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EDICIÓN | Octubre 2017

Resuelta

Patricia de Bernardi, fundadora de El Closet de Julieta
Resuelta

De vocación emprendedora, la argentina Patricia de Bernardi no deja a nadie indiferente. Su acento, expresión y asertivo vocabulario la distinguen. Pero ella no solo dice, también actúa para que las cosas sucedan. Para ella, lo que se pensó se hizo.

Por Soledad Posada M. / Fotografías Sonja San Martín D.

Hace veintiséis años que vive en Chile y todavía no se explica muchas actitudes de los chilenos. No se saludan, no se miran, no se conectan, a no ser que tengan una excusa, “porque si no la tienen pueden pasar tres horas en la fila de un banco y nadie habla, ¿cómo pueden estar sin hablar tres horas?”, se pregunta Patricia de Bernardi, quien llegó a Chile por amor.

Ahora está casada con su segundo marido, quien padece de cáncer. Esta enfermedad la empujó a emprender. Así fundó El Closet de Julieta, una exposición que este fin de año tendrá su décima versión, y que reúne tendencia, innovación, belleza, tecnología, gastronomía, decoración, etc. en un solo lugar. Sin embargo, en su agitada agenda, la familia es lo más importante. “Me dedico tiempo completo a ser esposa, madre, y los roles familiares que me tocan cercanos, como hermana y tía, pero a distancia mi rol de hija. Mis padres están vivos en Argentina”.

¿Cómo fue tu vida en el país vecino?

Nací en una familia de clase media católica y fui a muy buenos colegios. De niña supe lo que significaba la palabra crisis, ya que en mi país era pan de todos los días. Con mis propios ojos vi lo difícil que era mantener un estatus social con una economía tan variable e incierta; eso me ayudó a valorar mucho lo que uno gana con esfuerzo. A no malgastar y a cuidar día a día, no sólo lo material, sino lo inmaterial, como los afectos de los seres queridos. Mi vida está muy marcada por la experiencia de Dios en ella, por eso pongo amor y alegría a pesar de las adversidades.

CONCEPCIÓN

¿Cuáles han sido tus experiencias en estos veintiséis años como inmigrante?

Emigré por amor a los veinticuatro años, supe de amores y desamores, de encuentros y abandono, hasta que decidí seguir sola. A los pocos años, Dios me cruzó a un gran hombre, que es mi compañero de ruta hace casi veinte años. Nunca más me fui. Me siento una penquista por adopción. Aquí encontré personas muy valiosas e inspiradoras, con las cuales mantengo una relación de amistad que perdura en el tiempo, lo mismo con mis colaboradores que son parte de mi historia. Mi éxito es compartido con mi equipo.

¿Te sientes un poco más chilena?

Hoy puedo decir que me siento muy chilena en muchos aspectos, sobre todo en los comerciales y en el estilo de vida, ordenado, un poco callado y distante. Acá hay muchas barreras invisibles que hacen mantener a los demás a raya. Ya no soy tan gritona, "creo", y no doy tantos besos y abrazos. Hay muchos códigos de convivencia que aprendí a golpes y lágrimas. Sin embargo, aún mantengo la costumbre de saludar en los ascensores, en las oficinas, en los bancos, en los servicios públicos, en la vida misma. He alegrado con mi sonrisa muchas caras incrédulas y explico que es costumbre en mi país. A veces me encuentro con personas que me dicen "por qué me saludas si no te conozco”, y respondo "hoy es el día de conocerte, soy Patricia, ¿y tú?” La mayoría de las veces la gente responde a mi saludo.

¿Alguna anécdota en especial?

Cuando recién llegué, en esta ciudad había un café de hombres; sin saberlo, y como buena argentina, tomé un cafecito ahí. Imagínate el escándalo que me hizo mi esposo de esa época, nunca nadie me dijo que no podía entrar y una vez adentro nadie me informó que no era lo acostumbrado. Hoy, ese café no existe. Pero cada vez que paso por esa esquina me late el corazón fuerte y sonrío.

