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Entrevistas

EDICIÓN | Diciembre 2017

Más allá de las estrellas

Manuel Paredes, periodista y astrofotógrafo
Más allá de las estrellas

Así se titula su libro, convertido en la primera publicación chilena de distribución gratuita, donde las fotografías de cielos nocturnos y la astrofotografía son las protagonistas de un propósito social y cultural que busca estrechar las brechas del conocimiento. Una invitación a conocer y valorar la importancia de uno de los cielos más diáfanos del mundo: el cielo de la Región de Coquimbo, tan cerca y tan desconocido a la vez.

Por Verónica Ramos B. / Fotografía: Francisco Díaz U. y gentileza del entrevistado.

Solo un cinco por ciento del universo es visible a nuestros ojos y, el resto, es un misterio para el común de los mortales. Allá arriba, en esa maravillosa inmensidad detrás de las estrellas, hay un mundo por descubrir y quienes se apasionan por hacerlo, de alguna manera buscan la forma de graficar su testimonio. Manuel Paredes (40), periodista de la Universidad Andrés Bello, descubrió su pasión por la fotografía siendo un estudiante universitario, pues con el tiempo, fueron las imágenes y las composiciones su mayor herramienta para trasmitir la belleza de lo inimaginable.

 

Desde pequeño se interesó por la astronomía y los programas científicos del norteamericano Carl Sagan y del chileno Hernán Olguín eran sus favoritos. Estudió en el colegio San Agustín en Santiago y pese a que le gustaban las matemáticas y las ciencias, sus habilidades innatas estaban en el área humanista. “Era muy inquieto y me atraían varias disciplinas, pero finalmente me di cuenta de que lo que más me gustaba era escribir y, lo cierto, es que la fotografía tiene mucho de eso porque es un lenguaje gráfico. Para mí es una combinación perfecta”, comenta Manuel.

 

Trabajó ocho años en la agencia ORBE, cubriendo principalmente política y justicia. Luego, se fue por seis meses a Kentucky, Estados Unidos, para profundizar su inglés y hacer un magíster. Cuando cumplió su objetivo, regresó a Chile y trabajó en Fundación Chile. “Esta pega era muy entretenida porque trabajábamos con comunidades virtuales, las que después se transformaron en lo que conocemos hoy como redes sociales. Aquí entré al mundo audiovisual, a componer videos y fotografías en la era digital”.

 

Su intención siempre fue trabajar en un observatorio astronómico y nunca dejó de postular a los puestos del área de comunicaciones. No tuvo mayor éxito hasta que, en el 2008, recibió un llamado desde el Observatorio Gemini. Sin pensarlo, dejó Santiago y tomó rumbo a La Serena.

 

“Partí haciendo imágenes de niños que participaban en los programas de extensión que realiza el observatorio. Recorría los pueblos del valle junto al planetario móvil. Después comencé a hacer fotos diurnas y nocturnas del observatorio en Cerro Pachón, de su infraestructura, de los instrumentos, etc”, recuerda el periodista.

 

¿Cómo llegas a la astrofotografía?

El Observatorio Gemini ha tenido varios hitos tecnológicos durante su vida, es decir, ha desarrollado aplicaciones tecnológicas como cámaras o sistemas de ópticas adaptivas que son para mejorar la recepción de la luz de los cuerpos celestes y para perfeccionar el enfoque del telescopio con una mayor resolución. Desde el 2010 hasta el 2013 hubo un hito importante que fue el desarrollo de un láser y era necesario documentarlo. Esto requería tomar fotos de noche con el láser propagándose. Era un sistema único en el mundo, difícil de implementar, y subí a cerro Pachón varias noches para documentarlo. Llegó un momento en que tenía muchas fotos nocturnas del observatorio, del láser y otras del área de ingeniería, de infraestructura, de instalación y mantención. En definitiva, llegué a tener un registro importante de fotografías y varias personas que conocían mi trabajo me dijeron que publicara un libro.

 

INSPIRACIÓN Y CONCIENCIA

 

Lo primero fue buscar apoyo para el financiamiento del libro, pero no fue tarea fácil. Después de dos años, postuló su proyecto al Consejo de la Cultura y las Artes y a través del FONDART Regional fue acogida la propuesta. En el 2016 publica Más allá de las estrellas, el primer libro chileno de fotografía nocturna y astrofotografía de la Región de Coquimbo.

 

¿Cuál es el propósito de esta publicación?

Inspirar a los más jóvenes y motivarlos a tomar conciencia de la importancia que tiene uno de los cielos más diáfanos del mundo. Los chilenos no tenemos noción de lo valioso que es el cielo de la Región de Coquimbo y de su enorme potencial turístico, económico, científico, académico y ambiental. Más allá de lo hermosas que pueden ser las estrellas, detrás de ellas hay toda una historia anexa que no hemos sabido aprovechar.

 

¿Tiene, por cierto, un fin social?

Muchos extranjeros vienen a Chile a tomar fotografías y publican sus libros en sus respectivos países porque ese público está muy consciente de la importancia de la astronomía. En mi caso, la idea del libro era que fuese escrito por un chileno, que se quedará en la región y que, por una vez en la vida, los chilenos pudiésemos apreciar nuestros cielos y saber por qué es tan importante. Desde el origen pensé escribirlo para que fuese distribuido gratuitamente en las escuelas y bibliotecas públicas de la región. Mi prioridad era estrechar las brechas de conocimiento, que fuese de alta calidad y escrito en un lenguaje sencillo, didáctico y atractivo para los niños.

