Vivir en un sueño

Sergio Torres-Letelier, compositor musical de cine
Vivir en un sueño

Así se siente, desde que tuvo la posibilidad de radicarse en Los Ángeles, California, y hacer lo que siempre deseó. Su primera meta fue titularse en Berklee, luego, convertirse en compositor musical de varios cortometrajes, documentales y series americanas. Más tarde, fundó una compañía de sonido y, desde el 2016, integra el equipo de producción de eventos para la famosa academia que distingue al cine con las estatuillas doradas. Sus próximos desafíos: producir música para una película chilena y, algún día no muy lejano, ser nominado al Oscar.  

Por Verónica Ramos B. / Fotografía: Francisco Díaz U. 

Siempre estuvo vinculado a la música, pero cuando su madre lo llevó al concierto de Roger Waters, simplemente alucinó. Meses antes de dar la PSU, ya estaba matriculado en la Escuela Moderna para estudiar la carrera de intérprete instrumental con mención en batería. Después de cinco años de formación se tituló y si bien le encantaba la batería, su interés estaba en la composición musical de cine. “En esos años, la industria del cine en nuestro país era muy incipiente, así que busqué opciones y postulé a Berklee College of Music”, recuerda Sergio (33).

 

Con las dificultades y exigencias que significaba ingresar a la universidad privada de música más grande del mundo, finalmente Sergio cumple su sueño y, en el 2011, toma sus maletas y se radica en Boston, Massachusetts. “Llegar a Berklee, una escuela de dieciséis edificios… un olimpo de la música, con salas de ensayo y con profesores que han sido ganadores de premios Grammy y Oscar fue ¡increíble!”, recalca Sergio, y acota que cuatro años después, recibe el título de films scoring y con excelentes calificaciones.

 

¿Había más chilenos en Berklee?

Cuando llegué conocí a Juan Cristóbal Aliaga, hijo del percusionista del grupo Congreso, Raúl Aliaga. Nos hicimos amigos y le propuse crear el grupo “Chilenos en Berklee”. Al principio éramos solo los dos y, hoy, somos veinticinco. Nos empezamos a juntar, a crear redes e incluso cuando viajo a Chile me reúno con jóvenes que quieren irse a estudiar a Berklee, porque les interesa conocer la experiencia. Esto generó mucho ruido, tanto así que Berklee me nombró su embajador en Chile.

 

Egresaste el 2015, ¿cuál fue el siguiente paso?

Cuando me titulé ya estaba aceptado para hacer la práctica en el estudio de música de cine de Lucas Vidal, compositor reconocido y creador de la música de Rápido y furioso, entre otras. Me fui a Los Ángeles para conocer la industria y aprendí de todo, lo bueno y lo malo del negocio, porque además de ser asistente del compositor ayudaba al dueño en la parte administrativa. Aquí estuve cerca de ocho meses, porque opté por independizarme.

 

¿Qué significó ser free lance en esta tremenda industria?

Hay que tener “cuero de chancho”, una personalidad fuerte, saber leer los códigos, saber cómo tratar a las personas y tomárselo muy en serio porque fueron cerca de tres meses de pesadillas. Fue complicado porque no era nadie, dormía en casas de amigos y no tenía ingresos, salvo unos pocos ahorros. Además, mi visa estaba próxima a vencer. Empecé a hacer lobby, a ir a reuniones y a eventos, a moverme, porque esto es lo que genera trabajo en esta industria, hay que estar metido en todas.

 

¿Qué beneficios trajo eso finalmente?

Conocí a varios productores americanos y uno de ellos me ofreció hacer la música de la película Art and Craft, un cortometraje de terror. Este fue mi primer trabajo como profesional, porque la primera música de película que hice fue Charlie & Poppy, pero como estudiante. Nos fue súper bien con este corto, incluso estuvo nominada en festivales en Colombia, India, Rusia, etc. En enero del 2017, compuse la música de Sacrificio, un documental que aún no se exhibe y después vino una serie de televisión que se llama Kiko.

 

PROCESO CREATIVO

 

Componer música para una película es un proceso que Sergio lo ha adaptado a su propia manera de trabajar. Generalmente no ve las películas, sino que prefiere leer el guion. “A medida que voy leyendo, anoto los conceptos claves de cada página. Una página es un minuto de la película, entonces, dependiendo de la temática, voy apuntando si es de amor, terror, suspenso, etc. No tengo nada gráfico, simplemente lo imagino en función de lo que leo”, explica.

 

Toda película tiene tres etapas: preproducción, producción y postproducción. En esta última fase es cuando se contrata a un compositor de música. Una vez que leo el guion me reúno con el director y le comento cuáles son los matices. Luego me encierro en mi estudio y escribo la música. Cuando ya he avanzado en la composición musical, recién ahí veo la película”.

 

El director de una película, entonces, te da la libertad de crear

Sí, pero puede solicitar también que la música sea orquestada, electrónica, folclórica, etc. Generalmente cuando tengo uno o dos minutos de música se los muestro al director, hasta que logro hacer un tema y en los niveles que se requieren. Recién ahí, puedo editar la música en la película.

