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EDICIÓN | Noviembre 2017

Toques de identidad

Independenzia, cerveza artesanal
Toques de identidad

Golden, Stout y American Pale Ale son las cervezas estrellas que llevan esta marca de origen vasco y que es el resultado de la anhelada independencia laboral de su emprendedor. La rubia, la negra y la roja tienen su impronta. Notas de sabor y aroma que mezclan el sabor de la malta patagona y productos locales, aquellos que incluso fueron utilizados por los diaguitas.

Por Verónica Ramos B. / Fotografía: Francisco Díaz U.

Con el título de ingeniero comercial en mano, Sergio Arratia emigró a España en el 2004, para hacer un MBA en Dirección Internacional de Empresas y, luego, un máster en Análisis de los Mercados de Valores en la Universidad Complutense de Madrid. Durante su estadía, vivió también en Nottingham, ciudad de Inglaterra que se caracteriza por sus fábricas de cervezas, y visitó Lovaina, cuna de la cerveza más vendida de Bélgica. Neófito en la materia, fue descubriendo el fascinante mundo de la cerveza artesanal. Hasta entonces, su mejor cerveza era la alemana, pero cambió de opinión cuando probó la belga.

 

Dos años después regresó a su tierra natal, La Serena, y trabajó en marketing en el rubro automotor. Sin embargo, su mayor inquietud era administrar su propio negocio y con ansias de independencia surgió la idea de elaborar una cerveza artesanal. “Hice un curso en Santiago, encargué libros en el extranjero y estudié por mi cuenta. Al igual que muchos maestros cerveceros chilenos, soy autodidacta”, recalca Sergio.

 

De eso ya han transcurrido siete años. El aprender haciendo se convirtió en su mayor aliado. “Lo primero que cocine fueron unos kit que compré cuando hice el curso. Es una receta que sirve para practicar los tiempos, medir las temperaturas y entender el funcionamiento de todo el proceso de fermentación. Después, preparé todas las recetas que se me ocurrían. Elaborar cerveza es lo mismo que cocinar; en definitiva, lo que hice fue experimentar”.

 

¿En qué momento quedas conforme con la fórmula?

Si bien al principio elaboramos buenas cervezas, la idea era mantener la calidad. Después de un largo camino, recién este año puedo decir “me gusta mi cerveza”. Es que he sido muy autoexigente.

 

TESÓN VASCO

 

En una parcela ubicada en el sector de Pan de Azúcar, Sergio Arratia vive junto a su mujer, Teresa Arteaga, quien se encarga de las ventas, y sus hijos Iñaki y Matilde. A pocos metros de la casa está el galpón donde se elabora la cerveza artesanal Independenzia, nombre que proviene del idioma euskera o vasco, en virtud de sus orígenes y al deseo personal de lograr su independencia.

 

“Los estanques de fermentación, las cubas, las marmitas y la máquina para etiquetar las trajimos de China. Quisimos incorporar todos los elementos necesarios para lograr una mayor producción y fue una inversión muy importante financiada por una sociedad integrada por mi padre y otras personas”, aclara Sergio.

 

Adaptar los equipos a esta zona debió ser un arduo trabajo

Fue un gran desafío porque tuvimos que cambiar el sistema de energía. Pasamos de la energía monofásica a una trifásica, para que fuese más potente. Me demoré un año en armar la planta. Con toda esta infraestructura pasé de cocinar cien litros a mil trescientos litros.

 

¿Tuviste que aprender de mecánica?

Así es. Incluso, al principio tuvimos varias panas propias del desconocimiento y con el tsunami del 2015 perdimos un equipo de refrigeración que estaba guardado en una bodega en el sector de Baquedano. Lo mandamos a reparar y el día antes de que nos entregaran el equipo vino el terremoto… el equipo quedó debajo de un carrobomba. La verdad es que esto ha sido sangre, sudor y lágrimas; como toda persona que emprende, nos sacamos la mugre, lloramos, pataleamos…

 

Pero insististe

Es que soy muy porfiado y aquí aflora mi sangre vasca. Además, soy muy regionalista, de manera que buscamos rescatar lo nuestro con productos de la zona para dar identidad y sello a nuestra cerveza. Así innovamos y marcamos la diferencia. Nací en La Serena, estudié en el Colegio Seminario Conciliar e, incluso, hoy, Independenzia es auspiciador del Seminario Rugby Club. Nuestro logo está en las camisetas del equipo y cuando hay encuentros de rugbistas aportamos con barriles de cervezas para el tercer tiempo. En definitiva, damos prioridad a lo local.

 

RUBIA, NEGRA Y ROJA

 

Son las tres cervezas, íconos de Independenzia. La base de su elaboración son maltas chilenas de la Patagonia. “Este el grano que molemos para hacer la infusión. Los lúpulos son importados y el agua que utilizamos es potable, la que pasa por filtros para extraer el cloro y el sarro”, afirma Sergio.

 

¿Qué productos locales incorporas en cada una de ellas?

