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EDICIÓN | Diciembre 2017

Poder femenino

Claudia Abusleme, socia fundadora Mujeres del Pacífico
Poder femenino

Mientras dirigía el primer programa de formación empresarial para mujeres de la Universidad Adolfo Ibáñez —Compite+1000 Mujeres—, la asesora de empresas, Claudia Abusleme, junto a siete mujeres más, decidieron fundar Mujeres del Pacífico, para apoyar a más mujeres a cumplir sus sueños de emprendimiento. Esta es su historia.

Por Soledad Posada M. / Fotografía Sonja San Martín D.

Los últimos dos años, Claudia Abusleme ha recorrido Chile, de norte a sur, capacitando a más de dos mil trescientas emprendedoras que, en forma gratuita, han podido acceder a esta gira de emprendimiento realizada por Mujeres del Pacífico. Esta entidad busca apoyar a las féminas a atreverse a dar los primeros pasos para emprender o a seguir este camino que impulsa su propio progreso y el de sus hogares.

 

Líder natural desde pequeña, Claudia Abusleme, ingeniero comercial de la UDEC, MBA de la Universidad Autónoma de Madrid y Brighton (EURO MBA) y Máster en Derecho de los Negocios; vivió en Alemania de 2013 a 2015, junto a su marido y sus tres hijos. Allá, se impregnó de la cultura alemana y su estilo de vida. La mayor parte de su vida profesional ha trascurrido en Santiago, donde trabajó en las áreas de Estrategia, Finanzas, Informática y Control del Gestión en varias compañías y, actualmente, es directora y asesora de empresas.

¿Cómo fue tu infancia penquista?

Tengo hermosos recuerdos de los amigos y del barrio. La familia era muy importante y siempre estábamos juntos, no solo con mis hermanas y mis papás, sino también con mis primos y tíos. Estudié en el colegio Madres Dominicas, donde te entregaban una formación cristiana y valórica muy importante. Siempre participé de las actividades y fui presidenta del centro de alumnas, porque me gustaba mucho participar y aportar. También, tuve la suerte de tener un curso espectacular, hasta hoy seguimos muy unidas y en todos los momentos alegres y difíciles de mi vida, siempre han estado conmigo.

¿Qué te motivó a fundar Mujeres del Pacífico?

El año 2013, viajamos diecisiete mujeres chilenas a Silicon Valley para conocer el ecosistema de emprendimiento e innovación más dinámico del mundo. En el viaje, se generó entre nosotras una unión muy especial, dada por compartir la realidad de la mujer que trabaja, que tiene familia y que ha desarrollado una carrera profesional exigente. El denominador común era la soledad que cada una vivió en este camino. Al volver a Chile, nos reunimos durante varios meses para conversar de qué manera podíamos impactar a más mujeres que requerían de apoyo, compañía, consejos, redes y todo lo necesario para que este camino fuera más fácil y, por sobre todo, más acompañado. En noviembre de 2013, siete de nosotras fundamos Mujeres del Pacifico.

¿Cuál era tu experiencia en esto?

Yo dirigía el primer programa de formación empresarial para mujeres de la Universidad Adolfo Ibáñez, Compite+1000 Mujeres, donde entregaba a las mujeres herramientas para desarrollar de mejor forma sus empresas, recogiendo los valores y particularidades de ser mujer y enfocándolas para aportar, desde lo femenino, al desarrollo y crecimiento de sus empresas. Entonces Mujeres del Pacífico era una empresa que me permitiría apoyar a más mujeres en su camino profesional, sin que tuvieran que elegir entre su familia y su carrera. Ambas cosas se pueden desarrollar y compatibilizar, con la compañía y el apoyo necesario.

DIFERENCIAS DE GÉNERO

¿Cómo es la brecha de género en Chile, comparado con otros países?

La brecha salarial en Chile se ha profundizado los últimos diez años, en contraposición al retroceso que ha experimentado en los demás países del área Pacífico y los países de la OCDE. Lo más preocupante es que esta brecha de género se profundiza aún más cuando la mujer tiene más estudios, es decir, una mujer que trabaja, y que terminó cuarto medio, gana en promedio un dieciocho por ciento menos que los hombres, pero una mujer que hizo un postgrado gana un veinticuatro por ciento menos que los hombres. Lo que se contradice con que las mujeres tienen las mejores calificaciones en sus estudios y en muchas carreras representan a la mayoría de los mejores alumnos.

¿Y la participación laboral?

