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EDICIÓN | Noviembre 2017

De rebote

Matías Lacroix, squash
De rebote

Tras ganarlo todo en los muros locales y ad portas de abandonar la categoría junior, Matías Lacroix se radicó en Santiago este año para seguir creciendo en el squash y consolidarse en la selección de la disciplina.

Por Érico Soto M. / Fotografía Sonja San Martín D.

El squash llamó a la puerta de Matías Lacroix Nova cuando apenas tenía nueve años, y desde entonces jamás dejó de golpear la pelotita contra el muro. Hoy, con dieciocho, su vida gira en torno al deporte que eligió, algo que reafirma la decisión que tomó este año: se fue a vivir a Santiago para jugársela por la selección chilena de la especialidad.

 

Desde Concepción, su carrera la fue madurando al alero del club Concepción Squash, primero formándose como deportista y luego alcanzando logros que no tardaron en colocarlo en las selecciones nacionales de categorías menores. A los once años ya era campeón Sub 13, mientras escalaba y salía a competir a Paraguay, Colombia y Canadá.

 

Luego de adornar sus vitrinas con trofeos y podios conseguidos en destacados torneos internacionales, sus últimas actuaciones —en la categoría junior (Sub 19)—, le han permitido pensar en desafíos mayores, gracias a las medallas de bronce conseguidas en 2016 y 2017 en los torneos sudamericano (Paraguay), panamericano (Estados Unidos) y por equipos (Colombia), además de una destacada participación en el US Open de New Haven, donde remató en el lugar veintiuno entre ciento veintiocho deportistas.

 

¿En qué estás ahora?

Estoy dedicado completamente al squash. Me fui a Santiago en marzo de 2017, después de salir de cuarto medio, pensando en hacer preuniversitario y mejorar mi nivel en el squash. En Concepción, llevaba dos años ganando casi todos los torneos y no tenía competencia, por lo que creía que me estaba quedando en ese nivel. En cambio, en Santiago, tenía la posibilidad de jugar y entrenarme con los mejores, y participar en la selección.

 

DÍA A DÍA

 

¿Cuál es tu rutina?

Tengo clases tres veces a la semana, y entrenamiento físico en el centro Speedworks, de lunes a viernes. Y también con la selección, en el club Jaime Pinto, equipo que me auspicia y donde estoy becado. Soy muy amigo de la familia de Jaime, que es campeón senior, y estoy muy agradecido de ellos, como también del apoyo que recibo, porque no es un deporte barato. Con la indumentaria, me apoya la marca Salming, y con las raquetas, Tecnifibre.

 

¿Cuáles han sido tus últimas competencias?

En febrero de 2017, jugué por la selección en el sudamericano realizado en Asunción. Junto al chillanejo Felipe Quezada, quedamos terceros en dobles. Es mi amigo de la infancia, y con quien obtuve mi mejor logro, medalla de bronce, en el panamericano efectuado el año pasado en Filadelfia, Estados Unidos. Participamos, junto a dieciséis países, y le ganamos a Jamaica y Argentina. También, logré el bronce en el panamericano junior, en dupla con José Tomás Gallegos. Y por equipos Sub 19, salimos terceros en el sudamericano de Colombia.

 

¿Cuáles son los próximos desafíos? 

Ahora nos estamos preparando duro, junto a la federación, para un par de nacionales. El trabajo es con los entrenadores Álvaro Vidal (Speedworks), Javier Gouet y el preparador físico Sebastián Cumsille. La federación verá si nos lleva a la categoría junior del US Open, que sería el próximo gran torneo, en diciembre de este año.

 

¿Qué deuda tienes en este deporte?

Jugar un mundial. Este año fue en Nueva Zelanda, pero no fui por recursos. En Santiago, entreno con la selección adulta, cuatro veces a la semana, porque el próximo año subo de categoría, y dejo de jugar torneos junior. Es un desafío importante, para incorporarme definitivamente a la selección adulta.

 

PRIMEROS GOLPES

 

¿Cómo fueron tus inicios?

Partí a los nueve años, en Sportlife, pero al año siguiente me fui a Concepción Squash, donde estuve hasta el año pasado. Al principio iba a la escuelita, me empezó a gustar y luego me encantó competir. Empecé a jugar más y llegaron los torneos de adultos. A los once años, la federación nos llevó a un sudamericano en Paraguay. Entonces se me abrió el mundo: no sabía que había tanta gente jugando en otros países y lo dejé de mirar como algo recreativo.

 

¿Cómo te describes como jugador de squash?

Soy un jugador inteligente y astuto. Hay gente que dice que el squash es el “ajedrez físico”, porque hay que aprovechar las oportunidades y siempre mirar dónde está el rival. Y el físico también es importante, porque cuando te cansas, empiezas a perder precisión. Este año busco seguir compitiendo.

 

¿Cuáles son tus próximas metas?

El próximo año quiero entrar a la universidad, a Ingeniería Comercial. Y en el squash, quiero ser el número uno de Chile. Es complejo, pero no imposible. Primero pretendo estar entre los primeros tres, para luego consolidarme. Y nunca dejar este deporte.

 

“Hay gente que dice que el squash es el “ajedrez físico”, porque hay que aprovechar las oportunidades y siempre mirar dónde está el rival.

 

“Quiero ser el número uno de Chile. Es complejo, pero no imposible. Primero pretendo estar entre los primeros tres, para luego consolidarme”.

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