 

¿Y cómo es el proceso cuando la música es orquestada, por ejemplo?

Todo depende del presupuesto, porque contratar una orquesta requiere de millones de pesos. Lo cierto es que hoy, la tecnología nos salva un montón. Por ejemplo, en Art and Craft yo creé la música electrónica, es decir, utilizo un software con librerías de violines, piano y otros instrumentos. Siempre trabajo solo en mi mini estudio. Soy yo y mis equipos.

 

¿Y se gana buen dinero componiendo música?

La verdad es que sigo una filosofía que me enseñó el compositor de la película Austin Powers. Él me decía: “siempre toma en cuenta las tres pe, es decir, plata, proyecto y persona. Si hay dos de estas involucradas, entonces haz el proyecto porque valdrá la pena”.

 

¿Cuál es tu película favorita, musicalmente?

El Señor de los Anillos ¡increíble!, El planeta de los simios 1 y The Game.

 

¿Y la peor?

La música de Los 33. El compositor es el mismo de la película de Titanic y Avatar y creo que debieron elegir a un latinoamericano. La música andina no quedó perfecta y estoy seguro de que si la hubiese hecho Illapu habría quedado mucho mejor.

 

THE OSCARS

 

Paralelo a su trabajo como compositor, Sergio se desenvuelve en Los Ángeles, California, como productor de eventos. “Esta “pega” me encanta. Cuando llegué a Los Ángeles empecé a hacer fiestas y a organizar las celebraciones de 18 de septiembre para los chilenos. En una ocasión una amiga me comentó que la Academy of Motion Picture Arts and Sciences (AMPAS), organización que produce los Premios Oscar, necesitaba personal para su staff. Postulé y, en septiembre del 2016, me contrataron”, relata Sergio.

 

Tremenda oportunidad

Sí, para mí significa dos cosas, la primera es que estoy en una institución absolutamente relacionada con mi área profesional. Los miembros de la academia son personas asequibles, muy buena onda y eso posibilita a tener una mayor red de conexión con gente del cine. Lo segundo es que el trabajo en sí es muy entretenido, porque la academia realiza una serie de eventos como scream de películas, premier y alfombras rojas que son de gala y muy producidas, cócteles, etc.

 

De los actores que has conocido ¿quién te ha llamado la atención?

Tom Hanks, Angelina Jolie, Gary Oldman son muy simpáticos… tuve la ocasión de compartir también con el compositor musical argentino, Gustavo Santaolalla, quien ha ganado dos veces el Premio Oscar y es muy buena onda. Di Caprio es bien especial, muy formal y rodeado siempre de un grupo muy producido.

 

¿Alguna anécdota que puedas contar de la Academia?

La verdad es que no se puede contar lo que ahí ocurre, pero sí te puedo comentar que el día que se reunió la Academia para resolver si despedían al actor Harvey Weinstein, por acoso sexual, yo estaba afuera de la sala de reunión, el ambiente estaba súper tenso y la gente que salía rumoreaba que lo iban a echar. Obviamente me enteré antes de que saliera en la prensa, pero el punto era que esto marcaba un precedente en la historia de la academia.

 

¿Has tenido la posibilidad de trabajar para la entrega de los Oscar?

No todavía, pero es posible que pueda estar en la edición de marzo. Esto me tiene muy entusiasmado y lo entretenido es que los productores del evento también caminamos por la alfombra roja (risas).

 

¿Proyectos en carpeta?

En estos momentos estoy trabajando en la película The Extraordinary World of Cecily Blinkstop. Es un cortometraje de veinte minutos, pero la directora Jennifer Potts quiere dar un salto mayor y producir la película, que entiendo, costará cerca de cinco millones de dólares. Además, con mi mejor amigo, Fernando Gutiérrez, fundamos la compañía de sonido para películas Audio and Music Production y nos ha ido bien. El 2018 se proyecta aún mejor.

 

¿Esperas algún día producir música para el cine chileno?

¡Me encantaría! Pero lamentablemente casi no existe composición musical en el cine chileno y es muy carente porque prefieren ahorrarse esas lucas.

 

Y pese a que hoy el nivel del cine chileno es bastante bueno

Sí, hemos avanzado mucho. Creatividad y talento hay por montón, pero falta desarrollo en lo técnico, en sonido, en música y más ambición de hacer cine que pague por los proyectos. 

 

¿Y tu sueño?

Ya estoy en un sueño y me siento muy exitoso de poder hacer lo que me gusta. Ahora, no te puedo negar que me encantaría algún día ser nominado a un Oscar.

 

“Llegar a Berklee, una escuela de dieciséis edificios… un olimpo de la música, con salas de ensayo y con profesores que han sido ganadores de premios Grammy y Oscar fue ¡increíble!”.

“Hay que tener “cuero de chancho”, una personalidad fuerte, saber leer los códigos, saber cómo tratar a las personas y tomárselo muy en serio…”

“Una vez que leo el guion me reúno con el director y le comento cuáles son los matices. Luego me encierro en mi estudio y escribo la música”.

“… no te puedo negar que me encantaría algún día ser nominado a un Oscar”.

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