Tell Magazine

Entrevistas » Cultura

EDICIÓN | Noviembre 2017

REALISMO MÁGICO

Francisca del Río, artista
REALISMO MÁGICO

Parece increíble, pero es real. Con sólo una foto y un lápiz grafito, esta artista es capaz de lograr reproducciones asombrosas de rostros humanos y animales. Un trabajo de hormiga, en que la creatividad cada vez se va haciendo más presente.

Por Mónica Stipicic H. / Fotos: Andrea Barceló

De entrada impresiona lo joven y bonita que es. Mucho más de lo que uno pudiera imaginar leyendo su historia: diseñadora gráfica, mamá de dos hijas, profesora de arte y hoy, reconocida dibujante.

Dedicada completamente al arte desde hace tres años, también se ha transformado en una reconocida Instagramer, en embajadora de la marca Jazmin Chebar y en referente en materias de estilo, moda y arte.

Todos sus recuerdos están cruzados por el dibujo. A los quince años descubrió que tenía habilidades para el realismo por sobre cualquier otro lenguaje artístico. Cuando llegó el momento de evaluar su futuro profesional, pensó que era difícil vivir del arte y prefirió no arriesgarse y entrar a Diseño Gráfico. Cuando egresó no había demasiada oferta laboral, así que se metió a un curso de páginas web y entró en un mundo que estaba creciendo con mucha rapidez. Trabajó varios años como freelance para grandes marcas, de manera completamente autodidacta haciendo animaciones, flash y banners publicitarios.

En eso la encontró la crisis de las punto com. Llevaba más de diez años sin dibujar, así que la mejor solucion que encontró fue volver a estudiar y transformarse en profesora de arte. “Y ahí me di cuenta de que tenía habilidades, empecé a hacer cosas para mostrarles a los niños y me comparaba con personas que habían estudiado Arte y me parecía que estábamos en niveles similares. Hacía clases de primero a cuarto medio y, como tenía que pasar el cuerpo humano dibujábamos ojos, manos y caras”.

 

DE PROFE A ARTISTA

A través de algunos contactos y amigos llegó a mostrar su trabajo a la galería La Sala. Para su sorpresa, apostaron por ella y la invitaron a exponer. De los quince dibujos que presentó, trece se vendieron de manera casi automática.

 

Impresiona la calidad de su trabajo, pero al mismo tiempo la sencillez de su proceso. Sólo papel blanco y lápiz de mina le bastan para comenzar. “Uso el recurso más simple y todo el mundo se impacta de que con un lápiz pueda hacer un trabajo tan realista. Es cercano, es limpio… me gusta mucho más el papel que la tela; su rugosidad respeta la piel de las personas que dibujo”, explica.

 

Durante un año, Francisca compatibilizó las clases con el dibujo. Hasta 2014, cuando debido al éxito de sus trabajo en la Feria FAXXI, empezaron a llegarle pedidos más específicos.

 

¿Cómo fueron evolucionando tus temáticas?

He ido experimentando. Partí dibujando personas anónimas, caras que sacaba de internet. Mientras más resolución tiene una foto, mejor el dibujo que podía lograr. Practiqué mucho, hasta que alguien me sugirió que hiciera rostros reconocibles. Y como me gusta la música, partí por ahí.

 

Desde Mick Jagger y Madonna, hasta Picasso, Twiggy y Frida Kahlo. Fue buscando caras que, más que bellas, fueran atractivas de dibujar. Siempre partiendo por el gris y avanzando con colores. “Mi proceso creativo es en el instante, no le doy mucha vuelta. Aunque hay veces en que quiero crear algo totalmente nuevo, como me pasó cuando empecé a hacer animales”.

 

Y son precisamente los animales los que ocupan la mayor parte de su tiempo hoy. Mientras hablamos, de hecho, trabaja en un impresionante tigre de bengala, realista a más no poder, pero con innovadoras licencias de color.

