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EDICIÓN | Noviembre 2017

Diabla viñamarina

Pilar Zapico, hockey césped
Diabla viñamarina

Seleccionada chilena en todas las categorías menores, esta joven de veintiún años se proyecta como uno de los grandes proyectos del hockey nacional. Tras ganar una medalla panamericana y disputar un mundial, ambos logros a nivel juvenil, recientemente fue nominada para representar a Chile en su primer proceso con la selección femenina adulta.

Por Jorge Andrés Aldunate I / Fotografía Teresa Lamas G.

“Mi vínculo con el hockey comenzó a los seis años, cuando empecé a jugar a nivel escolar por el Saint Margaret’s. En paralelo, cuando iba en sexto básico, me integré a las categorías menores del club Saint Margaret’s Old Girls (SMOG), el equipo de las exalumnas del colegio. Me acuerdo que entrenaba duro toda la semana para poder jugar los sábados por el colegio y los domingos por el club”. Así rememora Pilar Zapico Gil, hockista viñamarina de veintiún años, sus inicios con el hockey césped: deporte en el que además ha tenido la posibilidad de defender a Chile, pues desde los doce años ha formado parte de la selección femenina en todos sus procesos formativos hasta llegar al combinado nacional adulto, donde actualmente disfruta de sus primeras convocatorias.

 

Pese a su talento innato, el camino para llegar a la selección ha estado lleno de sacrificios para la viñamarina, principalmente por el hecho de ser de regiones. Consciente de ello, Pilar está dispuesta a esforzarse al máximo con tal de consolidarse dentro de las “Diablas”, el apodo de la selección femenina de hockey césped.

 

¿Cuál es tu primer recuerdo jugando hockey?

En quinto básico, con mi curso, ganamos el campeonato de los colegios británicos jugando por el Saint Margaret’s. Yo jugaba de delantera y me acuerdo que íbamos perdiendo 1 a 0 la final contra Saint Gabriel’s. En pleno segundo tiempo hice el gol del empate y ya sobre el final del partido metí el 2 a 1 que nos permitió salir campeonas. Fue lo máximo.

 

¿Sigues jugando de delantera?

No. Si bien cuando chica jugué de defensa y delantera, ya cuando me integré a la selección juvenil me reubicaron como volante, posición que mantengo hasta el día de hoy.

 

¿Ganaste muchos títulos a nivel escolar?

Afortunadamente, como generación teníamos un muy buen equipo y logramos salir campeonas en quinto y sexto básico, para luego repetir lo mismo en tercero y cuarto medio. Mi mejor recuerdo en el colegio fue haber levantado el shield (escudo de campeón) como capitana en mi último año en el colegio.

 

¿Y tus mejores recuerdos defendiendo a SMOG?

Haber ganado el campeonato Federación los años 2009, 2012 y 2013, lo que nos consagraba como campeonas nacionales en juveniles. Desafortunadamente, en los últimos años al club no le ha ido tan bien a nivel adulto. Sin embargo, de a poco hemos ido mejorando y estoy convencida de que muy pronto estaremos peleando títulos nacionales.

 

PANAMERICANO JUNIOR TRINIDAD Y TOBAGO 2016

La primera vez que Pilar fue nominada a una selección chilena juvenil tenía doce años. En ese entonces jugaba tanto por su colegio como por las categorías menores de su club, cuando fue invitada a participar del proceso formativo de la naciente sub 13 femenina. Pese a que los entrenamientos eran en Santiago, ella siempre fue constante y a fin de año obtuvo su recompensa: pasó todos los cortes y fue seleccionada para viajar a Mendoza para jugar contra una serie de clubes argentinos.

 

Con el paso de los años, la viñamarina formó parte de todas las categorías infantiles (sub 14, 16 y 18) hasta alcanzar la selección juvenil sub 21, último escalafón antes de llegar al combinado adulto. Precisamente con las “Diablitas” disputaría su primer gran desafío internacional: el Panamericano Junior de Trinidad y Tobago 2016.

 

¿Cómo fue la preparación de cara al Panamericano juvenil?

Extenuante. Recuerdo que durante gran parte de 2015 entrenábamos tres veces por semana en Santiago, por lo que muchas veces tuve que pedir permiso en la universidad para faltar a clases, pues ese año entré a estudiar odontología en la UNAB de Viña del Mar, carrera en la que curso tercer año. Además, los domingos jugaba por mi club, por lo que fueron meses destinados casi ciento por ciento al hockey. Por suerte pasé todos los cortes y en diciembre nos concentraron y empezamos a entrenar toda la semana dado que en enero tendríamos nuestros primeros partidos de preparación contra una selección propiamente tal.

 

¿Cómo así?