 

¿Qué podemos encontrar en Más allá de las estrellas?

Por un lado están las imágenes que siempre son muy atractivas para todos. Son fotografías de las maravillas que se pueden apreciar en los cielos nocturnos, en las vistas panorámicas de la vía láctea, etc. Otras fotos, como nebulosas y galaxias, fueron compartidas por distintos astrónomos. Y por otro lado, este libro es una mirada que justifica el interés de Estados Unidos por instalarse en nuestro país e invertir millones de dólares en equipamiento, infraestructura y tecnología astronómica.

 

Ese es un buen punto, porque no todos entienden que países extranjeros inviertan tanto dinero en descubrir lo que hay más allá de nuestros ojos

En conferencias internacionales escuchamos nombrar a cada rato a Chile y es lógico porque toda la infraestructura astronómica está instalada acá y con instrumentos de última generación que no existen en ningún otro lugar del mundo. Y es que las potencias extranjeras no solo valoran las potencialidades y características de nuestros cielos para la observación astronómica, sino que cuentan con los recursos para ello…

 

Tenemos un tremendo patrimonio natural, pero como país no invertimos en ello

Los chilenos nos creemos super astutos, pero la verdad no lo somos, porque no estamos acostumbrados a producir conocimiento y nos han enseñado que vender lo tangible es más rentable. La producción del conocimiento, que es una inversión a largo plazo, tiene una retribución aún mayor y no solo en la astronomía, sino en muchas otras áreas.

 

¿Y qué opinas sobre el desarrollo del turismo astronómico en la región?

He visto que hay progreso, pese a que existan ciertas falencias. Los observatorios turísticos prestan un muy buen servicio y los guías están mejor preparados. Ahora lo que sí falta es un lugar que centralice toda la oferta astronómica, científica, educacional y turística. Sería genial contar con un planetario en la Región de las Estrellas, con un museo astronómico o un centro de visitas. Me da pena que el gobierno central no tome la batuta en esto y no entregue mayores recursos a SERNATUR para promocionar este gran potencial.

 

UN MUNDO ESPECIAL

 

¿Has pensado en un nuevo libro?

Sí, me encantaría, porque tengo mucho material para publicar. Hay un tema que me llama la atención y es que la astronomía funciona en base a la colaboración y de manera desinteresada. Me gustaría revelar esto en un libro porque no existen documentales ni publicaciones al respecto. La astronomía a nivel mundial congrega a distintas culturas y con un solo objetivo que es la exploración del universo, cómo funciona, cuál es la mecánica, si estamos solos o no, etc. Personas muy diversas trabajan en conjunto en pos de este objetivo y eso es algo único que pasa solo en la astronomía y en la astronáutica. Es un gran desafío porque no todo es miel sobre hojuelas, pero cuando existe un trabajo colaborativo y un propósito común se hace todo más fácil.

 

Es un mundo especial el de la astronomía

Que solo un país se dedique a trabajar en astronomía es prácticamente imposible, porque es muy caro trabajar en esto. Entonces, se forman consorcios de distintos países para poder financiar los proyectos de los observatorios y con personas de diferentes partes del mundo, quienes pueden descubrir cosas tan espectaculares, como por ejemplo, las ondas gravitacionales o más de mil quinientos planetas extrasolares, pues también en ese camino pueden desarrollar nuevas tecnologías, como es el caso de la tomografía que es un subproducto de la astronomía y que ha salvado millones de vida.

 

¿No pierdes la capacidad de asombro frente a tantos descubrimientos?

¡No! ¡Jamás! Y eso es lo que me gusta de este trabajo porque siempre hay algo nuevo. Cuando se descubrieron las ondas gravitacionales me dijeron que no podía contarlo porque era una investigación secreta. Me tuve que tapar la boca ¡era un notición! y no podía comunicarlo a los medios, porque, claro, en los observatorios la información se maneja de manera muy acuciosa y debe estar súper confirmada.

 

¿Alguna fotografía o imagen que te haya impactado?

El primer planeta extrasolar fotografiado en directo. Es una imagen pixelada, un poco fea pero me gusta porque fue la primera fotografía y fue tomada en Gemini. Ver otro mundo a cien años luz de distancia es bien impactante porque es como una película de ciencia ficción, pero es real, lo estás viendo. En lo personal, me asombra porque los humanos somos muy limitados en términos físicos, sociales e intelectuales.

 

La pregunta de rigor ¿alguna experiencia de avistamientos de objetos en el cielo fuera de lo común?

No he visto nada extraño registrado en mi cámara. Sí veo muchos meteoritos que caen. La verdad es que este es un trabajo bien solitario cuando estoy en Cerro Pachón y el silencio es muy perturbador, entonces para relajarme escucho música. Lo que sí he tenido son encuentros cercanos con zorros, chinchillas y vacas (se ríe).

 

“… me di cuenta de que lo que más me gustaba era escribir y, lo cierto, es que la fotografía tiene mucho de eso porque es un lenguaje gráfico. Para mí es una combinación perfecta”.

“Los chilenos no tenemos noción de lo valioso que es el cielo de la Región de Coquimbo y de su enorme potencial turístico, económico, científico, académico y ambiental”.

“Hay un tema que me llama la atención y es que la astronomía funciona en base a la colaboración y de manera desinteresada. Me gustaría revelar esto en un libro”.

 

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