En cuanto a participación laboral, solo el cuarenta y ocho por ciento de las mujeres que pueden trabajar lo hacen efectivamente, versus un sesenta y cinco por ciento de participación en los países desarrollados. Estos puntos son dos grandes desafíos que tiene el nuevo gobierno, ya que no solo se trata de igualdad de condiciones, sino que está estudiado que por cada cien mil mujeres que se incorporan al mercado laboral, el PIB de Chile crecería un 0,6%. Además, en la actualidad, nuestro país está enfrentando tasas de crecimiento bajas, por lo que trabajar en la equidad de género traería beneficios al país completo y no solo a las mujeres.

EXPERIENCIA ALEMANA

¿Qué aprendiste de las empresas alemanas que se podría replicar acá?

De las empresas alemanas aprendí que viven la eficiencia como una forma de vida y también que ellos estudian para realizar cualquier trabajo. Todo debe ser aprendido y estudiado. En Chile, la productividad ha caído los últimos años, mientras el país está creciendo a tasas bajas (1,5% anual), por lo que profesionalizar cada una de las ocupaciones, en especial las técnicas, traería consigo mejoras considerables en la productividad.

¿Y con respecto al espíritu de empresa?

Los chilenos tenemos internalizado la manera de ser empresa de Estados Unidos, pero que no tiene relación con la alemana. En Alemania, la empresa tiene en esencia una responsabilidad social empresarial y esto manda las políticas empresariales. Las personas talentosas de un pueblo alemán, crean una empresa en su localidad y la desarrollan ahí, no se mueven a las grandes ciudades por motivos económicos, como lo hacemos en Chile, y esto ocurre porque las raíces son muy importantes. Entonces, el valor económico que genera la empresa se queda en la región donde nace y el dueño de la empresa apoya el desarrollo del pueblo y de su gente. En muchos pueblos, ciudades o regiones se crean varias empresas y forman un clúster de tecnología y se apoyan para crecer juntos.

¿Algún ejemplo?

Hay empresas alemanas muy grandes como Merck, la empresa química farmacéutica más antigua del mundo, con trescientos cuarenta y nueve años de existencia, donde su declaración es que es una empresa familiar. La mayoría de la propiedad está en manos de la familia Merck y los gerentes son de apellido Merck. Esto obedece a la política de impactar positivamente a la sociedad. Los alemanes estiman que entregar el capital a externos puede llevar a mirar solo la rentabilidad económica de la empresa, pero no la rentabilidad social, que para ellos es muy importante. Si en Chile siguiéramos este ejemplo, podríamos desarrollar con mayor velocidad las regiones, preocupándose las empresas de impactar a la sociedad donde se desarrollan y trabajan.

MUJER

¿Qué les falta a las mujeres para atreverse a emprender?

Les falta confianza en sí mismas. Las mujeres tenemos un gran miedo al fracaso y este miedo muchas veces nos paraliza y no nos permite avanzar. Pensamos que todo es muy difícil y no creemos en nuestras capacidades. Pero cuando nos empoderamos y nos damos cuenta de lo que somos capaces de hacer, tenemos una fuerza única y especial para seguir adelante y saltar todos los obstáculos. Lo que nos cuesta es atrevernos. Chile tiene uno de los ecosistemas de emprendimiento más favorables del mundo. Estamos número diez en el mundo, como el mejor país para que las mujeres emprendan. Tenemos programas y financiamientos especiales para la mujer, pero existen fallas de coordinación o asimetrías de información en el sistema, que no siempre permiten que las mujeres conozcan los beneficios que tienen y se sientan más apoyadas para atreverse.

¿Qué importancia le das a la familia para el logro de los objetivos de una mujer?

La familia es fundamental, el apoyo y acompañamiento que te pueden dar es muy importante para hacer este camino más llevadero y alcanzar las metas y desafíos. La edad promedio para emprender en Chile de las mujeres es de cuarenta y tres años. Lo que coincide con la edad donde los hijos son más independientes y las mujeres pueden pensar más en ellas y en lo que quieren realizar. Sin embargo, la familia siempre será nuestra prioridad, si la familia no está contigo, es muy difícil tener éxito, porque nuestra base está tambaleando y eso no nos permite avanzar con libertad.

 

“Mujeres del Pacífico era una empresa que me permitiría apoyar a más mujeres en su camino profesional, sin que tuvieran que elegir entre su familia y su carrera”.

“En la actualidad, nuestro país está enfrentando tasas de crecimiento bajas, por lo que trabajar en la equidad de género traería beneficios al país completo y no solo a las mujeres”.

“La familia es fundamental, el apoyo y acompañamiento que te pueden dar es muy importante para hacer este camino más llevadero y alcanzar las metas y desafíos”.

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