 

“Todo partió cuando me llamó la dueña del restaurante Tea Connection, que iba a abrir un local nocturno y quería un dibujo de un animal como centro de atención… yo pensé en un búho, pero a ella se le ocurrió un lobo. El resultado fue alucinante y me permitió desarrollar otra técnica, que tiene que ver con el pelaje”.

 

¿Todo lo haces mirando una foto?

Sí, con el celular al lado. Primero proyecto la foto y dibujo los contornos. Siempre dibujo desde arriba hacia abajo. Sé que en las escuelas de arte enseñan a hacer primero lo más claro y después ir oscureciendo, como en capas, pero yo nunca he hecho eso. Debe ser porque nadie me enseñó. Lo de ir de arriba hacia abajo tiene que ver, además, con no ensuciar, porque la mano va arrastrando el color. Siento que tengo facilidad para trasladar las cosas de mi mente al papel, a veces los veo en blanco y negro, pero los hago en rosado.

 

Y esas son tus licencias dentro del hiperrealismo…

Sí, eso me encanta. Cuando empecé, en mi primera exposición, hice una Audrey Hepburn en blanco y negro, pero también otra en azul…

 

Pero hay cosas que no aprendiste, como las proporciones, el uso del espacio… ¿de dónde vas sacando eso?

Es solo sentido estético, la búsqueda de la belleza. Si a mí me gusta como se ve… sigo adelante.

 

¿Nunca has hecho retratos de personas que posen para ti?

Lo hice al principio, pero no se logra el realismo absoluto. Mi teoría es que la mejor manera de lograr algo completamente realista es a partir de la fotografía, porque no se mueve, captas ciento por ciento lo real, no sólo lo que te quedó en la retina.

 

 

EL PODER DE LAS REDES

 

“Un día en Instagram, que para los artistas es una tremenda herramienta de trabajo, una niña me preguntó por qué no dibujaba a un futbolista. Mi favorito en la selección es Gary Medel, porque encuentro que tiene una cara súper potente, además de ser luchador y aperrado… así que decidí hacerlo y después dárselo de regalo. Cuando lo subí a las redes, mis amigos empezaron a etiquetarlo y cuando él vio esta cantidad de links, contestó ‘qué seca @Frandelrioarte’. Le contesté con un mensaje directo y le dije que era un regalo para él, así que me invitó a Juan Pinto Durán”. Después de eso vinieron entrevistas, despachos en radio y, por supuesto, una explosión de pedidos.

 

¿Por qué crees que tu arte es tan cercano?

Porque es fácil de entender, es una técnica súper amistosa. Todo el mundo ha dibujado en lápiz mina alguna vez en su vida… mi sueño sería una exposición con puras caras gigantes en el Bellas Artes. Imagínate, los veintidòs jugadores de la selección en ese formato. Sería increíble.

 

¿Nunca te han criticado otros artistas por desarrollar una disciplina ‘menor’?

No, pero creo que es porque la gente no se atreve, aunque sé perfectamente que esto no es algo conceptual ni tiene un trasfondo filosófico. Acá no hay búsqueda más allá de la belleza y lo hago porque me gusta, porque a mí me interesa.

 

“Uso el recurso más simple y todo el mundo se impacta de que con un lápiz pueda hacer un trabajo tan realista. Es cercano, es limpio… me gusta mucho más el papel que la tela; su rugosidad respeta la piel de las personas que dibujo”.

“Mi teoría es que la mejor manera de lograr algo completamente realista es a partir de la fotografía, porque no se mueve, captas ciento por ciento lo real, no sólo lo que te quedó en la retina”.

“Mi arte es fácil de entender, es una técnica súper amistosa. Todo el mundo ha dibujado en lápiz mina alguna vez en su vida… mi sueño sería una exposición con puras caras gigantes en el Bellas Artes. Imagínate, los veintidòs seleccionados en ese formato. Sería increíble”.

Otras Entrevistas

» Ver todas las entrevistas


OPINA

  • Verificación Anti SPAM, Ingrese el resultado de la siguiente operación3+8+7   =