En la rubia, que es la Golden, incorporamos trigo, semilla de cilantro y piel de naranja. Aprovechamos las naranjas y el cilantro que cosechamos en nuestra parcela y que se dan en abundancia. En la cerveza negra, que es la Stout, pusimos café de espino. Las vainas del espino tienen unas semillas y la molienda de estas se convirtió en la primera bebida caliente que consumían los diaguitas. Esta semilla da un aroma bien agradable y calza muy bien con el estilo de la cerveza negra.

 

¿Y la tercera cerveza?

Es una Pale Ale que fue evolucionando con un estilo más americano, por eso se llama American Pale Ale. A diferencia de la cerveza europea que es más equilibrada, nuestra cerveza tiene más lúpulos y esto hace que se desequilibre. Es muy aromática y tiene más sabor.

 

 

 

¿Cuántos grados tienen estas cervezas?

La Stout tiene siete coma cinco grados. Es una cerveza fuerte, de invierno. La American Pale Ale es de cinco coma cinco grados y la Golden tiene cinco grados. Esta es más refrescante, ligera y se consume preferentemente en verano.

 

El etiquetado estilo vintage resulta bastante atractivo

El diseño fue una idea propia. Jugué con un concepto que utilizaron los gringos en la Segunda Guerra Mundial de sacar a la mujer de sus hogares, para que no solo fuesen dueñas de casa, sino también trabajasen en las fábricas. Era el inicio de la liberación femenina, un fenómeno social que representa, además, la independencia.

 

¿Cuántas cervezas producen actualmente?

Mil litros mensuales y, en agosto, cocinamos tres mil litros preparándonos para septiembre. El verano es más entretenido porque son varios meses de producción y hacemos tres mil litros por mes. Ahora, la capacidad máxima de producción de esta planta es de seis mil litros al mes.

 

¿De qué depende llegar a esa máxima producción?

Nuestra idea es fortalecer el equipo de ventas para tener una mayor salida de los productos y que ese proceso sea estable con el tiempo para cumplir con los clientes.

 

¿Y en qué lugares las distribuyen?

En pubs, restaurantes y botillerías de la Avenida del Mar. En restaurantes del centro de La Serena y en el Barrio Inglés, en Coquimbo. Entregamos a domicilio y hacemos despachos a todo Chile.

 

¿Tienes en mente una nueva producción?

Siempre van surgiendo ideas y recetas. Mi objetivo es hacer una cerveza Pilsen. Esta es originaria de la República Checa y es una cerveza muy ligera. Este es un concepto que queremos rescatar.

 

EL VALOR DE LO PROPIO

 

¿Has solicitado apoyo estatal para tu emprendimiento?

Hasta la fecha no hemos postulado a ningún proyecto de financiamiento, porque no hemos querido. Eso sí, nos gustaría contar con un mayor apoyo del municipio. En agosto se realizó la Fiesta de la Cerveza en La Serena y ninguno de los productores cerveceros locales participó debido a los altos costos de arriendo de los puestos. De la experiencia que tengo de Europa, cuando se hacen estas fiestas solo participan cervezas locales, entonces me da mucha “lata” que las autoridades no se preocupen de potenciar nuestra labor que, además de dar identidad a la zona, también da trabajo a otras personas. Me gustaría que los municipios apoyasen a todos los cerveceros de la región porque acá se están elaborando muy buenas cervezas.

 

Pese a los inconvenientes, hoy ves los frutos de este emprendimiento

Hemos puesto todo nuestro esfuerzo para elaborar un buen producto. Llegamos a adquirir el conocimiento necesario para lograr este resultado y eso nos da la posibilidad de dar trabajo a otras personas, lo que es una tremenda satisfacción. Hace poco tuvimos en la planta unos migrantes de Haití que nos ayudaron con el envasado y etiquetado. Son personas súper trabajadoras y esforzadas y para mí es una manera de devolver la mano, porque también trabajé en el extranjero.

 

¿Qué otros proyectos tienen en mente para crecer?

Estamos creando un espacio de encuentro para que las personas que visiten la planta puedan degustar las cervezas. Queremos que esta sea una cervecería boutique, un lugar similar a los que se usan en Europa y que se conocen como Beer Garden o Jardín Cervecero.

 

¿Y apuntar a otros mercados?

Primero queremos posicionarnos en La Serena y Coquimbo antes de pensar en otras regiones del país. Todavía tenemos un largo camino para crecer en esta zona. Me contactaron de Polonia y del país vasco para que exporte mis cervezas. Estamos en proceso de envío de muestras y, luego, veremos como concretamos un negocio. 

 

“Hice un curso en Santiago, encargué libros en el extranjero y estudié por mi cuenta. Al igual que muchos maestros cerveceros chilenos, soy autodidacta”.

“En la cerveza negra, que es la Stout, pusimos café de espino. Las vainas del espino tienen unas semillas y la molienda de estas se convirtió en la primera bebida caliente que consumían los diaguitas”.

“Me gustaría que los municipios apoyasen a todos los cerveceros de la región porque acá se están elaborando muy buenas cervezas”.

“Queremos que esta sea una cervecería boutique, un lugar similar a los que se usan en Europa y que se conocen como Beer Garden o Jardín Cervecero”. 

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