Hasta ese momento solo habíamos jugado contra clubes argentinos. En cambio ahora íbamos a jugar siete encuentros contra Canadá, selección que también iba a participar del campeonato y, se suponía, estaba en un nivel similar al nuestro. Me acuerdo que esos partidos los jugamos en Santiago y ganamos cuatro de ellos, por lo que el balance fue positivo. Personalmente quedé súper satisfecha, pues jugué todos los compromisos, hice un gol e incluso fui capitana en uno de ellos. Luego, nos mantuvieron concentradas y entrenando hasta que en abril viajamos a Trinidad y Tobago a disputar el Panamericano.

 

En el torneo disputado en el país caribeño, Chile realizó una destacada participación y finalizó en el tercer puesto, obteniendo así la presea de bronce panamericana. “Volver a Chile con el bronce panamericano ha sido el logro más importante de mi carrera, sobre todo considerando que como grupo veníamos preparándonos cuatros años para ese campeonato. El partido por el tercer lugar lo jugamos contra Canadá, un rival que conocíamos a la perfección y al cual le ganamos 3 a 0”, recordó Pilar.

 

MUNDIAL JUNIOR CHILE 2016

Finalizada su participación en el Panamericano juvenil, el equipo chileno retornó al país. Tras un breve descanso, inmediatamente comenzó la preparación para el próximo desafío que se le venía por delante: el Mundial Junior que a fin de año se disputaría en Chile.

 

¿Cómo fue disputar un mundial en casa?

Genial. Y si bien la preparación fue similar a la del Panamericano, las expectativas eran mayores, pues todas las miradas estaban puestas sobre nosotras por el hecho de ser locales. Teníamos una doble responsabilidad.

 

¿Qué te marcó de esa cita planetaria?

Sin dudas, el apoyo de la gente. Anteriormente nosotras estábamos acostumbradas a jugar en un ambiente familiar, tanto en nuestros clubes como en la selección. En cambio, cuando nos tocó jugar nuestros partidos del mundial, la cancha del Club Manquehue —sede del torneo— siempre se llenó. El apoyo era realmente extraordinario. Cantar el himno nacional a estadio lleno con todo el público respaldándote y alentándote, incluyendo a nuestros familiares y amigos, es algo muy emocionante y que nunca olvidaré.

 

¿Cuál fue el balance finalizado el campeonato?

Antes del mundial, nuestro objetivo era estar dentro de las diez mejores selecciones del mundial. Y si bien finalmente rematamos en la undécima posición, el balance sigue siendo positivo, pues como grupo adquirimos mayor roce internacional y le planteamos partido a selecciones que por ranking adulto eran superiores a Chile.

¿Cuáles son tus próximos desafíos?

En lo que se refiere a la selección, recién estoy afrontando mis primeras convocatorias con el equipo femenino adulto, por lo que mi primer objetivo es integrarme bien al grupo y mantenerme dentro del plantel. Con respecto a mi equipo, nuestra idea como club es fortalecernos para así ser protagonistas del torneo nacional en el corto plazo. Dentro de este plan, hace poco acepté el desafío de ser ayudante de la categoría sub 14, donde gracias a mi experiencia como jugadora espero aportar con mi granito de arena en la formación de las próximas jugadoras del club.

¿Quién ha sido el pilar fundamental en tu carrera?

Sin duda, mi mamá, Ximena Gil. Ella fue quien me inculcó la pasión por este deporte y la que desde que era chica me llevaba a los entrenamientos y partidos. Además, junto a mi abuela, Mercedes Ibaseta, las tres jugamos por el Saint Margaret’s y ahora lo hacemos por SMOG. Incluso mi mamá ahora es presidenta del club. El hockey ha sido un legado familiar muy bonito y que nos une a las tres poderosamente.

 

“Volver a Chile con el bronce panamericano ha sido el logro más importante de mi carrera, sobre todo considerando que como grupo veníamos preparándonos cuatros años para ese campeonato. El partido por el tercer lugar lo jugamos contra Canadá, un rival que conocíamos a la perfección y al que le ganamos 3 a 0”.

“Cuando nos tocó jugar nuestros partidos del mundial la cancha del Club Manquehue siempre se llenó. El apoyo era realmente extraordinario. Cantar el himno nacional a estadio lleno con todo el público respaldándote y alentándote, incluyendo a nuestros familiares y amigos, es algo muy emocionante y que nunca olvidaré”.

“En lo que se refiere a la selección, recién estoy afrontando mis primeras convocatorias con el equipo femenino adulto, por lo que mi primer objetivo es integrarme bien al grupo y mantenerme dentro del plantel. Con respecto a mi equipo, nuestra idea como club es fortalecernos para así ser protagonistas del torneo nacional en el corto plazo”.

“Mi mamá, Ximena Gil, fue quien me inculcó la pasión por este deporte. Además, junto a mi abuela, Mercedes Ibaseta, las tres jugamos por el Saint Margaret’s y ahora lo hacemos por SMOG. El hockey ha sido un legado familiar muy bonito y que nos une a las tres poderosamente”.

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