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EDICIÓN | Noviembre 2017

DESBORDE CREATIVO

Daphne Anastassiou, artista y psicóloga
DESBORDE CREATIVO

Psicóloga de profesión y artista autodidacta, mezcla ambos planos constantemente. Y lo logra a la perfección. En su obra llena de colores, con personas que interactúan y que adquieren volumen y pasan al blanco intenso en sus esculturas. Pero también en los talleres de desarrollo personal que realiza, en los que el color y la búsqueda de matices juegan un rol importante. 

Por Mónica Stipicic H. / Fotos Andrea Barceló

Dispersa, divertida, intensa. Nos recibe con sus rulos libres, un vestido largo y sin zapatos en su impresionante departamento taller con vista al Club de Golf. Cuadros súper coloridos e inmensas esculturas se van mezclando, conversando, conviviendo en el espacio que esta viñamarina, de origen griego, disfruta metro a metro.

Se atropella para contar su historia. Para tratar de armar una línea de tiempo que comienza en una familia tradicional, que sigue con los últimos años de colegio en Grecia, que se establece en la escuela de Psicología de la Universidad Católica, en su matrimonio con Jorge Lyon y el nacimiento de sus hijos, que se desarrolla en el mundo de los talleres para empresas y que revienta cuando se asume como artista y pinta, pinta y pinta. Que es lo que, en el fondo, siempre quiso hacer.

“Mi mamá era orfebre, trabajaba para grandes joyeros, entonces en mi casa siempre hubo un taller… debo tenerlo en los genes”, recuerda la artista, quien actualmente expone en Casas de Lo Matta con su muestra El ser humano y sus dimensiones.
 

Pero trabajaste muchos años en el ámbito empresarial…

Sí, y me gustó mucho. Hice una carrera muy linda, en grandes empresas y con gente que confió mucho en mí. Siempre me interesó el tema del ser humano, de su trascendencia, de a poco me fui metiendo en la psicología transpersonal y empecé a trabajar el tema del ser humano en todas sus dimensiones. Eso es lo que me mantiene en la búsqueda, y las pinturas lo que hacen es hablarme de todas esas otras dimensiones, de las conexiones.

 

¿Cuándo empezaste a transformarte en pintora? 

 

Siempre pinté, pero dejaba mis cosas guardadas. Mi hija estudió arte y decidí que yo no iba a lanzarme antes que ella. Después de su primera exposición, yo hice la mía. Sentí que tenía que esperarla, porque ella era la artista y yo la psicóloga. En todo caso, creo que todos somos artistas, lo que pasa es que a la gente le confunde que a alguien le guste más de una cosa y eso me significó romper bastantes esquemas, sobre todo de la falta de formación profesional.

 

LA ENFERMEDAD Y EL COLOR

 

Aunque le cuesta encontrar un momento preciso, Daphne siente que el diagnóstico de un cáncer hace algunos años fue el empujón que necesitaba. Cerró su empresa y pintó sin parar durante dos años

 

¿Dónde se unen y dónde se separan el arte y la psicología? 

¿Qué es lo que me encanta del arte? Los colores me llaman, los necesito. Ahí siento esa conexión. Creo que durante muchos años fui pura cabeza y ahora funciono mucho más desde el sentir. Antes de enfermarme no pintaba y recién ahí me atreví a soltar y darme el tiempo para hacerlo.

 

“Al pintar tú estás jugando con los colores, con la forma… no hay mente ahí. El tiempo se va, eres tú y el silencio. Después de varias etapas el cuadro te habla. Yo hice varios talleres de desarrollo personal mediante la pintura y muchas cosas me hicieron sentido y me hicieron clic… pero lo más notorio para mí fue que, después de atender a mis pacientes, sólo quería pintar”.

 

¿Cómo era ese proceso? ¿Pintabas lo que ellos te decían?

No, pintaba lo mío, como una forma de sacarme las otras historias. Armé una especie de sala de pintura al lado de la consulta, como una forma de sanarme.

 

¿Sientes que te demoraste mucho en pintar?

Creo que existe un orden divino y que todas las cosas que pasan son un aporte. No me arrepiento de nada, creo que hasta el cáncer fue un aprendizaje.

 

Has experimentado mucho en técnicas, materiales, procesos…

Es que uno va sintiendo y jugando. Me quedo con el óleo, es sensual, casi plástico. En ese sentido ha sido bueno no haber pasado por la universidad, porque he ido conociendo los materiales en el camino y experimentando con ellos.

 

¿Por qué tus cuadros están llenos de color y tus esculturas son totalmente blancas?

Me encanta el blanco. Pensé en pintarlas, pero no pude, necesitaba ese contraste. Y eso me pasa con todas mis esculturas… no puedo tocarlas.

 

¿Qué diferencias has descubierto entre ambas disciplinas?

Lo primero es que en la escultura tienes que tener las cosas claras desde el principio. A diferencia de la pintura en que vas descubriendo en el camino, aquí es necesario un bosquejo. Con la escultura lo que hice fue sacar a los personajes de mis cuadros.

 

¿Te vas a atrever con materiales más complejos, como fierro por ejemplo?

 

No me he es tan complicado, porque lo he visto. Trabajo con maestros increíbles que me ayudan a concretar las cosas que quiero. Esta es una disciplina en que no se trabaja en solitario, en que hay que armar equipos.

 

¿Crees que desde que estás dedicada al arte eres una mejor terapeuta? 

La verdad es que he trabajado mi persona toda la vida y creo que todo empieza y termina por uno. Y creo que el trabajo interno te amplía y te aclara, te ayuda a ser más consciente. El arte nace de una necesidad para expresarme y dejar que el cuadro me sorprenda. Gozarme el proceso.

 

“Siempre me interesó el tema del ser humano, de su trascendencia, de a poco me fui metiendo en la psicología transpersonal y empecé a trabajar el tema del ser humano en todas sus dimensiones. Eso es lo que me mantiene en la búsqueda, y las pinturas lo que hacen es hablarme de todas esas otras dimensiones, de las conexiones”.

“Yo hice varios talleres de desarrollo personal mediante la pintura y muchas cosas me hicieron sentido y me hicieron clic… pero lo más notorio para mí fue que, después de atender a mis pacientes, sólo quería pintar”.

“En la escultura tienes que tener las cosas claras desde el principio. A diferencia de la pintura en que vas descubriendo en el camino, aquí es necesario un bosquejo. Con la escultura lo que hice fue sacar a los personajes de mis cuadros”.

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