EMPRENDIMIENTO

¿Qué significa para ti El Closet de Julieta?

Significa mucho. Es un emprendimiento por necesidad; apliqué mi capacidad creativa porque debía complementar mi renta debido a la enfermedad de mi esposo. Ya llevamos siete años acompañándolo y dándole calidad de vida en su fase paliativa. El Closet de Julieta está formado por personas al servicio de otros y lo hacemos con pasión. Es la forma más creativa de vincularnos entre personas, productos y servicios. Nació posterremoto, cuando la ciudad estaba devastada y reinaba la desconfianza. Seguimos uniendo a emprendedores y visitantes. Es una vorágine de energía positiva y creativa que nos hace sentir más unidos. Todos son bienvenidos al closet, que es la vitrina adecuada para presentar las propuestas a un público que entiende cada día más el valor de lo hecho en casa, en Biobío. Tratamos, año a año, de sumar expositores de rescate patrimonial y también dar un espacio a lo étnico.

¿Qué piensas con respecto a dar charlas?

Este año he sido invitada junto a otra emprendedora, Marcela Jofré, como co/teacher en un ramo de emprendimiento en la UCSC y también a dar algunas charlas motivacionales. Me gusta mucho poder compartir mis experiencias con personas que necesitan, tal vez, un empujón para emprender, o simplemente escuchar que tropezarse es parte del camino de un emprendedor. Me emociona que haya gente que me ha escuchado y se ha sentido mejor. Siempre regalo varios tips, como por ejemplo, hacernos cargo del estado de ánimo de nuestro entorno y recomiendo "no pelar" por un día. Y así sucesivamente, y sonreír, como decía el Padre Hurtado, nadie es tan pobre que no pueda dar, a lo menos, una sonrisa.

¿Qué les falta a las mujeres penquistas para atreverse a emprender?

No les falta nada, y ya lo están haciendo. A través de El Closet de Julieta he conocido más de trescientas mujeres y hombres que se han salido de su zona de confort y han emprendido. Hoy recomiendo darse una vuelta por el Centro de Desarrollo de Negocios, que es gratuito, para asesorarse y utilizar las herramientas y fondos concursables de fomento. No es fácil. Pero es posible, no hay que olvidar la tolerancia, la paciencia y la perseverancia con el entorno, con los demás y con uno mismo.

¿Dónde pondrías los énfasis para conseguir una mejor sociedad?

Definitivamente, los pondría en la inclusión. Eso me tocó y me toca vivir a diario. Inclusión de los enfermos paliativos crónicos. Hay que cambiar esta sociedad que deshumaniza al paciente e invisibiliza a la familia, por una sociedad donde todos, enfermos y no enfermos, puedan dialogar sin ser menoscabados o convertidos en ciudadanos de segunda categoría. Hoy participo de una agrupación, llamada Nada Frecuentes, que agrupa no sólo a pacientes que padecen enfermedades raras, sino también familiares.

¿Cuáles son tus planes?

Tengo muchos planes y como siempre digo a mis expositores y amigos: “no hay ideas malas, anoten todo y trabajen en red”. Hoy en día hay que aprovechar las instancias de co/work para hacer networking y vincularse con los que van un poco más adelante en el camino. Conocer a los actores relevantes en el ecosistema de emprendimiento es vital y la idea es “no tropezar con la misma piedra". Hay que ser generosos y cooperativos a la hora de apoyar y dar consejos para generar un aporte positivo.

 

“De niña supe lo que significaba la palabra crisis, ya que en mi país era pan de todos los días”.

“El Closet de Julieta nació posterremoto, cuando la ciudad estaba devastada y reinaba la desconfianza. Hoy seguimos uniendo a emprendedores y visitantes que valoren propuestas que rescatan el patrimonio, además de dar espacio a lo étnico”.

“Siempre regalo varios tips, como por ejemplo, hacernos cargo del estado de ánimo de nuestro entorno y recomiendo ‘no pelar’ por un día”.

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